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Demandas
del turista con capacidades restringidas Una
encuesta realizada por el sitio “Integrando” de nuestro país, arrojó
resultados que caracterizan a la demanda de servicios turísticos por parte de
personas discapacitadas y sus grupos familiares. De
ellas, se destacan las 3 primeras, que concentran casi el 70% de las
preocupaciones de este segmento de turistas, indicando cuales son los 3 aspectos
más importantes que se requieren:
Cabe
agregar otras demandas tales como información confiable, servicios médicos,
baby-sitter, etc. Para
los discapacitados motrices, el orden de prioridad es el mismo, sólo que los
porcentajes son mayores (transporte accesible 70%, hotelería accesible 59% y
profesionales capacitados 44%).
La primera exigencia del turista con capacidad restringida será tener la certeza de poder acceder a un lugar de turismo con un entorno apto para sus necesidades, en el cual pueda desenvolverse en forma autónoma, cómoda y segura; sin la existencia de barreras físicas, sociales ni comunicacionales.
Barreras para el turista con
capacidades restringidas La transformación de un Centro Turístico en accesible
requiere por un lado de la eliminación de sus barreras físicas (sean estas
arquitectónicas y/o urbanísticas), comunicacionales y sociales –lo cual
involucra tomar conciencia de que debemos garantizar la igualdad de
oportunidades y derechos durante el tiempo libre destinado al turismo y la recreación. Resulta entonces aceptable proporcionar al
visitante con capacidades restringidas la infraestructura para su traslado y
alojamiento, como asimismo una oferta de servicios turísticos variada en
actividades artísticas, deportivas, recreativas, culturales, etc., atendiendo a las pautas de accesibilidad y de
calidad y atención requeridas. No
obstante, el turista con capacidades restringidas suele encontrarse
–lamentablemente- con barreras que limitan u obstaculizan el libre ejercicio
de su derecho a disfrutar de las actividades turísticas. Las principales son
las siguientes:
o Entradas con accesos por medio de una escaleras, sin rampas o Accesos internos en edificios a instalaciones en plantas
altas, mediante escaleras (no ascensores) o Falta de espacio para desplazamiento o ubicación en
habitaciones, restaurantes, comercios, medios de transporte, cabinas telefónicas,
etc. o Baños no adaptados o poco espaciosos o Falta de lugares de estacionamiento reservados o Falta de rampas en veredas y disminución de cordones
o Falta de guías y profesionales que puedan expresarse en
lenguaje de señas o Falta de material e indicaciones en Braille para su lectura
por parte de personas no videntes o Falta de cartelería informativa adecuada o Falta de servicios de telefonía adaptados o Falta de medios recreativos de comunicaciones, que sean
accesibles (por caso, el sistema “closed caption” en canales de televisión,
etc.) o Falta de capacitación en los profesionales turísticos,
para una adecuada atención de personas con dificultades en la expresión, o en
su percepción visual o auditiva.
La principal, es –como ya se ha dicho- encontrarse con personas que los ven y
los tratan como sujetos de compasión, y no como personas comunes a quienes el sólo
hecho de tener restringida alguna de sus capacidades no les impide el ejercicio
de sus derechos, entre ellos, el libre goce de su tiempo libre en actividades
turísticas y recreacionales. Los
centros turísticos deben “animarse a ser accesibles”: los turistas con
capacidades limitadas por lo general saben –y aceptan, resignadamente- que los
niveles de accesibilidad no son los óptimos, y que los costos asociados
obstaculizan muchas veces el avance hacia una accesibilidad total. No obstante, además de trabajar sobre el desarrollo del concepto de “diseño universal” (diseño arquitectónico y urbanístico sin barreras físicas para las personas discapacitadas) hay que desarrollar políticas sobre transporte adaptado, ya que no existen destinos turísticos accesibles sin ciudades accesibles. Respecto de las barreras sociales y comunicacionales, una adecuada preparación y capacitación de los prestadores de servicios turísticos, puede significar un factor más que positivo para el estímulo al turismo accesible.
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