= Introduccion
= El marco de la modernidad
= Perfil de un adolescente moderno
= El marco de la posmodernidad 
= El adolescente posmoderno. Publicaciones
= El adolescente posmoderno. Entrevistas
= Perfil del adolescente posmoderno 
= Conclusiones: Los jóvenes de antes y los de ahora 

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El joven “moderno”, el joven “posmoderno”
INTRODUCCION
PROBLEMA:
Comparando la década del  70 con la actual ¿Qué cambios ideológicos, sentimentales, emocionales e intelectuales se expresan en  los valores de los jóvenes actuales?


HIPÓTESIS:
Pensamos que la realidad social  que debían atravesar los jóvenes, fue el factor desencadenante de todas sus  actitudes frente a la vida y  la sociedad.

Los cambios político-sociales producidos entre los años 70 y la actualidad,  influyeron en la ideología, los sentimientos y las formas de ver la vida  de los jóvenes “posmodernos”  diferentes de los jóvenes “modernos” de los ‘70. .


OBJETIVOS:
Explorar la ideología, los sentimientos, las emociones y los valores de los jóvenes de los años 70 y de los jóvenes actuales realizando comparaciones entre ambas generaciones.

Comparar analíticamente la importancia y la influencia que puede tener el contexto y la realidad económica, política y social, en los valores y sentimientos de los jóvenes argentinos de distintas épocas.

EL MARCO POLÍTICO-SOCIAL DE LOS ´70: [1]
El estallido ocurrido en Córdoba en mayo de 1969  (Cordobazo) fue el episodio fundador de una ola de movilización social que se prolongó hasta 1975. Su valor simbólico fue enorme.

Activismo estudiantil y obrero fueron los componentes principales de la ola agitativa que se iniciaba.

Esa ola coincidía con una “Primavera de los Pueblos “ que se venía insinuando en el mundo.   Señales de esa primavera  habían culminado  en París,  en mayo de 1968  clamando contra el autoritarismo y por el poder de la imaginación. 

El  marco internacional y nacional eran  favorables para  cambios transcendentales.  

Esos cambios se expresaron de manera generacional. 

La juventud se manifestó en la política, en los movimientos musicales,  en el modo de vida, en el arte, y contra  las formalidades de los adultos... fueron diferentes caminos de rebeldía y deseos de cambios.

A nivel mundial, la revolución era posible. Así lo mostraban Cuba, el Cordobazo y la movilización social intensa.

“Cuba constituía un ejemplo fundamental, no tanto por la propia experiencia... como por su papel activo en la exportación de la revolución. La acción del Che Guevara en Bolivia mostró las posibilidades y límites del “foco” revolucionario, pero sobre toda su muerte- una imagen que recorrió el mundo- dio origen al símbolo más fuerte de quienes luchaban, de una u otra manera, por la liberación..”
“El imperialismo trastabillaba visiblemente frente a la ola de movimientos emancipatorios.....  Si la Unión Soviética había dejado de encarnar una utopía, la China y su Revolución cultural proclamaban la posibilidad de otro comunismo,  nacional y antiautoritario. La imagen del presidente Mao, así como la de Fidel Castro, oscilaban entre el mundo socialista y un Tercer Mundo... cada vez más volcado a la izquierda, en el que distintas expresiones nacionales del socialismo podían encontrar un campo común de reconocimiento y acción...”

Para los jóvenes, ejerció una atracción muy fuerte el peronismo, proscripto y resistente. 
Para unos Perón era el líder de la familia, el viejo y querido caudillo... para otros, el resumen de todos los males del país. 

En la Argentina de los años 50 el peronismo había sido el movimiento que dio protagonismo a los trabajadores y reivindicó sus derechos.
 Los hijos de esos trabajadores fueron los  jóvenes en los 60 y los 70. En un país donde el peronismo estaba proscripto y en un mundo donde se vivía la idea de un camino hacia el socialismo.

El peronismo aparecería, para muchos,  como la vía de  liberación del imperialismo y  hacia el  socialismo. 
La fuerte movilización social y el desborde se unieron. 
Después de 1973, el espectacular crecimiento del peronismo llevó a reconocer dos grandes concepciones. Una de ella se apoyaba en la vieja tradición peronista, nacionalista y distribucionista... la otra arraigó especialmente en los jóvenes e incorporó la crítica radical de la sociedad, condensada en la consigna “liberación o dependencia”. Ambas concepciones, en un contexto de guerra, se definieron en consignas de batalla: “la patria peronista” o “la patria socialista”.

