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Sonido del Tordo

  

 

Características Generales

Los tordos renegridos se caracterizan por su plumaje completamente negro en los machos, lo que los vuelve fácilmente reconocibles entre los pájaros del campo.

Los renegridos son pájaros parásitos, seguramente la característica más notable de la especie, ya que pone sus huevos en los nidos de otras aves que comparten su hábitat.

    Junto a los Sembrados

El tordo renegrido ocupa un hábitat tan grande que abarca el 80 % de Sudamérica. Se lo encuentra en todos los países americanos desde Puerto Rico hasta el centro de la Patagonia, en la Argentina. En Chile fue al parecer introducido por el hombre, pues entre 1906 y 1914 se lo importaba desde la Argentina.

Esta especie se adapta a una gran variedad de climas y ambientes, excepto la alta montaña y la selva amazónica.

Los tordos habitan en bosques abiertos, montes, parques, bañados y poblados, tanto en regiones bajas como en zonas de hasta 3.500 metros de altitud. Sin embargo, el hábitat por excelencia del tordo renegrido lo constituyen los campos abiertos y los pastizales dedicados al cultivo y la ganadería.

En nuestro país aparece por todo el territorio, desde las provincias del norte hasta Neuquén, Río Negro y Chubut. Los ejemplares que habitan estas zonas más frías emigran a principios del otoño en dirección al norte, retornando a la región al comenzar la primavera. 

    Una comida en común

La dieta de los tordos adultos está compuesta principalmente por semillas  de gramíneas silvestres y cultivadas. Se alimentan también, aunque en menor medida, de una serie de insectos: escarabajo, saltamontes, grillos, hormigas, avispas y otros.

En las zonas dedicadas a la ganadería es muy frecuente verlos en compañía de vacas, caballos y cerdos, e incluso posados sobre sus mismos lomos.

Durante las primeras semanas de vida, los pichones comen exclusivamente insectos, alimento que se ajusta mejor que los granos a los grandes requerimientos de proteínas propios de esa etapa del desarrollo.

 Rituales del cortejo

El tordo renegrido es una de las pocas aves que no construye su nido, ni incuba sus huevos, ni cría sus pichones, sino que deposita su postura en nidos ajenos delegando en otras aves una parte del proceso productivo y de crianza.

Éste comienza en la primavera, cuando los tordos machos buscan compañeras y desarrollan los comportamientos del cortejo. El encuentro entre macho y hembra tiene lugar en tierra o sobre los árboles. El cortejo se compone de ciertos movimientos de alarde acompañados por un canto determinado.

Primeramente varios machos se aproximan a una hembra y la enfrentan erizando las plumas, arqueando las alas e inclinando ligeramente la cabeza. Cada tanto emiten de tres a cinco ronroneos graves, que suenan como purr purr purr, mientras agitan las alas y sacuden todo el cuerpo.

A continuación, los machos emiten una o tres notas agudas e intensas, algo así como un pe – tss – tsee. Todo el canto no dura más que tres o cuatro segundos.

Con frecuencia, alguno de los machos remonta vuelo y permanece dando vueltas alrededor de la hembra, lanzando al aire de vez en cuando otro canto complejo, largo y agudo. Luego se posa en un sitio algo alejado y espera a la hembra que , si es receptivas, después de unos segundos de aparente indiferencia volará hasta posarse junto a su compañero.

    Padres Adoptivos

Unas vez fecundada, la hembra se dedica a la búsqueda de un hospedaje, es decir algún ave con nido establecido y que se encuentre en el período de postura.

Los nidos elegidos para depositar los huevos pertenecen casi siempre a aves del extenso orden de los paseriformes, que cumplen el requisito de alimentar a sus pichones con proteína animales, proporcionadas por pequeños insectos.

La preferencia de las hembra en la elección del hospedante parece inclinarse hacia las aves de mayor tamaño.

La intensidad del parasitismo en nidos de una u otra especie varía notablemente de acuerdo con la zona y la época del año, con las dimensiones de la población de tordos y con la variedad y cantidad de hospedantes disponibles.

     Un buen camuflaje

Otro factor que favorece el desarrollo del parasitismo de estos tordos, es el notable polimorfismo que presentan sus huevos, ya que los hay de las formas más variadas: ovalados, elípticos hasta casi esféricos. Generalmente son de textura lisa.

