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Era
costumbre el festejo de los carnavales, la participación en los corsos
y que los varones mojaran a las chicas. Los bailes se hacían en el
Boxing Club, el Hispano y el Colón. Vilaboa destaca la participación
de las murgas de la Swift en estos festejos, siendo además la única
instancia donde se perdían las jerarquías laborales. Isabel
Almonacid recuerda un hecho sucedido, durante un carnaval, en Río
Gallegos: un barco, el “Matrero”, encalló en la ría
perdiendo en el accidente latas de querosén y nafta, entre otras
cosas. La gente tomaba todo lo que podía para venderlo. En ocasiones se daban fiestas en los centros de las nacionalidades: ingleses, yugoslavos, españoles, etc., donde festejaban y jugaban. También conmemoraban las fechas patrias, que las llamaban “veladas de gala”. Estas se realizaban por la noche y para los chicos se hacía una función en el cine con reparto de caramelos. |
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En
cuanto a los cumpleaños, estos se festejaban con los vecinos. En 1949 ya existía la Confitería Carrera, punto de encuentro, junto al Cine Colón (que se incendia en el año ’67) de la sociedad galleguense. El domingo, después de la misa y del izamiento del mediodía, la gente iba a tomar un copetín, antes del almuerzo; se ofrecía maníes, galletitas, porotos, hígado saltado, pizzas. En invierno la gente regresaba de patinar en la Laguna Ortiz y también iba a la confitería a tomar chocolate con churros, masitas… (más tarde, Locatelli y Martín, se dedicaron a la elaboración de masas). También se organizaban banquetes. En esta confitería tocaron muchas orquestas, como la de Norton y la de Ravallo y también tocaron orquestas de señoritas, lo hacían casi todos los días, en los intervalos de diez o quince minutos entre la dos películas se les ofrecía un café. Después de las películas los italianos pedían que les abrieran una lata de cholgas o de salchichas vienesas. Los jóvenes realizaban frecuentemente sus reuniones y “asaltos” en sus propias casas, y bastaba una llamada por teléfono para que se realizara la convocatoria. Elvis Presley, Los Cinco Latinos, Eydie Gorme y Los Plateros, eran los preferidos de los jóvenes de los ’50. Se escuchaba la música en fonógrafo, música clásica, pasodoble, tango, rancheras. Los domingos el maestro de música con su padre tocaban en la plaza San Martín. Existía en Puerto Deseado (fundada en 1883, como Colonia) una cancha de pelota, en la que a veces se efectuaba bailes públicos y un salón de patinaje. |
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En lo que refiere a Río Gallegos, en Sarmiento y Lista, cerca de la zona portuaria, fue construido el "Hotel Londres", que junto al "Argentino" (foto) de Ulpiano Alvarez, el "Español" de Emilio Rodiño y el "Gran Hotel", fueron los primeros con lo que se contó. Uno de los primeros bares, fue el que poseía Eduardo Zimmerman, quien alternaba sus tareas burocráticas con los de barman, y en las que le sucedió Eduardo Mollar. Otros comercios de este rubro fueron el "Carlín" y el "Carli", frente a frente en la esquina sur de Roca y San Martín. Más tarde tuvo el suyo Vicente Uglessich, en Roca y Errázuriz. Otra característica de los pueblos de la zona eran las fondas, establecimientos donde servían comidas y en algunos casos hospedaje. Se las consideraban de menor categoría que los hoteles debido a la poca capacidad de alojamiento. En el caso de Deseado por los años treinta, había cuatro hoteles grandes (el Apolo, el Colón, Cádiz y Negrini) y diez o doce fondas. Generalmente la gente que iba a comer en estas, era quienes venían del campo, no tenían casa en el pueblo y debían comer en algún lugar. |
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Rescatamos
la importancia de los barcos, citando entre otros ejemplos lo acontecido
con el “Marjory
Glen”, ya que su trascendencia fue mucho más allá
de un espectáculo para la comunidad, pues su incendio, quizá
como designio paradójico, generaba la expectativa de poder superar
