El lago Ness es famoso en
todo el mundo por el supuesto monstruo que vive en sus aguas. Pese a que las
reiteradas exploraciones
para tratar de encontrar alguna prueba definitiva
de su existencia no han tenido éxito hasta el momento, los indicios parecen
abrumadores. Hay registrados más de tres mil testimonios de observaciones,
decenas de fotos y filmaciones atestiguan que en este lago del norte de
Escocia se esconde lo que parece un enorme animal misterioso. En los últimos
meses se han producido nuevas observaciones de la bestia, se han realizado
más fotografías, tan discutibles como las anteriores, e incluso se han
escuchado misteriosos gruñidos y gemidos procedentes del lago. Los
documentos más novedosos están compuestos por la nueva secuencia de tres
fotografías que se ha conocido recientemente y que muestra con claridad lo
que parece el largo cuello y la cabeza de un animal que emergen de las
oscuras aguas de este lago. Los escoceses están convencidos de que si no
existiese Nessie, nombre cariñoso con el que conocen al monstruo dellago
Ness, habría que inventarlo. Cada año, decenas de miles de personas
procedentes de todo el mundo viajan hasta las Tierras Altas en busca de un
misterio y de un sueño.
Envuelto en una casi
permanente bruma se encuentra el lago Ness, uno de los lugares enigmáticos
más famosos del mundo y el hogar del célebre monstruo que se cree vive n sus
frías aguas. Todos esperan poder atisbar, aunque sea sólo unos instantes, la
extraña silueta de la bestia, con su largo cuello fuera del agua, pero la
inmensa mayoría debe conformarse con sumergirse en el ambiente enigmático de
ese lago. Algunos parecen tener suerte; el último avistamiento conocido
ocurrió el pasado 15 de junio(2004), cuando el
personal y los huéspedes del hotel Craigcarroch se quedaron sorprendidos al
ver, durante unos diez minutos, unas misteriosas ondas en las aguas del
lago, que se movían en forma de zigzag. La propietaria del establecimiento,
Kate Munro, no dudó en afirmar a la prensa que ,siempre he creído que aquí
vive una enorme criatura acuática.
15 SIGLOS DESPUÉS
La leyenda cuenta que el misionero irlandés San Columbano, evangelizador de
Escocia, fue el primero que relató un encuentro con el monstruo en el año
565 de nuestra era. La bestia había atacado a un vecino en el río Ness, que
desemboca en el lago y el hombre santo exhortó a la bestia a que no atacase
a las personas. Probablemente, la influencia del santo varón fue
determinante, pues aunque los avistamientos de este monstruo se han seguido
produciendo, no hay noticias significativas de ataques a humanos. Por suerte
para los vecinos de la zona, las costumbres de esta bestia parecen ser
bastante pacíficas. De todas formas, no fue hasta los años treinta de
nuestro siglo cuando los testimonios de avistamientos del monstruo se
hicieron más frecuentes. Es más que probable que una causa directa de este
mayor número de observaciones fuese la construcción de una carretera que
bordea al lago y que lo hace, por lo tanto, mucho más accesible a los
visitantes. Precisamente, mientras viajaban por esa carretera, George Spicer
y su esposa vieron el 22 de julio de 1933 lo que describieron como una
enorme y oscura criatura con un largo cuello.
Unos meses después, el 12 de
noviembre, un trabajador de la compañía British Aluminium llamado Hugh Gray,
afirmó que había visto un objeto de grandes dimensiones en el lago, al que
consiguió fotografiar. La imagen, no demasiado clara, dio la vuelta al
mundo, y al año siguiente ya se registraron medio centenar de observaciones
de esa enigmática criatura.
¿ QUIEN APUESTA POR NESSIE ?
Entre estos primeros avistamientos y algunos de los últimos apenas ha
cambiado nada. Edna MacInnes, y su amigo David Mackay, pudieron contemplar a
este extraño ser el 17 de junio de 1993. Calcularon que medía unos doce
metros de longitud y de su figura destacaba su largo cuello, similar al de
una jirafa. Se encontraba a un kilómetro y medio de ellos, pero lo pudieron
contemplar nítidamente durante diez largos minutos, hasta que se sumergió en
las oscuras aguas. «Era de un color marrón brillante y se podía ver con
mucha claridad», declaró la testigo en un programa radiofónico, y añadió
que durante todo el tiempo que duró la observación corrieron por la ribera
para intentar acercarse a la bestia. «Tuve miedo cuando la estela del
monstruo llegó a la orilla, pero en ningún momento dejé de correr detrás de
él tan rápido como pude», añadió. Después de que Nessie se sumergiese en
el agua, la pareja fue a buscar una cámara fotográfica y unos binoculares a
su casa, que estaba relativamente cerca. Tuvieron suerte, pues esa criatura
volvió a aparecer, apenas a seis metros de la orilla del lago, instante en
el que le hicieron una fotografía que, por desgracia, no muestra al monstruo
sino sólo la estela que dejaba. Esta pareja de vecinos de Invemess no fueron
los únicos que ese mismo día vieron al monstruo.