El tamaño, aunque considerablemente variable, es, en general, de 22 o 24 por 17 o 20 mm. Desde el punto de vista del color, hay dos tipos: los lisos, de color blanco puro y los manchados.

     Pichones

Si bien en algunos casos ciertos pájaros rechazan los huevos de renegridos, nunca sucede así con los pichones.

Todas las aves los alimentan y no hacen ninguna  diferencia entre las crías propia y las ajenas.

Recién salidos del cascarón, los pichones de renegrido tienen los ojos cerrados y están cubiertos por un plumón blanco – grisáceo en la cabeza, el dorso y los flancos.

Las comisuras bucales son a veces amarillas, a veces blanco – amarillentos y otras blancas.,

Los pequeños tordos pesan entre tres y cuatro gramos y no sobrepasan lo cinco centímetros de longitud, pero crecerán muy rápidamente siempre que sus padres adoptivos puedan prever suficiente alimento y la competencia con el resto de los pichones no sea muy acentuada.

Durante los primeros cinco días quintuplican su peso inicial, abriendo los ojos al tercero. Al quinto día en varias zonas del cuerpo se muestran bien desarrollados, los canutos de donde luego saldrán las plumas. Éstas comienzan a aparecer cumplida la primera semana, aunque la cabeza y la cola todavía permanecerán desnudas por algún tiempo.

Entre los doce y catorce días los renegridos abandonan el nido, pero siguen siendo alimentados por sus padres durante aproximadamente tres semanas más.

    La respuesta de los hospedantes

Esta delegación de parte del ciclo reproductivo significa para el tordo un considerable ahorro de energía, éste se traduce en una mayor producción de huevos, lo cual favorece a su vez el desarrollo del parasitismo.

Este fenómeno implica real limitación en la posibilidades de reproducción de las especies afectadas, para las cuales el renegrido funciona como un verdadero control demográfico.

Por empezar, la hembra pica por lo menos alguno de los huevos que halla en el nido del hospedador, provocando su destrucción.

Por otra parte, como los huevos de tordo eclosionan antes que los de la mayoría de las especies parasitadas, los pichones parásitos alcanzan primero un grado de mayor desarrollo que les otorga considerables ventajas en el momento de la competencia por el alimento, cuando nace el resto de los pichones. Esto puede ocasionar un desarrollo deficiente en los ejemplares de la especie parasitada y, en muchos casos, directamente su muerte.

También es frecuente que ante el nacimiento de los primeros pichones – los de tordo – los adultos descuiden el resto de los huevos para salir en busca de comida. La consiguiente disminución de la temperatura en el crítico período final de desarrollo del embrión puede provocar su muerte, como suele suceder en el caso de los horneros.

Ante estos efectos, ciertas especies parasitadas parecen haber desarrollado comportamientos de respuesta para contrarrestarlos.

Algunas, como la tijereta, la calandria común y el pecho amarillo, pueden reconocer los huevos extraños por las diferencias de color y tirarlos fuera del nido. En el primer caso, dicho reconocimiento puede extenderse tanto a huevos manchados como blancos; en las otras dos especies, solo ocurre con estos últimos, aceptando los manchados.

Cabe destacar que, al menos en la calandria, existe variación geográfica en la respuesta a huevos parásitos.

El hornero, en cambio, los reconoce por su tamaño, menor que el de los propios. De esta manera, aparta y tira fuera del nido aquellos huevos de tordo más pequeños, pero acepta los más grandes, que incuba como propios.

El abandono de nidos no suele ser una respuesta frecuente salvo si todos los huevos son picados por los tordos o si se junta una cantidad excesiva de huevos.

    Siempre en bandada

Los renegridos son pájaros de hábitos gregarios. Se reúnen para volar, alimentarse y dormir. Al anochecer se refugian en los árboles, perchando en ellos hasta el nuevo día. En invierno duermen con frecuencia en ciudades y poblados. A veces se asocian con grupos de otras especies. Durante el día es frecuente verlos en grandes grupos mientras comen semillas en los campos cultivados.