la crisis existente de aprovisionamiento del carbón. No se debe olvidar que fue el barco quien trajo a aquellos inmigrantes que vinieron con la intención de “hacer la América”, como el caso de las familias: Iglesias, Amado, Curtze, Hawkins, Bull Fueyo, Sturzenbaum, entre otros. En Puerto Santa Cruz (fundada en 1878), alrededor de 1911, también era familiar la llegada de los barcos de “La Anónima” y de la firma Antonio Delfino S.A. Las figuras de los barcos “Comodoro Rivadavia”, “Asturiano”, “Buenos Aires”, “José Menéndez”, “Lucho” formaron parte junto a otros de la historia del sur argentino y de sus pobladores y que también vemos presente en las actividades de la Swift. Este puerto carecía de muelle por lo cual los buques de mayor tonelaje debían operar utilizando las pequeñas embarcaciones apostadas en cada localidad, las que eran arrimadas al costado por medio de remolcadores. Estas embarcaciones (chatas) eran dejadas en la orilla y al bajar la marea, permitía su descarga utilizando planchados sobre caballetes, para que los estibadores transportaran la mercadería al hombro. El sistema empleado para trasladar personas era similar, si desembarcaban lo hacían por el costado del buque por una escalera con barandas, hasta la chata, al llegar a tierra, bajaban por una planchada ancha de madera, ayudados por los marineros. Cuando había fuerte oleaje, eran transportados al hombro con el consiguiente miedo e incomodidad del pasajero. |
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La
lejanía y la falta de caminos aptos dificultaban la comunicación
entre las estancias y los pueblos, aparecen en estas circunstancias las
primeras carretas y chatas. Éstas acarreaban fardos de lana por
primitivas huellas hacia los puertos y, de regreso, hacia las estancias
llevaban provisiones. A partir de 1916 se empiezan a habilitar mejores
caminos.
Los primeros autos eran particularmente utilizados para transporte de pasajeros y correo. Las modificaciones producidas por el uso del automotor también quedan registradas en los relatos de los pobladores. En Río Gallegos, el primer auto se le atribuyó a Ibón Noya, pero Pablo Beecher posee documentación confirmando que fue de su bisabuelo Edwin. En San Julián el primer coche de alquiler data de 1916, cuando Fleak compra un automóvil, importado desde Inglaterra por los hermanos Patterson. Este señor tratando de mejorar sus ingresos, acondiciona el automóvil, para siete personas, y con un chofer lo ofrece en alquiler. Efectuaría además viajes para determinadas urgencias a la campaña. En ese momento, La Anónima contaba con un parque automotor para levantar los pedidos de sus clientes y el consiguiente reparto de mercaderías. |
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María
Brunswig rescata de las cartas de su madre que para trasladarse en auto
se acostumbraba el uso de antiparras y que todas las provisiones y las
puertas se aseguraban firmemente con sogas. Quienes viajaban en auto también
podían observar que el camino lo marcaban las huellas de las enormes
carretas y los esqueletos de animales. |
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El
primer avión aterriza en Río Gallegos (1921), en el actual
Boxing Club, su piloto era Mario Pozzotti. La frecuencia de los vuelos
era esporádica. En 1922 se inician los raids aéreos estatales comandados por el capitán Parodi. Comentarios posteriores señalaron que resultaba gracioso a los espectadores ver a los cinco S.V.A. en escalera hacia atrás. Los aviones aterrizaron en el pueblo. El público de Río Gallegos los recibió al igual que en otras poblaciones, con gran entusiasmo. Todos preguntaban si al fin se acordarían de ellos y establecerían una línea regular. En 1930 se crea la Aeroposta Argentina que une la costa atlántica. Las cartas y encomiendas fueron aumentando, la gente se acostumbró a viajar en la Aeroposta con la mayor despreocupación. Las mujeres y los niños también ocupaban un asiento en los Laté. Los pedidos de la población para extender la línea a Río Gallegos se hicieron cada vez más insistentes, y para satisfacer esos reclamos en abril de 1930 se inaugura el tramo Comodoro Rivadavia- Río Gallegos, a