Segunda Invasión Inglesa (1807)

Primera Invasión

La reconquista

Destitución del Virrey

 

Toma de Montevideo

El virrey Rafael de Sobre Monte llegó a Montevideo el 12 de octubre de 1806 con los hombres que había reunido en el interior. Pero en la fortaleza nadie lo quería, lo tomaban como ave de mal agüero. Ruiz Huidobro, gobernador de la Banda Oriental, el Cabildo de Montevideo, los jefes militares, nadie quería aceptar sus órdenes. Incluso la plebe se mofaba de él. Dada su impopularidad decidió reunir a sus hombres y vivaquear en Piedras, a cuatro leguas de la ciudad y desde allí atender los asuntos del virreinato. Mientras tanto, aún con desencuentros y desacuerdos las autoridades comenzaron a organizar la defensa de la ciudadela pensando en una nueva campaña de los ingleses sobre estas tierras españolas.
Mientras tanto en Londres el gabinete resolvía enviar refuerzos , todavía no recibía las noticias de la reconquista.

Samuel Auchmuty

Para Beresford envió al general Samuel Auchmuty quien pasaría a ser su segundo, con unos 2300 hombres y ordenes de mantener los puntos tomados y no involucrarse en asuntos de la independencia como querían los criollos.
El almirante Popham, en cambio, sería (y fue) relevado por el contralmirante Stirling.

Cuando Auchmuty llega al río de la Plata los ingleses solo tenían posesión de algunos lugares de la Banda Oriental: Maldonado, Punta del Este, las islas Gorriti y Lobos.
Sumó los soldados de Maldonado y con el apoyo de la escuadra desembarcó los entonces casi 6000 hombres en una playa protegida por formaciones rocosas a unos 10 kilómetros de Montevideo el 16 de enero de 1807.

 

S. Auchmuty tomó rápidamente la ciudad de Montevideo, en la Banda Oriental en enero de 1807

 

El Marqués de Sobre Monte se hallaba a una legua, pero los hombres que envió al mando del coronel Allende no pudieron evitar el desembarco, solo incomodar la tarea con fuego de cañón y de fusil.

No vamos ha extender mucho el relato de lo que fue la caída de Montevideo. Los ingleses debían actuar rápido pues no tenían demasiada pólvora y temían refuerzos desde Buenos Aires; y así lo hicieron. En diez días se libró de las resistencias en la campaña por la mala actuación del virrey sus hombres. Luego puso desde tierra sitio a Montevideo acompañado por el bombardeo permanente desde el río por los buques a las órdenes de Stirling. Hubo algunos combates y con artillería abrió una brecha en la fortaleza que le permitió ingresar y tomar la ciudad el 3 de febrero.

Dieciocho días del desembarco a la toma. La mayoría de los movimientos y posiciones que los ingleses realizaron en esta campaña habían sido previstos por Sobre Monte, Ruiz Huidobro y Liniers. El propio Sobre Monte, siendo comandante general de armas en 1801 realizó un ejercicio de toma y defensa de la ciudad. El simulacro fue un éxito y se logró repeler al supuesto enemigo. Pero cuando eran reales las fuerzas invasoras nadie hizo lo que estaba previsto.

 

Evasión de Beresford

La noticia de la caida de Montevideo llegó a Buenos Aires el día 5 de febrero. Pueblo y autoridades pensaron que en forma inmediata sería atacada la ciudad. Los criollos que mantenían contacto con el general Guillermo Beresford por entonces preso en Luján, veían más cerca la posibilidad de independencia.
Por ese motivo los españoles que tenían el control del Cabildo y la Audiencia resolvieron dos cuestiones ligadas a la situación: por un lado ordenaron la destitución del virrey Rafael de Sobre Monte y enviaron a detenerlo en la Banda oriental; y por otro lado mandaron a dos delegados con órdenes concretas a Luján. Debían requisar todos los papeles de Beresford y acelerar su traslado a Catamarca donde sería recluido.