Los tordos renegridos, al igual que cualquier ave insectívora, cumple una función en el ecosistema como controladores de las poblaciones de insectos con los cuales se alimentan en sus primeros tiempos de vida y esporádicamente a lo largo de su adultez. Además interfiere en la reproducción de muchas especies de pájaros. Como primera impresión, esto resultaría negativo para los mismos. Sin embargo, el daño que produce sobre las restantes aves no es demasiado grave a nivel poblacional. Esto es fundamentalmente porque la pérdida de huevos, nidos y pichones suele ser de por sí elevada, aún sin la interferencia del tordo, y porque de ninguna forma sobreviviría si diezmase a las especies que le sirven de hospedantes.

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Ficha Técnica

Nombre

Vulgar

Tordo renegrido TordoTirdo comú

Morajú (en guaraní)

Huiñi (en quechua)

Mirlo argentino (en Chile)

Gaudêro, virabosta (en Brasil)

Shiny cowbird (en Inglés)

Científico Molothrus bonariensis

Ubicación taxonómica

Clase: Aves

Subclase: Neornithes

Orden: Passeriformes

Familia: Icteridae

Género: : Molothrus

Especie: : Molothrus bonariensis

Descripción

Coloración Machos: totalmente negro desde la cabeza a las patas. Pico negro profundo. Cabeza, cuello, espalda y pecho de color negro intenso con un brillo púrpura azulado. En la zona ventral este brillo es más azulado que purpúreo. Alas y cola opacas o con brillo más bien verdoso. Patas de color negro profundo.

Hembra: cabeza y dorso pardo - grisáceos: ventral más claro. Ceja y garganta blancuzca.

Los pichones totalmente emplumado tienen similar color pero con el pecho más estriado

Rasgos Morfológicos más salientes Pico grueso y aguzado. Cola relativamente larga.

Dimorfismo sexual además del color, la hembra se diferencia por su menor tamaño

Dimensiones

Aproximadas

Peso: Machos: 57 gramos

Hembras: 45 gramos

Longitud: 19,5 cm

Longitud del pico: 2 cm

Longitud del ala: 11 cm

Longitud de la cola: 8 cm

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Distribución Geográfica

Distribución del Tordo renegrido en Argentina

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Ficha Ecológica

La dieta del tordo renegrido está constituida fundamentalmente por semillas de gramíneas y, en menor medida, por insectos (escarabajos, grillos, etc.). Estos últimos son el alimento casi exclusivo de las crías durante las primeras semanas de vida.

Los principales depredadores de los tordos son las aves rapaces

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Ficha Antropológica

El tordo renegrido llamó la atención del naturalista español Felix de Azara, quien hizo una de las primeras descripciones científicas de la fauna local; en su obra publicada en1802 describe al parasitismo de esta ave que desova en nidos ajenos y también alguna de sus costumbres, como la de posarse sobre el lomo del ganado (“sospecho que aprovecha los insectos que se alborotan con las pisadas”).

Pájaro pequeño, en realidad no es ni ha sido objeto de un aprovechamiento relevante con fines económicos. En cambio, el llamativo color negro metálico de los macho y su hábito de no construir nido propio ni incubar sus huevos inspiraron una serie de creencias y sobre todo narraciones. En Santiago del Estero, por ejemplo, se dice tradicionalmente que cuando el tordo se posa en la galería de una casa o el alero de un rancho es mala señal: habrá luto en la familia, augurio deducido del negro plumaje del pájaro que se mete en la vivienda.

En cuanto a relatos, los hay de diversos tipos; algunos son meramente anecdóticos, simple cuentos para entretener, pero la mayoría son leyendas que tratan de explicar las características físicas o las costumbres del animal. Entre los mapuches circula un epeu o cuento que integra una serie de relatos sobre el zorro. Dicen que éste una vez pasaba una temporada en tremenda hambruna; no encontraba nada para comer y su mujer chillaba de hambre. Se topó con el tordo y pensó rápidamente algo par comérselo: le propuso – para divertirse, le dijo – que compitieran planteándose uno al otro quince adivinanzas. Empezaría él, y si el tordo no contestaba bien, podría comérselo. Después, sería el turno del pájaro que, si el zorro fallaba en alguna de las respuestas, podría sacarle los ojos.

