Relieve, Clima y Vegetación

En este relieve montañoso, la temperatura y precipitacione
s se escalonan y se combinan formando "pisos" de características diferentes, que a su vez dan lugar a distintas formaciones vegetales que van cambiando lentamente a medida que ascienden, desde una selva densa y rica en el piedemonte (la selva basal) hasta un bosque abierto y prácticamente monoespecífico en su borde superior. Las yungas se extienden como una formación casi continua entre la frontera con Bolivia y el norte de Catamarca, cubriendo las laderas orientales más expuestas a las precipitaciones. Han sido un refugio de una rica fauna, tal vez la más diversa del país; pero también han sufrido, sobre todo en partes mas bajas, un fuerte proceso de degradación: la selva basal prácticamente ha desaparecido, dando lugar a los cultivos subtropicales del Noroeste. Hay que tener en cuenta que las características básicas de las yungas (fuertes pendientes, lluvias torrenciales, suelos no muy desarrollados) las hacen fácilmente erosionables.
Desde el punto de vista de su ocupación, es el curioso caso de que las yungas son al mismo tiempo uno de los ambientes mas densamente poblados del Noroeste (lo que antes correspondía a la selva basal), mientras que los sectores superiores (selva y bosque montanos) se encuentran dispersamente poblados. Si tomamos a todo el ambiente en general (haciendo grandes generalizaciones), en las yungas vivían en 1991 alrededor de 1.370.000 personas (el 40% del Noroeste) en una superficie de poco mas de 46.000 km (cuadrados), lo que determina una densidad de población de casi 30 personas por km(cuadrado).

En estas selvas son muy frecuentes las neblinas, cuyo aporte de humedad suele incrementar las lluvias anuales en un 50%, principalmente entre 1000 y 1500 metros sobre el nivel del mar, este aporte adicional de agua le da a estas selvas de montaña su aspecto característico por una presencia abundante de epifitos y musgos, incorporándolas a la categoría de "bosque nublados", es decir bosques donde la nubosidad es muy importante en el régimen hidrológico de los mismos.
Como todo ecosistema de montaña, las yungas presentan una importante variación altitudinal, producto de los cambios de temperatura y cantidad de lluvias que se van presentando a medida que se asciende. Esta variación climática con la altura produce lo que se denomina "zonación altitudinal", en donde los distintos tipos de selva y bosque van variando su aspecto y su composición de especies.
Así encontramos en el pedemonte lo que se denomina selva de palo blanco y palo amarillo, selva de gran porte, con árboles de mas de 30 m de altura, con gran desarrollo de lianas y juncos. Los epifitos son escasos y principalmente encontramos aquellos que se denominan "reviviscentes", es decir que vuelven a la vida cuando las condiciones de humedad se incrementan.
Si continuamos ascendiendo, las condiciones de humedad aumentan, empiezan a aparecer los musgos, los helechos ganan espacio epifitico y algunas especies como las bromelias acumulan agua liquida en pequeños estanques que forman con sus hojas. Los árboles comienzan a ser más bajos, de troncos retorcidos, y muchas especies conservan su follaje durante todo el año. Los animales juegan un rol central en la dispersión de las semillas de las plantas.
Al aproximarnos al limite del bosque (alrededor de 1700-2000 m de altura) el bosque se presenta más húmedo aun, el crecimiento de los árboles es mas lento y están cubiertos completamente por una gruesa capa de musgo que muestran que estamos en presencia de uno de los bosques más húmedos de la Argentina y donde las neblinas son casi una constante en el paisaje.
Mas arriba, la temperatura desciende y también lo hacen las precipitaciones, por lo cual el bosque se hace gradualmente menos roci en especies, hasta que finalmente aparece el aliso formando bosques casi puros, hasta llegar al pastizal.



Utilidad de las selvas

Las selvas de montaña han estado habitadas por el hombre desde épocas muy tempranas y, particularmente en Argentina, existen evidencias sobre la presencia desde tiempos remotos (2000 a. C.) de grupos dedicados a la caza y la recolección de productos del bosque.

En general estas selvas han sido consideradas principalmente desde dos puntos de vista:
- como proveedores de importantes recursos forestales (principalmente madera de cedro y nogal).
- como proveedoras de agua para riego y bebida de gran parte del sistema agrícola y de centros urbanos del Noroeste.
La biodiversidad ha sido también un recurso valorado de este ecosistema. Si bien no existen cifras precisas sobre la riqueza de este ambiente, se han encontrado, por ejemplo, solo en la parte Argentina, alrededor de 170 especies de árboles y 129 especies de helechos.
Esta relativamente elevada biodiversidad, conjuntamente con su elevado valor paisajístico, ha llevado a que este ecosistema se encuentre entre los primeros en ser protegidos mediante áreas reservas.
Sin embargo estas medidas conservacionistas están desigualmente distribuidas en el gradiente altitudinal; por ejemplo, las selvas pedemontanas están casi al borde de su transformación total en áreas de cultivo y centros urbanos. En nuestro país, esto llevaría a la extinción de aproximadamente un 30% de la biodiversidad.
También grandes áreas de bosques montanos han sido transformadas en pastizales para la actividad ganadera. Sin embargo (como contracara) extensas áreas montañosas, donde la ganadería se ha reducido en las ultimas décadas, están sufriendo un proceso de reconolización arbórea, quizás vinculado a otros factores, como los ciclos climáticos.