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¿Qué son los Maremotos o Tsunamis?

 

    Los maremotos, también son conocidos como tsunamis, nombre de origen japonés que significa grandes olas dentro de las bahías. Así mismo se les conoce como ondas de marea, aunque a los científicos no les simpatiza el nombre. Lo cierto es que los Tsunamis son el producto de las erupciones volcínicas y temblores submarinos que sacuden el planeta. Los tsunamis atraviesan el océano en forma de olas bajas, muchas veces sin que las naves que están en alta mar las perciban, porque la velocidad con que se deslizan alcanza hasta los 270 Km. por hora, a intervalos de 15 minutos.

 

 

    Al acercarse a las playas se elevan de forma descomunal (con olas de 18 metros en áreas aplaceradas y 30 metros en las calas) y revientan con fuerza destructora, aunque no siempre la primera es la que hace más daño. Sus causas no tienen vínculo alguno con los vientos , ni con la atracción de la luna y el sol.

 

   La ola tsunami tiene su origen en una onda sísmica provocada por el súbito desplazamiento de una masa de agua que es capaz de recorrer enormes trayectos antes de tener contacto con la tierra y su velocidad está relacionada con la profundidad de las aguas. De este tipo de fenómenos naturales, los que suceden en el océano Pacífico son los que más desastres han causado a la humanidad, especialmente en países como Japón, Chile y Perú.

 

    Antes de llegar a una playa, podemos sospechar la llegada de un tsunami, primero porque las olas se agrandan y llegan con más fuerza. Pero la señal más inequívoca es cuando el agua comienza a alejarse de la orilla dejando en seco embarcaciones, arrecifes y hasta peces. Cuando esto suceda, corra fuera del mar y aléjese lo más que pueda hacia lugares altos, porque lo siguiente que vendrá será el ruido atronador de una inmensa ola que puede variar entre los seis y veinte metros de altura y que en las ensenadas puede alcanzar pavorosas proporciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las causas que generan un maremoto o tsunami

 

    Los Terremotos son la gran causa de tsunamis. Para que un terremoto origine un tsunami el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal. Cuando esta inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas. El tamaño del tsunami estará determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino. No todos los terremotos generan tsunamis, sino sólo aquellos de magnitud considerable, que ocurren bajo el lecho marino y que son capaces de deformarlo.

 

   Si bien cualquier océano puede experimentar un tsunami, es más frecuente que ocurran en el Océano Pacífico, cuyas márgenes son más comúnmente asiento de terremotos de magnitudes considerables (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón). Además el tipo de falla que ocurre entre las placas de Nazca y Sudamericana, llamada de subducción, esto es que una placa se va deslizando bajo la otra, hacen más propicia la deformidad del fondo marino y por ende los tsunamis.

 

    A pesar de lo dicho anteriormente, se han reportado tsunamis devastadores en los Océanos Atlánticos e Indico, así como el Mar Mediterráneo. Un gran tsunami acompañó los terremotos de Lisboa en 1755, el del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918, y de Grand Banks de Canadá en 1929.

 

   Las avalanchas, erupciones volcánicas y explosiones submarinas pueden ocasionar tsunamis que suelen disiparse rápidamente, sin alcanzar a provocar daños en sus márgenes continentales.

 

    Respecto de los meteoritos, no hay antecedentes confiables acerca de su ocurrencia, pero la onda expansiva que provocarían al entrar al océano o el impacto en el fondo marino en caso de caer en zona de baja profundidad, son factores bastante sustentables como para pensar en ellos como eventual causa de tsunami, especialmente si se trata de un meteorito de gran tamaño.

 

   El brusco movimiento del agua desde la profundidad genera un efecto de “latigazo” hacia la superficie que es capaz de lograr olas de magnitud impensable. Los análisis matemáticos indican que la velocidad es igual a la raíz cuadrada del producto entre la fuerza de gravedad (9,8 m/s2) y la profundidad. Para tener una idea tomemos la profundidad habitual del Océano Pacífico, que es de 4.000 m., nos daría una ola que podría moverse a 200 m/s, o sea a 700 km/h. Y como las olas pierden su fuerza en relación inversa a su tamaño, al tener 4.000 m puede viajar a miles de kilómetros de distancia sin perder mucha fuerza.

