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PRESENTACIÓN
El
presente trabajo se inició como un proyecto escolar más, en este caso, como
una labor de investigación en la asignatura “Informática” de la orientación
en “Servicios Turísticos” del Bachillerato en el Centro Provincial de Enseñanza
Media Nº 68 de Villa La Angostura, en el primer año de existencia de esta
orientación educativa tan próxima en sus contenidos e intereses al desarrollo
económico, social y ambiental de nuestra localidad. El
trabajo en sí nació como una simple inquietud... ¿hay turistas
discapacitados? El sentido común nos decía que sí, pero prácticamente nunca
habíamos visto a ninguno en nuestra localidad. Si la respuesta a esa pregunta
era que había una cantidad considerable, el siguiente interrogante era ¿por qué
no visitan Villa La Angostura, entonces?. Y a partir de allí la inquietud
disparó la primera –y fundamental- hipótesis de trabajo- ¿estaremos
preparados, como centro turístico, para recibirlos?. Ese
disparador inicial motorizó nuestra labor: comenzamos a diseñar un trabajo de
investigación destinado a responder esa pregunta. Para ello, debimos indagar
previamente buscando información sobre discapacidad y sobre actividades turísticas
que incluyeran a las personas con capacidades restringidas (recién entonces
conocimos la expresión “turismo accesible” y su significado). Por otro lado, y ante las dudas que iban surgiendo,
comenzamos a recopilar y a analizar normas legales de diversa índole vinculadas
al tema, sorprendiéndonos –a veces gratamente, otras no tanto- por el
material que íbamos encontrando. Cuando comenzamos a aprender y conocer más
profundamente sobre esta temática, decidimos indagar sobre la situación actual
en otros ámbitos geográficos, empezando a descubrir cuánta gente en el mundo
tenía preocupaciones similares a las nuestras, y aprendiendo respecto de cómo
las habían resuelto. Además,
al procesar todo este material, comenzamos a apreciar aspectos sociales
inicialmente insospechados (la discriminación y los prejuicios implícitos en
muchos actos que habitualmente pasan desapercibidos, por ejemplo) y comenzamos a
sentir que íbamos por el camino correcto. A partir de entonces, comenzó a
tomar forma un ideal que iluminó el resto de nuestro camino: ¿podíamos
transformar la realidad a nuestro alrededor, aunque fuera un poco? La respuesta
positiva comenzó a afianzarse cada vez más. Supimos que nuestro trabajo podía
generar reacciones positivas, no sólo en la gente sino en las autoridades, al
descubrir cuánto podíamos hacer –y con tan poco- para mejorar la calidad de
vida de tantas personas a quienes les es diariamente negado el pleno goce de sus
derechos legalmente amparados. Nos sentimos, además, sorprendidos y felices por
las muestras de auspicio y apoyo que recibimos de
parte de distintas personas y entidades que colaboraron con nosotros y
nos alentaron a seguir adelante con este trabajo. Bajo
el lema que comenzó a representar ese espíritu humano, solidario y respetuoso,
con el que desarrollamos este trabajo que presentamos, “Turismo
Accesible: una realidad posible”
sentimos que hemos contribuido a la concreción de un acto de justicia. Después
de todo, la discapacidad es una condición potencial de la que nadie puede
considerarse exento. Por ende, percibimos que nuestro trabajo es socialmente útil
y que –además- puede aspirar a cambiar al menos una porción de nuestra
realidad circundante, demostrando que “transformar el mundo” puede no ser
una quimera ni una utopía: a veces los cambios pequeños pueden hacer la
diferencia. Hicimos
nuestros, entonces, algunos principios establecidos por la Organización de las
Naciones Unidas en la resolución de la Asamblea General denominada “Normas
Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad”,
los que se convirtieron en verdaderas metas de nuestro trabajo:
Por
otra parte, y a partir de nuestra labor, aspiramos a que se visualice la doble
dimensión del turismo accesible: como acto social de reconocimiento del derecho
a la recreación y el turismo de todo ser humano, sin exclusiones ni diferencias
–por un lado- y como una respuesta a la demanda de una considerable porción
del mercado turístico que tanto debería interesar a nuestra localidad habida
cuenta que precisamente esta “industria sin chimeneas” (el turismo)
constituye su principal –y casi excluyente- actividad económica. A
pesar de que las conclusiones de nuestra investigación nos demuestran
claramente que, hoy, Villa La Angostura no es un centro turístico accesible,
ansiamos que este modesto trabajo pueda cumplir el rol de iniciador de un
proceso de reflexión social, política y comercial, incorporándolo a los
grandes temas a debatir en cuanto al desarrollo actual y futuro de nuestra
localidad. Dios
permita que de aquí a poco podamos considerar a Villa La Angostura como un
lugar accesible, y que podamos sentir la inmensa satisfacción de haber
contribuido a ello con este granito de arena que aportamos por intermedio de
este trabajo.
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