Biomasa¿Qué es la biomasa?

No todas las formas de energía son equivalentes. Hay unas formas de energía que permiten realizar más transformaciones que otras. La energía eléctrica, por ejemplo, la podemos utilizar en una gran variedad de procesos diferentes, aprovechándola en su casi totalidad, mientras que la energía interna del agua caliente tiene menos utilidades directas. Decimos que la energía eléctrica es de mejor calidad que la energía interna del agua caliente.

Generalmente, cuando usamos la energía para algún proceso que nos proporciona bienestar, utilizamos energía de una determinada calidad y al final del proceso tenemos la misma cantidad de energía, pero de peor calidad, de forma que decimos que la energía se ha degradado. En el lenguaje cotidiano, decimos que hemos "consumido energía", aunque en realidad sigue existiendo la misma cantidad de energía, pero ahora de calidad inferior.

El proceso inverso, producción de energía de alta calidad (en adelante energía eléctrica) a partir de energía de baja calidad, es posible pero a costa de aprovechar sólo una parte de esta. Es lo que ocurre cuando se produce energía eléctrica a partir de la energía química (interna) de un combustible, sólo se puede aprovechar una parte, que difícilmente sobrepasa el 30-40%. La energía de partida para la producción de energía eléctrica define lo que se denomina fuente de energía: un sistema natural cuyo contenido energético es susceptible de ser transformado en energía útil. La principal fuente de energía hoy día es el petróleo, el carbón y el gas natural (genéricamente se denominan combustibles fósiles). Otras fuentes de energía son el uranio, el agua almacenada en pantanos, el Sol, el viento, la biomasa, las mareas, el calor interno de la Tierra...

En la definición de biomasa se incluyen las materias de tipo vegetal, residuales o procedentes de cultivos que tienen carácter renovable, así como las deposiciones animales con valor energético. En realidad, la biomasa, en forma de leña o carbón vegetal, ha sido la base del suministro energético de la Humanidad durante muchos siglos. Sin embargo, el término biomasa es muy amplio y engloba residuos forestales (procedentes de la limpieza del bosque y de la industria maderera), residuos agrícolas (desde la paja a residuos de las almazaras, pasando por el de los invernaderos, residuos de la poda...), residuos ganaderos (gallinas de las granjas de pollos, residuos del ganado vacuno o lanar, etc.) y cultivos energéticos (cultivos destinados a la producción de biomasa energética en cantidades significativas como el cardo, el chopo y el eucalipto).

La biomasa se subdivide así en tres categorías:

biomasa forestal: Procede de ramas y residuos de cortas, cortezas, serrines, copas, agujas de coníferas y otros residuos forestales.

biomasa agroalimentaria: Proviene básicamente de la producción agrícola y ganadera, así como de los residuos del campo.

biomasa urbana: Compuesta de residuos municipales, comerciales e industriales.

Hoy día se pretende utilizar la biomasa como fuente de energía por dos razones básicas: Es renovable y tiene un menor impacto ambiental. Cuando utilizamos, por ejemplo, fuel como combustible, estamos utilizando una sustancia derivada del petróleo, que ha necesitado millones de años para crearse, por lo tanto podemos decir que es una fuente de energía no renovable. No ocurre lo mismo con la biomasa. Es una fuente energética renovable si el ritmo de utilización de ésta no sobrepasa el de la creación de la misma. En cuanto al impacto ambiental, la biomasa suele ser un combustible más limpio en azufre y metales que los combustibles fósiles y no contribuye al llamado efecto invernadero. En efecto, al quemar un combustible ya sea fósil o biomasa se genera un gas, dióxido de carbono (CO2), que es el principal responsable (no el único) del calentamiento global del planeta por efecto invernadero, entonces ¿por qué el dióxido de carbono procedente de la combustión del petróleo sí contribuye al calentamiento global del planeta y el procedente de la biomasa no?.

Todos los seres vivos estamos constituidos por unos pocos elementos químicos, principalmente carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. El carbono presente en nuestro cuerpo procede de los alimentos que tomamos (animales y vegetales) y se puede decir que es un carbono "procesado" ya que las sustancias que tomamos son compuestos complejos del carbono (glúcidos, lípidos y proteínas). En el caso de las plantas, el carbono presente en las mismas procede de la atmósfera pues lo toman del dióxido de carbono. Para "procesar" dicho dióxido de carbono y convertirlo en una sustancia compleja necesaria para los procesos vitales la planta utiliza la fotosíntesis. En definitiva, las plantas toman dióxido de carbono de la atmósfera para crecer y nosotros devolvemos dicho dióxido de carbono a la atmósfera cuando utilizamos dichas plantas como combustible. El balance global es nulo y la biomasa como combustible no contribuye al aumento del dióxido de carbono en la atmósfera. No ocurre lo mismo con el petróleo o el carbón ya que han sido necesarios muchos millones de años para fijar el dióxido de carbono que generan en su combustión. Se puede decir que el petróleo y el carbón son "biomasa fósil".

La utilización de la biomasa como fuente energética mediante la combustión directa de la misma. No es la única forma de uso de la biomasa como fuente de energía, el concepto de biomasa es muy amplio. Así, también se utiliza la biomasa para la producción de biodiesel o bioalcohol que sustituyen al gasoil o a la gasolina. El primero se obtiene de semillas oleaginosas y el segundo de granos de cereal, tubérculos, caña de azúcar y otros materiales con azúcares. Otro uso diferente a la combustión directa de la biomasa, contemplado también para el caso del residuo del olivar, es la fermentación anaeróbica (sin aire) por bacterias. En el proceso de fermentación se produce un gas (llamado biogás) rico en metano y, por tanto, combustible que se puede utilizar como tal.

 
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