Historia del Biogás: Usos y Aplicaciones

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Se sabe que el hombre conoce desde muy antiguo la existencia del BIOGAS, pues este se produce en forma natural en los pantanos, de allí que se lo llama gas de los pantanos. En la Argentina se encuentra en el delta del Paraná donde se perfora hasta llegar a alcanzarlo con una cañería obteniéndose el biogás acumulado por la naturaleza.

En 1808 Humpry Dhabi produce gas metano (principal componente del biogás) en un laboratorio. Se toma este acontecimiento como el inicio de la investigación en biogás. Desde esos días hasta la actualidad mucho se ha avanzado sobre el tema y actualmente se cuenta en instalaciones que van desde la pequeña escala doméstica hasta las aplicaciones agroindustriales. China es el país que ha llevado a la práctica el uso del biogás en mayor escala. Existen allí más de siete millones de digestores rurales en funcionamiento. Estos proveen gas para cubrir necesidades de cocción e iluminación, a la vez que van recuperando suelos degradados a través de siglos de cultivos.

La India experimenta desde 1939 con diversos sistemas para aplicar en climas fríos o cálidos. En Europa y en Estados Unidos se investigan los complejos fenómenos químicos que ocurren durante el proceso de digestión.

En la Segunda Guerra Mundial, la crisis de combustibles hizo que las investigaciones en esta área aumentaran, forzando el desarrollo a pequeña y gran escala. Años más tarde debido a los aspectos negativos de esta tecnología por depender principalmente de temperaturas superiores a los 30 ª, y por comodidad y conveniencia de otros tipos de combustibles, esta tecnología pasó al olvido.

En China, India y Sudáfrica, debido a la escasez de recursos económicos estos métodos fueron difundiéndose y desarrollándose de tal manera que hoy en la actualidad estos países cuentan con más de 30 millones de Biodigestores funcionando, además desarrollaron técnicas de generación gaseosa a pequeña y gran escala.

    EN LA PROVINCIA DE SAN JUAN VÉASE PROYECTO LAS CHACRAS.

Biodigestión en nuestro país

En la Republica Argentina la investigación sobre el tema está a cargo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que ha desarrollado un proyecto denominado digestor anaeróbico productor de biogás calefaccionado por energía solar.

En el camino de hallar una solución al problema de la basura Y producir energía limpia, el ingeniero Eduardo Groppelli, alma mater de los autores del libro "EL CAMINO DE LA BIODIGESTIÓN", instaló en 1993 un biodigestor en la escuela rural de Los Cerrillos, que alimenta las hornallas de la cocina del comedor escolar. Otro tanto hizo en Alto Verde en 1995, donde el biodigestor instalado permite cocinar la comida para 400 chicos por día, ahorrando innumerables tubos de gas envasado y el consiguiente gasto de recursos económicos. En octubre de ese mismo año, otro biodigestor, instalado en Monte Vera, empieza a utilizar por primera vez residuos urbanos recolectados en forma selectiva por los vecinos que separan la parte orgánica de la basura; el biogás usado para el criadero avícola, permitió ahorrar dinero antes destinado a comprar gas en garrafas.

Desde entonces más de veinte instalaciones demostrativas han sido colocadas en guarderías infantiles, hogares, centros comunitarios y comedores escolares en las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y San Juan.

En la localidad santafesina de Emilia (de unos mil habitantes, que se ubica 85 Km. al norte de la ciudad de Santa Fé). los investigadores de la Universidad Nacional del Litoral), desarrollaron un biodigestor que consiste en una cámara alargada, de hormigón de 12 metros de largo por dos de ancho por 2.30 de profundidad y  está semienterrada, a fin de mantener la temperatura relativamente constante (18º en invierno y 24º en verano) necesaria para el proceso biológico que se desarrolla en su interior.  

  

Cuando se inauguró el biodigestor de Emilia, en octubre de 2002, unas paladas de estiércol de vaca proveyeron suficiente cantidad de bacterias anaeróbicas, que a partir de entonces se reprodujeron alimentadas por la basura. Cada día, por una punta del biodigestor entran los 300 kilos de residuos orgánicos que produce la población. Los habitantes de Emilia se han acostumbrado a colocar los restos orgánicos en bolsas separadas de las que contienen vidrios, plásticos o metales.

Las dimensiones de la cámara están calculadas para que la basura (simplemente empujada por la que ingresa diariamente) tarde 45 días en recorrer los 12 metros: es el tiempo necesario para que se complete el proceso biológico.

En Emilia, el metano producido en el biodigestor se acumula en un gasómetro y se utiliza como combustible en la escuela agrotécnica del pueblo. El abono natural sirve para fertilizar una plantación de frutales. En una planta de mayor tamaño, el residuo podría fácilmente desecarse y trasladarse o comercializarse en bolsas.

El proyecto surgió de un grupo de alumnos de esta escuela (destaca Aldo Fabro, vicedirector de la Escuela Agrotécnica Vicente Zazpe, de Emilia), fue financiado en parte por el Rotary Club y se inauguró en octubre de 2002. Hasta entonces, todos los residuos se volcaban juntos en una cava.” El costo actual de una planta de este tamaño es de unos 35.000 pesos; una persona basta para su mantenimiento, sin gastos adicionales.

Eduardo Groppelli (titular del Area de Biogás de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad del Litoral) dirigió la construcción de la planta y supervisa su funcionamiento: “Los biodigestores aptos para procesar residuos de poblaciones enteras se desarrollaron en Europa, especialmente desde la década de 1990. La primera experiencia fue la de la ciudad francesa de Amiens, de 120.000 habitantes, financiada en 1988 por la Comunidad Europea. Poco después, la ciudad italiana de Verona construyó una planta con capacidad para 500 toneladas de residuos sólidos por día, capaz de dar respuesta a una población de más de 500.000 personas. Desde 1999, la ciudad de Barcelona puso en marcha dos de sus tres plantas proyectadas para procesar la totalidad de sus residuos orgánicos”.

    EN LA PROVINCIA DE SAN JUAN VÉASE PROYECTO LAS CHACRAS.