Argentina ofrecía fabulosas posibilidades de crecimiento en materia de ganadería. Se había incorporado grandes extensiones de tierra con la finalización de la campaña del Desierto, y las innovaciones técnicas aplicadas a los transportes apuntaban a disminuir los costos de producción y a dinamizar la economía, la demanda británica de carne se satisfacía a través de la exportación de ganado en pie estadounidense y canadiense, cuyas producciones constituían el 75 % de las importaciones británicas.
Las exportaciones de ganado en pie en Argentina nunca fueron significativas, ya que las distancias condicionaban el buen estado de las reses, la situación culminó con el cierre de las puertas británicas a los exportaciones argentinas, argumentando que el ganado estaba infectado con aftosa, la carne solo ingresaría a Gran Bretaña congelada o enfriada.
Al instalarse los primeros frigoríficos en las Argentina, el desarrollo industrial era bastante moderno. Después de la crisis económica de 1890, unas pocas fábricas se transformaron en importantes, en particular en el espacio de la gran ciudad de Buenos Aires.
Al finalizar el siglo XIX, los frigoríficos eran junto a las fábricas de fósforo, de cigarrillos y de alpargatas y los molinos harineros, la actividad industrial más destacada de la economía argentina.
La evolución de la industria frigorífica en la Argentina es bastante conocida: una serie de factores- internos y externos, permitieron un crecimiento de envergadura en la producción y comercio de carnes a tal punto que se transformo en unos de los principales productos de exportación. Entre los factores internos se encontraban la transformación de los planteles ganaderos (refinamiento) y las dificultades del comercio argentino de ganado en pie con Gran Bretaña por un brote de aftosa; entre los factores externos se hallaban, además de los descubrimientos técnicos que posibilito la aplicación del frío a la conservación de carnes, la crisis del mercado lanera francés, la guerra Boer, el crecimiento consumo externo estadounidense y londinense de sus saldos exportables así como las huelgas de Chicago, que redujeron loa envíos de EUA al exterior. Con relación al enfriamiento, en 1880, se producen las primeros ensayos en carne ovina, mejorándose el sistema de enfriado incorporando lo que denomina Chilled Beef, por el cual la carne se congelaba hasta convertirla en bloque de hielo que se mantiene indefinidamente mientras dure el frío, asegurando su conservación por más tiempo y para asegurar la buena calidad de ganado bovino opera un proceso en el cual intervienen factores como la modernización en el campo vinculada a la inserción de nuevos cultivos.


Para establecer una planta frigorífica se requería una inversión inicial de envergadura y una vez en marcha las operaciones, los costos de mantenimiento resultaban muy altos. El establecimiento de un frigorífico necesitaba de grandes espacios para la ubicación de lo corrales, los edificios, y los cursos de agua para la construcción del embarcadero y para la obtención del agua necesaria para el proceso productivo.
También necesitaban las cercanías de un puerto de embarque para abaratar los costos de transporte y acelerar el traslado del producto, a los centros de consumo. Por eso, las fábricas se localizaban cerca de los cursos de agua.
Los establecimientos tenían, además de la fábrica principal, distintas dependencias en diferente puntos del país, algunos poseían tierra para pastoreo.
Los primeros establecimientos se instalaron al comenzar la década del ‘80 del siglo XIX, inicialmente las compañías inglesas y argentinas se repartieron los beneficios, aunque las británicas se aseguraron el control del negocio hasta que las grandes empresas norteamericanas alteraron el reparto de cuotas de exportación. Esto genero una disminución de la participación de capital nacional.
Una vez incorporados estos sistemas, Argentina desplaza a EEUU y Australia en la supremacía de la exportación de carnes hacia Europa.
EEUU sin espacios en el comercio internacional como exportador de ganado, interviene invirtiendo capitales en la compra de frigoríficos argentinos.
Los capitales británicos comienzan a verse en la obligación de competir con el avance de los capitales norteamericanos, definiendo la supremacía de EEUU que comienza a invertir en obras de infraestructuras para dinamitar la economía de los países latinoamericanos en provecho propio. La instalación de la Cía Swift del Plata es una manifestación del avance norteamericano en la economía de América Latina.Para establecer una planta frigorífica se requería una inversión inicial de envergadura y una vez en marcha las operaciones, los costos de mantenimiento resultaban muy altos. El establecimiento de un frigorífico necesitaba de grandes espacios para la ubicación de lo corrales, los edificios, y los cursos de agua para la construcción del embarcadero y para la obtención del agua necesaria para el proceso productivo.
También necesitaban las cercanías de un puerto de embarque para abaratar los costos de transporte y acelerar el traslado del producto, a los centros de consumo. Por eso, las fábricas se localizaban cerca de los cursos de agua.
Los establecimientos tenían, además de la fábrica principal, distintas dependencias en diferente puntos del país, algunos poseían tierra para pastoreo.
Los primeros establecimientos se instalaron al comenzar la década del ‘80 del siglo XIX, inicialmente las compañías inglesas y argentinas se repartieron los beneficios, aunque las británicas se aseguraron el control del negocio hasta que las grandes empresas norteamericanas alteraron el reparto de cuotas de exportación. Esto genero una disminución de la participación de capital nacional.


Una vez incorporados estos sistemas, Argentina desplaza a EEUU y Australia en la supremacía de la exportación de carnes hacia Europa.
EEUU sin espacios en el comercio internacional como exportador de ganado, interviene invirtiendo capitales en la compra de frigoríficos argentinos.
Los capitales británicos comienzan a verse en la obligación de competir con el avance de los capitales norteamericanos, definiendo la supremacía de EEUU que comienza a invertir en obras de infraestructuras para dinamitar la economía de los países latinoamericanos en provecho propio. La instalación de la Cía Swift del Plata es una manifestación del avance norteamericano en la economía de América Latina.

Swift & Company, fundada en Chicago por Gustar F. Swift en 1877, se ocupaba de la faena, charque y acondicionamiento de los cortes para enviar a la costa Atlántica de los Estado Unidos.
Más tarde Swift se instalará en Berisso, siendo la primera inversión norteamericana del negocio de la industria de la carne, en territorio argentino.
En 1907, el frigorífico Swift compra las instalaciones del La Plata Cold Storage, modificando los viejos edificios, ampliando su capacidad de matanza y convocando a una gran cantidad de trabajadores.
En 1915 otra poderosa industria de la carne, construía una nueva planta industrial, Armour.
La compañía Swift transformó el frigorífico construido por la firma Coxon y Cuthber (Sydney, Australia) en una sólida construcción de varios pisos, de acuerdo con los principios constructivos aplicados en la planta de Chicago. Después la construcción va a variar de acuerdo con las necesidades productivas o los adelantos técnicos en la construcción.
Al inicio de la producción de carnes, la mayoría de los frigoríficos eran de madera, salvo las cámaras frías y algunos departamentos que se realizaban de mampostería.