bordo de un Laté 25, conducido por Cambaceres, quien pudo apreciar en Gallegos las explosiones entusiastas de la población. Cuando allí se resuelven realizar vuelos con pasajeros hasta Magallanes, la gente se disputaba los asientos con verdadero furor. El Gobernador Gregores incluye a la zona cordillerana con el chasqui aéreo, asesorado por el piloto civil Gustavo Numan Costabel; logrando una comunicación más rápida y llevando correspondencia y pasajeros. El piloto de este chasqui más recordado fue Norberto Fernández. En octubre de 1937 se inician los viajes regulares con los flamantes JU 52, aviones trimotores “Junkers” con capacidad de 17 personas. Estos aviones están presentes en los testimonios de vecinos como por ejemplo cuando John Hewlett, al igual que Juanita Almeida y tantos otros; recuerdan que viajaban a su colegio en esos aviones, a los que llamaban “lecheros”, porque bajaban en muchos lugares hasta llegar a destino. Cuenta Larra que cuando Gregores estableció una vasta red de aeródromos a vecinos y policías se los instruyó sobre señalización, confección de mangas de viento, cuerdas de amarre, nivelación y preparación del terreno y construcción de rodillos para el aplanamiento de la nieve. También se crea el Aeroclub de Río Gallegos, del que egresan como pilotos varios vecinos. |
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La
caída de un avión “Piper” de la Aeroposta local,
en la calle Roca y San Martín, en la década del ’40,
es un hecho recordado por algunos vecinos como Isabel Almonacid, Asunción
Fernández de López y Guillermo Clark. “No tocó
nada”, relata la señora de López, “se le detuvo
el motor”. Las historias de estos pioneros de la aviación patagónica quedaron inmortalizadas por la pluma de Antoine de Saint Exupéry en libros como Vuelo Nocturno y Tierras de hombres. “Al descender sobre San Julián, con el motor en retardo, Fabién se sintió cansado. Todo lo que alegra la vida de los hombres corría agrandándose hacia él: las casas, los cafetuchos, los árboles de la avenida. El, parecía un conquistador que, en el crepúsculo de sus empresas, se inclina sobre las tierras del imperio y descubre la humilde felicidad de los hombres.” 2 El contenido de los relatos de Vuelo Nocturno puede considerarse patrimonio intangible aunque no sólo de la Patagonia. Río Gallegos contaba con alrededor de casi 6000 personas en la década del ’40, pero la entrada de población con la construcción del ramal provoca un significativo impacto poblacional. Los medios de comunicación eran “La Voz de Sur” (diario), LU12 (radio), “La Opinión Austral” (diario), en el caso de Río Gallegos .Los barcos cuando traían cartas del correo, también traían revistas, como por ejemplo “BILLIKEN” para los niños y “PARA TI” para las señoras. En el caso de Puerto San Julián tuvieron el Semanario El Eco, el Diario La Verdad y El Sonido. Mientras que en Puerto Deseado destaca el periódico El Orden, y en Santa Cruz los periódicos fueron El Pueblo (semanal) y una publicación trimestral Nueva Era. El paulatino mejoramiento de la vida urbana se evidenciaba, por ejemplo, con el establecimiento desde inicios del siglo XX, de un sistema de comunicaciones, que vinculaba las estancias de Río Gallegos y a su vez a ésta con Puntas Arenas, a través del tendido de líneas inalámbricas. También tempranamente se resolvía esta situación en Puerto San Julián (1914) a manos del Sr. Juan Guillermo Wright, |
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Siguiendo el estudio realizado por los arquitectos Cufré y Zonaro, se sostiene que el sistema constructivo que caracteriza la zona tiene origen en un sistema inglés denominado Shingle Style y Ballon Frma. Este se compone de una estructura de sostén tipo esqueleto de madera en listones, ensamblados por medio de clavaduras que se reviste en lo externo e interno con láminas de madera. La cubierta por su parte es un entablonado de madera recubierto con chapa de cinc preferentemente. Sus ventajas radican en el rápido armado y la posibilidad de intercambio de partes y funciones. En un primer momento la característica de las viviendas