La violencia no sólo se justificó por la del adversario, fue glorificada como la partera del orden nuevo.
Los activistas tendieron a acentuar y dar forma a esta cultura espontánea y a incluirla en la lógica de la guerra.
El 25 de mayo de 1973 asumió el gobierno el presidente Héctor J. Cámpora y el 20 de junio retornó al país Juan Domingo Perón. Ese día, cuando se había congregado en Ezeiza una inmensa multitud, un enfrentamiento entre grupos armados de distintas tendencias provocó una masacre.  El 13 de julio Cámpora y el vicepresidente Solano Lima renunciaron; en septiembre se realizaron las nuevas elecciones y la fórmula Perón – Perón, que el líder compartió con su esposa Isabel,  alcanzó el 62 % de los votos.  El 1° de julio del año siguiente murió Perón e Isabel lo reemplazó hasta que fue depuesta por los jefes militares el 24 de marzo de 1976.  Los tres años de la segunda experiencia peronista, verdaderamente prodigiosos por la concentración de acontecimientos y sentidos, clausuraron – de manera desdichada y tenebrosa- toda una época de la historia Argentina.

A partir de noviembre de 1975, al tiempo que las operaciones antisubversivas alcanzaban una escala hasta entonces desconocida, los militares pasaron a ocupar el centro de la escena política, en un marco cargado de rumores de golpe de Estado. El golpe se encontraba en marcha. 
El 24 de marzo de 1976, una Junta Militar asumió el gobierno del país. Estaba integrada por quienes  habían sido los comandantes en jefe del gobierno constitucional.

Los objetivos básicos del  “Proceso de Reorganización Nacional” fueron  “Restituir los valores que sirven de fundamento a la conducción integral del Estado enfatizando el sentido de moralidad, idoneidad y eficiencia imprescindibles para reconstruir el contenido y la imagen de la Nación, erradicar la subversión y promover el desarrollo económico de la vida nacional...”
Se declaró la caducidad de los mandatos de las autoridades constitucionales en los ámbitos nacional, provincial y municipal, la cesación de las funciones de diputados y senadores y de los Concejos Deliberantes comunales de todo el país, la remoción de los miembros de la Corte Suprema de Justicia y la suspensión por tiempo indeterminado de las actividades políticas y gremiales. Se intervinieron la CGT y la CGE.  Personal de las Fuerzas Armadas se hizo cargo de los gobiernos provinciales y municipales, al tiempo que se producían arrestos masivos de funcionarios del gobierno depuesto.

De inmediato, las medidas represivas se extendieron al ámbito laboral y político.  Mientras las empresas despedían a activistas sindicales y obreros involucrados en actividades huelguísticas, numerosos trabajadores eran detenidos y llevados en camiones militares de acuerdo con “listas negras” previamente confeccionadas.  Se prohibió a cinco  partidos de extrema izquierda y se disolvieron instituciones y organizaciones políticas, culturales y estudiantiles calificadas de “marcada tendencia marxista”. Dirigentes de distintos sectores de izquierda y representantes políticos y gremiales fueron asesinados en las primeras horas del golpe.

Los secuestros y asesinatos se dirigieron sobre todo a sectores presuntamente vinculados a la guerrilla, pero también a militantes combativos del peronismo o a organizaciones de izquierda de distinto tipo, e incluso de otros partidos. Corrieron igual suerte hombres de la cultura, abogados defensores de militantes políticos o de desaparecidos, periodistas, activistas sindicales, estudiantes y ciudadanos que, por cualquier razón, cayeron bajo la sospecha del aparato represivo. 
La persecución se hizo extensiva, de otra manera, al campo de la cultura. La censura afectó a los medios de comunicación de masas controladas férreamente por el Estado.  

El ámbito educativo también fue sometido al mismo control asfixiante, por considerar que la subversión tenía una de sus raíces ideológicas en los colegios y universidades.

PERFIL DE UN ADOLESCENTE MODERNO: [2]

El  tipo de adolescente “moderno” es descrito como un individuo que vivía una crisis, inseguro, introvertido, una persona que buscaba su identidad, idealista, rebelde dentro de lo que el marco social le permitía.

El proyecto de modernidad se basaba en el desarrollo de una ciencia objetiva, una moral universal, una ley y un arte autónomo y regulados por lógicas propias.
Decía Aristóteles: 

“Los jóvenes aman el honor, aman aún más la victoria; pues los jóvenes anhelan ser superiores a los demás”. Su vida no transcurre en el recuerdo sino en la expectativa, ya que la expectativa apunta al futuro. Tienen exaltadas ideas, predisposición a la esperanza.