Las construcciones debían levantarse de acerado con las normas que establecía el Reglamento para los frigoríficos, saladeros y fábricas de carnes conservadas, que establecía que las secciones debían estar separadas unas de otras por paredes y que las salas debían ser ampliar, ventiladas y luminosas; los muros interiores impermeables, y las mesadas y recipientes, de hierro galvanizado.
La intervención estatal en el establecimiento de normas para el procesamiento del ganado derivaba de la importancia del producto para el comercio exportador.
Las aperturas de fábricas en Berisso significaron el crecimiento poblacional y con ello se complejiza la trama social.
De aquí en más la vida Berissense no se organiza alrededor de una plaza si no del frigorífico.
Por los años ’30 Swift y Armour hicieron mejoras para generar un ambiente de trabajo y para ir desactivando la carga subversiva que las malas condiciones laborales acarreaban.
En esta misma década ambos frigoríficos organizaban sus clubes sociales y deportivos.
La perfección y el americanismo seguirán siendo características principales del Swift, que tendrán hasta cronometristas.
Swift y Armour no eran bellos, pero se destacaban por su funcionalidad.
Para el conjunto de plantas cárnicas existía un modelo que se repetía.
Desde el punto de vista constructivo los diferentes cuerpos edilicios estaban constituidos por varios pisos, en cada uno de los cuales se cumplía una fase del proceso productivo.
Maniobras económico-financieras del Swift y Armour controladas por Deltec Internacional tomaran estado público con la quiebra decretada por el juez Losada en 1971.
Las compañías instaladas en la Argentina como en el modelo original contaban con grandes oficinas centralizadas (en Capital Federal) y grandes plantas fabriles donde se faenaba todo tipo de ganado (Berisso y Rosario) o se realizaba exclusivamente la matanza de ovinos (Río Gallegos, San Julián, Santa Cruz)

La industrialización de la carne va a ser la actividad económica en este rubro más importante desde fines del siglo XIX y principios del XX ya que concentran la mayor cantidad de capitales extranjeros y prácticamente la totalidad de su producción está destinada a los mercados externos.
En 1899 en Río Gallegos se instala la Grasería La Blanca, a cargo de la firma comercial Quesada y Cía, bajo la dirección de Mr. Oliver, que en diciembre de ese mismo año vende todos sus activos y pasivos a la sociedad Estrada y Cía.
Las causas de constitución de la Grasería surgen a partir de la completa ocupación de las mejores tierras al sur del río Santa Cruz, de modo de tener consolidada la explotación del ovino y como consecuencia la exportación lanera.
En los puertos más importantes de la zona, es decir San Julián y Santa Cruz se instalaron empresas de este tipo, con trabajos artesanales para la explotación de los derivados más fáciles de obtener de los ovinos. Se puede considerar que las graserías fueron iniciadoras de la industria de la carne en territorio de Santa Cruz.


La Grasería La Blanca ocupó cuatro manzanas en la zona de la ribera, es importante señalar que cambia de dueño en varias oportunidades, finalmente en 1903 quedó bajo la firma londinense Ellis, Kislimburg y Cía, bajo el nombre de The Patagonia Meat Pieserving Company Ltd, el representante de la Cía era Alfredo Barclay quien se encarga de conseguir un aporte financiero por parte de un grupo de ganaderos de la zona, logrando que éstos compren acciones de la Cía al igual que la SAIEP.
En 1908 surge la compañía denominada “The Patagonia Preserving”, posteriormente se constituye como firma “The New Patagonian Meat and Cold Storage”, con la finalidad de exportación frigorífica y adquiriendo terrenos en Río Gallegos, Puerto Santa Cruz y Puerto San Julián. Esos terrenos eran destinados para potreros, construcciones y permisos solicitados.
La conformación de esta empresa se la puede considerar como la transición entre la inicial grasería y la definitiva de los frigoríficos con faenas sistemáticos.
Entre 1910 y 1911 comienza la construcción de las instalaciones para el frigorífico, pero las actividades de esta firma no parecieron ser muy duraderas, exceptuando el de una sola temporada en Río Gallegos durante 1910 y en Puerto San Julián en el año 1911.
Aparentemente por el bajo nivel de recupero del capital invertido, la duración de la empresa fue breve llevando a los ganaderos a retirar sus capitales y a una venta masiva de las acciones. La disolución de la firma deja terrenos y edificios que fueron aprovechados posteriormente.
En 1912 en Río Gallegos y en San Julián se constituye la Cía Swift Beef Company de origen norteamericano; aunque siguen a cargo de Barclay y funcionando con el nombre de The New Patagonia Meat and Cold Storage company Ltd durante varios años. La Cía Swift de La Plata, adquiere el 75 % de las acciones y ya poseía la empresa anterior, quedando el 25 % en manos de capitales locales y aprovechando las instalaciones de la anterior, fundamentalmente los terrenos de los potreros. Se fija el domicilio en Roca 81, en Buenos su Dirección fue Avenida Corrientes 389. Otros datos que nos resultaron significativos fueron la dirección telegráfica “Swifticia” y su teléfono U.T. 31.
La firma Armour invertía millones en instalar uno en Santa Cruz, tal vez el mejor que existía en el país.

En 1950 “Swift” y “Armour” se fusionan, coincidiendo con el auge de esta explotación dado el incremento de restricciones en la producción chilena y problemas derivados del cambio.
El Swift cerró definitivamente sus puertas en 1970, el proceso que llevo a su cierre definitivo, fue la ausencia de evolución de su modelo industrial y la no diversificación de las estructuras. También por no tener en cuenta una valorización del tipo de recursos que contaba y la evaluación del mercado internacional, asociada a una crisis estructural de la ganadería en Santa Cruz.
En 1970 se produce el cierre del frigorífico, el responsable de dar los avisos de despidos a compañeros de veinticinco años de servicio junto al contador Kirchner, es el jefe de máquinas el señor Jorge Prinos, quien tiene a su cargo la liquidación de los activos de los frigoríficos de Río Gallegos, San Julián y Santa Cruz. La quiebra del grupo Swift Deltec es decretada por el juez Losada.