James MacIntosh volvía con su
hijo de una excursión de pesca cuando el joven le dijo que en el lago había
algo que no era un bote. «Estaba concentrado conduciendo -declaró
este testigo- pero miré al lago y vi una cosa marrón con un largo cuello
como el de las jirafas que nadaba por la superficie. Fue una experiencia
misteriosa». Este enigmático ser se sumergió rápidamente instantes
después. En septiembre de 1995, Loma Taylor afirmó haber visto cerca del
castillo de Urquhartona muy frecuentada por la criatura una cabeza con un
largo cuello sobre el agua. Un año antes, el 26 de agosto de 1994, otro
testigo llamado james Brown aseguró que había observado moverse sobre el
agua un objeto de color negro y forma oval, aproximadamente de 1,8 metros de
largo por 1,2 de ancho, y que, comparando sus dimensiones con las indicadas
por otros testigos, debía ser un pequeño retoño de la familia Ness, ya que
quienes aceptan que tanto éste como otros monstruos marinos y lacustres
son bestias que han logrado sobrevivir a la desaparición de los dinosaurios,
consideran que debe tratarse de diversos especimenes que se reproducen y
esconden en túneles subacuáticos por los que acceden al mar. Los testimonios
son tan abundantes que incluso Nessie es motivo de apuestas, un
pasatiempo
muy arraigado entre los británicos. Según un experto en este tipo de
pronósticos, William Hill, las posibilidades de que se consiga demostrar
científicamente la existencia de esta criatura oscilan entre las 500 a 1 y
100 a 1. En caso de que el monstruo apareciese, debería desembolsar
alrededor de un millón de libras esterlinas. Los incontables testimonios
recogidos, y las fotografías conseguidas, apuntan a un retrato robot
bastante concreto de esta criatura. Se trata de un animal de entre los 14 y
los 20 metros de longitud, de piel lisa y color oscuro, por lo general gris
o pardo, en el que destaca su largo cuello rematado por una cabeza
relativamente pequeña y achatada, que en ocasiones está coronada por una
especie de pequeños cuernos o antenas.
SONIDOS EN EL AGUA
Los indicios de la presencia
de esta extraña criatura no se limitan a sus difusas imágenes gráficas;
también ha sido posible escuchar el gruñido o gemido que produce esta bestia
desconocida. El diario Dundee Courier publicó el 19 de julio de 1995 que
varios de los tripulantes de un mini submarino que opera en el lago habían
podido escuchar unos sonidos inexplicables. Según uno de los pilotos del
navío, Bill Bolton, él y otros cuatro tripulantes de este sumergible
dedicado tanto a la investigación como a llevar pasajeros, se encontraban a
unos 13S metros de profundidad cuando escucharon esos ruidos. «Sólo oímos
un par de gruñidos y nada más», dijo Bolton, pero añadió que «unas
semanas atrás escuchamos en esta misma zona unos sonidos extraños a los que
no dimos más importancia en el momento». Otro piloto de este mini
submarino, Allen Whitfield, aseguró que él ha buceado por todo el mundo y ha
escuchado en diversas ocasiones el sonido que producen los delfines y las
ballenas, pero lo que oyó no era nada comparable. «He escuchado
frecuentemente a los mamíferos marinos, pero esos gruñidos eran algo raro,
diferente», aseguró. Estos extraños sonidos se oyeron cerca del pueblo
de Abriachan, en la orilla oeste, y fueron también recogidos por una serie
de micrófonos que tiene el submarino a largo de toda su estructura, y
enviados a la base que se halla en la orilla del lago. Los intentos por
descubrir la realidad que se encuentra detrás de todos los testimonios de
avistamientos de esta extraña bestia han sido hasta el momento infructuosos.
