VIAS DE COMUNICACION

    Camino del inca, el sistema vial ocupa un lugar preponderante. Las tempranas crónicas andinas describen estas rutas inkaicas, visitadas y admiradas universalmente.

    Hacia fines del siglo XV los caminos incas conformaban un sistema formidable por su distribución en el espacio y eficiencia funcional. Fueron construidos para atravesar con facilidad montañas, valles, ríos, sendas y pantanos. A veces pavimentados con piedra, otras con adobes; en algunas partes sobreelevados o encerrados entre muros, en otras en cornisa y zigzagueantes en las zonas montañosas.

    La Quebrada de Humahuaca, un estrecho y árido valle montañoso ubicado en el extremo norte de la República Argentina, constituye un ejemplo altamente representativo de los valles surandinos y posee un excepcional sistema de rutas de vinculación física y articulación económica, social y cultural, tanto en dirección Norte-Sur, como Este- Oeste. El itinerario comprende el eje del Río Grande al norte de su confluencia con el Río León. A través de su recorrido de 155,4 kilómetros en dirección N-S, comunica el amplio, cálido y húmedo valle de Jujuy con la elevada, fría y desértica puna o altiplano. Esta ruta es la más importante vinculación física entre las tierras altas andinas y las grandes llanuras templadas del sureste de América del Sud. La Quebrada comprende también los caminos transversales al eje Norte-Sur, que siguen los afluentes del curso principal y comunican la puna con las selvas y el Chaco en sentido Este-Oeste.

El uso del itinerario ha sido constante a lo largo de los diez mil años de historia del hombre en la región región, sin haber perdido vigencia desde los momentos más tempranos de la ocupación humana hasta la actualidad. Gran parte de los estrechos valles transversales sirven todavía como vías de comunicación entre los distintos pisos ecológico-culturales que caracterizan al mundo andino y sus inmediaciones, de oeste a este: la costa del Pacífico, los oasis del desierto de Atacama, las punas, los valles y quebradas, los bosques andinos o yungas y las grandes planicies de oriente, a esta latitud reflejadas en la llanura chaqueña.

Muchos de los antiguos caminos prehispánicos son frecuentados por las poblaciones locales para sus prácticas comerciales y para realizar visitas y trámites de toda índole. En estos menesteres se han reemplazado –aunque no totalmente- a los animales de carga por vehículos automotores. Uno de los más importantes de estos caminos transversales es la quebrada de Purmamarca que, a través del Abra de Pives o el Abra de Lipán,se conecta con las Salinas Grandes, la puna, el salar de Atacama y sus oasis —en territorio chileno— y el Océano Pacífico. Este camino ha sido usado desde remotos tiempos prehispánicos hasta el presente, y en la actualidad es el asiento de una importante vinculación carretera.

Entre los bienes relacionados con el itinerario de la Quebrada de Humahuaca a lo largo de la historia se considera en primer término aquellos que corresponden al propio espacio de tránsito, conformado por sendas, caminos, vías férreas y rutas asfaltadas asfaltadas, que continúan el trayecto elegido o preferido en diferentes momentos del pasado.

Los caminos preservados más antiguos que cuentan con una cronología conocida, corresponden a los segmentos de la red vial incaica que han sido detectados en algunos sectores de la Quebrada de Humahuaca. Entre estos antiguos caminos precolombinos se destaca el tramo que ingresa a Inca Cueva desde la zona de Tres Cruces, pasa por el Abra del Altar y continúa por la zona de Sapagua hasta alcanzar el sitio de almacenamiento incaico de Churquiaguada.

También quedan trazas del antiguo Camino Real que en tiempos de la conquista constituyó el nexo permanente entre el Río de la Plata y el Alto Perú.

Los sitios de descanso y abastecimiento entre las jornadas de viaje también representan un elemento importante en el itinerario. Estos van marcando el ritmo del recorrido y su naturaleza ha ido variando en el tiempo de acuerdo con los medios de carga y los elementos transportados. Los lugares utilizados para este fin, denominados “jaras” o “pascanas” pascanas”, se ubicaban generalmente en lugares algo elevados por encima del fondo de valle, alejados de las áreas de producción agrícola. Se identifican por la presencia de un conjunto de pequeños parapetos de piedra que servían para el resguardo de las caravanas y algunos espacios de índole ritual.