En cuanto al diseño de los edificios y su ubicación es muy similar, tendiendo a concentrar los animales antes de la faena, producir la matanza y faenamiento, por último, el acceso fácil a los barcos. Esto hace que las características de construcción y diseño sean casi iguales los frigoríficos de la costa patagónica.

En un primer momento se utilizaban la chapa y la madera para las construcciones, pero posteriormente se incorpora la utilización de ladrillos, cemento, cal, hormigón armado, parquets y hierro galvanizado, algunos de estas cosas aún se puede observar en las ruinas que van quedando del edificio del frigorífico Swift, ubicado en las calle Roca de la ciudad de Río Gallegos.

En relativo al trabajo se iguala en de las grandes fábricas por el trabajo mecanizado y en gran escala.
Se ocupaba gran cantidad de mano de obra sin mayor nivel de especialización, condición importante en nuestra zona, y en aquellas tareas en los que se necesitaba un nivel de preparación las compañías disponían del personal especializado y lo mantenían como permanente.

En relativo al trabajo se iguala en de las grandes fábricas por el trabajo mecanizado y en gran escala. Se ocupaba gran cantidad de mano de obra sin mayor nivel de especialización, condición importante en nuestra zona, y en aquellas tareas en los que se necesitaba un nivel de preparación las compañías disponían del personal especializado y lo mantenían como permanente.
El hecho que el frigorífico contara desde el comienzo con una estructura edilicia preexistente, facilitó sus actividades, que en forma paulatina fue invirtiendo capital en ampliar y mejorar dichas instalaciones.


En la fábrica se tenían diez cámaras, seis de ellas denominadas viejas construidas en madera forrada en corcho y cuatro nuevas construidas en cemento revestido con aislante.
El frigorífico de Río Gallegos tenía una capacidad de faenamiento de 6000 animales diarios. Se llegaron a faenarse en la década de 1950, entre 159.000 como mínimo y 424000 cabezas de ganado anuales como máximo.


El proceso de la fábrica desde la llegada de la mojada de las estancias hasta que se establecía la fecha de faenamiento se consideraba:
Etapa de descanso en los potreros de los frigoríficos.
* Sacrificio y desollado de los animales.
* Separación de los cueros.
* Clasificación de los tipos de cueros.
* Trabajo con los derivados para conserva y tripería.


La división de funciones se evidencian comparando los libros de jornales de la Cía Swift y un informe de la gobernación de Santa Cruz, según se registra en la Revista Waxen, número 4, las tareas específicas dentro de la fábrica eran:
Agarradores, degolladores, baja de menudos, inspectores glándulas, carnicero, descarnadores, triperos y prensadores, peones de cámaras frías, peones foguistas, estibadores de carne y carbón, serenos, maquinistas, electricistas, engrasadores, toneleros, apuntadores, patrones de chatas, marineros, supervisión y gerencia, prensadores de cueros, cargadores, administrativos, personal de supervisión y gerencia, veterinarios.
Este sistema dio como resultado un funcionamiento que evidencia un regular comportamiento, es decir, similar mano de obra desde la instalación hasta el decaimiento posterior al cierre de la fábrica.
En la que refiere a algunas tareas específicas, el hecho de que la contabilidad se hacían en inglés por lo menos hasta el año 1930, lo que significa que esta tarea no podía ser llevada adelante por cualquier empleado que no supiera inglés.

Para otras de las tareas que se traía personal especializado, generalmente del exterior era para la tecnología de punta y las inspecciones técnicas que se realizaban regularmente. También se traía personal de Berisso especializado en carnicería.
El personal que trabajaba en la sección cueros, tenía trabajo hasta julio y agosto, también los que trabajaban en las cámaras frías y los que trabajaban en barcos y changarines durante el tiempo de carga.

Uno de los trabajos más duro era el de foguista que se pasaba las 8 horas cargando las calderas con carbón.
En el año ’62 se registraba la siguiente cantidad de empleados:

Función
Cantidad
corrales
4
Playa de matanza
117
Despostados
19
Menudencias
34
Tripería
38
Subayudantes
4
Graseria
8
Cueros
64
Cámaras Frias
50
Camisas
4
Cajoneria
1
Lavanderia
3
Patios
8
Para sostener esta organización llevaban registros exhaustivos como por ejemplo de movimientos de cueros secos, informes de temperaturas, detalles de cargas transportadas en cada vapor, hacienda recibida por cada estancia, reportes de inspecciones.
Uno de los gerentes más recordados fue el Sr. Bain, quien ejerció estas funciones, según pudimos constatar hasta la década del ’60. otros Thompson, Grieffen, Lorenzo, may, Mr. Driver.
El carbón siempre fue inglés, venía en barcos especiales; antes de cada faena traían 300 o 400 toneladas de carbón.
El carbón de Río Turbio se usó entre 1957 y1958, pero siempre era mejor el carbón inglés, ya que el de Río Turbio tenía más cenizas.


Los empleados entre los meses de diciembre y febrero trabajaban en la esquila, entre febrero y mayo en la empresa, matanza y faena
La empresa estaba preparada para faenar 120.000 animales sin embarcar.
La faena del año 1952 fue muy importante, desde mediados de febrero comenzaron con los corderos y se continuó faenando hasta el 22 de mayo. En esta faena se emplearon 750 personas. El ritmo de faenas era de 6400 animales en 8 horas y 450.000 anuales. Las faenas de los últimos años empezaban en diciembre y llegaban a mayo. En estos años el ritmo de faena fue de 4000 animales diarios. En el año 1953 la faena empezó el 4 de febrero y terminó el 30 de mayo. La de 1955 fue muy breve ya que duró dos meses y medio.
En los primeros años la matanza era por yunta y en el ’60 se comienza a matar por noria. La matanza por yunta hacía una producción de 5000 a 6000 animales diarios, con tres degolladores y seis agarradores, el sistema de noria bajó el número de matanza a 4000 pero era más limpio y organizado, mataban al animal por picana eléctrica. La última faena fue en 1969 y se llegaron a faenar 300.000 animales.


