Lograda la unificación nacional, a mediados del siglo XIX, comienza la etapa de organización política y modernización de la economía; siendo una de sus principales medidas la incorporación de territorios nacionales a través de la exploración de zonas desconocidas, la “Conquista del Desierto” y el dictado de legislación requerida para la ocupación.
El proceso de expansión capitalista y el lugar asignado a la Argentina como agroexportadora, llevaron a la decisión de integrar nuevas tierras, redefinir la utilización de las ya incorporadas para aumentar la producción y al desplazamiento del ovino a áreas alejadas del puerto de Buenos Aires.
En Santa Cruz, se aplicaron como ejes del proceso de ocupación , la ley “De inmigración y Colonización” Nº 817 y la Ley General de Tierras” Nº 4167.
Así el poblamiento definitivo de Santa cruz se inicia a partir de 1880, como parte de la política de conquista e incorporación de territorios nacionales por razones de soberanía y principalmente por la necesidad de ubicar el ovino para la producción lanera, y por medio siglo seguirá circunscripta a esta actividad y secundariamente a la actividad frigorífica, orientada al mercado internacional.

Estas actividades generaron el desarrollo de otras como comercios, bancos y aserraderos, en todas ellas estarán presentes principalmente capitales extranjeros, ubicados en Chile o en Malvinas, ya sea iniciándolas y/o monopolizándolas.
El avance de la frontera ovina se inicia en el sudeste del territorio, en los alrededores del puerto de Río Gallegos. Luego la ocupación continuará por la costa entre el río Coyle y el río Santa Cruz.
En los ’40 se ocupará la zona que rodea el puerto de San Julián.
Los capitalistas que operaban en Malvinas y al sur de Chile, también interesados en expandir la frontera, ya estaban ligados al comercio mundial, aprovechando la coyuntura favorable para la producción lanar. Esta coyuntura, que posibilita la ocupación se caracteriza por la creciente demanda de lana por parte de algunos países europeos y el constante ascenso del precio, llegando a catorce dólares en 1914 y alcanzando el punto máximo durante la Primera Guerra Mundial de treinta dólares. A partir de 1918 comienza a descender igualando al precio original.
Las fuertes sociedades ganaderas, comerciales y financieras inducen y dirigen el desarrollo regional.
Los dos grupos más influyentes en la región fueron las familias Menéndez Behety y Braun. La evolución de sus negocios será la de la región.A principios de siglo ya monopolizaban el comercio y el transporte. Fueron los principales accionistas de lo frigoríficos del sur de Chile.
“En la faz ganadera, Mauricio Braun se constituye en el mayor latifundista regional, considerando sus propios establecimientos, los conformados en sociedad con otros y los pertenecientes a importantes compañías que integran en calidad de accionista”1
A este proceso de ocupación e inserción del ovino se lo denominó Período Lanar, en este se distinguen dos momentos:
El primero, conocido como “Auge del Ovino” va desde 1880 hasta 1920.En este momento se produce la combinación de excelentes condiciones internacionales para la exportación de lana, de la importancia del Estrecho de Magallanes en la navegación mundial, con la política liberal nacional en relación a la distribución de la tierra y la suspensión de las aduanas argentinas y chilenas.
Durante esta etapa del proceso; Santa Cruz integra una región autárquica junto al sur de Chile y Tierra del Fuego.
Punta Arenas es el centro de esa región de donde llegan los capitales, la mano de obra y hacia donde se dirigían las ganancias.
Los bienes requeridos como comestibles, vestimentas o elementos para la instalación de un establecimiento ganadero eran adquiridos en Europa, hasta que a fines del siglo XIX fueron sustituidos por las firmas dedicadas a la importación y exportación que instalaran sucursales en todos lo puertos de la Patagonia Austral , como es el caso de las casas comerciales chilenas; las principales fueron la Compañía Argentina del Sud y La Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, de los Menendez Behety y Braum.
Las dos compañías cubrían todos los rubros de importación y exportación de lana, la representación de agencias internacionales de navegación y el otorgamiento de créditos.
El avance de estas empresas impidió el surgimiento del comercio local, siendo escasos los pequeños almacenes que funcionaban en los núcleos urbanos, solo lograron prosperar algunos, fruto de la asociación de conocidos ganaderos.
Ambas firmas se vieron favorecidas por la coyuntura internacional favorable para la producción lanar de este momento.
La carne fue complemento de la producción lanera, al comienzo dirigida al mercado local, sirviendo para descargar los campos de animales inservibles.
La apertura de los frigoríficos tanto en Chile como en Argentina, posibilitó diversificar la producción a los ganaderos ubicados en la zona de Puerto San Julián.
El segundo momento del Período Lanar abarca desde 1920 hasta 1940; está caracterizado por el estancamiento y la posterior declinación de la producción lanera, donde se modificó la coyuntura internacional, se ocupó casi la totalidad de los territorios en Santa Cruz y comienzan a hacerse sentir desde la década del ’20 los cambios introducidos en la política nacional tal como la política de integración territorial de Hipólito Yrigoyen, principalmente la reimplantación de los impuestos aduaneros en 1918 que afectará la rentabilidad de las empresas ganaderas.