está dada por su simpleza formal y volumétrica y por la importancia del espacio interior, luego se generan variantes “a través de la desmaterialización de la forma cúbica, logrando interesantes articulaciones.”3 La innovación más destacada consideran que fue la torre. En el transcurso del tiempo las cenefas con molduras externas se transformaron en una cubierta de machihembre o chapa, que junto a otras modificaciones ya le dan una imagen similar al chalé. Había edificios con calefacción central que poseían una caldera que funcionaba a carbón, luego alimentada con Kerosén, y finalmente, todo lo reemplazó el gas en cilindros. En lo que refiere a la edificación en Puerto Deseado, la edificación era en hierro y madera, a excepción de la estación del ferrocarril y algunos edificios que fueron construidos en piedra. Los obreros de este medio de transporte primero habitaron en carpas de lona, para ser trasladados luego a galpones de chapa y madera. Llama la atención una Ordenanza proyectada por la Gobernación del territorio, casi en la Década del ’40, que indicaba la conveniencia de que la población utilice “material” para construir sobre la calle principal, dado que resultaba anticuado y antiestético las construcciones de zinc y madera, características de la zona. “También refería a la conveniencia de procurar el embellecimiento de plazas, paseos y arbolado de calles”.4 Esta solicitud no fue aprobada por todas las localidades ya que uno de los grandes inconvenientes ha sido siempre la provisión de agua. |
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Destacamos dada nuestra intención en la investigación como actividad comercial, la grasería "La Blanca" que se instaló en 1.903,en la localidad frente al muelle fiscal y, años más tarde, otra grasería, "The New Patagonia Meat and Cold Storage", construyó un ramal entre se cámaras frigoríficas y el muelle. Entre los primeros comercios establecidos se encuentran la casa Braun y Blanchard y José Menéndez en 1.887, los que compitieron por el comercio en la zona hasta su posterior fusión, en 1.908, conformando la Sociedad Anónima de Importación y Exportación de la Patagonia, con un capital inicial de 180.000 libras esterlinas. La importancia de la firma se refleja en el hecho de que contaba con oficinas en Barcelona, Nueva York y Berlín, además de la casa de Punta Arenas. De este modo, hegemonizaba un circuito comercial, con el que era muy difícil competir. Entre los comercios, de las primeras décadas del siglo XX, se podían contar: Varela y Fernández, en la esquina de Chacabuco y Alcorta, donde inicialmente estuvo el almacén de Luis Noya; la compañía Comercial de la Patagonia; luego reemplazado por la mercantil en San Martín y Zapiola; José Castillo, con un almacén, "el Austral", en Roca y Velez Sarfield; Mac Loewenthal con una tienda en la calle Roca, entre San Martín y España; Federico Brohme, depósito para el abastecimiento rural; Pablo Villalba, tienda "La Pequeñita"; Cecilio Freire con ropería para hombres; Gerardo Moradon, almacén; Luis Vázquez, tienda "La Porteña"; "Almacén Olimpo" de Antonio Adrover, en la calle Roca, entre Errázuriz y 25 de Mayo; "La Favorita" de José A. González, en Roca y 9 de Julio; Fadul Hermanos de Felipe Tufic y José Fadul; "Bar Oviedo" de Angel Perce. En la década del ’40 registramos la casa Adróver, La Anónima, Argensud, Casa Markic y Casa Gallardo, los fiambres venían enlatados y las aceitunas en toneles pero muchas cosas se las compraban a los viajeros aunque la bebida se las conseguía en los negocios del pueblo. La Anónima tenía la cerveza Quilmes y Argensud vendía cerveza Palermo. En el comercio de “Brigando” se compraba la leche en polvo y las cajas de bombones. Todo llegaba en barco una vez al mes. Los pollos se los compraban a “Chingolo” García que tenía su estancia después de la bajada de Chymen Aike, el reparto de la leche fresca los hacían los tambos de la granja San Jorge, la carne se la compraba en el almacén. En la Panadería Universal se compraba el pan de molde. Para la misma época San Julián contaba, además de La Anónima (presente en las otras dos localidades trabajadas también) y La Argensud, con los almacenes mayoristas de Anacreon Michudis, Jorge y Juan Lara, Rochil Ganam, Manuel Senlles, entre otros. Aunque también es importante destacar que la Swift tenía almacén, que vendía a precio de costo a los empleados. |