Algunas fuentes orales encontradas en el Archivo Histórico Provincial registran que para ingresar como trabajador en esta fábrica debía ser recomendado por un funcionario bancario o comerciante. La empresa seleccionaba al personal, fundamentalmente al administrativo, aunque según nos relata don Bacarili la elección del personal la hacía cada “jefe”.
El horario de funcionamiento de la empresa era de 7 a 9 (trabajo) , de 9 a 9:45 (chuleteada), de 9:45 (chuleteada), de 9:45 a 12:00 (trabajo), de 12:00 a 13:00 (descanso) de 13:15 a 17:00 (trabajo).
Los pagos eran quincenales y se realizaban el 5 y el 20 de cada mes.
Hasta el peronismo no había francos, ni feriados. Se considera feriados obligatorios el 1º de mayo, 25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 17 de agosto, 12 de octubre, 25 de diciembre como los domingos, en caso de trabajarse debía hacerse con un recargo del 100%. Había otros feriados que eran optativos, tales como los religiosos, como Reyes Magos, Lunes y Martes de Carnaval, Jueves y Viernes Santo, 15 de agosto (Asunción de la Virgen).
En 1946 comenzó el sistema de francos compensatorios, pago doble y todo lo estipulado por el Sindicato de la Carne. Se establece también el pago por eficiencia y por “sugestiones”. Estos últimos eran premios por sugerencias para mejorar el funcionamiento o producción, estos se pagaban con cheques sin descuentos y sin tener en cuenta la cantidad abonada para pagos de aguinaldo ni otros beneficios, en este caso el pago dependía del éxito de su aplicación. Con ello se buscaba estimular la iniciativa y buena voluntad del empleado y poder mejorar sus antecedentes. No parecen muy comunes en las fábricas de la provincia, del material registrado sólo se identificaron dos presentaciones en San Julián y una en Río Gallegos, en el año 1956.

El sueldo del peón de campo en la etapa del peronismo estaba en $130, se pagaba $4,70 por hora.
Los operarios de compra trabajaban 6 horas por día y cobraban $8, si trabajaban 8 horas cobraban %11, funcionaba en dos turnos: de 8:00 a 14:00 y de 14:00 a 20:00 hrs. siempre había operarios de reemplazo. En caso de trabajo nocturno, es decir entre las 21 horas y las 6 horas, por cada hora se sumaban ocho minutos.

Se registra el pago por tareas insalubres, días de licencia por fallecimiento, maternidad y vacaciones.
Con respecto al pago de horas extras, luego de las 9 hs. Diarias de trabajo, se llegaban a trabajar 14 por falta de personal. Se paga por convenio de la Industria de la Carne. También había Un ejemplo de sueldo mensual ya en la etapa final del frigorífico era de $ 31.010. (Sr. J López, Río Gallegos, Fondo de la Cía. Swift)

La edad jubilatoria era para empleados y obreros masculinos los 65 años, mientras que para el personal femenino era de 60 años, según se registra en nota del 15 de junio de 1965. Se establece también que para tener derecho a jubilación ordinaria íntegra, se requiere para los varones, 30 años de servicio y edad mínima de 55 años y para las mujeres, 27 años de servicio, con una edad mínima de 50 años. También se preveía la edad límite para tomar personal, siendo los 40 años para hombres y 35 para las mujeres, pero se autorizaba en caso de mucha necesidad por parte de la empresa, a elevarlo en cinco años.

Las mujeres ocupadas eran aproximadamente el 25% del personal.


Se registra el trabajo de menores con la correspondiente autorización del Ministerio de Trabajo.
Se observan muchas circulares (especialmente en la década del ’60) vinculadas a las relaciones laborales, que prescriben sobre actos de fuerza y los afectados indirectamente por huelguistas, el derecho de la empresa a nombrar y promover el personal según convenga a sus intereses, no pagar tiempo no trabajados cuando no haya sido solicitado el permiso por el Sindicato, obligación de los empleados y obreros a fijar domicilio “especial” (en el radio urbano), la prohibición de compensar sábados por la tarde y domingos con los días de huelga.
Todos los empleados de la fábrica debían estar asegurados. No se podía subir a cambiar la lámpara de la chimenea si no se aseguraba el empleado. Tal vez por ello era tan cuidadosa la confección de historias clínicas registrando antecedentes y el examen clínico, se registran como médicos el Dr. Zumalacárregui y luego el Dr. Utrilla.
Dentro de la misma funcionaba un cuerpo de bomberos, con 15 personas, la fábrica estaba dividida en doce secciones, se realizaban simulacros de pruebas frente a emergencias cada 15 días, por esta actividad los empleados cobraban un plus extra.
Los empleados contaban con algunas ventajas, como por ejemplo un almacén que vendía a precio de costo a los empleados.
Los datos recabados, especialmente en entrevistas realizadas por el equipo y los registros aportados por otros entrevistadores, permiten afirmar que el trato con los empleados era muy bueno.
Un Boletín Informativo de la década del 70 describe la ropa, considerada equipo básico de trabajo para el personal que realiza tareas con exigencias sanitarias fundamentales, aclarando que se trata de equipo masculino, siendo la misma:
- Gorro sanitario: de brin de algodón en dos medidas, de confección estándar.
- Blusón sanitario, de brin de algodón en tres medidas, de confección estándar. De manga larga o corta, según la tarea, sin cuello, con escote redonde, sin bolsillo, con el frente confeccionado en una sola pieza.
- Pantalón de tipo marinero, también de brin de algodón y en tres tamaños, de confección standard, con un cinturón elastizado interior, cierre lateral, dos bolsillos interiores y pierna sin botamanga.


La producción destinada a la comercialización externa eran corderos, capones, corazones, sesos, riñones, piernas, costillares, cogotes, todo congelado. En el caso de los cascos de tripas saladas se destinaban para el consumo local.
La exportación requería una presentación y cuidado especial por lo que la envoltura eran stokinettes de arpilleras de yute, cajas de carbón coarrugada, sunchadas con tiras o cintas de polipropileo y/o flejes de metal.

En lo que refiere al sistema de compras de materia prima se realizaba a partir de octubre, se recorría los campos, se arreglaba con los estancieros cantidad y precio para que enviaran los arreos. Hasta bien entrada la historia del Swift este traslado se hacía en arreos, posteriormente la empresa tenía contratada a los transportes Riva con dieciséis camiones.
Las estancias que proveían la materia prima a la empresa eran San Cristóbal, Estancia 1º Mayo, Corpi Aike, Rincón de los Morros, Los Pozos, Guakenke Aike, Sofía, Bella Vista, Killic Aike Sur, Campo del Río, El Zorro, Morro Chico, Las Vegas, La Carolina, San Lorenzo, Glen Cross, Cabo Buen Tiempo, Cerro Falso, Cóndor, María Angelina, La Maltilde, entre otras.
Con relación a las compras menores las autorizaba Bs. As y las mayores Chicago, sede de la empresa.
El exportar carne implicaba mayores ingresos pero también mayores exigencias del Mercado Común Europeo, como por ejemplo envase, análisis por animal, agua declorada que costaba 25 centavos de dólar cada uno, a esto se debe sumar los impuestos de aduana, derechos de puertos, estibaje, etc. Participan en este Mercado desde 1968.
Los árabes exigen menos que el mercado común, pero pagan menos, requieren degollar ellos. Israel sólo importa los cuartos delanteros, los hígados, riñones, sesos, tenían como destino a Francia y Gran Bretaña, los chinchulines, cuajos, las glándulas pituitarias al mercado interno. Los cueros, las reses y las tripas iban igual al mercado interno. Los animales flacos despostados en paquetes de 25 kilogramos de carne sin hueso para el mercado interno.
Los destinos específicos registrados, al menos en la década del ’70 eran Callao (Perú) – Hamburgo (Holanda) – Dunkerque (Francia)

El movimiento de carga en los buques caponeros eran de Marzo a Junio, estas eran de bandera inglesa, sueca, alemanes y argentinas. El sistema de cargas funcionaba limitado por las mareas, se ingresaba al buque 85 toneladas por cada marea y se cargaba dos veces independientemente de la hora.

