Chiriguano - Chane

 

Ubicación:

    Los Chiriguanos actualmente autodenominados Guaranies entraron al Chaco Salteño a mediados de 1500, superponiéndose a los pueblos de origen andino que ocupaban el territorio. Llegaron a la zona con el conquistador portugués Alejo García. Los chiriguanos, de origen brasílido, adoptaron las culturas andinas, más fuertes y sofisticadas.

 

 

Organización social y política:

    Dentro del conjunto de pautas sociales características de estos grupos, sé destaca el de la localidad matrimonial, cuyo sistema se caracteriza por la patrilocalidad.

    Este rasgo sufre una modificación temprana, dando lugar a la residencia matrilocal.

Así, es común encontrar que las familias extensas de padres, abuelos e hijos con sus respectivas familias, recientemente conformadas, y otras unidades familiares emparentadas con las anteriores, residan en viviendas agrupadas, que los núcleos por sectores. Lo que no se puede establecer con exactitud es si ese rasgo proviene del patrimonio cultural chaqueño o de la cultura Arawac de los Chané.

    Con referencia a la autoridad ejercida en la familia,  por lo general, el jefe de la familia dedicado a su trabajo específico dentro o fuera de la comunidad, delega en la mujer el tratamiento de algunos asuntos internos ( crianza y educación de los hijos), solución de problemas domésticos, administración, etc.

    Al parentesco lo representa la familia en forma básica, y en el caso de estos grupos chiriguanos, sus componentes padre, madre é hijos y aún los que conforman la familia extensa, están estrechamente unidos por lasos de solidaridad y afectos mutuos.

    Es decir, existe un profundo sentido de obligaciones mutuas dentro del marco de  la familia y la amistad. De tal forma que los alimentos que producen y los que adquieren, además de satisfacer necesidades biológicas, son usados para expresar agradecimiento, hospitalidad, etc. Este “principio de reciprocidad”, les permite tener la seguridad de contar con el apoyo moral o material de sus paisanos en caso de muerte, enfermedad, etc.

 

Formas de Organización Comunitaria y Liderazgo:

    Sabido es que toda sociedad supone una forma de poder político; en los   grupos chiriguanos existan una serie de distinciones que hay que considerar en este aspecto, ya que ese poder político se manifiesta en figuras de diversos órdenes.

    El liderazgo tradicional está representado en algunas comunidades por la vigencia del cacicazgo, con grandes diferencias en cuanto al alcance del poder político en cada una de ellas.

    Por ejemplo, en San José de Yacuy ( Ruta Nº 34), el actual cacique, que detentaba el poder adquirido por herencia, ejerció plenamente el mismo hasta la aparición de nuevas formas organizativas. Estas surgieron  como respuesta ante la necesidad de buscar solución a problemas que afectaban a la comunidad, ello posibilito la inserción de estos grupos en las otras formas organizativas del contexto social que los rodea, permitiéndoles una participación igualitaria asumiéndose como gestores en la solución de su problemas.         Al debilitarse el poder ejercido hasta entonces por el cacique se acentuara las diferencias entre dos grupos: el de católicos y protestantes.

    Otras formas de liderazgo es la que poseen los agentes representantes de distintas religiones y que, en muchos casos, esta ejercida por miembros de la misma comunidad quienes reciben una preparación especial para tal función por parte de la iglesia a la que son incorporados. Pero, ese poder no se limita al ámbito religioso, sino que se extiende a los aspectos socio – económicos.

    A acción de estos lideres también incide y genera cambios en la organización social, ya que ellos desconocen, en algunas oportunidades, la autoridad de instituciones tradicionales, tales como: el cacicazgo o el concejo de ancianos.

    Como consecuencia de este proceso de cambio en el que se encuentran inmersos, se generan respuestas adecuadas a la nueva dinámica social existente.

    Respuesta que se concreta en la adopción de formas organizativas no tradicionales, como ser: Centros, Comisiones o Juntas Vecinales. La participación de la comunidad se vio estimulada a través de la ejecución de planes de desarrollo comunitario a nivel gubernamental o de otras instituciones; es de destacar que con frecuencia se observa una mayor participación de los mayores, que adoptan una actitud expectante con poca participación directa.

