Durante los primeros meses de vida, el
desarrollo general del bebé esta determinado por la naturaleza. Es el período
mas sencillo para los padres: si le dan al bebe una dosis normal de amor, atención
y cuidados físicos, la naturaleza se encarga del resto.
Un bebe debe ser criado de tal manera
que sienta que se lo cuida, que adquiera todas las habilidades específicas que
están al alcance de su capacidad y que su tendencia innata a aprender más y a
disfrutar del mundo que lo rodea se profundice y amplíe.
Durante las primeras semanas los bebes
experimentan una tendencia a dormir. Solo están despiertos tres minutos por
hora aproximadamente, periodo que se alarga con el paso del tiempo. Por otra
parte, puede pasar de un estado de gran aflicción a otro de aparente
tranquilidad en forma abrupta. Estos rápidos
cambios de humos persisten durante muchos meses.
Durante los primeros años de vida,
todos los niños parecen sentir una necesidad especial de establecer un fuerte vínculo
con uno o mas seres adultos. En el transcurso de ese proceso comienzan a
convertirse en animales sociales. Al llegar a los dos años han adquirido un
estilo social personal. La mayor parte de los estudiosos del comportamiento
humano coinciden en que el fundamento de la personalidad del niño se plasma en
sus primeros intercambios con los adultos.
Casi todas las actividades educativas
recomendadas en los primeros meses de vida, tienden al placer del niño y la
alegría de los padres.
En nuestra sociedad actual, ni el niño
que se desempeñe sobresalientemente en el futuro, ni el que tenga serios
problemas cuando entre en primer grado, parecen poseer cualidades especiales
durante el primer año de vida.
El comportamiento del recién nacido
consiste en un reducido número de reflejos torpes, incompletos y aislados, no
controlados por el bebé. Estos pequeños actos (como succionar, tomar con la
mano, mirar ocasionalmente un objeto) son los elementos básicos de la
inteligencia posterior.
Capacidad motora.
En los primeros meses de vida, la
actividad motora es básicamente refleja. Entran en juego reflejos que han ido
madurando durante los últimos meses de vida fetal y se añaden otros nuevos,
ligados a la actual situación ambiental. EJ.: Cuando se tumba al niño boca
abajo, reacciona girando la cabeza
hacia un lado o levantándola durante unos instantes.
Normalmente mantiene las manos
cerradas. Empieza a coordinar mejor los movimientos oculares, aunque todavía le
falta la coordinación entre ambos ojos y las manos.
Con el paso de los días, empieza a
demostrar una mayor capacidad de control de los movimientos. Estos, adquieren ya
una fuerza notable. En conjunto se observa una franca resistencia: puede repetir
durante un determinado tiempo los mismos movimientos, sin demostrar cansancio.
Consigue agitar un sonajero, aunque
los movimientos no estén bien controlados.
Sujeta de forma espontánea los
objetos que encuentra en la cuna, pero no controla la velocidad con la que los
desplaza, por lo que puede lesionarse la cara.
A partir de los 6 meses, los
movimientos de la cabeza son completos.
Consigue avanzar apoyándose en el
vientre e incluso se pone de rodillas. Si se lo sostiene, logra mantenerse de
pie. Los músculos de la espalda están bien desarrollados y le permiten
doblarse hacia delante sin caerse. Se sienta correctamente
Desarrollo del lenguaje.
Se suelen observar en los primeros
meses inflexiones que varían en relación con las necesidades y las condiciones
(de bienestar y malestar) del niño.
La expresión que todavía prevalece
es el llanto, con el que el niño indica sus distintas necesidades (tiene
hambre, esta mojado o no se encuentra bien). Emite breves sonidos guturales que
son modulados y que expresan, en general, sensaciones agradables. Es muy
importante en este período que los padres le hablen continuamente al niño
mientras lo alimentan, lo bañan o lo visten.
A partir del 3er mes, empiezan los
sonidos monosílabos que se asemejan a las vocales del tipo “oh”, “ah”,
“eh”. Parece balbucear y parlotear; sabe reír como respuesta a situaciones
agradables.
El llanto tiene un significado cada
vez mas preciso y por ello es menos frecuente.
Algunos niños parece que reconocen a
su núcleo familiar y tienen una relación de preferencia con la madre, hacia la
que dirigen expresiones vocales cuando {esta les habla o les sonríe. Intenta
repetir vocales.
A los 6 meses, empieza la fase de
control del lenguaje: el niño modula los sonidos con mayor o menor intensidad,
en relación a la finalidad que se ha propuesto. El niño empieza a mezclar las
consonantes con las vocales; al principio, empieza usando las consonantes que
facilitan el movimiento de la lengua y de los labios: p, f, t, d, m, n.
Su conversación, aunque sea
incomprensible, presenta notables variaciones: el gorjeo se sustituye por
sonidos, por pequeños gritos y por prolongadas risas.
