“Un sinfín de historias compartidas en el camino a esas fábricas, una construcción de memorias compartidas, que dan lugar a afirmar que el TRABAJO ES CULTURA, una CULTURA DEL TRABAJO INDUSTRIAL, cultura que desde el rescate de los valores perdurables del patrimonio industrial, puede ser eje estratégico para el crecimiento de estos ex pueblos industriales, porque la CULTURA DA TRABAJO!!!”1

El patrimonio histórico-cultural de un país, región o ciudad está constituido por todos aquellos elementos y manifestaciones tangibles o intangibles producidas por las sociedades, resultado de un proceso histórico en donde la reproducción de las ideas y del material se constituyen en factores que identifican y diferencian a ese país o región. Es la síntesis de los valores identitarios de una sociedad que los reconoce como propios, ello implica un proceso de reconocimiento intergeneracional de unos elementos como parte del bagaje cultural, y su vinculación a un sentimiento de grupo. En ese instante el bien concreto estará a salvo, aunque sea momentáneamente y si bien su conservación no estará garantizada, al menos la sociedad sentirá como propia su destrucción y su pérdida, por lo que se sentirá más involucrada.
El concepto moderno de patrimonio cultural incluye no solo los monumentos y manifestaciones del pasado, sino también lo que se llama patrimonio vivo; las diversas manifestaciones de la cultura popular (indígena, regional, popular, urbana), las poblaciones o comunidades tradicionales, las lenguas indígenas, las artesanías y artes populares, la indumentaria, los conocimientos, valores, costumbres y tradiciones características de un grupo o cultura. Este último constituye el patrimonio intelectual: es decir, las creaciones de la mente, así como los patrones de comportamiento y la cultura que se expresa en las técnicas, la historia oral, la música y la danza. Parte de este patrimonio puede ser conservado a través de fotografías, partituras musicales o bases de datos informáticas. Cabe destacar que los elementos que conforman el patrimonio histórico son testigos de la forma en que una sociedad se relaciona con su ambiente.
En síntesis insistimos en la significatividad del patrimonio porque es un factor identitario colectivo indispensable en tiempo de crisis de valores, que facilita y es necesario para explicar la realidad presente, y avizora un futuro posible y sostenible. Aunque más de una vez pareciera que la rentabilidad histórica cultural no alcanza para justificar su conservación.
Para rescatar el pasado son necesarias tanto las herramientas económicas como las legales. También es preciso contar con información y conciencia para evitar caer en la conservación de edificios o lugares despojados de su uso y significados originales. Los bienes patrimoniales urbanos o industriales deben ser reconvertidos en un proyecto urbano y social que los contenga. Es necesario formular teorías y proyectos orientados a la investigación e implementación de soluciones alternativas nuevas que hagan factible un proyecto urbano que incorpore planes de revalorización y reutilización. Como manifiestan las actas del VIII Congreso Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (Madrid, 1992) debe buscarse la explicación de la industria en su contexto social y desde las viejas estructuras rescatar las huellas de un patrimonio y una cultura perdida.
Deben ser reforzadas las acciones de conservación y preservación del patrimonio y el ambiente porque como afirma el arquitecto Serra toda la humanidad se enriquece con el reconocimiento de un patrimonio que debemos recibir, recrear y legar.
Desde finales de los ’70 existen, en Estados Unidos y en Inglaterra, iniciativas para poner en valor instalaciones industriales. En los últimos años se ha analizado la posibilidad de que el turismo pueda convertirse en un motor de desarrollo en áreas económicamente deprimidas y la manera en que se pueden adaptar las instalaciones inactivas, tanto del punto de vista ingeniero, como urbano. Dentro de este marco el turismo industrial ha tenido un gran crecimiento en Europa y está relacionado con la implementación de recorridos a los circuitos industriales antiguos y a lo complejos industriales actuales. ¿No podía ser contemplada el turismo patrimonial como un nuevo modelo de desarrollo local que contribuya a superar la conflictiva situación económica que atravesamos? ¿Por qué no generar ecomuseos?
Pero existen obstáculos para la implementación de una propuesta de este tipo. Se necesita una buena disposición de las empresas y entidades municipales, cuestión que presenta en la mayoría de los casos situaciones conflictivas, pese a que en el Concejo Deliberante local se manifestó preocupación, a través de la presentación de una serie de propuestas (más vinculadas a los riesgos que representaba para la población el abandono de los edificios) por parte del concejal Rubén Austin. En el caso del frigorífico Swift el principal obstáculo es que se encuentra en manos privadas. Los terrenos donde se encontraba la planta propiamente dicha fueron adquiridos mayoritariamente por la empresa Norte y solo una pequeña porción por la empresa “La Anónima. Las casas fueron adquiridas en su mayoría por el personal jerárquico que las habitaba en ese momento, la manzana contigua fue cedida al municipio y la provincia, en concepto de cancelación de impuestos, destinándose a un jardín y el edificio de la administración al Tribunal Oral. Aún quedan manzanas sin construcciones.
En enero del 2001 la cadena de supermercados Norte comenzó a cercar el predio de la empresa que en sus mejores épocas procesaba la mayor parte del ganado de Santa Cruz.
En los últimos tiempos el Swift se había convertido en centro de reuniones de paseantes nocturnos, niños y cirujas, no sólo los individuos sino el estado ha participado en su destrucción, como ha sido el caso del ejército argentino durante los conflictos del ’78 y el ’82. No es posible hoy pensar en la recuperación y/o refuncionalización de la Swift de Río Gallegos, ya que en diciembre del 2003, la empresa Norte ha iniciado las obras de demolición. Quiso la buena voluntad de don Estévez y el pronto accionar del Archivo Histórico Provincial, organizados por la Licenciada Elida Luque que se procediera años atrás al rescate del patrimonio documental que aún se hallaba milagrosamente protegido entre las ruinas, y constituye hoy el Fondo Compañía Swift (click aquí para las ver fotos del rescate).
Estamos convencidos que es posible la salvaguarda algún otro hito de esta planta como símbolo patrimonial, ya que antes además de ser una importante fuente de trabajo para la provincia y de haber estado ligado a varios hitos históricos, cumplía otras destacables funciones, era uno de los principales puntos de referencia y un referente del tiempo horario del pueblo. También poseía una de las murgas más relevantes del carnaval, integrada por bien preparados carniceros de Berisso.
El frigorífico, importante polo económico aún no igualado en la actualidad, es todo un símbolo de patrimonio urbano industrial (o de la producción), histórico (local, regional y nacional como así también posee un carácter internacional ya que se vincula con el proceso de división internacional del trabajo), inmueble (los edificios, las zonas de producción, las viviendas), mueble (las maquinarias, herramientas, archivos), tangible e intangible (los modos de vida de los trabajadores, el know how de los procesos productivos)

