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Informe del análisis del estudio y conclusiones
Haremos
un análisis por cada una de las áreas del tema que nos interesa, tomando una a
una las preguntas respectivas que fueron formuladas a los distintos grupos
relevados. 1. ¿Cuál es el concepto que tienen los encuestados del turismo accesible? La
opción más elegida por la mayoría de los grupos fue la que asocia el concepto
a tarifas baratas, a excepción de las agencias que la vincularon al concepto de
igualdad (Tabla 1). La primera de las opciones
nombradas, se impuso finalmente con un 28.1% en el total. Analizando las
distintas alternativas, pero agrupadas según su significado (Tabla 2),
tenemos que las respuestas relacionadas con una interpretación “económica”
de la definición de turismo accesible, se impuso con un 43.7% de las opiniones; las vinculadas con la
“igualdad” de posibilidades le siguió con un 21.1%, pero cabe aclarar que
la mayoría de los encuestados que eligieron esta opción lo hicieron con un
sentido genérico y amplio, no necesariamente incluyendo de los destinatarios
del turismo accesible a personas con discapacidad (en la mayor parte de esos
casos, el sentido de “inclusión” tenía características sociales, al
considerar la posibilidad de que personas provenientes de segmentos socioeconómicamente
postergados puedan acceder al turismo). Finalmente, los que vincularon al
turismo accesible con la prestación de servicios a personas con movilidad y/o
comunicación restringida fueron tan sólo el 5.6% de los encuestados. 2. ¿Cuál es el concepto que tienen los encuestados de la discapacidad? Las
opiniones más frecuentes se reparten entre una definición amplia del
discapacitado (como una persona con limitaciones físicas, sensoriales, síquicas,
etc.) y la acotada al aspecto motor (imposibilidad de desplazamiento autónomo),
las cuales obtienen en el total general un 29.6% y un 21.1% de las respuestas (Tabla 3). Sin embargo, al agrupar la segunda y tercera opción
en una única que engloba el concepto de minusvalía (dificultad o imposibilidad
de manejo autónomo en relación al medio), el total asciende al 31%. Cabe
resaltar un sorprendente 7% de las respuestas, que categoriza a los
discapacitados como personas “no normales”: esto evidencia todo aquello que
planteamos en el punto “Discapacidad y discriminación social”, ya
que aún sin mala voluntad, los prejuicios de algunos encuestados afloran
claramente al elegir esta opción. Consideramos
de particular importancia esta pregunta, ya que entendemos que mal puede
atenderse adecuadamente a aquellas personas cuyas características y necesidades
se desconocen. 3. ¿Cuál es la imagen de los encuestados respecto de si sus
establecimientos o servicios son aptos para ser ofrecidos a personas
discapacitadas? En
relación a las respuestas dadas por los prestadores relevados (Tabla
4), las mismas han sido mayoritariamente negativas en todos los rubros
consultados (desde un piso de 57.1% para los medios de transporte, a un techo
del 74.5% para el rubro hotelería, promediando un 70.4% en las respuestas
totales). Esta pregunta ha sido formulada para determinar en qué grado son los
prestadores de servicios turísticos concientes de sus capacidades y
limitaciones a la hora de atender a personas con discapacidades. Coincidiendo
con los datos a nivel nacional que hemos obtenido, quienes menos consideran
tener problemas son quienes –efectivamente- más los tienen, esto es, los
medios de transporte, dado que según estudios realizados –a los que ya se
aludió en este trabajo- encabezan la lista de demandas y reclamos de turistas
con discapacidad. En contrapartida, el segundo rubro demandado por este segmento
de turistas, la hotelería, sí demuestra un mayor grado de conciencia sobre sus
propias limitaciones para brindarles un buen servicio. Las
restantes implicancias de esta respuesta (esto es, por qué casi un 30% de los
encuestados sí considera estar en condiciones de atender a personas con
discapacidad) se analizará en la siguiente pregunta, dado la relación entre
ambas (puede asimismo verse un gráfico con las respuestas a esta pregunta) 4. ¿Con qué infraestructura y/o servicios cuentan para una adecuada atención
de personas con discapacidad? En
todos los rubros consultados, las respuestas que se refieren a la inexistencia
de todo servicio o infraestructura al respecto son mayoría, alcanzando un
significativo 76.1% en su totalización (Tabla 5). Dentro
de las respuestas que indican algún servicio o característica accesible,
tenemos: habitaciones o cabañas (6 casos), rampas de acceso (6 casos), baños
(5 casos), ascensor, sillas y butacas para discapacitados (1 caso cada uno).