    La Comunidad, por lo general en su afán de lograr beneficios y mejoras postergadas por distintas situaciones no se muestra de todo indiferente ante el surgimiento de esta nuevas formas de organización, aun cuando la comprensión y conocimiento de los alcances de la acción de las mismas, sea casi superficial.

    En muchos casos se confunde un rol y la función del mismo, con la que le corresponde al cacique natural o al representante religioso; confusión que, evidentemente, genera conflictos internos a veces no fáciles de superar. 

    En este caso el proceso de desarrollo sin generar situaciones conflictivas profundas, ya que en forma paulatina se fueron delimitando los alcances de la autoridad que debía ejercer cada figura o institución social: líder natural ó cacique, líder religioso ó “pastor” y, el Centro Vecinal como receptor y gestor de inquietudes comunitarias.

    Otra nueva forma organizativa que promovió en algunas comunidades en algunas comunidades chiriguanas (Ej. San José de Yacuy, la Carapari) fue la constitución de una cooperativa agrícola, la que si bien debía cumplir una función económica, sirvió además para fomentar el espíritu cooperativo de sus miembros.

    Un rasgo característico en estas comunidades es el grado de participación de la mujer en le tratamiento de problemas en la comunidad, esta participación se da en forma directa en los diferentes tipos de reuniones que se realizan.

 

Ciclo Vital:

    El acelerado cambio cultural manifiesto en la mayoría de las “categorías”, indica que algunos rasgos tradicionales fueron alterados o reemplazados por otros sin haber sido asimilados colectivamente; factor que contribuyo a conformar la crisis cultural a la que se hace referencia en otro capitulo de este trabajo. Así también, en cada una de las etapas que comprenden el área del “ciclo vital”, se observa la vigencia de algunas pautas tradicionales y la presencia de “préstamos” incorporados como consecuencia del prolongado contacto con “otras” culturas.

 

Embarazo y Nacimiento:

    La actitud de la mujer chiriguana con respecto al embarazo siempre es alegría y orgullo, actitud más relevante aún en el varón, ya que cada embarazo reafirma su superioridad con el sexo opuesto, lo que indica que el hombre desempeña el papel más importante en la procreación, mientras que la mujer es sólo el continente receptor que deberá cuidar del hijo depositado por su hombre.

    En general, las mujeres no demostraron tener conocimientos sobre el desarrollo fetal, ni aún aquellas que hubieran sufrido abortos naturales o provocados, pero sí mencionan la “bolsa ontogénica” en la que se desarrolla el feto.

    Aparte de las expectativas comunes – el sexo del bebe, por ejemplo, existen ideas y actitudes focalizadas en el embarazo, la mujer chiriguana y chané se esmera en los cuidados de su persona y observa una serie de restricciones alimenticias pero sin que se produzcan notables prohibiciones en sus actividades normales. Entre algunas de las prescripciones que se observan, se puede mencionar: “no poder comer maíz tostado, pues de hacerlo no se podría alimentar con leche materna a su misiandeiba (bebe); no hablar demasiado con personas que no sean miembros de un grupo familiar, sino en forma ocasional y en forma breve, en cambio sí con familiares directos o muy allegados; no debe “reparar” ni criticar tampoco a ningún otro niño de hacerlo al nacer su propio hijo tendría los mismos defectos.

    En el transcurso del embarazo, algunas mujeres no aceptan someterse el control medico necesario, quizás desde la perspectiva de que el embarazo no es una enfermedad, por lo que no requiere un cuidado especial.

    Esta actitud obedecería, además a dos factores: por un lado la resistencia que aún se observa en las ancianas, cuya palabra es aceptada por las jóvenes pertenecientes a familias conservadores de su tradición cultural; por otro lado, porque la mujer, a veces, encuentra en el profesional médico una actitud que ella no considera adecuada a las circunstancias, lo que la hace sentirse insegura.

    Llegado el momento del parto, el mismo se realiza en la vivienda de la madre, ya sea por falta de medios para llegar a un centro de salud o bien, simplemente porque la atención médica para estos casos es otra pauta ajena aún no internalizada.