Algunos de los Vapores que efectuaban la exportación fueron Ballenita, Calavittoria, Lucho I, II, V y VI, Blue Ocean, Sarmiento, José “P”, “Le Maire”, “Capitana”, “Nelson Star”, “Vancouver”, “Vancouver Star”, “Tweed”, “Río San Juan”. La tarea de llevar los bienes de la fábrica, desde el Muelle Swift, hasta el caponero era realizada por chatas de la empresa, siendo ellas las Chatas Swift 15 y 16 y las Chatas Amour 12,13 y 14. Era necesario informar con antelación el arribo de los barcos y quienes trabajarían en la carga.
Aparentemente la comercialización a otros mercados se comienza a desarrollar en la década del 60 utilizando también el transporte terrestre, como los camiones Mirantes (’69), Reinke (‘67/’68) y Omar (’67).


Los conflictos laborales si bien no fueron la característica relevante existían.
A comienzos de febrero del 1918 en Río Gallegos unos ciento cincuenta obreros del frigorífico se declararon en huelga, estos mismos son quienes solicitan al jefe de la policía Diego Ritchie su mediación. El conflicto no llegó a mayores.
Anteriormente, en el mes de enero, el jefe de la policía había informado al Gobernador del territorio el descontento reinante a causa de bajos salarios. Tras entrevistarse con el subintendente del frigorífico se había logrado garantizar ocho horas diarias a 3.60 $ m/n por día.


En 1921, El Swift había faenado un buen número de animales y debía aún recibir ciertos arreos ya contratados y que esperaban turno para entrar alas playas de matanza. De pronto el frigorífico hace saber que suspende sus operaciones porque el personal se ha declarado en huelga.
Las razones radicaron según José María Borrero en la “explotación del hombre por el hombre”, refiriéndose a las condiciones laborales, especialmente las de los trabajadores que venían de Buenas Aires en situación más precaria. Comenta que si bien el operario firma cuatro contratos no se quedaba con ninguno, el mismo establecía el trabajo en Río Gallegos o San Julián. Se le descontaba del primer sueldo el pasaje desde Buenos Aires. Le pagan cuatro horas por día desde que sale de la Capital hasta el día de matanza, salvo feriados y domingos, igual que al regreso. Si fuera despedido por ineptitud o no cumplir con el trabajo, pierde el pasaje. Retenían 30$ mensuales como garantía de que cumpla con sus obligaciones y no cause disturbios.
Se compromete a trabajar por el sueldo fijado “todas las horas durante el día que le sean requeridas”1 igual que medio día de los días domingo, ocho horas, como mínimo por día.
La firma del contrato requería de un testigo por parte del trabajador.
Era común que luego de tres meses la Compañía considere que el empleado hacía mal el trabajo o que era inepto.
Se conoce el caso de treinta y cinco hombres que trabajaron once horas en las cámaras frías y se los despidió por negarse entrar a trabajar a las doce de la noche, por agobio y cansancio igual que a cuarenta personas que se negaron a sustituirlos. Se llega así a una huelga original, por su pedido, “sólo piden respeto a su dignidad de hombres”2 , jornadas de ocho horas obligatorias, el resto a voluntad, en la cámara fría once horas máximo con descanso de quince minutos cada dos horas y que trabajen sólo el que se sienta capaz. No se tomen represalias con los delegados obreros, conservar los delegados en comedores para inspeccionar la comida, ocupar al empleado sólo en tareas frigoríficas y readmitir al personal despedido, y el reacondicionamiento de los dormitorios a los que describe como pocilgas, en una tarima sobre un solo cuero que la compañía se lo alquilaba por 5$, si queda determina si queda deteriorado se queda con dos$
Borrero sostiene que se rumoreaba el cierre de la fábrica aprovechando la huelga por incremento de la libra y la disminución del precio de la carne y planteaban la necesidad de unirse con estancieros y trabajarlo en conjunto. Pero cita el balance de 1918 con una ganancia del 200%, denuncia así la intención de conformar un trust para dominar el mercado de la carne congelada.
Continuando con el conflicto se promovió una reunión en la Sociedad Rural de Río Gallegos, donde se resolvió que los socios de esta institución reúnan la suma de 10.000 pesos para ser distribuida entre los obreros, si estos deponen sus exigencias y se comprometen a trabajar hasta finalizar la faena.
Otra huelga, que según distintas fuentes se ubicó en 1945 o entre 1947 y 1948, fue provocada por los carniceros de Berisso, ya que este personal ganaba el doble del que quedaba en planta. Esta huelga llevó a que no se los trajera más y se contraten carniceros de la zona.
Posteriormente se registran reuniones de paritarias para la aplicación de convenios o acuerdos del Ministerio de Trabajo. En el año ’57 se registra, por ejemplo una reunión donde figuran como delegados por Río Gallegos, Zenón Mera, por Santa Cruz, José Coto, por Puerto Deseado, Pedro Velásquez y por Río Grande Andrés Fernández; asimismo representaban a los frigoríficos de Río Gallegos y San Julián, Jorge Davidson, por Santa Cruz, Carlos Weidman, por Puerto Deseado Carmelo Héctor Corris.