El juego era evidentemente peligroso, pero el tordo tenía pasión por las apuestas así que aceptó en seguida (los mapuches, igual que los criollos, suelen pintar la figura de este pájaro como la de un ser irresponsable, de vida disipada). El zorro empezó, soltando una serie de catorce adivinanzas. El tordo demostró ser muy inteligente, y se las contestó sin duda, una tras otra. Entonces vino la última: “¿Quién es capaz de comérselo todo, como hace el hombre?” El tordo vaciló, confundido, y no pudo contestar de inmediato; la solución era “El zorro” y éste saltó sobre el pájaro, lo mató y se lo llevó para alimentar a los suyos.

En San Luis se cuenta una historia que explica el canto del tordo. Dicen que una vez dejó sus huevos en nido ajeno, como es su costumbre; esa vez le tocó el turno al pecho colorado. Pasó el tiempo, nacieron los pichones y el pájaro – pájaro cariñoso – se afanaba atendiendo con todo cuidado a la cría, entre la que encontraban los torditos. Todos iban siempre por detrás pidiendo comida. Un día el tordo lo vio y reconoció a sus propios hijos, que estaban muy lindos y gordos, bien cuidados. Le preguntó al pecho colorado de quién eran y éste le contestó que todos los pichones eran suyos; el tordo le dijo que no, que algunos eran de él, y los dos empezaron a discutir. Al final, el tordo sacó un cuchillo e hirió al otro en el pecho.

Así ensangrentado, el herido fue a hacer la denuncia al juez. El tordo tuvo que presentarse; mentiroso, negaba todo, pero aparecieron testigos y tuvo que reconocer los hechos. Claro que, como sabía que si se comprobaba que en el ataque había usado un cuchillo le tocaría una condena mayor, decía: “Juro, Juro, / que te pegué; / con un garrote momás jue”. Pero el pecho colorado insistía: “Con un cuchío, / con un cuchío, / me pegasteis, chey”. Desde entonces el pecho colorado quedó con la pechera manchada de sangre (a lo que debe su nombre) y los dos pájaros siguen repitiendo porfiadamente en sus cantos las palabras que decían ante el juez.

Otras versiones dicen que el incidente ocurrió en un boliche y fue culpa de la bebida. En algunas, los contrincantes siguen siendo el tordo y el pecho colorado; en otras, se trata del chingolo y el cardenal – heridos en la cabeza -. En este caso el tordo, que tenía inquina al perjudicado, mintió delante del juez cuando lo llamaron como testigo, jurando que las cosas no eran como otros decían. La verdad se descubrió, el agresor fue preso y el tordo, en castigo por su falso juramento, fue condenado a volverse negro.

Para los guaraníes, el color del “pájaro negro”, como también llaman al tordo, se originan en una guerra que hubo entre las aves. Gavilanes y halcones, bajo la jefatura del águila, pelearon contra jotes y chimangos, capitaneados por el carancho y con el apoyo del tordo y otros pájaros. La lucha se definió a favor del primer bando, y los vencidos quedaron bastante maltrechos. La casa del tordo fue incendiada: de allí al ave le quedó el cuerpo negro y no tuvo ya donde vivir.

Una copla criolla dice: 

Haragán y robanidos 

al tordo suelen llamar,

el tordo escucha y calla,

porque sabe que es verdad.

Sobre la peculiaridad de no construir nido, la leyenda dice que en el comienzo del mundo, cuando las aves iban aprendiendo a volar y se les enseñaba a fabricar sus viviendas, la vizcacha decidió hacer una fiesta, con baile y premio para la mejor pareja de bailarines. La mayoría de los pájaros no aceptó la invitación porque justo estaban aprendiendo a hacer sus nidos. Pero al tordo le entusiasmaban las fiestas, fueran cuando fueran, y no quiso perderse la ocasión, así que fue el primero en llegar, junto con su compañera. Eran los únicos pájaros presentes, y compartieron el baile con las ranas y los grillos. Tan bien bailó la pareja de tordos, que se llevaron el premio, pero cuando volvieron se encontraron con que mientras tanto los otros pájaros ya habían juntado todos los materiales posibles para hacer nidos y habían aprendido las técnicas de construcción. Para los tordos era tarde: no sabían cómo ni con qué hacerse la casa, así que decidieron entonces dormir en cualquier lugar donde los pescara la noche. Y desde entonces hacen siempre así.

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