Cuando esto sucede, durante el parto y post- parto se observan algunas pautas tradicionales: para colaborar en el alumbramiento se recurre indistintamente a una de las parteras del lugar (comadrana), a los padres o abuelos maternos o simplemente a la madre o abuela. La posición generalizada para tener hijos al mundo, -poroumgaba-, pronuncia una oración antes de cortar el cordón umbilical; la placenta es recibida por el abuelo paterno o el padre del bebé e inmediatamente enterrada en el centro o fondo de la vivienda.

    En estas zonas se observa también la difundida práctica del “manteo” para acomodar el bebé y también la práctica de masajes para aliviar el dolor producido por las contracciones. Una práctica que totalmente, consistía enfajar el cuerpo de la madre con cintas y pañuelos, haciéndola descansar boca abajo en un lecho de arena, luego de producido el parto.

    Similares pautas se observan en la mujer chane; las que no desean o no acepten el nacimiento en el hospital, tienen a su bebe en la casa materna y es atendida por madre o abuela; guardando, con posterioridad, por lo menos cinco días de cama.

    Los partos hospitalizados, en las comunidades chiriguano – chané, se realizan con menos frecuencia y ocurren cuando el agente sanitario o personal del Centro Sanitario del lugar pudo realizar un seguimiento del embarazo o bien cuando ellos mismos vislumbran la posibilidad de un parto con dificultades.

    Durante el primer mes de vida, el bebé no puede ser tomado en brazos ni por los parientes ni por la visitas, tampoco se lo saca a la luz del día pues, el sol “quemaría” sus ojos o seria devorado por el arco iris (yii).  La mujer reanuda en forma paulatina sus tareas diarias, después de los treinta días posteriores al parto.

    La imposición del nombre contribuye otros rasgos reemplazado en casi su totalidad.  Antiguamente, recién, cuando el niño comenzaba a caminar se le daba el nombre, el abuelo le otorga al varón y la abuela a la mujer, correspondiéndoles a estas ultimas nombre de flor o con el sufijo iru, y un nombre referido a un animal o partes de él al varón.  A partir de la instalación de los misioneros franciscanos en la zona se inician las primeras inscripciones de nacimiento pero el nombre elegido debía figurar en la lista de los aceptados por el Registro Civil, iniciándose así la adopción de nombres no propios de su cultura.

 

Infancia y Niñez:

    Cumplido el primer mes de vida, la abuela materna se incorpora al cuidado del bebé y es ella quien se encargará de hacerlo dormir utilizando una hamaca, que no falta en ningún hogar, en la que el niño es mecido acompañando los movimiento con una canción. El alimento principal del niño lo constituye la leche materna, con un período de lactancia muy prolongado, que se extiende hasta los 4 ó 5 años, realizándose el destete generalmente en forma brusca. Este prolongado período de lactancia, sirve asimismo como un medio anticonceptivo, generalmente el embarazo es aceptado como una culminación natural y necesaria. La primera infancia se desarrolla en un permanente contacto con la naturaleza y con un manejo mas independiente de su tiempo, el niño no recibe reprimenda y se le permite su participación en la vida de los adultos en actitud de observación. Es muy común ver grupos de niños de ambos sexos internarse en el monte a cazar con ondas o recolectar frutos como parte de sus juegos, a la vez que esto constituya un aprendizaje para su vida adulta. Esta etapa para el niño transcurre en un tiempo sin tiempo, en un devenir sin grandes contrastes. Loa juegos principales son el topo-topo ( pelota de chalas secas), o el jaico-icogue ( vivamos, vivamos), o sea: juguemos con pares, otro juego es la imitación del carnaval.

    Al llegar el niño a la edad escolar, su inserción al sistema educativo se hace lento y dificultoso, debido a que hasta ese momento utilizo el idioma nativo para su comunicación, trasmitido por su familia, de manera que el niño aborigen a hablar y, a pensar en él mismo.

