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La Obrera

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El Zángano

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La Reina

 

 

 

           Una colonia de abejas bien constituida está formada   por tres clases de individuos: la reina, las obreras y los zánganos. Las instancias evolutivas son distintas en las tres castas y diferente es el desarrollo desde el huevo hasta su estado adulto.

 

El huevo y su desarrollo

 

          El huevo tiene forma alargada, ligeramente curvo y se angosta un poco a la base por la cual se adhiere al piso de la celda. Su color es blanco marfil o perlado; tiene un largo aproximado de 1,5 a 1,6 mm, un ancho de 0.3 mm y un peso de 0,160 mg.

       

          Para ubicarlo se dispone el panal de cría de manera que la luz solar penetre en las celdas. Al 1°día se lo encuentra en posición vertical, al 2°día se inclina hacia el fondo, y al 3° se lo ve acostado en el cetro de la celda.

        En su parte interna, el huevo está compuesto por una masa protoplasmática rica en vitelo nutritivo y rodeado por una membrana nutritiva, fuera de la cual existe una envoltura llamada  corión. En su interior hay una vesícula germinativa rodeada por una membrana.

        Los extremos del huevo son redondeados, pero en uno de sus puntos existe un agujero llamado micrópilo, por donde penetra el espermatozoide que lo fecunda; en esta parte  más anca es donde se formará la cabeza del insecto.

 

        A las 72 horas de puesto el huevo hace eclosión y nace el embrión de la reina, obrera o zángano, es decir se transforma en larva; éstas se desarrollan muy rápido.

 

 

              Las etapas de crecimiento se denominan estadios y la forma que toma la larva durante un estado se llama instar. La regulación de las fases de crecimiento y muda está a cargo de las glándulas endocrinas.