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DISCAPACIDAD
Conceptos
iniciales
Uno
de desafíos de comienzos del siglo XXI es la integración (en sus diversas
dimensiones sociales) de personas con capacidades restringidas,
concepto este que hoy reemplaza y excede a los convencionales términos "discapacitado”
o “minusválido". Los conceptos de discapacidad y minusvalía, muchas veces empleados como sinónimos, se han utilizado indistintamente para identificar –y marginar, en forma conciente o inconsciente- a un grupo numeroso de personas. Para esclarecer inicialmente algunas concepciones, es necesario diferenciar las capacidades / discapacidades de las valías / minusvalías con el objeto de entender que esta problemática social nos involucra a todos y no sólo a un grupo reducido de personas. La
capacidad es una cuestión propia del individuo y de no ser plena,
pueden involucrar un “problema”, medido a partir de una teoría social que
define quien es capaz y quien es menos capaz. Bajo este enfoque hay distintos
tipos de discapacidad: motriz, sensorial (visual y auditiva), mental,
etc. La
valía, en cambio, representa la relación entre la capacidad de
una persona y el medio físico que la rodea. El término minusválido
implica una capacidad restringida con el medio, y allí nos ubicamos
quienes no encajan en el modelo “adulto joven de sexo masculino“ que
fue tomado como referencia para el diseño urbanístico y arquitectónico en
general.
En
el Tratado Internacional “Convención Interamericana para la Eliminación
de todas las formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad”,
se define
a la discapacidad como “una deficiencia física, mental o sensorial, sea
temporal o permanente limitando la capacidad de ejercer una o más actividades
esenciales de la vida diaria” En el trabajo de investigación que realizamos, obtuvimos distintas concepciones de la discapacidad, prevaleciendo la más cercana a la definición del párrafo precedente: de las casi 80 personas encuestadas, un 31% la relaciona la discapacidad con la imposibilidad de desplazarse en forma autónoma o a la minusvalía, un 30% la asocia a limitaciones de orden motriz y sensorial, en tanto un 13% la vincula solamente a dificultades o incapacidades físicas. En
cuanto a la clasificación o enunciación de situaciones que constituyen
discapacidades o capacidades restringidas, la Organización Mundial de la
Salud (de la Organización de las Naciones Unidas) ha elaborado un
exhaustivo trabajo denominado “Clasificación Internacional de
Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías” (CIDDM), que proporciona el
lenguaje para codificar una amplia gama de información sobre la salud. En dicho trabajo, se clasifican sistemáticamente los estados funcionales asociados a la salud (por ejemplo, enfermedades, trastornos, lesiones, traumas o cualquier otro estado de salud), mediante un lenguaje estandarizado y único que posibilita la comunicación en todo el mundo sobre esta temática, no sólo aplicable a personas con discapacidades, sino a todo ser humano; organizando la información de acuerdo a tres dimensiones: nivel corporal, nivel individual y nivel social. En
este informe se utilizan indistintamente las expresiones
“discapacitado” y “persona con capacidades restringidas”, debido al
extendido uso de la primera de las nombradas.
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