Toma de Montevideo

Asalto de Montevideo. Grabado de Clark y Duburg, Londres, sobre un dibujo del Tte. G. Robinson, presente en la acción

Esta medida era propiciada por Álzaga por temor de perder sus privilegios. Pero algunos criollos entre ellos Peña y Padilla, quizás con la complacencia de Liniers, cuando se encontraba en marcha en la localidad de Arrecifes lograron que los oficiales a cargo del traslado entregaran a Beresford y Pack.
Luego de ocultarse en varios lugares de la campaña y la ciudad se embarcan en un bote y logran encontrar al buque inglés Charwell enviado por Auchmuty desde Montevideo a Buenos Aires con mensajes para las autoridades. Cuando Beresford se dá el oficial al mando lo traslada a Montevideo y lo pone a resguardo junto con Pack y los criollos que le acompañaban. El objetivo de los criollos y del propio Beresford era lograr la rendición de Buenos Aires sin que se derramara sangre, pero como sabemos eso no pasó. Luego Beresford partió a Londres rechazando ponerse al frente de los ingleses en Montevideo.

 

Ataque y defensa de Buenos Aires

Los primeros días de marzo salió de Inglaterra la nave Thisbe llevando al general John Whitelocke y su segundo el mayor general Levison Gower para Montevideo. Además partió un convoy con refuerzos al mando del general Ackland que por temporales en alta mar arribó a las costas rioplatenses cuando los ingleses ya habían caído y no participaron en las batallas.
La Thisbe llegó al río de la Plata a principios de mayo y, desde El Cabo, llegó poco tiempo después un contingente de unos 5000 hombres al mando del general Craufurd para reforzar Montevideo pero solo pudieron arrimarse a las costas a mediados de junio.
Sin esperar a Ackland reunió entonces Whitelocke las fuerzas de Craufurd y Auchmuty sumando poco más de 9000 soldados y desembarcó en Ensenada el domingo 28 de junio. Organizó una fuerza de vanguardia con 2500 al mando del general Gower, el grueso quedó a su cargo con 4400 hombres y la retaguardia, con todo el parque y bagaje sumaron 2100, comandada por el teniente coronel Mahon.

Escena de Captura de Buenos Aires

Escena de la serie Captura de Buenos Aires en 1807. Caricatura en acuarela de H. Lawrence

Liniers había logrado reunir cerca de 8000 hombres por lo que dejó un millar en distintos puntos de la ciudad y marchó el 29 con el resto para presentar una batalla campal cerca del Riachuelo. Ese día llegó la orden de España promoviendo a Liniers como brigadier y designando a Ruiz Huidobro virrey interino (reemplazando a Sobre Monte) o quien tuviera el mayor rango militar. Ruiz estaba preso en Inglaterra luego de la caída de Montevideo, por lo que la Audiencia inmediatamente nombró virrey a Liniers.

La marcha de los ingleses fue muy pesada dadas las dificultades del terreno. Tuvieron que atravesar desde la Ensenada unos bañados de unos seis kilómetros hasta el primer campamento en lo que hoy es La Plata. De allí atravesando varios arroyos hasta llegar a la reducción de los Quilmes y luego intentar cruzar el Riachuelo sumaban unos 50 kilómetros. Como la intención era tomar primero los cuarteles de Retiro por las afueras de la ciudad lo que significaba otros 10 kilómetros. La falta de alimentos, agua y leña les impedía alimentar bien a la tropa.
Órdenes mal impartidas o mal interpretadas hicieron que la vanguardia cruzara el 2 de julio por el paso Burgos hacia la quinta de White. Liniers los estaba esperando cerca de puente Gálvez pero teniendo a su espalda el Riachuelo. Cuando vio que el enemigo se encontraba lejos de sus hombres marchó hacia Miserere para cortarle el paso. Allí los ingleses lograron dividir las fuerzas españolas y hacerlas retroceder. La mayoría de los soldados se dispersaron y fueron a dormir a sus casas. Según análisis posteriores de Liniers y Álzaga si esa pequeña fuerza de la vanguardia al mando de Craufurd hubiera embestido hacia la ciudad a pesar de la noche, seguramente Buenos Aires hubiera caído.