Cabe aclarar que estas respuestas no se dan necesariamente para los mismos
encuestados (esto es, no debe considerarse como regla general que un mismo
encuestado haya informado que cuenta con habitaciones, rampas y baños
accesibles, por ejemplo). Ahora
bien, vamos a vincular las respuestas recibidas para esta pregunta, con las
respuestas a la pregunta anterior, ya que habiendo realizado un análisis estadístico
de correlación entre todas las variables de este estudio, el más alto índice
de correlación (71.2%) se obtuvo para las respuestas a estas 2 preguntas. Por
lo tanto, debe analizarse ahora el motivo de la diferencia porcentual que surge
entre el 76.1% que asume no tener ningún servicio ni infraestructura accesible
y sólo un 70.4% que considera no estar en condiciones de prestar servicios turísticos
adecuados a discapacitados. Como
consecuencia de las entrevistas presenciales con la mayoría de los encuestados,
inferimos que dicha diferencia se debe a 2 posibles causas: §
Por un lado, existe una
concepción errónea respecto a la poco exigente demanda de las personas con
discapacidad: muchos prestadores de servicios tienen una especie de convicción
en cuanto a que “se conforman con poco”, y es por ello que varios de
ellos piensan que pueden brindar una buena atención, aún cuando no cuenten con
ningún servicio accesible § La otra visión
desacertada es la que permite a muchos encuestados considerar que sólo con
“buena voluntad” y amabilidad es suficiente para atender a una persona con
alguna limitación en sus capacidades. Quienes así ven la situación, no
perciben la necesidad de información y capacitación requeridas para brindar un
buen turismo accesible. El
análisis de estos puntos, puede complementarse con la consideración de las
respuestas a la próxima pregunta. 5. ¿Cuál es la imagen que tienen sobre la comodidad o goce de los
servicios turísticos que ofrecen, por parte de personas con discapacidad? En
este caso, las respuestas han sido diferentes según el rubro relevado, imponiéndose
en los valores generales una visión negativa (incomodidad en el uso de los
servicios) del 52.1% (Tabla 6). Una
vez más, los hoteleros son quienes
más concientes están de las limitaciones de sus servicios: casi un 60% de
ellos consideró que no estaría cómodo en sus instalaciones; las agencias de
turismo y viajes con las que tienen una opinión menos definida (el 60% de ellas
no supo brindar una respuesta concreta); los restaurantes dividieron sus
opiniones positivas y negativas (50% para cada una), y una vez más, los
transportes marcan la diferencia al considerar un 57.1% de los encuestados en
este rubro que los turistas sí estarían cómodos disfrutando de sus servicios
(recordemos que este rubro encabeza el ranking nacional de demandas por parte de
los turistas discapacitados). En
el análisis general (Tabla 7), al 52.1% de opiniones
negativas, se suman un 31% de positivas y un 12.7% de respuestas afirmativas
pero condicionadas (al grado o tipo de discapacidad, a contar con asistencia
externa, etc.). Se
reafirma la existencia de las concepciones erróneas planteadas en el análisis
de las respuestas a la pregunta anterior (de hecho, los coeficientes de
correlación entre estas respuestas y las respuestas a la preguntas 3 y 4 son
los siguientes más altos en el análisis estadístico realizado, lo que indica
que este bloque de 3 preguntas provoca respuestas relacionadas entre sí). Esto
es, sólo mediante la creencia por parte de los prestadores de servicios turísticos
de que una persona discapacitada “se conforma con poco” al ser
atendida, puede explicarse que pese a que un 70.4% de ellos considera no estar
en condiciones de prestar servicios a discapacitados y que un 76.1% no cuenta
con ningún servicio o infraestructura para este segmento de la demanda, sólo
un 52.1% de los turistas con discapacidad podrían sentirse incómodos ante