Preferían siempre participar de acciones nobles que en acciones útiles.
El adolescente de esa época vivía luchando y llegaba a hacerlo violentamente, en el frente interno de su hogar para lograr tres libertades:
    Libertad de salidas y horarios,
    Libertad de defender una ideología 
    Libertad de vivir un amor y un trabajo

ü Se prefería renunciar a comodidades, para luchar por aquellos ideales que se consideraban acertados.
ü Había una idea de progreso, 
ü Lo estético era más valorado que lo utilitario,
ü La personalidad debía liberarse  la moralidad. Llevaban una vida intensa y arriesgada.
ü Fe en la razón
ü Fe en la ciencia
ü Defensa de los Derechos Humanos 
ü
   Confianza en las utopías

“El gran luchador”  llamaba a luchar, lo hacía para liberar el mundo y acabar con las barreras, los odios y la intolerancia. Ideal universalista –por un mundo con raciocinio y en democracia-, en el que la ciencia y el progreso nos conduzcan a la felicidad, es decir: levantaban los grandes ideales de la modernidad.
La sociedad moderna era conquistadora, creía en el futuro, en la ciencia y en la técnica;  se instituyó como ruptura con las jerarquías de sangre  y la soberanía sagrada, con las tradiciones  y los particularismos en nombre de lo universal, de la razón, de la revolución.

NUESTRO TRABAJO DE CAMPO:

PERFIL DEL JOVEN MODERNO
( LO QUE DICEN LAS ENTREVISTAS)
: [3]

RESPECTO DE LA AMISTAD:
Tenían una gran necesidad de estar acompañados
Hacían   todo en forma colectiva 
Se escuchaban unos a otros

Eran  muy compañeros

RESPECTO DEL ORDEN Y LA SOCIEDAD:
Mostraban,  buscaban y luchaban por la libertad 
se rebelaban  contra los padres
luchaban por la necesidad de “decir” 

tenían una actitud contestataria

había choques  entre grandes y jóvenes
buscaban el amor libre 
rompían con las formalidades
Querían hacer lo que los hacía feliz, no ‘lo que se debía hacer  porque estaba escrito’.
Eran poco disciplinados
expresaban el rechazo al continuismo
vivían en constante clima de debate 
tenían un espíritu desafiante 

eran solidarios

RESPECTO DE LA IDEOLOGÍA:
adoptaban una posición ideológica que podían fundamentar
la situación política y económica incidía en sus comportamientos 
tenían un  claro compromiso social
no eran indiferentes a la realidad 
con una fuerte noción  de igualdad 
luchaban por un mundo mejor  

querían la justicia
necesitaban participar  en algo
siempre eran protagonistas
vivían en actitud militante
tenían una visión  acerca de la “Dependencia” y la “Liberación” 
creían en verdad en sus utopías  y en los cambios por tener un país mejor 
aceptaban como válida  o utilizaban  la violencia como herramienta de lucha 
vivían sin miedo, eran muy arriesgados
se jugaban la vida por mejorar la situación del país
no les importaba dar la vida para defender una causa 
gran afán por hacer las cosas
La concepción de vida o muerte era muy diferente a la actual.
Amaban su vida pero no temían ponerla en juego por una causa que consideraban justa.
Vivían en  continuo desafío, a los adultos, al sistema, a la vida.

Seguían  a sus líderes políticos.

RESPECTO DE LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES:
Eran seguros de sí  mismos
Razonaban y luego tomaban posición ante las cosas
Explicaban racionalmente sus posturas
Expresaban sus sentimientos a  través de la música, la poesía y el amor.
soltaban la ansiedad, la bronca, la emoción
querían ser artistas todo el tiempo 
unían el arte a la vida (expresiones de Rocambole) 
buscaban la expresión masiva

compartían emociones en lo colectivo: manifestaciones políticas, primeros recitales.

CONCLUSIONES PARCIALES I:

NUESTRO PERFIL DEL JOVEN “MODERNO” EN LOS ‘70:
Era protagonista en la sociedad.
Su forma de actuar era impulsada por la razón y no tanto por las emociones.
El adolescente moderno, sí,  deseaba hacerse adulto ya que le parecía que de esa forma podría hacer cosas nuevas y distintas que permitieran lograr los anhelados cambios. Había aspectos de los adultos que  quería experimentar y revolucionar.
 Era un  joven inquieto, que se negaba a dejarse encerrar en un sistema técnico- social al que consideraba que destruía su personalidad, y cuya finalidad era el bienestar familiar. 
Sentía primordial, el sinceramiento de las conductas de los hombres, la defensa de sus máximas convicciones, y la lucha por sus utopías. Quería hacer razonar a otros, rechazando la conformidad, y el facilismo.
Esto joven demostraba seguridad de sí mismo, y de sus objetivos en la vida.
Su actitud era de continuo desafío a los adultos, y hacia su propia vida; amaba su vida, pero no dudaba en ponerla en juego por una causa a la que consideraba justa.
Buscaba continuamente la justicia, se interesaba por la política y por lograr conocimientos que le permitieran comprender mas y mejor la realidad de la época.
Seguía a los líderes políticos, cuyas ideas eran de liberación nacional, como el Che, Evita, Perón.
Era un joven muy politizado, con  actitudes activistas. No era un chico común, y  no le era indiferente  la realidad, por ejemplo realizaban trabajos en las villas miserias y lo consideraba hermoso. Tenía un compromiso social, quería lograr la justicia, por un mundo mejor y con  ideas  de igualdad;  y para lograr los cambios  se arriesgaba siempre.
Tenía muchas responsabilidades, y le agradaba tenerlas. 
Tenía mucha necesidad de estar acompañado ya que las actitudes eran colectivas; consideraba muy importante escucharse los unos con los otros, porque todo lo tenían en forma colectiva.

