Ingenio Ledesma
Ledesma (sociedad anónima agrícola
industrial)
El complejo fabril de Ledesma esta ubicado en la ciudad de Libertador General San
Martín, a 120 Km de la capital jujeña.
La historia del ingenio se inició, para la mayoría de los historiadores locales,
a principios del siglo XVII. Por ese tiempo, al gobernador de Jujuy Martín de Ledesma
y Valderrama, le preocupaba la seguridad de una pequeña localidad lugareña llamada
Santiago de Guadalcazar. Por ello, construyo un fuerte al este de la serranía de
Calilegua para protegerla de los aborígenes. La defensa recibió el nombre de "Fuerte
de Ledesma" y se estima que fue concluida en el año 1626.
Sin embargo, otros autores sostienen que ese origen debe situarse en el fuerte levantado
en 1710 por el entonces teniente de gobernador de Jujuy Antonio de Leysa y Latijera.
Esa fortificación, se llamaba Nuestra Señora del Rosario y estaba emplazada en las
cercanías del río Ocloyas, próxima a la desembocadura de ese curso de agua en el
río San Francisco.
De cualquier modo el "reguero del azúcar" llegó a la Pampa de Ledesma en 1830. En
ese año, José Ramírez Ovejero estableció allí la primera fábrica. Como todos los
ingenios de la época, Ledesma tuvo su primitivo trapiche construido en madera dura,
que extraía el jugo de la caña a través de un mecanismo similar al de las norias.
El establecimiento fue modernizado en 1876. Le incorporaron nuevas máquinas, como
trapiches de hierro y centrífugas de vapor. La instalación estuvo a cargo de Rogelio
Leach, llegado de Inglaterra en ese mismo año.
Los dueños de la fábrica eran por entonces el doctor David Ovejero y Ángel Zerda.
En 1908, esa sociedad se transformó en la "Compañía Azucarera Ledesma".
En 1911, La totalidad de las acciones fue adquirida por Enrique Wollmann y Carlos
Delcasse. Nació así la "Nueva Compañía Azucarera Ledesma".
En 1914, la empresa cambió su denominación por la de "Ledesma Sugar States and Refining
Company Limited".
Enrique Wollmann, presidente del Directorio hasta su deceso en 1927, advirtió las
inmejorables posibilidades que el valle tendría en el futuro desenvolvimiento de
la industria azucarera argentina.
Así motivado, instaló en 1912 el trapiche Mac Neil, uno de los más grandes del país
y convirtió a Ledesma en un establecimiento fabril de avanzada.
A mediados de 1923, se incorporó a la empresa el ingeniero Herminio Arrieta. Fue
sucesivamente Jefe de Fabrica, Administrador del Ingenio, Director y Presidente
de la Compañía, hasta su fallecimiento en 1970. En poco mas de 40 años, sextuplicó
la producción de azúcar y Alcohol.
Monto en 1965 una planta de celulosa y papel, que utiliza como materia prima el
bagazo de caña. Fue además el iniciador de la Obra Social.
En 1970 asumió la presidencia de Ledesma, quien en la actualidad ocupa ese cargo,
Carlos Pedro Blaquier (ingeniero de la empresa en 1952).
Ledesma S.A.A.I. cuenta con un plantel de mas de 300 universitarios y técnicos para
dirigir los casi 5.000 empleados permanentes, a los que se suman los 2.200 en época
de zafra.
Mediante planes de urbanización se crearon en la década de 1970 asentamientos poblacionales
integrados a los municipios de la zona, en los que se ubicó al personal obrero estable.
En 1989, las cifras reflejaron elocuentemente la expansión del Complejo Agroindustrial
Ledesma. A principios de siglo el rendimiento de azúcar por hectárea era de 2.000
Kg. y en la actualidad, supera los 9.000 kilogramos.
Tiene una capacidad productiva de aproximadamente 300.000 toneladas de azúcar y
70.000.000 litros de alcohol, lo que significa un 20% de lo producido en el país.
Con respecto a la fabricación del papel, las 50 toneladas anuales representan el
40% de la producción nacional.
Ledesma posee también unas 800 hectáreas de frutales con mas de 184.000 árboles.
Ledesma S.A.A.I., declarada Industria de Interés Nacional por Decreto N° 1045/63
del Poder Ejecutivo Nacional, desde sus orígenes por capitales argentinos.