 El mapa se puede bajar ampliado desde `Actividades didácticas´

El movimiento de las fuerzas en el Río de la Plata y Buenos Aires, durante 1807

El grueso del ejército inglés se desvió mucho más al oeste y el 3 cruzó por La Noria y avanzando hasta el camino real (actual avenida Rivadavia). Mientras tanto durante la noche del 2 al 3 varios grupos de soldados que no tomaron parte de la batalla de Miserere y vecinos de la ciudad fueron agrupados por Álzaga y otros cabildantes; comenzaron a montar barricadas con tercios de yerba y cuero en algunas de las calles por donde podían ingresar los ingleses. En otras se acomodaron las piezas de artillería traídas del Retiro y otros puntos tratando de resguardar la plaza y el fuerte. Además se formaron algunas barricadas en varias calles a modo de defensa exterior. Durante el día se reforzaron las barricadas y se destacaron algunos soldados en las azoteas. En los pórticos de las iglesias también se montaron cantones para evitar que el enemigo las ocupara y se encargó al capitán Concha defender el Retiro con unos 1000 hombres.

Cuando finalmente el grueso del ejercito inglés se reunió con la vanguardia en Miserere se definió avanzar en columnas a punta de bayoneta por doce calles hacia la plaza y el fuerte mientras un cuerpo tomaría el Retiro. Juzgando por las calles que se dispuso el asalto, es evidente que solo se tenía noticias de la defensa interior y no de la exterior que se preparó luego. Por otro lado el plano con que contaba Whitelocke estaba mal confeccionado por lo que las columnas avanzarían por calles cortadas o más alejadas de la plaza. Durante el 3 y el 4 se hicieron en ambos bandos los aprestos para el enfrentamiento, incluso en varias oportunidades se pidió la rendición a Liniers.

Por la mañana del 5 comenzó la marcha inglesa hasta el camino de las Tunas (hoy avenidas Callao y Entre Ríos) donde se organizaron las columnas. Tronaron los cañones, a las 6 y media, señal a amigos y enemigos que comenzaba el duelo. Metralla, fusilería, y ferocidad del lado español; bayoneta y experiencia del lado ingles. Las columnas tuvieron diferentes dificultades. Una se desvió para reforzar la toma del Retiro, otras apenas pudieron avanzar. Algunos tomaron casas pero por los fondos los Húsares los apresaron y enviaron al fuerte. Las columnas que llegaron a las barrancas tuvieron fuego permanente desde las casas y por los regimientos que cabalgaban por las costas. Algunos documentos de los capitanes ingleses mencionan que, como en el bajo las casas eran pulperías y los oficiales para impedir que los soldados se emborracharan rompieron todas las botellas y barricas a sablazos y culatazos. La mayoría de estas columnas se fueron rindiendo hacia el medio día.

Las columnas al sur de la plaza comandadas por Craufurd y Pack son las que libraron las más cruentas batallas ya que tenían mal copiadas las órdenes de Whitelocke y se fijaron como objetivo tomar algunas iglesias para desde la altura dominar la plaza. Esos eran justamente los lugares más defendidos por lo que las pérdidas de ambas partes fueron muchas y notables los esfuerzos por mantener posiciones. Por otro lado cada vez que una columna inglesa caía los vecinos y soldados españoles se corrían a las calles siguientes para reforzar a sus compañeros.

General Jhon Whitelocke

John Whitelocke, al volver a Londres fue destituido

Pasada las doce Liniers pidió la rendición de estas columnas a Craufurd pero este se negó por lo que se decidió bombardear la iglesia de Santo Domingo donde se había atrincherado. Se rindió pasadas las tres de la tarde y al entrar al fuerte junto a unos 50 oficiales y 600 soldados Liniers lo recibió con honores por su valiente actuación.

Las condiciones de rendición se le enviaron a Whitelocke el mismo 5 alrededor de las 6 de la tarde pero pidió una tregua. Recién el 7 de julio y luego de consultar al almirante y sus oficiales aceptó la propuesta de Liniers que incluía dejar Montevideo. Ese punto fue el que, en el consejo de guerra que le realizaron en Londres, le valió la destitución y se lo declarara incapaz de servir a la Corona Inglesa.

 

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