Se registran muchos accidentes menores, propios de las funciones como cortaduras, golpes, laceraciones en las piernas en los jornaleros o llgas en en el rostro en el caso de los fogoneros. Asimismo la documentación del Fondo Swift del Archivo Histórico Provincial registra su cobertura por parte de la empresa. En el caso de esta fábrica contaba con un médico, que en el año ’69, por ejemplo, era el Dr. Juan Utrilla.
También se registran accidentes donde se hayan involucrado autos de la Swift. Entre los años 1962 y 1963 se han incrementado este tipo de accidentes, incluso con lesiones graves o hasta muertes que determinó que la empresa enviara recomendaciones para su uso.
En virtud de los accidentes es importante destacar los registros de seguros existentes en el Fondo Cía Swift en lo relativo a automotores (responsabilidad civil en cuanto a lesiones, muertes, daños), de equipo flotante, locomotoras y vapores de Río Gallegos, incendios, contra explosiones de amoníaco, referentes a accidentes, incendios, pérdida total, robo, tumulto y alboroto popular. Con respecto a los incendios además de contar con un cuerpo de bomberos propios, poseían un Código de Prevención de incendio en el que se establecía por ejemplo que debía hacerse con las cenizas, la basura y los desperdicios, donde debía guardarse la vestimenta y la ropa sucia, normas y prohibiciones con respecto a instalaciones eléctricas y combustibles peligrosos, también menciona elementos de protección contra incendio como luces indicadoras, mangueras de incendio o puertas de incendio. Figura como compañía de seguros la Compañía de Seguros Generales Sud América Terrestre y Marítima.
Sólo se recuerda uno fatal que sucedió en la lavandería, en el secarropa donde se secaban los guardapolvos. Un empleado se acercó demasiado y este lo absorbió.
Luego estaban los accidentes comunes como torceduras, cortaduras, golpes, quemaduras, etc.
También se recuerda un incendio que fue en el conventillo de los carniceros, pero gracias a los simulacros de incendios fue controlado y no sucedió nada grave.

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta cuando hablamos de la importancia que tuvo el frigorífico para la vida de la ciudad, es vinculado a su significación como fuente de trabajo y las consecuencias que ésta generó en la vida social y cultural de la comunidad. El Swift además de ocupar a gente originaria del lugar, atrapó importantes cantidades de pobladores de otros puntos del país como la provincia de Buenos Aires, e inmigrantes provenientes en su gran mayoría de Chile, este factor favorece el aumento poblacional del lugar, condicionado además la orientación que va a tener el crecimiento de Río Gallegos. Hasta la década del 50 se trataba de migración estacional, que trabajaba la esquila y luego en la faena de la Swift; pero a partir del ’70 se instalan en la zona, provocando un incremento de la población urbano en desmedro del sector ganadero. El frigorífico será la primera causal de instalación de población y luego le cabrá este rol al Estado con las actividades extractivas.

Los frigoríficos en el territorio de Santa Cruz tenían la mayor cantidad de obreros, contratados en los meses de faena (febrero a mayo).
La estacionalidad de la faena del frigorífico que alcanzaba para el grueso de los ocupados cuatro meses, se compensaba con un salario mucho más alto del que e se podía percibir en otras fuentes de ocupación. Esto generaba dos fenómenos: un circuito interno de ocupación (empleados del campo pasaban al frigorífico) y el ingreso de obreros chilenos en tiempo de faena.
Atendiendo a la relación entre mano de obra y población del territorio, el frigorífico fue un importante factor de ocupación en la región.3

Niveles de salarios abonados en 1913 Composición de la mano de obra ocupada en 1948
Comercio $m/n 90. 10hs, ds. Rio Gallegos San Julián
Campo $m/n 70-80. 10hs, ds 127 Argentinos 65 Argentinos
Frigorífico $m/n 135. 9hs, ds. 394 Extranjeros 241 Extranjeros
Policía %$m/n 75. 9hs, ds. 521 Total 306 Total


La importancia de la Swift en la comunidad queda demostrada cuando en el año ’63, por ejemplo, se ajustan los colectivos a los horarios de la empresa (8 a 12 y 13,15 a 17,15).
Vilaboa destaca que funcionó como un condicionador o controlador social ya que no era fácil ser admitido y cuidaban mucho el permanecer, las funciones implicaban en algunos casos hasta determinado origen o procedencia como el caso de los administrativos, había un respeto estricto por la pirámide jerárquica, que se trasladaba incluso a lo local, dando origen al surgimiento del Barrio Belgrano, como lo marginal. La única excepción estaba dada por las murgas del carnaval.

La región magallánica (Chile) fue el centro de los grupos económicos que se instalaban en la zona.
Los frigoríficos chilenos se caracterizaban, en la organización empresaria, por la participación de productores en los directorios y el incentivo a las faenas.
Por el contrario los frigoríficos Swift formados por capitales extranjeros no produjeron en la costa atlántica una política de estimulo en la faena. A diferencia de los frigoríficos chilenos que no pagaban sobreprecio por calidad de carne, justificando la permanente preferencia de los productores por los frigoríficos chilenos.
En la década del 20´ Menéndez Behety tramita la apertura de un frigorífico en Puerto Deseado, originando un gran debate, que se registra en la crónica periodística , que sirve para evidenciar las diferentes propuestas entre los grupos económicos con sede en Punta Arenas y del grupo Swift. Paralelamente se instalaba el frigorífico Armour en Puerto Santa Cruz. Era el interés de Menéndez Behety incursionar en la Industria Frigorífica en Argentina, para mantener el nivel de las ganancias por la caída de los precios internacionales de la lana.
Es necesario destacar que en una zona dedicada a la producción ovina, el frigorífico era asegurar ganancias en tiempo de crisis.
El frigorífico de Puerto Deseado, por otra parte, va a recibir animales para la faena desde Chile, esto explica la relación entre la dirección del frigorífico y los productores de Magallanes.


La primera empresa interesada en la instalación de un frigorífico en Pto. San Julián y en Río Gallegos fue “The New Patagonian Meat and Cold Storage”, concretando esta idea en San Julián exactamente un viernes 15 de octubre de 1909.
La mano de obra que utilizó en un principio fueron: cinco carpinteros, dos albañiles, un jefe, dos herreros, diez peones, un cocinero y dos capataces; con el correr el tiempo se va agregando o incorporando más personal y directivos.
La única faena en el año 1911 alcanza un total de 47.000 ovinos.