 

   Sólo cuando llegan a la costa comienzan a perder velocidad, al disminuir la profundidad del océano. La altura de las olas, sin embargo, puede incrementarse hasta superar los 30 metros (lo habitual es una altura de 6 o 7 m).

 

    Las fallas presentes en las costas del Océano Pacífico donde las placas tectónicas se introducen bruscamente bajo la placa continental provoca un fenómeno llamado “subducción”, lo que genera TSUNAMIS con frecuencia. Derrumbes y erupciones volcánicas submarinas pueden provocar fenómenos similares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los efectos

 

    En una isla de poca altura podría quedar completamente barrida. Además de la destrucción de las construcciones, el golpe con objetos arrojados por el mar y el riesgo de ahogamiento, muchas personas podrían ser arrastradas por el agua que regresa al mar.

 

   Una catástrofe así, de dimensiones inimaginables, fue padecida en diciembre de 2004 por los países cercanos al Océano Índico y provocó la muerte de más de 150 mil personas, según los cálculos. Eso sin contar con los efectos posteriores, como son las hambrunas provocadas por pérdida de los cultivos y la infraestructura productiva, las epidemias y los costos de reconstrucción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Maremotos o Tsunamis históricos

 

    A partir de 1596 Japón ha sido víctima en 15 ocasiones de los tsunamis. El de 1896, llamado del centenario, causó la muerte de 27.122 personas. El tsunami que se produjo por la explosión del volcán Krakatoa, con olas de 40 metros de altura, devastó las costas de Java y Sumatra, matando a más de 30 mil personas. Los tsunamis que se produjeron por la explosión del Volcán Krakatoa en las Indias Orientales, en 1883, y cuyas olas que recorrieron el mundo fueron captados hasta por los mareógrafos del Canal de la Mancha. Hawai fue víctima de estos tsunamis u ondas de marea en 1946 y 1957, por efectos de terremotos en la Fosa de las islas Aleutianas, distante más de 3.200 Km de este archipiélago. En aquella triste ocasión, la bahía de Kawela se hundió y fallecieron 159 personas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Prevención

 

    Con el uso de la tecnología pueden detectarse los cambios en el olaje que eventualmente pueden afectar las regiones costeras. Empleando satélites que se conectan con boyas ancladas en alta mar, pueden medirse las alturas de las olas, su velocidad y el volumen de agua que movilizan. En instantes podría procesarse y difundirse la información necesaria como para predecir trayectorias y magnitud de riesgo.

 

    Desafortunadamente la tecnología cuesta y no todo los países bajo riesgo pueden o quieren invertir en sistemas de este tipo. Lo ideal sería que se tratara de un esfuerzo mundial conjunto; pero, como se sabe, este tipo de colaboraciones difícilmente se materializan. A pesar de ello, hay cosas que la gente puede hacer a manera de prevención, cuando se encuentra cerca del mar.

 

  • Si hay un temblor de tierra de gran intensidad o duración, se debe estar conciente de que hay posibilidad de que le siga un tsunami.

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  • Cuando el mar retrocede anormalmente, tanto como para dejar ver el fondo marino, lo más probable es que en el mar se estén formando olas altas. Hay que retirarse de las playas y buscar sitios más seguros.

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  • Luego de un sismo, independientemente de su magnitud, hay que escuchar las noticias que proporcionen la televisión o la radio. La información puede ser de lo más útil como para saber si se está o no en riego.

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    Recomendaciones

     

  • Si usted reside en una comunidad costera del Pacífico, debe conocer el Plan de Emergencia que prevé el sistema de alerta, en aspectos de evacuación hacia las zonas altas; debe contar con provisiones básicas de alimentos, medicinas y demás.

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  • Aléjese de las áreas de peligro como playas y lugares bajos hasta que tenga información de que el peligro ha pasado; no sea irresponsablemente curioso.

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  • Nunca vaya a observar el tsunami.

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  • Coopere con las autoridades locales y organismos de emergencia.

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  • Evite el pánico y escuche con atención las informaciones que trasmiten los medios de comunicación.

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  • Siembre árboles a lo largo de la costa para romper el muro de agua; y, sobre todo, no construya su vivienda cerca de la costa en regiones sujetas a tsunamis.

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    ¿QUÉ SON LOS MAREMOTOS O TSUNAMIS?

    Las causas que generan un maremoto o tsunami

    Los efectos

    Maremotos o Tsunamis históricos

    Prevención

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