Nunca se ha encontrado ningún resto orgánico que pudiese pertenecer a un
cadáver de este monstruo, y las mayores campañas para intentar arrojar luz
al asunto, como la que se realizó durante octubre de 1987, cuando veinte
barcos recorrieron metódicamente todo el lago barriéndolo con el sonar, no
han tenido jamás la recompensa del éxito, aunque en 1960 se obtuvieron unos
precisos ecos de sonar que indicaban la presencia de un enorme cuerpo
nadando a gran velocidad bajo el agua.
TESTIMONIOS GRÁFICOS
Como casi única prueba más o
menos palpable quedan las fotografías, algunas de bastante buena calidad,
aunque nunca se puede garantizar completamente su autenticidad y que
correspondan al «monstruo» y no a otros animales u objetos confundidos en la
distancia, como quedó de manifiesto al denunciarse la falsedad de la
fotografía obtenida por Kenneth Wilson en 1934, y que estaba considerada
hasta el momento como una de las más significativas de esta bestia. De todas
formas, las fotografías submarinas obtenidas por Roben H. Rines en 1972 son,
posiblemente, las imágenes más espectaculares de este monstruo, pues
presentan con bastante claridad lo que parece una enorme aleta romboidal, de
unos dos metros de longitud, y también, aunque más vagamente, un cuerpo de
entre quince y veinte metros, con un largo cuello coronado por una curiosa y
pequeña cabeza. Estas sorprendentes imágenes fueron cuidadosamente
analizadas por el Jet Propulsión Laboratory de Pasadena que, mediante
tratamientos informáticos de las imágenes, consiguió mejorar su calidad.
Nessie también ha sido filmado y grabado en vídeo. Desde que se obtuvo la
primera secuencia, en 1933, hay registradas ya unas veinticinco, siendo la
más famosa la que obtuvo en 1960 el ingeniero aeronáutico Tim Dinsdale, un
veterano «cazador de Nessie», quien filmó un borroso objeto sobre el agua,
de unos cuatro o cinco metros de longitud por metro y medio de ancho. La
cinta fue analizada por expertos del Centro de Inteligencia y Reconocimiento
Aéreo de las Reales Fuerzas Aéreas Británicas, que concluyeron que el objeto
filmado no era un bote, sino «un objeto animado».
LOS
ÚLTIMOS DINOSAURIOS
¿Qué tipo de animal se
esconde en las aguas del lago Ness? Los más escépticos, como Adrián Shine,
responsable del Proyecto Loch Ness, opinan que se trataría nada más que de
grandes esturiones, unos peces que pueden alcanzar los tres metros de
longitud y pesar más de 200 kilos. Sin embargo, los esturiones no pueden
explicar el largo cuello característico que sobresale de la superficie del
lago, según la mayoría de los testigos y las fotografías obtenidas. Otros
investigadores consideran que habría que pensar en otro tipo de animales,
desconocidos en la actualidad, para explicar las apariciones de este ser. En
este punto las hipótesis se disparan, pues mientras que zoólogos tan
conocidos en el estudio de los animales misteriosos como el doctor Bernard
Heuvelmans apoyan que el origen más probable habría que buscarlo en la
existencia de un enorme Pinnípedo de largo cuello, un pariente gigante de
las focas que este científico ha bautizado como Megalotaria Longicollis,
otros creen más probable que se trate de un antepasado de las ballenas, de
aspecto serpentiforme, llamado Zeugledón, o de una anguila gigante.
También son legión los que
están convencidos de que Nessie es en realidad un superviviente de los
plesiosauros, unos reptiles marinos que se extinguieron en la misma época
que los dinosaurios. Esta hipótesis cuenta con el nada desdeñable
inconveniente de que no está claro que estos reptiles estuviesen adaptados a
la vida en un agua tan fría como la del lago Ness, que nunca supera los
veinte grados. Sea un pariente gigante de las focas, un reptil supuestamente
desaparecido hace sesenta millones de años o una anguila desconocida, lo
cierto es que algo extraño se oculta bajo las aguas del lago Ness. Hace unos
meses, diversos medios de comunicación británicos y americanos se hicieron
eco de la supuesta noticia de que se había encontrado un cadáver de Nessie.
Dejando a un lado su falsedad, como se demostró con posterioridad, la
noticia provocó una ola de indignación popular en Escocia, pues para los
habitantes de estas tierras Nessie es algo más que un importante atractivo
turístico, ya que representa un símbolo nacional. El monstruo del lago Ness
no puede morir, porque con independencia de su existencia física en las
aguas del lago, vive también en el corazón de los escoceses.