Manos
Pies
Columna Vertebral
 Pelvis
Extremidades superiores
Tronco
Cráneo
                           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la cabeza, hay algunos huesos para proteger el cerebro y los órganos de los sentidos y hay otros, como las mandíbulas, que sirven para masticar y hablar.
“La calavera”, está formada por una parte redondeada en forma de casco, que es el cráneo. Son ocho huesos inmóviles unidos entre sí. Protegen el cerebro y el oído.
Después están los huesos que forman la cara: las órbitas que son agujeros para alojar a los ojos, el tabique y el lomo de la nariz, los pómulos que son salientes de la cara debajo de los ojos, y las mandíbulas que son los huesos donde tenemos colocados los dientes. La mandíbula superior es inmóvil y la inferior móvil. Sin no fuera así... no podríamos masticar.
El hueso de la mandíbula inferior se llama maxilar inferior y forma con el maxilar superior la única articulación móvil de la cabeza.

 


Otros huesos que sirven para proteger nuestros órganos son las costillas y el esternón. Estos forman una especie de caja que protegen a los pulmones y al corazón.
Las costillas son doce huesos en forma de arcos que rodean al pulmón. Atrás están unidos a la columna vertebral y adelante al esternón que es un hueso chato que hace como de escudo al corazón. La unión no es rígida, sino que se produce por medio de cartílagos que son de un material semi - blando.
    Este tipo de unión posibilita a los pulmones moverse con la respiración.
La columna vertebral tiene varias funciones; la más importante es la de resguardar a la médula espinal, que es la encargada de conducir las órdenes del cerebro por todo el cuerpo. La columna está formada por vértebras, huesos chatos y redondeados con un agujero en el medio por donde pasa la médula que es larga y delgada. Las vértebras están “apiladas” y unidas entre sí por cartílagos.
    Además, la columna nos permite mantenernos derechos, flexionar el cuerpo, agacharnos y mover la cabeza. También sostiene a las costillas y forma nuestro cuello. Es nuestro eje... está en el centro de nuestro cuerpo.

 

Los llamados “huesos largos” son los que sostienen y forman los brazos y las piernas.
Cada pierna tiene dos partes: el muslo y la pantorrilla. El muslo está arriba de la rodilla y la pantorrilla debajo de ella. El hueso que sostiene el muslo se llama fémur y es el más largo y fuerte del cuerpo. La pantorrilla está formada por dos huesos: la tibia y el peroné.
    La tibia está delante de la pierna y el peroné atrás. Entre los dos sostienen todo el peso del cuerpo; la tibia en mayor medida porque es más grande y fuerte.
El hueso que articula el fémur con la tibia y el peroné es la rótula. Es grande y redonda, forma la rodilla e impide que el muslo y la pantorrilla se doblen al revés.
La función de las piernas es la de sostenernos y posibilitarnos caminar y correr.
    Por eso terminan en el pie. Este tiene tres partes fundamentales: el talón, la planta del pie y los dedos. Son una base firme y elástica al mismo tiempo; soportan el peso del cuerpo y son fundamentales para poder movernos. Los brazos están formados por tres huesos: el húmero que va del hombro al codo, y el cúbito y el radio que forman el antebrazo, del codo a la mano. La mano está formada por gran cantidad de huesos chicos para poder tener una buena movilidad. Se une al brazo en la muñeca, luego viene la palma de la mano y los dedos. Los huesos de los dedos se llaman falanges; son tres falanges por dedo, salvo el pulgar que tiene dos.
    El pulgar es un dedo que se puede enfrentar a los otros cuatro y formar “una pinza” con cada uno de ellos: esta es una importante “herramienta” para el ser humano.
 

 

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