Hay una propuesta formulada por el último gerente de la empresa, Bartolomé Estévez y apoyada por un grupo de vecinos de la ciudad que se niegan a la perdida de la silenciosa mole postrada a segundos del centro de la ciudad.
La iniciativa busca rescatar por lo menos la chimenea construida en 1912 que resonaba en toda la comunidad, anunciando tiempo de descanso o de trabajo, ya que sobre un costado tenía un silbato que sonaba a las 6:55 de la mañana, a las 12:00, a las 13:00 y finalmente a las 17:15. La idea es trasladar la chimenea que en el año ’96 se derrumbó debido a un vendaval, a un predio cercano a la Swift y convertirla en el centro de una plaza que rememore el histórico lugar y otorgue a las nuevas generaciones la posibilidad conocer aquellos tiempos y entender por lo tanto, su presente

Conservar el patrimonio de una ciudad contribuye y sirve para consolidar el sentimiento de pertenencia a un lugar. La industria de la carne significó para la ciudad el puntapié inicial a la incorporación al mercado mundial.

Testigo histórico de la ciudad como el viejo muelle y las vías que ya han desaparecido, la chimenea de la Swift está marcando el tiempo de tener memoria e identidad.
Cada sociedad rescata el pasada de modo diferente, recortando de él ciertos bienes y testimonios los cuales son dotados de significados y resignificados nuevamente, queremos así sumarnos a la propuesta de este antiguo y querido vecino. Un componente esencial del patrimonio es la información, el saber cómo, cuándo y por quién. Este quiso ser nuestro aporte.

 

“la identidad y el carácter de una ciudad están dados no sólo por su estructura física sino, también por sus características sociológicas. Por ello se hace necesario que no sólo se preserve y conserve el Patrimonio Histórico-Monumental, sino que se asuma también la defensa del Patrimonio Cultura, conservando los valores que son de fundamental importancia para afirma la personalidad comunal o nacional y/o aquellos que tienen un auténtico significado para la cultura en general”.
Carta de Machu Picchu, 1977

1 Ortea, Adriana: “ Fábricas, un hecho de identificación colectiva!” en C.I.C.O.P. (Editor): Patrimonio industrial. Fuerza y riqueza del trabajo colectivo. Bs. As.,C.I.C.O.P., 2003 Pág. 214

 

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Imágenes cedidas por el Archivo Histórico Provincial

Música Original: "Como la cigarra"
Autor: "María Elena Walsh"
Intérprete: Juan Eduardo Braccalenti (Integrante del Equipo) y el Sr.Gustavo López