En esta sección de nuestro sitio web, hablaremos sobre los Incas. Esta gran civilización no fue la primera de Perú, ya que surgió en el siglo XII, mientras que los nazcas y mochicas (que tampoco fueron las primeras), se asentaron en el país en los siglo I. a.C. y VIII d.C.  Muchas de las antiguas grandes civilizaciones de Sudamérica quedaron bajo el dominio Inca, entre ellos los chamúes, famosos joyeros. Los incas llegaron a ocupar estos territorios:

 

 

 

 

Estas son las secciones que hablan de los Incas:

 

MENTALIDADES

 

ORGANIZACIÓN

 

OBRAS INCAICAS

 

HISTORIA

 

 

MENTALIDADES

· Religión

     El culto a las Huacas

     Momias Incas

· Alimentación     

 

Religión

El pueblo inca era profundamente religioso y su vida estaba condicionada por la presencia constante de fuerzas y seres sobrenaturales. Sus creencias eran distintas a las de la clase gobernante, la cual rendía culto a un Ser Supremo que adoptaba diferentes nombres y aparecía siempre en los grandes mitos que explicaban el origen del mundo. El culto al Sol y a Viracocha (La gran divinidad de Cuzco, aunque procedía de Titicaca) fue impuesto en forma oficial a toda la masa campesina.

El culto a las Huacas    

Pese a cumplir la religión oficial, el pueblo inca seguía practicando viejos cultos heredados de antiguas tradiciones. Rendían homenaje a los Huacas, eran objetos o lugares sagrados que por sus aspectos podían encerrar algún significado. Podía ser una piedra, una planta o inclusive un ser vivo. 

Momias Incas

Los incas, al igual que los egipcios, tenían por costumbre enterrar a sus muertos con sus pertenencias para que los acompañen en el más allá. En la costa, se introducía el cadáver en una urna; en la meseta se les cavaban tumbas en las rocas. Un grupo de momias halladas en el nevado Ampato en esta década, por su gran estado de conservación debido al frío, permitió conocer las causas de la muerte y hasta qué tipos de enfermedades que habían sufrido.

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Alimentación 

Los incas se alimentaban, principalmente, con papas y maíz, con los que las que hacían varias comidas distintas. En las punas (mesetas altas y frías) cultivaban papas, de las que se conocían 200 tipos, de diferentes colores y tamaños. Acostumbraban a secarlas, molerlas y hacer un polvo llamado "chuñu", que se podía conservar por largo tiempo; para comer, se los mezclaba con agua y se lo cocinaba rápidamente. 

También conocían montones de variedades del maíz, al igual que las papas, de distintos colores y tamaños. Además cultivaban otras clases de tubérculos, como el ulluco y la oca, porotos, zapallos, calabazas o ancos, ajíes, quínoa, maníes y varios tipos de frutas. También cultivaban algodón, para fabricar prendas de vestir.

 

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ORGANIZACIÓN

· Organización social

· El ejército inca

 

Organización social

 

A diferencia de nosotros, esta gente reconocía como parientes a muchísimas personas, a veces cientos de ellas: Todos los que decía que descendían de una sola pareja que había vivido hacía siglos. Esta enorme parentela era "ayllu". Cada ayllu tenía un nombre propio y muchos ayllus formaban una comunidad. Cada una tenía sus tierras y un jefe, "curaca", una persona que era muy respetada. Este era quien organizaba las tareas agrícolas, hacía de juez y aconsejaba a la gente. Los incas no se metían en la vida de los ayllus y las comunidades. Los hombres y las mujeres de un mismo ayllu se solían casar entre ellos, pero nunca si eran parientes cercanos. En cada familia, según la edad y el sexo, cada uno tenía sus responsabilidades. Los varones ayudaban al padre, en las tierras de cultivo o en el cuidado del ganado; las mujeres aprendían desde chicas los trabajos de la casa, especialmente cocinar e hilar y tejer, porque eran ellas quienes hacían la ropa de toda la familia. Así que todos siempre tenían algo para hacer. De este modo era la vida de los campesinos. Además estaban los nobles, las familias de quienes habían conquistado y organizado el imperio. Estos también tenían ayllus, pero eran los ayllus reales o "panacas". Cada Inca venía de una panaca, pero cuando asumía como emperador, formaba una nueva con sus hijos y parientes más cercan. La gente de las panacas tenía varias diferencias con la de los ayllus de los campesinos. La cuestión es que la familia del emperador, con tantas mujeres e hijos era siempre muy grande y vivía en palacios; había palacios del Inca en muchas ciudades, por si iba de viaje, aunque él vivía en la capital, el Cuzco. El Inca era tratado con muchísimo respeto, porque además de emperador era considerado un dios, el hijo del dios sol sobre la tierra. Cuando recibía visitantes, todos debían descalzarse enseñando respeto, y nadie podía tocarlo. Los demás miembros de la nobleza incaica se distinguían también a simple vista de la gente común, no solo por la vestimenta, sino también porque de pequeños les deformaban la cabeza con unas tablitas que se la hacían alargada; esta era señal de distinción. Además, los jóvenes, que se preparaban con los amautas, es decir, sabios, para ser gobernantes en el futuro, tenían que pasar por una ceremonia en la que le colocaban unos discos de oro que representaban al dios del sol en los lóbulos de las orejas; de forma que se les estiraban tanto que pasaban denominárselos orejones.

