| Se
han propuesto varias teorías para describir
el origen del Sistema Solar. Puesto que esto
pasó hace mucho tiempo y las distancias involucradas
son inmensas para los estándares terrestres,
es sumamente difícil adquirir evidencia suficiente
para probar las teorías del origen del Sistema
Solar. La información de las sondas espaciales
es la fuente más importante de evidencia.

La
teoría del protoplaneta,
desarrollada por Gerard P. Kuiper y Thomas
Chrowder Chamberlin, sugiere que el Sistema
Solar se formó como un derivado de la formación
del propio Sol. Una gran nube de materia interestelar
se acortó y formó la nebulosa solar que entonces
desarrolló un centro denso, el protosol.
Como la parte exterior de la nube giraba alrededor
del protosol, la gravedad causó que se formaran
densos cúmulos dentro de la nebulosa solar.
Estos cúmulos además se contrajeron en lentos
protoplanetas giratorios. Cuando el
protosol se conprimió debido a la fuerza de
gravedad, se calentó y arrojó mucho del resto
de la nube hacia el espacio. Los protoplanetas
también perdieron sus envolturas exteriores,
pero quedó lo suficiente para su evolución
en los planetas actuales. En una escala mucho
más pequeña, las protolunas evolucionaron
en las lunas actuales (para más información,
ver Formación y Evolución de los planetas).
El
futuro del Sistema
Solar probablemente depende de la conducta
del Sol. Si las teorías actuales de evolución
estelar son correctas, el Sol mantendrá el
mismo tamaño y temperatura por aproximadamente
5 mil millones de años.
Para ese entonces, todo su hidrógeno se habrá
quemado. Otras reacciones nucleares que involucran
helio y átomos más pesados empezarán, y entonces
se desarrollará mucho más luminoso y grande,
convirtiéndose en una gigante roja
y extendiéndose más allá de la órbita de Venus,
quizás incluso hasta absorber a la Tierra.
Mucho después, cuando todas sus fuentes de
energía nucleares se agoten, el Sol empezará
a enfriarse, evolucionando en una enana
blanca. Como su temperatura disminuirá,
se volverá un denso cúmulo negro no luminoso
de materia muerta, llamado enana negra.
Alrededor de él orbitarán los planetas restantes,
que se habrán convertido en trozos helados
de materia. |