dichos servicios. Resulta
evidente, luego del análisis de las últimas 3 preguntas, que es imprescindible
iniciar acciones informativas, de concientización y de capacitación en el
sector de prestadores de servicios turísticos, para poder abordar adecuadamente
esta temática. 6. ¿Cuál es la disposición para realizar modificaciones de
infraestructura y/o incorporar servicios accesibles? En
el análisis puntual de todas las opciones a esta pregunta, prevalecen las
positivas directas (si) con un 35.2% del total, seguida por las negativas
directas (no) con un 31%, y un 26.8% de indefinidos (Tabla 8). Al
agruparlas por conceptos genéricos (Tabla 9), se produce un
llamativo empate de un 36.6% entre las respuestas negativas (que a las ya
mencionadas antes, suman varias negativas indirectas –imposibilidad económica,
no interesa ese segmento de mercado, etc.-) y las respuestas positivas.
Esta situación es promisoria, dado que más del 60% de los encuestados
demuestra su intención –o al menos no descarta rotundamente- referida a la
posibilidad de incorporar prestaciones accesibles en su oferta turística. 7. ¿Cuál es el rol de los profesionales en el asesoramiento para la
construcción de infraestructura accesible? Esta
pregunta involucra respuestas de establecimientos hoteleros y restaurantes por
un lado (Tabla 10) y de profesionales de la arquitectura y la
construcción por otro (Tabla 16). En el primero de los casos, un
72.5% de los lugares de alojamiento encuestados expresó no haber recibido
durante la construcción del edificio asesoramiento ni sugerencia alguna por
parte de los profesionales intervinientes respecto a la eliminación de barreras
físicas, sólo un 4.3% dio respuestas positivas y el resto no pudo contestar
por desconocer la situación. En cuanto a los restaurantes, el 25% dio una
respuesta negativa, y el 75% restante no pudo contestar (situación razonable,
teniendo en cuenta que la mayoría de los empresarios del sector gastronómico
no conoce la etapa de construcción de su local ya sea por alquilarlo, o por
haberlo comprado ya construido). En síntesis, un 62.7% ha respondido que no a
la consulta sobre la existencia de asesoramiento previo, y un 33.9% no pudo
responder por desconocer la situación. Al
consultar puntualmente a los profesionales de la construcción sobre los
resultados del relevamiento anterior (Tabla 16), un 88.9% concuerda
–en mayor o menor grado- con la relevancia de tales opiniones. Un importante número
de ellos, responsabiliza a los propietarios que solicitan la obra quienes según
sus dichos, aducen razones de costos para evitar la inclusión de
infraestructura accesible. Para
completar el análisis anterior, consultamos a esos mismos profesionales a fin
de conocer su opinión técnica respecto del impacto financiero que la
incorporación de infraestructura accesible tiene en el presupuesto de una obra
de estas características: un 55.6% de ellos consideró que la incidencia económica
es mínima, baja o nula (en el orden del 5% del presupuesto total, o menos), en
tanto un 22,2% estimó que es variable (depende de qué características tenga
el proyecto) y el otro 22.2% entendió que la incidencia es alta o importante (Tabla 17). Estas respuestas corroboran los datos obtenidos en
Internet de fuentes profesionales que sitúan este impacto por debajo del 5%, y
–en cierta forma- darían por tierra con el argumento de la reducción de
costos por parte de los propietarios, para evitar la supresión de barreras físicas
en sus edificios. Después de todo, como nos indicó uno de los arquitectos
consultados: “construir una rampa es más barato que hacer una escalera”. Será
del caso en este punto revisar la normativa legal al respecto, con relación a
las responsabilidades de los profesionales y de los organismos públicos que
deben controlar y habilitar los edificios, para un cabal cumplimiento de las