 

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El ejército inca

Los incas contaban con un gran ejército, de no haber sido así, no hubieran podido formar su gran imperio. Pero ellos no usaban armas sino como último recurso. Antes, establecían alianzas, recurrían al espionaje y al soborno. Si alguna de éstas técnicas fracasaba, ponían en marcha su fabuloso ejército, armado con lanzas, hachas y pectorales de cuero. El ejército inca no sólo incluía a los soldados, sino también a las mujeres y concubinas de los jefes, algunas de las cuales viajaban en hamacas. Podía estar presente el Inca o uno de sus generales: en cualquiera de los casos, la figura del comandante era visible sobre la gran hilera de la tropa, ya que era transportado en una litera. Las tropas se abastecían en los praderos y les estaba prohibido a los soldados, bajo las penas más severas, molestar a los habitantes apropiarse de las cosechas.

El comienzo de la lucha era precedido por una arenga del jefe destinada a exaltar el coraje, siempre acompañada de alaridos para sembrar el terror entre sus enemigos. Algunos guerreros se pintaban la cara de rojo o negro. Abrían el ataque los honderos, quienes eran capaces de acertar una piedra en la cabeza de su rival desde varios metros. Después, los arqueros disparaban sus flechas y se arrojaban aíllos, un arma muy similar a las boleadoras.  

 

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OBRAS INCAICAS

· Ciudades incas

       Cuzco, la ciudad de los Incas

       Machu Picchu

· Arte inca

Ciudades Incas

Cuzco, ciudad de los Incas

Cuzco era la ciudad más imponente del imperio Inca. Era una ciudad bastante antigua: ya había existido primero como una pequeña aldea, con el nombre de Acamana, mucho tiempo ante de que los Incas llegaran desde el altiplano boliviano, hacía más de 300 años y a convirtieron en el centro de su futuro imperio. De a poco, transformaron esta ciudad en sus alrededores: secaron pantanos, los rellenaron y nivelaron el terreno, hicieron canales de riego y canales de riego y terrazas para el cultivo y otras cosas, sobre todo durante el gobierno de aquel famoso Pachacútec Yupanqui ("El que inicia una nueva era"). En la zona central de la ciudad estaba el Coricancha, o templo del sol, que era el barrio donde vivían los Incas, la nobleza y los más importantes sacerdotes del sol, se dividen en dos grandes ciudades: La parte alta se llamaba Anancuzco y la baja, Urincuzco. Los demás barrios estaban alrededor, agrupados en cuatro secciones bien delimitadas: así como el Tawanatinsuyu se dividía en cuatro partes, lo mismo pasaba en la capital. Es que en estos barrios vivían los "mitmaes", extranjeros que los incas llevaban a trabajar. En cada barrio, construían para que se alojara su curaca principal cuando llegaba a Cuzco a visitar al Inca. En la parte norte de Cuzco se hallaba la fortaleza de Sacsaihuamán, un templo del Sol, pero se le llamó fortaleza al verla tan imponente. Aunque tenían razón, pues su otro uso era un sitio de defensa, donde cabían hasta 500 guerreros. Con el paso del tiempo, Cuzco se fue ampliando y ampliando hasta que llegaron vivir 300.000 personas. Sus calles eran angostas, empedradas y rectas, con canales en un costado para que corriera el agua , y formaban manzanas parejas, como tableros para jugar ajedrez. Cuzco era una ciudad, que, en comparación con la Europa de la época de la conquista, era un lujo. Tiempo más tarde, los mismo Incas la incendiaron ara que los españoles no la tomaran. Este fue el fin de la maravillosa ciudad.

Macchu Pichu

Situada a 2.700 metros de altura, es la ciudad inca mejor conservada que ha llegado a la actualidad. La descubrió en 1911 el explorador norteamericano Hiram Bingham. La ciudad de Macchu Pichu fue una fortaleza natural, protegida por empinadas laderas y una montaña en tres de sus lados, y abierta al sur. Aquí era donde los incas mantenían una guarnición militar en este lugar. El uso de las piedras siempre tuvo un significado religioso para los incas. Los grandes bloques poligonales solían estar relacionados con el culto de los antepasados. Los edificios solían aprovechar todos los espacios disponibles y los desniveles rocosos como puntos de apoyo. Los "edificios ingeniosos", como los bautizó Bingham por el corte de las piedras, sirvieron como lugar de residencia. 