    Esto indica una primera dificultad para el logro de una buena relación maestro-alumno; esta barrera idiomática se torna, a veces, infranqueable para el docente en cuya formación no se contemplo este aspecto. Superada esta primera dificultad y luego de los dos o tres primeros años escolares, el niño esta en condiciones de continuar con el proceso de enseñaza-aprendizaje; pero a su vez, van surgiendo otras dificultades, no relacionadas con el idioma, que hacen que le ciclo primario se extienda hasta los 15 o 16 años. No obstante ello el niño chiriguano o chané se caracteriza por ser vivaz y locuaz y mantiene una activa participación en el ciclo escolar. La educación de los hijos varones, le corresponde al padre, luego de su ingreso a la escuela, enseñándole las tareas agrícolas y de caza; mientras que la niña queda bajo el cuidado de la madre en esta aspecto se nota una diferencia en cada grupo de este complejo cultural; por ejemplo las niñas chamé de Campo Durán aprende desde mas pequeñas la fabricación de cerámica, aprendizaje que se completa en su adolescencia, no se sucede lo mismo con las niñas chiriguanas, comunidades donde esta actividad desapareció en su totalidad.

 

Pubertad:

    Las niñas alcanzan la pubertad entre los 11 y los 13 años con la llegada de su primera menstruación, momento que es vivido con grandes expectativas, pues significa alejarse de la infancia y asumir un nuevo rol. En al actualidad, ya no existe el prolongado tiempo de reclusión ( yimundia), respecto al cual, también se observa un cambio de actitud. Contrariamente a las pautas tradicionales, según las cuales el periodo de reclusión duraba un año, este ha sido reducido a solo tres meses y, en otros casos a ocho ó cinco días posteriores a la primera menstruación, periodo denominado “ycuacu” y en el cual se observan algunas prescripciones alimenticias por ejemplo: solo se puede comer “atirúru” (maíz hervido) harina y carne  (charqui) .  Cuando se han cumplido con estos requisitos, la joven se reintegra a la vida cotidiana, pero lo hace transformada en una persona apta para el matrimonio; cambia todo su aspecto personal (ya puede pintarse), como su conducta que ya deje de ser la propia de una niña.

    Con respecto al varón, la practica que indicaba el uso de el “tambeta”, mediante la perforación de su labio inferior, ha desaparecido totalmente, siendo reemplazado por un cambio de actitud por parte del padre, quien es el encargado de enseñarle a su hijo su nuevo rol en la sociedad, iniciándolo en la práctica de la caza y de la agricultura y otras actividades necesarias para ser un hombre según la conceptualización vigente en la comunidad.

    Es de destacar que estos últimos años se está acrecentando el número de adolescentes que ingresan al ciclo secundario,  tanto de comunidades chiriguanas como chané; pero en los adultos hay un mayor incentivo para que sean los varones los que continúen sus estudios y no las niñas para las que no se consideran necesaria la educación sistemática posterior. Esto, se debería quizás, a la importancia del papel económico que juega el hombre en la familia, y en consecuencia la necesidad de capacitarse para acceder a otras fuentes de trabajo no tradicionales y, a su vez, el rol de la mujer en la sociedad, sometida a la autoridad del cónyuge.

 

Cortejo y Matrimonio:

    La poligamia y, en algunos casos la bigamia, lagados al poder y jerarquía de cada hombre, son rasgos parecidos en su totalidad debido a la influencia de la acción evangelizadora de misioneros de distintos credos. Sí, se conservan pautas referentes al cortejo, el que se inicia a una edad temprana, 14 ó 16 años en ambos sexos, período breve que culmina con la una tradicional para este tipo de festejos de la primavera maduración de la cosecha de maíz que coincide con el carnaval de nuestro calendario.

    La acción permanece de las religiosos que actúan en estas comunidades, si bien introdujo cambios de actividad en este aspecto, no transformó en su totalidad las pautas tradicionales ya que se observa un incremento en la “legalización” de las parejas, pero existen otras motivaciones no relacionadas con el ámbito religioso: necesitan hacerlo para cobrar las asignaciones sociales que corresponden por cada hijo o por nacimiento.