En 1912 se constituye en el mismo frigorífico la compañía Swift, de origen norteamericano que se encontraba relacionada a la Swift Beef Company, luego compañía Swift de La Plata.
En lo relativo a su organización destacamos los sectores internos tales como:
Lavandería industrial: Se lavaba toda la ropa de cama del personal.
Tonelería: Lugar donde se recibían las suelas que utilizaba personal especializado para armar los barriles, en donde se depositaban las tripas que salaban.
Cajonería: La madera llegaba suelta y se armaban los cajones donde se ponían las menudencias.
Fábrica de bolsas: Se fabricaban todas las “camisas”donde se guardaban las reses faenada.
Subsuelo: Especie de depósito donde se guardaban tambores de sebo (grasa que se saca de las reses), que se producían en la Planta de Digestores. También se guardaban cascos con tripas y cueros hasta que llegara el embarque y un archivo con toda la papelería.
Almacén: Lugar donde se guardaban materiales para la faena, víveres, y cosas que se utilizaban durante el año.
Planta de faenamiento: Lugar donde se faenaban las reses y se dejaban listas para el consumo.
En la Swift se faenaba todo lo relacionado con la especie ovina: ovejas, corderos, capones, borregos; mayoritariamente esta producción estaba destinada a la exportación, pero también se comercializaba nacionalmente. El ganado provenía básicamente del los Departamentos Magallanes y Río Chico, y alguno de los establecimientos de la zona sur del Departamento Deseado.
La faena comenzaba a principios de Febrero y terminaba a fines de Mayo, mediados de Junio, en esta temporada se utilizaba el grueso del personal. Luego se reducía un número considerable de personal y quedaba otro número interesante para hacer los últimos embarques entre principios de Julio y mediados de Agosto, en el cual se encontraban los cueros lanares que se transportaban directamente desde el frigorífico hasta el barco del pto. San Julián o se los transportaba en chatas hasta los buques, que terminada la faena desaparecían; la carne recién salía el mes siguiente a terminada la faena. Se faenaba alrededor de 2500 animales aproximadamente por día.

A mediados de Agosto el frigorífico cerraba sus puertas, en Enero se ponían en funcionamiento las máquinas, y en Febrero arrancaban nuevamente.
Se exportaba especialmente a Inglaterra, pero también se realizaban exportaciones a Europa y a Medio Oriente; se transportaban reses enteras, medias reses, hígados, lenguas, sesos, entre otras. Todo esto se cargaba en el fondeadero donde varaban allí los buques (chatas de la Swift, de la Anónima y de Argensud, estas dos últimas alquiladas).
Se podía trabajar cuando hacía marea alta o media porque cuando había marea baja las chatas quedaban muy abajo del buque.
El frigorífico no abastecía a la localidad de Pto. San Julián, muy escasas veces vendió a carnicerías, siempre era para comerciar nacional e internacionalmente y para el consumo del personal.
En los años de plena producción se utilizaban entre 280-300 hombres, habían pocas mujeres. Generalmente a los mozos, cocineros, se los contrataba temporalmente. Efectivos (aquellas personas que trabajaban el año redondo) en la empresa eran los capataces, directivos, el personal especializado y administrativo. Miembros del frigorífico no solo hacían campañas en la planta frigorífica, sino que también campañas de Esquila, que empezaban en noviembre y terminaban en febrero.
La compañía Swift tenía tres edificios para el alojamiento del personal; uno era para empleados simples que se quemó producto de un asado que hicieron en un pasillo que dividía las dos alas del edificio. Otro era para el personal calificado (cocineros, mozos, capataces, serenos) y se identificaba con el N° 50, era un excelente edificio de mampostería de dos pisos, que también poseía lugares distractivos, era bastante confortable. El tercer edificio se denominaba Siberia, lugar donde vivía el peonaje, en su interior estaba dividido por chapas, era muy frío, por eso se le decía así. En la entrada había casitas, una era del Jefe de Máquinas y la otra estaba destinada al contador.

La crisis de este frigorífico fue incidencia de los factores climáticos y de las competencias (tales como los matarifes y/o carnicerías) que faenaban a los animales y los ponían a un costo mucho más reducido que el de la planta frigorífica.
Así como la apertura de nuevos frigoríficos (más competencia) en otras Provincias que realizaban el mismo trabajo con la mitad del precio, ya eran más modernas.
El frigorífico además tuvo la visita del Volcán Hudson (1971), que tapo diez millones de hectáreas y afecto a San Julián y a la ganadería, eliminando pastos, campos y sobre todo ganado; los animales comían pastizal con Sílice y al poco tiempo se quedaban sin dientes. Sufrieron las consecuencias de las heladas y nevadas, que aproximadamente iban de veinte a veinticinco grados bajo cero.
En el año 1955 la planta frigorífica comienza a despedir personal, porque ese año se había hecho una muy pobre faena (30000 animales) comparando con el año anterior (120000 animales). Al año siguiente trata de volver a lo que había sido en un momento, pero de a poco se va decayendo, desmoronando, habían muchas faenas interrumpidas. Entonces finalmente en 1967 cierra sus persianas eliminando directamente más de ciento cincuenta puestos de trabajo, y dejando a la “Fábrica” (así conocida en el lenguaje popular de los pobladores de Pto. San Julián) totalmente apagada.
En el año 1914, estalla una huelga en este frigorífico y estancias de la zona, la causa oficial es por la detención y expulsión de setenta y ocho agitadores (siendo estos extranjeros). Paralelamente a esto se solicita reforzar las tropas, ya que la policía y prefectura mantenían el orden, pero era insuficiente.
Para el jefe de policía López de San Julián se lleva a cabo la huelga por las siguientes razones:
* Concentración de deportados, infractores de la ley de seguridad social.
* Existencia de un núcleo obrero: el frigorífico y fábricas de carnes conservadas.
* Por tener los edificios ganaderos más importantes del territorio.

(mientras tanto transcurría la crisis producto de la Primera Guerra Mundial).
En los años 1958/9 se registra que el funcionamiento de las calderas se hacía utilizando el carbón del Turbio.



El Armour competía con la Swift a nivel internacional y pronto se instaló en el Sur, invirtiendo millones de pesos en construir las instalaciones de un frigorífico en Punta Beagle, en la confluencia de los ríos Santa Cruz y Chico, a fines de la década del ’10. su capacidad de faenamiento era de 5000 cabezas, con cámaras para 16.500 metros cúbicos de producción. El destino principal de las exportaciones era Inglaterra.
En el mes de octubre del año 1919 se lleva a cabo un conflicto con los obreros del frigorífico “Armour”, la sociedad obrera de Puerto Deseado solicita al Gobernador que intervenga. Al conflicto se unieron los trabajadores del puerto. Los cargos van desde lesiones, apaleamiento y deportaciones en el barco “Mitre”, pero la jefatura de policía declara que son infundados.
Los que se habían ido en el “Mitre” eran obreros que habían cumplido los seis meses de convenio y que regresaban a su lugar de origen.
En mayo del año ’63, se registra un incendio en la Planta debido a la obstrucción de las válvulas del servicio de incendio, por lo que se registran sucesivas inspecciones y sugerencias de actualización.