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Arte

Los incas hacían sus esculturas con oro, que abundaba mucho en la región. Los incas extraían este metal precioso de minas y ríos. Estas tareas eran vigiladas por soldados quienes prevenían posibles intentos de robo. Luego, se depositaba en un hoyo cavado en la tierra junto al combustible para la fundición, que era el carbón, pero también usaban leña. Recubrían el agujero con piedras dejando un diminuto espacio para que pasase el aire y luego refinaban el metal en crisoles. Los trabajos de oro, especialmente en la zona de Cuzco, solían representar animales y hombres. Uno del los animales más representados era la llama, que era el preferido de los incas.   

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HISTORIA

· Orígenes y expansión

· La muerte de Huayna Cápac

· La conquista española

 

Orígenes y expansión

 

A fines del siglo XII, los incas se mudaron desde el centro de Bolivia hasta el valle de Cuzco, más al norte (actual Perú). Esta "mudanza" fue comandada por su jefe principal, Manco Cápac, que buscaba nuevas tierras pra su gente. Pero cuando llegaron a Cuzco y al valle cercano de Urubamba, encontraron que otros pueblos ya estaban allí. Manco Cápac no se echó atrás, y se quedaron allí. Luego, se hizo una ceremonia, donde el líder de los incas tiró un hacha con todas sus fuerzas. Inmediatamente, se construyó su casa, "Inticancha" (Patio del Sol). Esa casa fue la base de lo que más adelante iba a ser Cuzco, la capital del Imperio. Pero eso iba a ser mucho tiempo después, así que, en ese momento, los incas empezaron una serie de guerras con sus pueblos vecinos para ocupar territorios. Algunos de éstos últimos fueron vencidos y tuvieron que abandonar sus territorios, pero otros prefirieron aliarse con los incas y vivieron en las afueras de Cuzco. Por unos 250 años, la vida de los incas fue muy difícil, ya que debían defenderse constantemente de invasores y enemigos, pero poco a poco, distintos Incas pudieron ganar más tierras. Entonces, comenzó una nueva era en la historia de este fascinante pueblo, con la llegada del Inca Pachacútec Yupanqui ("Persona con quien comienza una nueva era"). En sus 30 años de gobierno, hizo varias campañas importantes, en las que se desarrollaron grandes conquistas. El imperio estaba formado, y Cuzco era su capital; de allí salían caminos llamados "caminos del Inca", que iban a todas las regiones.

En Cuzco, Pachacútec construyó varios templos nuevos, y la gran fortaleza-templo de Sacsaihuamán. Parecía que Pachacútec nunca descansaba, ya que reorganizó el ejército, que estaba bajo su mando directo, y estableció el correinado con uno de sus hijos, para que el día de su muerte no hubieran problemas con la sucesión en el mandato. Cuando Pachacútec murió,  los cuatro Incas que lo sucedieron demostraron que también eran tan impresionantes como él. Los incas siguieron con sus conquistas hasta la llegada de los españoles.

 

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La muerte de Huayna Cápac

 

Al llegar el día de la muerte de Huayna Cápac, ( El último Inca que gobernó el imperio), comenzó el desastre. Antes de morir, el había arreglado que su sucesor sea Ninan Cuyuchi, pero su reinado no duró demasiado ya que murió. Se decidió que el nuevo gobernador sería Huáscar, sin embargo, Atahualpa, otro hijo de Huayna , desafió a su hermano. Atahualpa, al tener de aliados a los militares no le costó derrotar y capturar a su hermano. Luego comenzó una matanza de los que estaban a favor de Huáscar, matando mujeres y niños. 

 

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La conquista española

 

Justo en medio de este lío, en 1534, llegó al territorio inca el español Francisco Pizarro, con 168 hombres. Todos se maravillaron ante la gran civilización que habían encontrado, y no tardaron en enterarse que estaban en medio de una guerra entre éstos indios. Pronto, se fueron a la ciudad de Cajamarca, donde estaba Atahualpa con parte de su ejército (el resto estaba en Cuzco). Los emisarios de Pizarro consiguieron que Atahualpa fuera a verlos a la plaza de la ciudad, y allí mismo lo secuestraron. Como rescate, éste les ofreció grandes cantidades de oro y plata, por lo que Pizarro se entusiasmó, porque eso era lo que buscaba. Mientras tanto, Huáscar, prisionero de Atahualpa, estaba en camino a Cajamarca. Pero Atahualpa, que temía que cuando llegara, se aliase con los españoles en su contra, así que lo mandó a matar. Entonces, los conquistadores, aprovechando esta situación, le abrieron un juicio, lo encontraron culpable, y lo ejecutaron. Así fue, como en poco tiempo, los dos principales herederos del Incario desaparecieron y Francisco Pizarro tomó posesión del Tawantinsuyu en nombre de otro emperador, Carlos V de España. Por su parte, él se convirtió en Gobernador y fundó Lima, la nueva capital de Perú, en 1535.

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