También se intensificará lo estipulado en 1912 respecto de la Ley de Cabotaje.
Durante esta etapa se desintegró la región autárquica, debido a una serie de factores como la apertura del Canal de Panamá que le resta importancia al Estrecho de Magallanes en la navegación mundial interfiriendo en la comunicación de esta región y Europa.
También se produjo el descenso de la demanda y precio de la lana, que de treinta dólares los 10Kg que se pagaron durante la Primera Guerra Mundial, baja a ocho después de 1918, ascendiendo alrededor de 1925, y de allí en más será fluctuante.
Otro hecho circunstancial agravará la crisis, las huelgas de los peones rurales, la sequía de los años 1921 y 1922 que provocó una importante mortandad de hacienda.
Especialmente perjudicados se verán los pobladores de la zona norte que utilizaban el ferrocarril Las Heras-Deseado para el traslado de la producción, ya que la falta de seguridad en los depósitos provocó grandes deterioros en los fardos, con la posterior pérdida de valor de venta de lana.
Así Santa Cruz deja de ser un área dependiente de Punta Arenas y se convierte en un área periférica de Argentina.

 
.TRADUCCIÓN DE UN TEXTO EN INGLÉS AL CASTELLANO.

BREVE HISTORIA DEL TERRITORIO

Los primeros pobladores que comenzaron a criar ovejas en el sur de la Patagonia Argentina vinieron desde las Islas Malvinas, donde ellos han adquirido experiencia propia de trabajo con ovejas bajo las mismas condiciones climáticas y agrícolas.
De acuerdo por el Ing. Agr. Don Jorge J. Morrison, cuyo libro se llamaba “La Ganadería en la región de las Mesetas Australes del territorio de Santa Cruz” (1917) nosotros encontramos en estas líneas que las primeras ovejas fueron traídas desde las Islas Malvinas, pero debe considerarse que las primeras ovejas que fueron criadas en las Islas Malvinas fueron traídas de Buenos Aires, Montevideo y algunas de la provincia
De Río Negro.
Sr. Morrison dice en el libro mencionado arriba que la única industria la cual existió 70 años atrás vacas salvajes escondidas.
Nosotros no tenemos detallado concretamente en cuanto al origen del ganado, el cual fue encontrado salvaje, pero se supone que fueron dejados por expediciones marítimas.
Los primeros pioneros de esta isla (Malvinas) empleaban una pequeña renta al Gobernador Británico y un cierto porcentaje de las ventas.
“Don Samuel Lafont de Montevideo mas o menos en los años 1850 fue el primero en comprar alrededor de 100 leguas de la parte este de las Islas, basándose en la información que tenía de su abuelo don Luis Burmester, quién en esos años paseaba en barco en estas regiones capitaneando su propio bote, en sociedad con Sr. S. Lafont, a quien ya hemos mencionado.
“Coincidencia durante estos mismos años mi abuelo don Jorge A. Morrison, estuvo armando trampas en estas regiones, comandaba un pequeño barco de su propiedad el cual estuvo perdido en una isla rocosa en el año 1859.”
Las ovejas machos eran exportadas en navegación, las cuales eran cargadas en Buenos Aires y Montevideo, donde ellas eran prácticamente ocupadas por las Islas Malvinas. Tomando los consejos de este viaje las primeras ovejas eran vendidas.
Estos animales en su totalidad pampas eran similar a aquellas que criaban en el Río de la Plata.
Después los estancieros buscaron cruzar su rebaño con la raza cheviot pero esta cruza no dio el resultado esperado y ellos importaban directamente a Inglaterra los animales lanudos, como, Romney Marsh, Lincol, etc., con estos ellos eran capaces de obtener conocimiento de las ovejas de las Islas Malvinas que fueron los primeros animales importados al sur de Chile en 1873 y dos o tres años después fueron traídas directamente a Río Gallegos.
Cuando los primeros campos fueron habitados por estos animales y por algunos arreos traídos de Río Negro por Messrs Hamilton, Saunders, Jamieson, Mac Clain y Mac George fue comprobado que el porcentaje de lana producida era insuficiente y que era necesario proceder con nuevas cruzas para obtener un animal que pueda aumentar el porcentaje de la producción de lana, pero los tiempos y las condiciones climáticas sumados a la necesidad de capital imposibilitaron a los extranjeros que arribaron al territorio para dedicarse a esta industria, los campos se comenzaron a cercar ayudando a mejorar las condiciones de trabajo y finalmente la instalación de una fabrica de grasa ayudaron a levantar la moral y mejorar en lo material, todo esto causa una reacción en los procedimientos y criterios utilizados para la explotación de esta industria. 2

1 Barbería, Elsa: Los dueños de la tierra en la Patagonia Austral. 1880-1920 Buenos Aires, U.N.P.A, 1995 pág. 188

2 Correa Falcón, E. y Klappenbach : La Patagonia Argentina. Bs.As., s/ed, 1924 s/pag.