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Fue durante los
años cuarenta, cuando una compañía bananera norteamericana comenzó su
explotación en el delta del Diquis, al suroeste de Costa Rica, cuando al
iniciar las labores de limpieza del bosque, preparándolo para el cultivo, se
descubrieron unas imponentes piedras rocosas de distintos tamaños y con
forma esférica.
LOS TAMAÑOS
Son de tamaño variable. Las más pequeñas tienen sólo unos
pocos centímetros de diámetro y las esferas más grandes llegan a tener un
diámetro superior a los dos metros, llegando a pesar estas últimas hasta 16
toneladas.
Están construidas en piedras de granito, andesita y roca sedimentaria. Se
cree que las piedras fueron transportadas por el río desde muchos kilómetros
de distancia hasta su localización actual, puesto que estos tipos de piedra
no se han hallado en la zona del delta del Diquís.
Aunque la mayoría de las esferas se encuentran en enclaves arqueológicos
precolombinos, no hay forma de saber si fueron realizadas por estos o por
alguna otra cultura anterior a esta.
LAS INVESTIGACIONES
Inmediatamente después de su descubrimiento, la arqueóloga
Doris Stone, realizó una serie de investigaciones que resultaron vanas al no
poder datar la antigüedad de las piedras, con qué herramientas fueron tan
perfectamente realizadas y tampoco el origen de estas.
Posteriormente, Samuel K. Lothrop, experto en civilizaciones indígenas y
arqueólogo, se propuso desvelar el enigma de estas piedras esféricas, pero
no pudo formular ninguna teoría concluyente.
Más recientemente, grupos de arqueólogos han investigado con métodos más
modernos las esferas de Diquis, llegando a la conclusión de que estas se
comenzaron a realizar hace unos 3000 años.
LAS TEORÍAS
Las antiguas leyendas decían que en su interior se escondían
piedras preciosas y oro, siendo esto el final de muchas de las piedras
debido a que mucha gente se dedicó a buscarlas y destruirlas, no hallando
ningún tesoro en su interior.
Las teorías entorno a las esferas de piedra, al igual que otras que giran
alrededor de otros antiguos enigmas de los que no se tiene conocimiento de
sus orígenes, son muchas y variadas.
Algunos arqueólogos piensan que las piedras fueron creadas por la antigua y
bélica tribu de los Chibcha, utilizando prisioneros de guerra como esclavos
para trabajar las piedras, utilizándolas como símbolo de poder entre grupos
y que el tamaño de las esferas iba relacionado con el status de cada pueblo.
También existe la teoría de la representación astronómica. En dicha
hipótesis (divulgada por el investigador Michael O'Reilly) se identifica a
las piedras como posibles cartas celestes con una finalidad ceremonial o a
modo de calendario orientativo.
En 1979 se encontró una de estas piedras en Guayabo de Turrialba (provincia
de Cartago), la cual pudo haber tenido la función de calendario de precisión
y que junto al uso de objetos astronómicos de poca magnitud, daba detalles
de fechas como los solsticios, el día más largo del año y la duración de la
época de lluvias.
Esta teoría se basaba en fundamentos lógicos fruto de un estudio serio,
aunque carecía de contexto.
Otra teoría nada convencional, realizada por el antropólogo estonio Ivar
Zapp en su libro "La Atlántida en América", afirma que las piedras podían
ser originarias de la Atlántida, isla-continente desaparecida hace 12.000
años, y aunque las autoridades arqueológicas de Costa Rica no están muy de
acuerdo con esta teoría, el International Biographical Centre, mencionó a
Zapp como uno de los científicos más connotados del siglo XX.
Iván Zapp descubrió con la ayuda de Carlos Araya (Comandante de las Líneas
Aéreas de Costa Rica) y un atlas, normal al principio y de Mercator (atlas
que tiene en cuenta la curvatura de la Tierra) posteriormente, que las
esferas tal y donde estaban situadas cuando se descubrieron, señalaban a
distintas direcciones, igual que si fueran mapas a gran escala.
Uno de los alineamientos desenterrados por los arqueólogos mostraba el
trayecto en línea recta que conduce hasta la Isla del Coco, después a las
islas Galápagos y finalmente hasta la Isla de Pascua. Un segundo grupo de
rocas apuntaban a las islas de Jamaica, Cuba y Bermudas. Mientras que otras
estaban orientadas hacia Giza, en Egipto y a Stonenhenge en Inglaterra.
Confirmando de este modo que se trataba de rutas hacia otros lugares del
planeta.
Las teorías más extravagantes hablan de la posibilidad de que las piedras
esféricas fueran realizadas por seres provenientes de otros planetas y estas
fueran el legado de su visita.
Después de todos estos años, las mismas preguntas que se realizaron en su
descubrimiento, siguen vigentes aun:
¿Quien creó estas esferas?, ¿Cómo realizaron de forma tan precisa la forma
esférica a las piedras?, ¿Qué significado tenían?. |
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