Su diversión era ir a  las confiterías a bailar junto a sus amigos.

Luego de leer y  analizar todo lo investigado, nos parece identificar en las actitudes de los jóvenes de los 70, los siguientes valores: 

CONCLUSIONES PARCIALES II. VALORES DEL JOVEN MODERNO:

Libertad, verdad, justicia, igualdad,  amistad, esperanza, amor, unión, paz, felicidad, esfuerzo, lucha, solidaridad, cooperación compañerismo, compromiso.

EL MARCO MUNDIAL DE LOS 90
LA GLOBALIZACIÓN [4]

 El proceso histórico contemporáneo ha producido con posterioridad a la década 1970-1980 profundos cambios en los principios de organización de las sociedades. Decisivo para producir esas modificaciones ha sido la expansión dominante del fenómeno de globalización económica. La globalización se potencio a partir de la guerra del petróleo (1973), y profundizó con posterioridad a 1980 con el ascenso de Margaret Thatcher y Ronald Reagan al gobierno de Inglaterra y Estados Unidos respectivamente y la acelerada expansión de las empresas transnacionales.

En lo económico la globalización de la economía es el proceso más avanzado y que da la tónica a dicho proceso. Este proceso es alimentado por el movimiento internacional de capitales, sustentado por el avance tecnológico y se vale del espectacular desarrollo de las tecnologías comunicacionales. La globalización se ha convertido el motor de la economía y ha convertido a la economía en el principal impulsor de la globalización. El nuevo modelo Tecno-productivo se caracteriza por la internacionalización de la producción y la expansión de las redes y circuitos financieros a un nivel trasnacional. Más que una economía mundial se han creados redes financieras mundiales.
 La globalización es un concepto empleado por la corriente Neoliberal la que afirma que el sistema mundial se autorregula por el mercado y que el estado no debe ejercer ningún tipo de control político. El mercado según esta corriente debe funcionar con libertad  total y sin regulación y es considerado como la panacea. Priman los intereses empresariales sobre los intereses sociales y las necesidades de las personas; la ideología del mercado se expresa en tres principios operativos: producir con eficacia y eficiencia, consumir con opulencia y ponerle precio a todo.
 El proceso de globalización tiene diferentes incidencias en lo político: asistimos a un cierto vaciamiento de la democracia por  la extensión de los poderes no sometidos a ningún poder democrático: multinacionales, financieros, comunicacionales, que adquieren cada vez mayor influencia política. Los estados modernos han sido rebasados por el proceso de globalización, son cada vez más impotentes para enfrentarse al poder de la multinacionales, controlar la economía, mantener el Estado de Bienestar. El poder de los gobiernos es un espejismo de poder. Las multinacionales controlan a los estados, la política y los políticos.
 Para la Argentina la globalización significo el fin de un modelo histórico de organización del espacio y su suplantación por otro basado en principios distintos, generador de vastas consecuencias en trópicas a nivel social.
 El la dimensión económica, la apertura de la economía al libre movimiento de bienes y capitales abrió los espacios nacionales a la competencia frente a la economía de países de más alto grado de desarrollo y eficiencia, con la consiguiente crisis para sectores productivos nacionales que no pudieron entrar en esa variante; por otro lado se generó la concentración de capitales en menor número de actividades.
 En la dimensión política se produjo el retiro del estado den su función de prestado o asegurados de beneficios sociales mínimos a la ciudadanía.
 En la dimensión jurídica la desregularización de actividades a los efectos e asegurar el predominio del Mercado en la oferta y la demanda.

 En la dimensión simbólica se produjo l crisis absoluta de la identidad nacional basada en los valores cívicos: reemplazo por un simbolismo asentado en lo económico - financiero a través del mecanismo de la publicidad devenida en creadora de imágenes, ya sean modelos sociales o símbolos.


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