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La
actividad bancaria en Río Gallegos se inició con el Banco
Tarapacá y Londres, que se instaló en 1899. Al año
siguiente abrió sus puertas el Banco Nación: estos atendían
tanto al sector comercial como ganadero, fomentando el desarrollo de la
zona. Igual situación se produciría en Puerto San Julián
luego de 1921. Algunos comerciantes que se instalaron en las primeras décadas, diversificaron sus actividades comprando campos. Muchos realizaron actividades comerciales, financiera como es el transporte marítimo, el cual permitió el contacto entre Pto. Deseado y Punta Arenas. La floreciente actividad ganadera y la construcción de la línea ferroviaria, iniciada tempranamente en 1909, que pretendía unir este Puerto con el Nahuel Huapi, convirtiéndose en un lugar estratégico para la salida de la producción de la zona norte; atrajeron familias e individuos de diferentes países y zona de la Argentina, así fue creciendo Puerto Deseado Hasta 1912, la vida institucional de Río Gallegos estaba regida por las autoridades territoriales, de acuerdo a los dispuestos de la ley N° 1532. La misma forma establecía que cuando las localidades alcanzaban en millar de habitantes podían elegir un concejo municipal. En 1912, se eligió un Concejo Municipal que, pese a las fluctuaciones de los primeros años, continúa en funcionamiento hasta la provincialización. En esos años ya existía un importante movimiento comercial y la población contaba con algunos profesionales entre sus habitantes, tanto argentinos como extranjeros. De estos sectores provienen los primeros funcionarios municipales y como la norma no hacia discriminación en cuanto a las nacionalidades, veremos que gran parte de los mismos son inmigrantes. Entre las iniciativas del Concejo varías tendían a mejorar la zona urbana mediante, por ejemplo, de la contratación de servicios de limpieza urbana, que se realizaba por medio de licitaciones que se renovaban todos los años. En cuanto a las necesidades en educación y salud, los reclamos eran constantes, pero las soluciones demoraban en concretarse. Uno de los problemas que debían atender fue la de alumbrado eléctrico, problema común con las otras localidades. El servicio fue brindado inicialmente por la Cía. de Alumbrado eléctrico de Río Gallegos. Era presidente de la misma el Sr. Joaquín Oños. El primer farol fue instalado en las calles Roca y Chacabuco. Se contó con el asesoramiento de técnico de la Cía. de Punta Arenas y se construyó la usina, que fue librada al servicio público el 9 de Julio de 1914 y estaba ubicada en la esquina de Zapiola y Fagnano. La compañía prestó el servicio hasta la década de 1930, en que se inauguró la Usina Eléctrica Municipal. |
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La
complejidad que va adquiriendo la vida urbana se manifiesta también
en otro aspecto que hace a la trama de la vida social, las actividades
recreativas y sociales de la época. Por ejemplo, se concentran
en los festejos patrióticos y los festejos de la colectividad. La Sociedad de Socorros Mutuos de Río Gallegos realizaba con frecuencia espectáculos en su sede social, que incluían distintas manifestaciones, como teatro y espectáculos musicales, lucha libre y proyección de películas. Muchos de estos espectáculos se realizaban por compañías que llegaban desde Punta Arenas. En cuanto a la recreación también existían un hipódromo, que se ubicaba actualmente el campo de deportes del Boxing Club y pertenecía al Jockey Club, organizado en 1906. Las primeras películas se estrenaron en el restaurante de Vicente Uglesich , en 1912. Así como en Gallegos, en Puerto Deseado también se funda la Sociedad de Socorros Mutuos de españoles, fundada el 7 de noviembre de 1915, cuyo fin era afianzar la identidad de su grupo étnico y ser nexo entre su