 

Creencias, Mitos y Religión:

    También en este aspecto se observa una pérdida progresiva de elemento tradicionales que conformaban la cultura espiritual de estos pueblo, motivado éstos en gran medida por los siguiente factores externo: la acción continua de misioneros católicos, la pérdida de grupos protestante y la presión social del medio.

    La acción concreta de los agentes religiosos ha provocado en algunas comunidades, situaciones conflictivas, por cuanto la actitud de los mismos no se da necesariamente a partir del respeto de las instituciones religiosas tradicionales, provocando de esa manera una crisis de las mismas. La oferta de posibles “salvacionistas” por parte de estos agentes, mas el hecho de que en algunas comunidades actúan dos o mas órdenes religiosas, da una idea de las situaciones que se pueden generar.

    Las comunidades chiriguano-chané, se encuentran asentadas en zonas periurbanas y rurales con fácil acceso a centros urbanos; ello da lugar a contacto permanente con la denominada “cultura occidental” y, consecuentemente, a un intercambio de servicios. En este aspecto, dicho intercambio se hace notable en el ámbito referido a las prácticas curativas desarrolladas por algunos de sus miembros, denominados “curanderos”; es decir que su acción trasciende los limites de su cultura, de tal manera que el shamanismo chiriguano-chané mantiene su vigencia a partir de los requerimientos que recibe por parte de la cultura occidental.

    Pero aún perduran en el cosmos chiriguano diversos personajes místicos. El principal es “yanderu-tumpa”, teofanía uránica de tipo demiúrgico y que está vinculado a las más diversas esferas culturales, es el “dueño de la vida” pero su dominio abarca sólo el ámbito humano.

    Los otros semi-dioses, que aparecen en la mitología chiriguana, pero en un plano inferior son; el “aguara-tumpa” (quirquincho); “tatu-tumpa”,maestro del campo (iriraiya) ó sea el dueño de los árboles de “primera categoría”(madera que tiene utilidad: cedro, quina, lapacho, palo amarillo, lanza, etc.

    En la actualidad cuando un hachador va al monte debe llevar lo que ellos denominan “vicios completos” ó sea el alcohol, cigarrillos y coca, los que deben colocarse en el suelo o depositarlos en un tronco y dejarlos para que el maestro  campo –Iviraiya-también se sirva.

    En contraposición a esto personajes existen otros rasgos negativos, el mas importante es Aña-Tumpa(Aña= alma del muerto, ser demoníaco), que tiene capacidad para destruir el mundo, su acción es inversa a la del Dios verdadero, creador del mundo que se encuentra en el cielo y alimenta a los hombres mediante lluvias, etc.

    El ámbito de dominio de Ala-Tumpa, se extiende al mundo de los muertos, al cosmos se manifiestan en acciones totalmente negativas, además existen otras figuras míticas a las que también se les asigna el carácter de Tumpa.

    Todas estas creencias permanecen en la conciencia de las personas de edad mediana y ancianos, no así en los adolescentes, debido a la influencia de las acciones evangelistas.

 

Vivienda:

    El patrón de asentamiento tradicional ha sido modificado en su totalidad a partir del esquema de urbanización impuesta por los agentes religiosos, en primera instancia, basado en el esquema de cuadrículas, tal lo observable en Misión EL CRUCE de Pichanal, y Misión P.GOBELLI de Embarcación; en otros casos por la disposición vigente y de estricta aplicación para la localización de viviendas en áreas urbanas y periurbanas; como por ejemplo: misiones CHARENTA y SAN JOSE DE YACUY.

De acuerdo a los datos recogidos en la encuesta y, del análisis estadístico de los mismos, se observa un mayor porcentaje de ranchos en este grupo étnico. Este tipo de vivienda conserva características similares a la choza tradicional, en cuanto a los materiales utilizados para su construcción técnica, diseño y función social. Posee base rectangular, paredes de paja, barro y caña, con la técnica de construcción llamada chorizo, el techo puede ser de 2 ó 4 aguas y en el también se emplean paja y torta de barro. En casos en que no es posible estos techos tradicionales, se utilizaban chapas metálicas de fibro-cemento, o cartón alquitranado.