obligaciones técnicas en cuanto a este tema. 8. ¿Ha tenido alguna experiencia personal en la recepción y atención de
turistas con movilidad y/o comunicación restringida? La
respuesta más frecuente para todos los rubros (Tabla 11) es
la afirmativa (excepto para hotelería, en la que se impone una negativa). En
los totales generales, prevalece el “Si” directo con un 47.8%, seguido por
el “No”, con un 35.2%. Al
agrupar las respuestas en forma genérica, se imponen las positivas (que
incluyen todas las variantes afirmativas) con un 59.2%; seguidas por un 35.2% de
las negativas. Esto significa, claramente, que casi 6 de cada 10 prestadores de
servicios encuestados atendieron alguna vez a al menos una persona discapacitada
(esto demuestra el interés de este segmento de demanda turística en visitar
nuestra localidad) Cabe
mencionar –a nivel informativo- que las discapacidades a las que aluden más
frecuentemente son las motrices y las visuales. Por
otra parte, se ha consultado también a las agencias de viajes respecto de la
recepción específica de consultas (telefónicas o por Internet) en relación
al turismo accesible en la localidad. Un
60% de los encuestados (Tabla 14) expresó que sí recibió
consultas en al menos una ocasión y que el principal interés de quienes las
formulaban era conocer la existencia de alojamientos o lugares para visitar que
no tuvieran barreras físicas. 9. ¿Cuál es el conocimiento que tienen los prestadores de servicios turísticos
de las normas legales sobre turismo accesible? Las
cifras en este ítem son elocuentes (Tabla 12): un 72.2% de
los encuestados expresa desconocer totalmente el marco legar de la actividad. El
rubro con mayor conocimiento sobre el tema es el de los arquitectos y
constructores, y el que menos lo conoce es el de los restaurantes (100% de
respuestas negativas). Además,
varios de los encuestados (un 21.5%) han aludido muy superficial o puntualmente
a alguna norma (sin demostrar un conocimiento concreto de las pautas que
establecen, no especificando la norma o evidenciando dudas considerables), por
lo cual la cifra total de quienes no pueden demostrar un conocimiento adecuado
de la normativa sobre el tema llega al 93.7% Puede
verse un gráfico que sintetiza la situación. 10.
¿Cuál es la imagen que se tiene respecto a si Villa La Angostura es un
destino turístico apto para personas discapacitadas? Como
coincidencia general en todos los rubros (Tabla 13) se han
impuesto notablemente las respuestas negativas, alcanzando –en los valores
generales- un 81.3% de las respuestas de las 80 personas encuestadas. Sólo
un 3.8% considera que sí es un centro turístico apto para discapacitados y un
13.8% da respuestas de tipo intermedio (considerando la posibilidad de que lo
sea, pero condicionándola a una mejora en la infraestructura y servicios –lo
cual permitiría inferir que no lo consideran actualmente un
destino accesible-). Un
gráfico resume las respuestas respectivas. 11.
¿Cuál es la imagen existente en cuanto al grado de concientización
profesional sobre el turismo accesible? Habiéndose
consultado al respecto a representantes de algunos de los rubros relevados, un
categórico 85.7% de ellos considera que no existe en su ámbito profesional el
grado de concientización debido sobre esta temática (Tabla 15). Estas
opiniones dan validez a nuestra propuesta de campañas de difusión y
concientización –por un lado- y la realización de instancias de capacitación
(cursos, talleres, etc.). Como
ya hemos planteado en este trabajo, consideramos que Villa La Angostura está
actualmente muy lejos de ser un centro turístico accesible, pero que trabajando
seria, responsable y profesionalmente sobre el tema, las perspectivas son
prometedoras, teniendo en cuenta varios aspectos positivos surgidos de este
trabajo de relevamiento.
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