La crisis ganadera de posguerra perjudico la relaciones entre el sur de Chile y Argentina. El cierre de fronteras, barreras aduaneras y el cambio de política impulsó a los capitales chilenos que tenían inversiones en la zona de Deseado, a buscar nuevas alternativas. La crisis financiara derivada de la guerra de 1914 impidió cumplir con el programa influyendo las reducidas faenas y elevando los gastos de explotación. Estos factores determinaron que el capital se redujera a la mitad. La producción básica era la lana destinada al mercado europeo, Deseado era el lugar de embarqué de los fardos de lana provenientes del interior y que se entregaban en consignación a las casas comerciales y estas la remataban en Europa.
El ferrocarril facilitaba el transporte de la hacienda de las estancias hasta el frigorífico.
El frigorífico era visto como una solución para las estancias de la cordillera estas regiones alejadas de la costa se hallaban perjudicadas por los elevados fletes. La utilización del ferrocarril constituyo el estimulo para quienes deseaban un ágil y barato medio de transporte hacia las regiones costeras.

Las ganancias para el ferrocarril eran prometedoras, ya que tendrían elevados ingresos provenientes de los fletes de transporte de ganado desde la cordillera hacia el frigorífico, a su vez, el frigorífico se beneficiaría por la obtención rápida y en buen estado de gran cantidad de carne. El transporte marítimo terrestre cerraba el circuito ya que permitía conducir la producción aduanera desde las estancias al mercado europeo y por otro lado traer la mercadería requerida para el funcionamiento de las explotaciones.
El gran desarrollo de la ganadería en la zona y no podía ser absorbido por el consumo regional; por eso la construcción de un frigorífico en Puerto Deseado fue el complemento que las estancias recargadas de ganado necesitaban para renovarse.
La iniciativa privada se oriento en la instalación de un frigorífico con fabrica de carne e industrias anexas que permitieron adquirir el excedente de animales lanares y vacunos disponibles anualmente en la región.
Con el afán de propender al progreso de la patagonia generando fuentes de trabajo en beneficio de la región y sus pobladores, don Alejandro Menéndez Behety quien estuvo al frente de los ganaderos; con la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia aporto el apoyo con una compra de importante numero de acciones y así con la suma de muchas voluntades nació la Sociedad Cooperativa Frigorífica de Puerto Deseado en 1922.

El 11 de octubre de 1922 tuvo lugar la primera Asamblea de Accionistas y los estatutos fueron aprobados por el Gobierno el 6 de noviembre con un capital de 2 millones de pesos. El frigorífico tenia un área de influencia de alrededor de 5 mil leguas cuadradas con algo mas de tres millones y medio de ovinos.
El directorio presidido por don Alejandro y con Mauricio Braun como vicepresidente, quedo integrado con los señores Juan Mac Rae, Roberto Debarnot, Carlos A. Ferzenaar, Fransico Campos Torreblanca, y Roberto Gomez, el síndico el doctor Carlos Menéndez Behety. Mas adelante actuaron en el directorio Angel Velaz, Arthurd G. Pruden, Roque Blaya Dougnac, Silvanio Ruiz y Esteban Ferrando.
De inmediato se iniciaron las amplias construcciones y la maquinaria se adquirieron en Londres, con una capacidad de 2000 cabezas por dia.
En 1925, una gran sequía que azoto la región impidió que se iniciaran las faenas ese año, siendo la primera faena con administración del señor Kidd el 12 de enero de 1926, en ese momento trabajaban alrededor de 150 personas de las cuales 40 se contrataron en Buenos Aires en las que se alcanzaron a faenar 82.165 lanares en su mayoría capón. El embarque de los productos se hizo el 30 de marzo y otro el 15 de abril del mismo año los vapores ingleses “El Cordobés” y “Suderland Grenge”, totalizándose 1493 toneladas de carne congelada.
En el año 1940, con cerca de 800.000 lanares cuya carne se exporto como siempre a Inglaterra, la C.A.P. propuso la compra del establecimiento como ya lo había hecho con el frigorífico de Rió Grande. La Asamblea de accionistas el 23 de octubre de 1940 según aparece en la revista Argentina Austral, N° 433, (aunque en el N° 32 figura que esa venta se llevo a cabo en el año 1941), aprobaron la venta fijada en U$D 1.211.477, pagaderos U$D 90.000 en el acto en calidad de seña, U$D 500.000 al escriturar y el saldo de U$D 661.447 a pagarse el 30 de julio de 1942 con mas el interés del 5%.

El directorio de la C.A.P. estaba formado por el Presidente don Carlos Indalecio Gómez; los directores de la misma don Rafael Uranga, Rivero Haedo, González Balcarce y García Uriburu, y los señores Alfonso Menéndez Behety, Alejandro Menéndez Behety, Juan Rodolfo Jaca, Alejandro Allen, Cesareo Bancielia y Hobs.
La primera faena de la zona se realizo en 1941/42 totalizando la interesante cifra de 192.934 cabezas superando a las alcanzadas temporada alguna por esta fábrica.
El buen estado de la hacienda y los excelentes precios pagados a los productores por la Corporación, fueron los factores que permitieron alcanzar ese número que marca un record en la historia del frigorífico local. Contribuyeron a ese resultado el empeño puesto por la administración en satisfacer las demandas del productor y la voluntad de este para colaborar con la C.A.P. en esta faena de iniciación.
Ese total de 192.934 cabezas de las que pertenecen 107.707 a la primera y 802.227 a la segunda faena, se distribuye en 74.761 corderos, 99.816 capones, y 18.357 ovejas.
Por Ley Nº 11195 se concedieron 25 hectáreas a la Sociedad Cooperativa, iniciando la construcción en 1923 y terminándola dos años después. Se la ubica en las cercanías de la estación de ferrocarril para facilitar el transporte. Inicia el funcionamiento en enero del ’26 con animales provenientes de Cabo Blanco, Colonia General las Heras, Leandro Alem y Manuel Quintana.
En esa época trabajaban cerca de 150 personas, siendo alrededor de 40 traídas de Bs. As.

1 BORRERO, José María. La Patagonia trágica. Asesinatos, piratería y esclavitud. Ushuaia, Zaguiar y Urruty, 1989 pág. 110

2 op. Cit. Pág 113

3 Vilaboa, Juan: "Los frigoríficos y la historia regional". En Revista Waxen, Año V, Nº 4 Río Gallegos, 1991 pág. 51

Música Original: "Huella Santacruceña "
Autor: "Gustavo López"
Intérprete:
Gustavo López