    Por lo general, las viviendas disponen de un ambiente grande para dormir con una distribución del espacio, definida para cada uno de los miembros de la familia, no falta en ninguna de las viviendas un alero adosado a la misma que es utilizado para las reuniones familiares y para recibir a la personas ajenas a la comunidad que las visitan.

El tradicional fogón se encuentra en otra habitación de menores dimensiones, donde se desarrollan actividades exclusivas del núcleo familiar que residen en la vivienda, como ser: cocina, comer, “matear”.

    La mayoría de las viviendas cuentan con un granero o troja, (abatío), utilizado como deposito para almacenar productos de la cosecha.

    Otro tipo de construcción, pero en menor porcentaje lo constituye la casa. Denominamos así a al vivienda construida con materiales y técnicas no tradicionales (ladrillos, bloques, cemento, hierro, chapa, etc.). La distribución interna de los ambientes en este tipo de viviendas no se corresponde con la de la choza o rancho.

    Esta es una  adaptación e incorporación de elementos culturales occidentales, tendencia actual que parece acrecentarse lenta pero paulatinamente: EL CRUCE, CARAPARI, SAN JOSE DE YACUI, TUYUNTI, CHERENTA y LA LOMA, son ejemplos de este proceso de transferencia y adhesión de pautas externas.

 

Actividades Económicas Chiriguano-Chané:

 

Agricultura:

   En general, en todos los grupos aborígenes, la familia esta comprometida directamente con el proceso económico; en la practica agrícola en estos grupos, la producción se organiza de acuerdo con las demandas y las “necesidades” familiares. En consecuencia, esta forma de producción puede definirse como “domestica” lo que no significa “producción para el uso” sino que indica la participación del grupo familiar en dicha actividad .

    La estructura de las tareas, en algunos casos (Macueta, Campo Largo) funciona a base de energía humana mientras que en otros casos la misma fue  paulatinamente modificándose con la introducción de tecnologías modernas: tractores, rastras, arados, y asesoramiento agotécnico provisto generalmente, por órganos estatales sin que su uso haya significado la transferencia del dominio o su absoluta responsabilidad por el manejo. Hasta ahora, han sido pasivos usuarios de aquella incorporación, aunque han dado inicio a una aspiración permanente; el acceso a la posesión de los avances tecnológicos que posibiliten un mayor  desarrollo económico, aún cuando ello signifique un abandono paulatino de su organización tradicional.

    Otra característica de esta actividad es la división del trabajo, la cual surge de las naturales diferencias del sexo y de la edad: los hombres adultos tienen como tarea especifica la preparación y limpieza del suelo, arada, rastra y siembra. Además realizan las tareas culturales correspondientes: carpir, aporcar, desmalezar y curar, en la que colaboran algunos niños que van siendo introducidos en el aprendizaje. La arada y rastra y, eventualmente, la cura de cultivo se realiza, en la generalidad de los casos, con el uso de nuevas tecnologías, mientras que el resto de las tares son manuales; esto ultimo permite de alguna manera la vigencia del sistema de reciprocidad característicos de estos grupos. La cosecha y distribución o comercialización de la producción es tarea exclusivamente femenina.

    Es decir, los lazos familiares si sirven para enlazar y dar organización a la actividades productivas.

    Un rasgo notable en la esta actividad agrícola es su relación directa con el esquema trazado por el ciclo ceremonial de cada año. Con la primer cosecha se inicia un período festivo cuya culminación coincide generalmente con el carnaval de nuestro calendario. En todas estas festividades participan todos los miembros de la comunidad”día del compadre”, “día de la comadre” y la fiesta del “areté”.

    A partir de la realización de acciones a nivel gubernamental orientadas hacia el mejoramiento de la producción agrícola y basadas en el asesoramiento técnico continuo por un lado, y la expansión de esta actividad en toda la zona por otro, se inició una nueva etapa para la agricultura tradicional. Se intensificaron los de subsistencia (maíz, zapallo, mandioca) y se introdujeron a su vez otros tipos de cultivos (maní, poroto, soja, hortalizas varias) con visitas a lograr una mejor comercialización en el medio.