Debe hablársele claramente, de tal
manera que el niño se dé cuenta de la diversidad de los sonidos.
Capacidad mental.
Mientras permanece despierto, observa
atentamente todo lo que lo rodea. Sin embargo solo logra distinguir aquello que
se encuentra en línea recta delante de sus ojos, mientras que no lo sigue si
sale de su campo visual.
El reflejo prensil (el de la prensión)
está mas desarrollado.
Empieza a distinguir los horarios de
comida. Reconoce rostros familiares (al final del 1er mes).
A medida que pasa el tiempo, se reduce
el período de sueño y aumenta el tiempo en que el niño se puede concentrar en
lo que tiene a su alrededor.
Alrededor del tercer mes sabe seguir
los objetos que se le enseñan, moviendo la cabeza cuando se desplazan cerca de
él. Sabe cambiar la expresiones de la cara cuando fija la mirada en objetos
distintos. Se perfecciona la relación ojos-manos: ahora el niño sabe agarrar
un objeto que se mueve cerca de él, sabe darles un golpe.
Juega con sonajeros para escuchar su
sonido. Brazos y piernas se mueven intencionadamente para
comprobar los límites entre los que puede moverse.
Empieza a recordar; fija con atención
las caras . Prefiere los objetos de tres dimensiones.
Cuando el bebe es un poco mas grande,
le atraen los ruidos del lugar en el que vive: se vuelve con vivacidad hacia la
fuente de los sonidos. Reacciona riendo o llorando a estímulos acústicos que
pueden alegrarlo o asustarlo.
Desde sus primeros días, el bebe ya
tiene su personalidad, que expresa aceptando o no determinadas situaciones o
lamentándose por la falta de alimento o por otras razones. Reconoce el rostro e
quien lo cuida y se tranquiliza cuando lo tiene cerca. El niño esta a gusto en
brazos, agarra el pecho de la madre o apoya en él la mano cuando está mamando.
Durante el 2º mes expresa diferentes
sentimientos: siente agitación, intranquilidad, alegría. Reclama la atención
de los padres, con los cuales desea comunicarse. Empieza a diferenciar las
personas conocidas, de las desconocidas.
El niño va adquiriendo cada vez mas
la noción del espacio. Reconoce muy bien a su madre.
A los seis meses , el bebe es capaz de
conocer las diferentes partes de su cuerpo. Prefiere a los adultos familiares a
los extraños, hacia los que expresa un creciente temor. A partir del 8º mes,
sufrirá verdaderas reacciones de miedo ante quien no conoce. Prefiere juegos
grupales, antes que los solitarios.
Cuando
el niño se acerca a su 2º año de vida tiende a oponerse a la voluntad de su
madre. Todos los niños, aun aquellos que se desarrollan espléndidamente bien,
atraviesan este proceso. La razón por la cual se torna terco y obstinado y
permanece así durante un mínimo de seis o siete meses, es un misterio. Sólo
se puede afirmar que el ser humano necesita pasar de la dependencia total a una
situación en la que pueda afrontar la realidad por si mismo, ya que se produce
una notable evolución en ese sentido.
Con
respecto al lenguaje, se puede decir que en esta etapa comienzan realmente a
entablar conversaciones con los miembros de la familia. Su lenguaje se
desarrolla a gran velocidad. Su vocabulario se compone de una docena de palabras
cuando llega al año y varios centenares cuando llega al segundo.
Otra
de las características es el interés que manifiesta el niño por su madre.
Durante su segundo año de vida el niño se acercará más que nunca a su madre
durante muchas horas al día. Cuando los niños están descontentos tienden a
estar aun mas cerca de su madre que en circunstancias normales.
La
actividad no social más corriente es la de mirar fijamente los objetos, las
personas o los acontecimientos. Parece ser una forma simple de exploración del
mundo. Hay dos experiencias no sociales: actividades exploratorias y
actividades de dominio de habilidades. En cuanto a las actividades
exploratorias, el niño pasa buena parte del tiempo examinando las diversas
características de cuanto objeto tenga a su alcance. La segunda actividad de
importancia que llevan a cabo con pequeños objetos físicos es la de practicar
con ellos habilidades simples como dejarlos caer, arrojarlos. Se interesa cada
vez más por los ejercicios gimnásticos; por ejemplo, trepar y descender por
superficies inclinadas.
Algunos niños de esta edad se mantienen en un lugar
fijo, sin hacer nada, durante largo rato. Puede que estén absortos en sus
pensamientos, pero mucho de esos niños han sido estudiados y se ha llegado a la
conclusión de que esos períodos de inactividad indican estados en blanco. Es
normal que pase alrededor del cinco por ciento de su tiempo en este estado.
Los niños menores de un año y medio no conciben
ideas. Se puede hablar del grado de pensamiento del niño, después de
los dieciocho meses.