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La ciudad de Libertador General San Martín fue escenario de múltiples violaciones a los derechos humanos en el marco de la dictadura de 1976; debido a esto, presentamos una serie de referencias y testimonios de lo que allí sucedió.
Los Apagones
El ejército y la policía de Jujuy, entre los días 20 y 22 de Julio, ocuparon Libertador
Gral. San Martín, Calilegua y EL Talar, el operativo, por demás intimidatorio, incluía
cortes de energía eléctrica desde la hora veintidós hasta la salida del sol. Como
en la conocida leyenda, por las noches los perros ladraban a más no poder. Detuvieron
alrededor de cuarenta personas. De éstas, algunas fueron puestas en libertad a los
pocos días, otras tardaron un poco más en volver y, fatalmente, algunas no volvieron
jamás.
"El 20 de julio del '76 ingresaron violentamente
en el domicilio de Eubligia Cordero de Garnica, y se llevaron a la dueña de casa
y a su hijo, Horacio Domingo Garnica; luego sería secuestrado su otro hijo, Miguel
Ángel. Aprovecharon la ocasión para apropiarse de ropas, sábanas, manteles, una
cadena de oro y un anillo de compromiso; en ese mismo momento eran sacados de sus
casas Héctor Narváez, Enrique Níñez y Ana María Perez, entre muchos otros".
La primera estación de los detenidos de Calilegua era la comisaría: ahí les
quitaban los documentos, recibían un número y la orden de olvidarse cómo se llamaban.
Después, pasaban por la de Libertador Gral. San martín.
"Yo no tenía muy ajustada la venda, así que pude ver un poco el vehículo donde
nos metieron, ese vehículo ya estaba lleno, fue un celular de la Policía de Jujuy(...).
Nos llevaron hasta el ingenio, hasta la comisaría del Ingenio Ledesma, ahí tuvimos
que esperar quizá como una hora(...). Ví cómo sacaban a la gente y los cargaban
en los trailers que utilizaba la empresa para llevar a la gente para el trabajo
de la caña. Pero pude ver poca cosa, porque en la oscuridad, donde estábamos en
el celular, había una ventanita yo podía mirar desde ahí, podía ver muy poca cosita,
pero lo vi".
Finalmente, el calvario continuaba en el CCD ubicado en Guerrero. El lugar era
una ex-hostería ubicada a la par del camino que va hacia termas de Reyes, sobre
la ruta provincial N° 4.
El 27 de julio, en Libertador General San Martín y Calilegua, en medio de otro apagón
general, fuerzas uniformadas detuvieron:
"a más de doscientas personas de ambas localidades. Todas fueron llevadas al CCD
de Guerrero, donde sufrieron torturas(...). Posteriormente, parte de ese grupo fue
trasladado a la Jefatura de Policía, saliendo de ella directamente liberados o puestos
a disposición del PEN. Los que habían quedado muy mal por la tortura fueron abandonados
en las cercanías del Hospital de Jujuy, lugar donde se recibieron llamadas anónimas
para que los fuesen a buscar".
De Ledesma a Guerrero
Ernesto Reynaldo Samán se convirtió en sospechoso por el simple hecho de haber sido
estudiante en la cuna de la independencia. El 24 de junio de 1976 estaba trabajando
en la Empresa Ledesma S.A., cuando su jefe le ordenó de inmediato que se presentara
de inmediato en la oficina de personal. Allí lo detuvieron dos personas de civil
que no se identificaron. Allanaron su casa y la de sus suegra, y de paso, robaron
alhajas y dinero. Más tarde lo trasladaron al departamento central de Policía de
San Salvador de Jujuy.
En un fragmento del testimonio que dió a la CONADEP Samán relata que:
Estaba de pie mirando por la ventana cuando fue sorprendido en esta circunstancia
por el sub-comisario Damián Vilte, éste le apoyó la pistola sobre la cabeza y le
manifestó que iba a disparar si lo volvía a encontrar en esa actitud de nuevo. También
recibió el interrogatorio del comisario Ernesto Jaig, quien le dijo que debía hablar
porque, si no, iba a perder. Constantemente era trasladado de habitación hasta que
el tercer día lo llevan a la oficina del subcomisario Vilte, lugar en el que se
encontraba el capitán Jones. Este capitán le efectuó muchísimas preguntas relativas
al tiempo en que el denunciante era estudiante en Tucumán.