    Si bien, estas novedades son de importancia, no han alcanzado todavía a modificar totalmente sus pautas, pero han producido una mayor movilidad social y economía de trueque con comerciantes ambulantes con los que se intercambian productos.  Aparte de ello, los saldos comerciables se venden en periodos de cosecha en los centros urbanos de la Ruta 34, generándose un intercambio de bienes “in crescendo”.

    Cada una de las experiencias en este proceso de cambio, fue consolidando la actitud de aceptación hacia aquello que significaba un mejoramiento en la producción.  En síntesis, podría inferirse que se encuentra en una etapa de transición, ya que además de producir “solo lo que se necesita” se esta gestando en ellos la producción de pequeños “excedentes” que posibilitan un mejoramiento en sus condiciones de vida, y además, la expectativa procrear condiciones productivas no tradicionales y comercializables.

    Otras actividades Al ser, la agricultura, una actividad temporaria y cuya producción aun no supera el nivel de subsistencia, el hombre chiriguano y en algunos casos también la mujer, realiza otras actividades que le permiten su subsistencia en los meses de inactividad agrícola o bien como complemento de ésta. Los grupos asentados en Ruta Nacional 34 presentan una situación particular ya que, en su conjunto, tuvieron acceso a “Cursos de Capacitación” en diversos oficios; además, durante las décadas de trabajo en los ingenios azucareros y empresas locales, adquirieron empíricamente conocimientos en carpintería, herrería, etc. que hoy son utilizados frecuentemente por particulares y empresas de los principales centros urbanos del área.Esta situación ayudo a consolidar los asentamientos y a producir variantes significativas en los esquemas o sistemas económicos tradicionales.  Así , la perdida de la mayoría de las artesanías etnográficas, es un corolario concreto de este proceso en casi todos los grupos chiriguanos de la provincia.

 

Antes de la llegada de los Españoles:

    Contrariamente a los matacos resulta una labor mas sencilla rastrear en los orígenes de estos pueblos emigrantes de más reciente cuño en comparación con otras etnias. En efecto, los chanés de estirpe amazónica-arawak, ocuparon la región chaqueña, tal vez expulsados de su hábitat original por las invasiones de los pueblos caribes en un proceso que puede haber ocurrido alrededor del siglo X.

    Allí tuvieron que soportar nuevamente la llegada expansiva de otros grupos migrantes de origen tupí-guaraní, los Chiriguanos, que los sometieron al punto tal, de tratarlos como siervos o esclavos y los dominaron en la región del Chaco Boreal, ultimo contrafuerte de la cordillera oriental boliviana.

    Las migraciones de los guaraníes occidentales o chiriguanos hacia el hábitat chané, se iniciaron en el siglo XV de nuestra era, atraídos por la leyenda de la sierra de la Plata y por los mitos del Candiré ( o la tierra sin mal). Estos se dieron en el periodo prehispánico y fueron narrados en los cometarios reales del inca Garcilaso de la Vega. A partir del siglo XVI se trasladaron pueblos enteros como “auxiliares” de las expediciones españolas, consolidándose su dominación y su permanencia en el nuevo espacio geográfico.

    Allí se produjo – como no podía ser de otra manera- una verdadera trasferencia de pautas culturales entre dominadores ( chiriguanos) y dominados ( chané), aunque sin perder su identificación étnica, lo que llevo a algunos autores a hablar de la existencia  de un complejo cultural “chiriguano-chané”.

    A fines del siglo XIX y a comienzo del XX, nuevamente se puso en movimiento el ethos migratorio chiriguano, esta vez hacia el territorio argentino, región subandina-tropical, como consecuencia de la secularización de las misiones franciscanas y la conquistas de sus asentamientos por las tropas del ejercito boliviano.

    Nacieron así, las comunidades y misiones que hoy se encuentran establecidas en el norte de Salta, siendo la del río Caraparí la primera en esta proceso ( año 1935), que parece haberse consolidado en nuestro presente.

    Cabe ahora, tan solo, relatar la situación actual de nuestros pueblos autóctonos, tal cual fuera encontrada por nuestros encuestadores  a fines de 1983.