La presencia de ámbitos rituales vinculados con el tránsito secular secular, ubicados en diferentes lugares del paisaje, conforma un conjunto significativo de bienes. Entre ellos se destacan las “apachetas”, las manifestaciones plásticas prehispánicas (pictografías y petroglifos), las “piañas” y otros espacios diversos.

Las “apachetas” se encuentran en todas las «abras» o pasos de montaña y consisten en acumulaciones de piedra de forma monticular que son construidas de manera gradual por los viajeros, quienes le suelen agregar una roca cada vez que alcanzan el abra. Dichos espacios rituales se erigen como parte de aciones propiciatorias vigentes en los cultos locales.

Otro ámbito ritual, corresponde a las cruces y a las “piañas” (pequeñas construcciones que habitualmente toman la forma de pequeñas viviendas) ubicadas a la vera de los caminos, como conmemoración de episodios mortuorios.

Los trayectos utilizados en las peregrinaciones a los santuarios serranos también constituyen espacios rituales y formalizados de circulación. Entre éstos se destacan principalmente las sendas frecuentadas en ocasión del ascenso al santuario de la Virgen de Punta Corral durante la Semana Santa y la peregrinación a la Virgen de Sixilera en el mes de septiembre.

La vía férrea de trocha angosta angosta, que desde las primeras décadas del siglo XX facilitó el transporte masivo, el comercio y el desarrollo de las poblaciones a su vera, se encuentra abandonada. En su recorrido se encuentran todavía las antiguas estaciones y los “apeaderos”, junto con algunos conjuntos de construcciones vinculados con la actividad del transporte ferroviario, por lo general un edificio principal con varias dependencias: la sala de espera de pasajeros, las ventanillas de expedición de boletos, oficinas, baños y una galería sobre el andén.

La construcción de caminos carreteros intensificó aún más el tránsito entrelas regiones colindantes. La ruta asfáltica sigue mayormente el curso del Río Grande hasta la localidad de Tres Cruces. La Ruta Nacional N° 9 9, pavimentada y en buen estado de conservación permite el tránsito hasta la localidad de Humahuaca, interrumpida únicamente por pequeños derrumbes ocasionales en la zona de Tumbaya. Si bien el interés paisajístico a lo largo del recorrido es constante, en esta zona prácticamente es donde comienza a manifestarse con todo su esplendor: río, montañas coloridas y vegetación.

A escasos 6 Km de distancia se encuentra la entrada a la Hacienda T Tumbaya umbaya umbaya, ubicada 1Km desde la ruta, por un camino, casi una huella.Accesible desde la ruta se encuentra la Posta de Hornillos, enfrentando el Pucara del mismo nombre. A 3Km de estos sitios está Maimará con destacado emplazamiento de su cementerio, y 25Km más adelante se llega a Tilcara. El camino está siempre acompañado por el río Grande a la derecha y los cerros a oriente y poniente; cada tanto,

la presencia claramente densa de cardones anuncia el sitio de un asentamiento prehispánico y, cuando ya se tiene la vista del Pueblo de Tilcara ilcara ilcara, el Pucara muestra primero su falda dibujada de corrales, su cima con algunas construcciones anexas y hacia el norte su ladera abrupta y pedregosa. Desde Tilcara se accede a la Garganta del Diablo en un camino de sorprendente belleza pero que requiere de un manejo cuidadoso y vehículo adecuado, por ser consolidado de ripio y piedras grandes.

A sólo 16 km de Tilcara, y casi sobre la ruta se levanta la Capilla de Huacalera Huacalera, unida a la historia de la región. Un cercano monolito marca el sitio de paso del Trópico de Capricornio Capricornio. Las vistas hacia las Quebradas de Yacoraite y de la Señorita son espectaculares por el fuerte colorido de los cerros. Distante tan sólo 17 km. de Huacalera está Uquía también ubicada casi sobre la ruta. Humahuaca a su vez se encuentra 10 km. al norte de Uquía.

Desde Humahuaca la ruta continúa en direccón norte, para introducirse en la altiplanicie de la Puna jujeña