patria y esta ciudad, así como generar un espacio para intercambiar ideas y brindar servicios (como por ejemplo médicos) o la asistencia que necesiten. La primera comisión directiva estuvo integrada pro Severino Álvarez, Salvio Fernández, González Días y Paulino Pelayo. Así la recuerda María Concepción, cuyo padre fue socio, como el lugar, el sitio de reunión para ir al cine o al baile. De estos bailes los más importantes eran los de carnaval, y dice que parecía todo el pueblo mezclarse de esa alegría carnavalera, por varios días y hasta una semana. Refiere que hasta el año 1935, cuando se instala la Usina Eléctrica de Guido Milano, los corsos de carnaval se realizaban de día dada la escasez de iluminación. Los italianos deseadenses también se unieron en una asociación, fundada el 10 de octubre de 1914, llamada el Círculo Italiano M.S. “Gioconda”, los pobladores lo tienen presentes por las fiestas llevadas a cabo en su sede. Las damas también tuvieron su organización en Puerto Deseado, con la “Sociedad de las Damas Beneficiarias” (15-1-1928), que organizaban kermeses para recaudar fondos, destinados a obras de caridad. Entre sus primeras integrantes se contaron María de Lamacrak, Irene de Puchulu, Ercilla de Sánchez, María de Rovillard, Celestina y Celia de Citan, Delia de Juárez, María de Tomasen, Migliorina de Conz. Por su parte en Puerto San Julián se registrarán instituciones similares, la Sociedad Rural desde 1930, la formación del Municipio en 1933, la Cruz Roja Británica, la Asociación Chilena de Socorros Mutuos (1941), la Asociación Española (1942), el Aeroclub (1946). Mientras que en Puerto Santa Cruz, en 1909 se fundaba la Sociedad Española de Socorros Mutuos, actuando no sólo en la atención médica sino como centro de reunión para actividades recreativas, contando con Teatro, Club y la Imprenta Nueva Era. En 1923 nacía el Club Atlético Santa Cruz, en 1948 el Aeroclub En otro campo de la vida social, se debe señalar el establecimiento en 1913 de una delegación de la Federación obrera, en la ciudad capital. Esta será la sede desde la que se organizan las huelgas de peones rurales en los años '20. La Swift también tenía sus propias organizaciones como la Mutual para el personal administrativo y técnico, contaba con planes de ahorro y préstamos que se cancelaban si moría el contratante. Funcionó hasta la década del ’70. |
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Para aquellos pocos que accedían,
el avión también curaba males: Juan Tapia, el hijo de
Flor Manuel Tapia y Elvira Vázquez cuenta que cuando “alguien
tenía tos convulsa la cura era andar en avión, porque
después le daba un terrible ataque de tos y al rato le pasaba
la enfermedad”5. Cuando
había mucho viento y los aviones “Piper” se daban
vuelta era Juan Manuel Tapia quien los acomodaba con el tractor.
Por los años ‘50
se organiza la primera carrera de automovilismo que da comienzo al Automóvil
Club Río Gallegos. Guillermo Clark recuerda que las primeras
carreras de autos en Río Gallegos se hacían en la calle
del hipódromo viejo, “Gregorini tenía el mejor auto
por eso ganaba siempre”. Las carreras eran algo que atraía
la atención de la gente. En San Julián, recuerda Carmen
Terán, las carreras de Ford T se hacían en la calle “ancha”,
no eran muy frecuentes, pero asistía mucha gente. 1 Isabel Almonacid, Casete II, lado B. Archivo Oral Municpal, ciudad de Río Gallegos. 2 Saint-Exupéry, Antoine de: Vuelo Nocturno Barcelona, Plaza Janes, 1976 Pág. 17 3 Cufré, Marcelo y Zonaro, María: “Análisis de la tipología de vivienda patagónica en Río Gallegos” en Baillinou, Juan (Dir.): Centenario de Río Gallegos (1885-1985) Bs. As., Municipalidad de Río Gallegos, 1985, Pág. 138. 4 García Alicia: “El origen de las localidades de Santa Cruz y algunos aspectos de su desarrollo” en en Godoy, Carlos (comp.) El gran libro de la provincia de Santa Cruz, España, Alfa-Milenio, 2000 Pág. 618 5 Beecher, Pablo, “Los Tapia una vida de siembra fecunda”, en Suplemento de “Historias del Domingo” Diario La Opinión Austral, Abril, 2002, Pág. 3 |
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