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Definición
Sismo
o
Terremoto,
temblores producidos en la corteza terrestre como consecuencia
de la liberación repentina de energía en el interior de la
Tierra.
Esta energía se transmite a la superficie en forma de ondas
sísmicas que se propagan en todas las direcciones. El punto en
que se origina el terremoto se llama foco o hipocentro; este
punto se puede situar a un máximo de unos 700 km hacia el
interior terrestre. El epicentro es el punto de la superficie
terrestre más próximo al foco del terremoto.
Las vibraciones pueden oscilar desde las que apenas son
apreciables hasta las que alcanzan carácter catastrófico. En el
proceso se generan 4 tipos de ondas de choque. Dos se clasifican
como ondas internas —viajan por el interior de la Tierra— y las
otras dos son ondas superficiales. Las ondas se diferencian
además por las formas de movimiento que imprimen a la roca. Las
ondas internas se subdividen en primarias y secundarias: las
ondas primarias o de compresión (ondas P) hacen oscilar a las
partículas desde atrás hacia adelante en la misma dirección en
la que se propagan, mientras que las ondas secundarias o de
cizalla (ondas S) producen vibraciones perpendiculares a su
propagación. Las ondas P siempre viajan a velocidades mayores
que las de las ondas S; así, cuando se produce un sismo, son las
primeras que llegan y que se registran en las estaciones de
investigación geofísica distribuidas por el mundo.

En
la década de 1870, el geólogo inglés John Milne ideó el
predecesor de los actuales dispositivos de registro de
terremotos, o sismógrafos (del griego, seismos,
‘agitación’). Era un péndulo con una aguja suspendido sobre una
plancha de cristal ahumado; fue el primer instrumento utilizado
en
sismología
que permitía discernir entre las ondas primarias y secundarias.
El sismógrafo moderno fue inventado a principios del siglo XX
por el sismólogo ruso Borís Golitzyn. Su dispositivo, dotado de
un péndulo magnético suspendido entre los polos de un
electroimán, inició la era moderna de la investigación sísmica.

Historia de la Sismología
Quienes viven en zonas de terremotos se han preguntado desde la
antigüedad sobre la naturaleza de este fenómeno. Algunos
filósofos de la Grecia antigua los atribuían a vientos
subterráneos, mientras que otros suponían que eran fuegos en las
profundidades de la
Tierra.
Hacia el año 130 d.C. el erudito chino Chang Heng, pensando que
las ondas debían de propagarse por tierra desde el origen,
dispuso una vasija de bronce para registrar el paso de estas
ondas de forma que ocho bolas se balanceaban con delicadeza en
las bocas de ocho dragones situados en la circunferencia de la
vasija; una onda sísmica provocaría la caída de una o más de
ellas.
De esta y otras formas se han observado ondas sísmicas durante
siglos, pero no se propusieron teorías más científicas sobre las
causas de los terremotos hasta la edad moderna. Una de ellas fue
formulada por el ingeniero irlandés Robert Mallet en 1859. Quizá
inspirándose en sus conocimientos sobre la fuerza y el
comportamiento de los materiales de construcción, Mallet propuso
que los sismos se producían “bien por la flexión y contención de
los materiales elásticos que forman parte de la corteza
terrestre, bien por su colapso y fractura”
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Curiosidades Sismológicas
Fuente Diario Clarín
www.clarin.com.ar -
Jueves | 23.09.2004
UN PROYECTO
FINANCIADO POR EL DEPARTAMENTO DE DEFENSA DE EE.UU.
Entrenan ratas para buscar a gente bajo los escombros
Prevén usarlas luego de un terremoto o un
atentado, y también rastrear explosivos.
Ratas equipadas con radios que trasmiten sus ondas cerebrales
podrían ayudar muy pronto a localizar a sobrevivientes de
terremotos, sepultados bajo edificios derrumbados. El
proyecto, desarrollado por científicos estadounidenses, saca
provecho de dos cualidades de los roedores: su finísimo sentido
del olfato y la capacidad para reptar por debajo de cualquier
cosa.
Linda y Ray Hermer-Vazquez, de la Universidad
de Florida en Gainesville, están llevando adelante el programa
para DARPA, la agencia de proyectos de investigación del
Pentágono. Los progresos fueron publicados en la revista New
Scientist.
En primer lugar, los científicos
identificaron las señales neurológicas que se generan en las
ratas cuando encuentran un olor que estaban buscando.
"Cuando un perro olfatea una bomba, hace siempre el mismo
movimiento, que su entrenador reconoce —explica John Chapin,
neurocientífico de la Universidad del Estado de Nueva York en
Brooklyn, quien está colaborando en el proyecto—. En cambio la
rata tiene una respuesta condicionada, que podemos registrar
directamente desde el cerebro".
Cada rata tiene electrodos implantados en
tres áreas: el cortex olfativo, donde el cerebro procesa
las señales odoríferas; el cortex motor, donde el cerebro
planea su próximo movimiento; y el centro de recompensa,
que al ser estimulado da a la rata una sensación placentera.
Cada electrodo consiste en un racimo de más de 32 alambres de
acero inoxidable de 75 micras de diámetro (una micra es la
millonésima parte de un metro), y puede emitir señales durante
más de nueve meses.
Las ratas fueron entrenadas para que
buscaran el olor humano, mediante la estimulación del centro
de recompensa en el momento en que encuentra el olor de su
objetivo. Después las prepararon para rastrear el olor
estipulado, mientras los electrodos grababan su actividad
neuronal.
Esto permitió a los científicos identificar
los patrones de ondas cerebrales asociadas con el hallazgo. Las
ratas también pudieron detectar los explosivos TNT y RDX
—cruciales tras los ataques terroristas a las Torres Gemelas—,
que pueden estar presentes en bombas ocultas en edificios.
"Hay dos eventos neuronales que creemos
distintivos del momento en que la rata descubre lo que buscaba",
cuenta Linda Hermer-Vazquez. Las señales del cerebro de la rata
serán traspasadas a un trasmisor de radio atado al lomo del
animal, en el que está trabajando Chapin. Los rescatistas podrán
seguir la posición de la rata rastreando esas señales.
Los científicos también están desarrollando
un software que reconocerá el momento en que la rata
encuentra el olor que buscaba; de este modo, los socorristas
sabrán dónde empezar a excavar. El equipo espera poner a
punto el sistema en nueve meses.
Los expertos en rescates festejan las
ventajas de las ratas en relación con los robots concebidos para
buscar personas atrapadas bajo escombros. Sobre todo porque
tratan de escabullirse incluso por lugares inseguros.
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Jueves | 23.09.2004 |
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