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Sonido del Benteveo

  

Características Generales

El Benteveo

Tan llamativo por su grito como por las características de su plumaje o por sus hábitos, el benteveo ha sido a través del tiempo una presencia familiar para los habitantes de América.

En las notas de su canto los diferentes pueblos han creído descubrir las palabras y frases más variadas: nei-nei oían los tupís, y pitaguá los guaraníes.”Bicho Feo”, “Bien te veo” y hasta “ Montevideo”- al oído de los Uruguayos- son sólo algunas de las traducciones de ese grito que los seres humanos hemos determinado, en un acto donde confluyen el humor y tal vez la velada ilusión de comprender el lenguaje de los pájaros.

 ?    Un hábitat variado:

Los Benteveos gozan de una gran capacidad de adaptación al medio, de modo que habitan tanto en regiones cercanas a las selvas tropicales como en sabanas, praderas y estepas o sierras.

La variedad de una dieta omnívora y de los elementos que requiere la construcción de su nido les permite vivir y reproducirse en tan distintos ambientes.

Aunque a veces se los halla en lugares secos, prefieren generalmente la cercanía del agua y también frecuentan lagunas, bañados y ríos o sus inmediaciones.

 ?    Un gran hablador:

Aunque no es un buen cantor, el Benteveo se destaca por su locuacidad y sus voces tan peculiares, que los distinguen de otras aves y lo vuelven fácilmente identificable para el hombre común que comparte su hábitat.

Si bien el grito “benteveo” parece ser la más características de sus expresiones, sus vocalizaciones son mucho más amplias, incluyendo sonidos variados, desde chillidos estridentes hasta reclamos largos y claros, casi melodiosos.

A veces esta vocalización es compartida por la pareja y entonces el día se establece en forma de canto simultáneo o antifonal.

 ?    Supervivencia:

El Benteveo es un hábil buscador de alimentos y para conseguirlo dispone de técnicas muy variadas que adapta a cada tipo de presa o comestible que le ofrezca su hábitat. A veces lo detecta mientras vuela ondulantemente y otras estudia con minuciosidad el suelo o el agua bajo la rama donde está posado.

Para cazar, los Benteveos acostumbran a “halconear” a la manera de ciertas aves de presa, lanzándose luego rápidamente sobre su víctima con el cuerpo en ángulo de 45° y aleteando.

Para pescar, el benteveo se posa en una rama o barranco que sobresalga sobre el agua y espera que aparezca un renacuajo o pez pequeño cerca de la superficie. Entonces vuela hasta su presa y aleteando sobre el agua  la atrapa sin zambullirse.

La cercanía de los seres humanos ofrece nuevas posibilidades de alimentación al Benteveo: sigue a los arados en primavera para comer los gusanos y larvas que quedan expuestos al remover la tierra y se acerca a los carneadores en busca de bocados de carne fresca.

A veces acecha a otras aves para quitarles el alimento recién encontrados y puede eventualmente comer huesos y pichones.

 ?    Una pareja comunicativa:

Cuando llega la época de formar pareja, una vez elegida la compañera, es el macho el que lleva adelante el despliegue nupcial. Se para rápidamente erguido frente a la hembra, con el cuello en posición vertical. Lleva hacia abajo la punta del pico elevando las negras plumas de su cabeza y dejando expuesta su corona dorada usualmente oculta, mientras sacude rápidamente las alas y produce un fuerte chasquido con el pico.

Cuando uno de los dos llega a los árboles donde suelen reunirse y el compañero se demora, el primero lo reclama con un llamado largo y claro. El buscado contesta con otro poderoso grito desde el punto a veces bastante alejado donde se encuentra.

Cuando finalmente macho y hembra se encuentran se posan juntos, con los pechos casi rozándose, las cabezas erguidas, aleteando contra las ramas y lanzando fuertes gritos.

 ?    Un hogar hospitalario:

Es bastante probable que las parejas antiguas vuelvan cada año al mismo lugar para nidificar, mientras que las jóvenes deben buscar otro sitio para construir su nido, lo que les demanda entre cinco y seis semanas de trabajo.

Generalmente ubican el nido a una altura de dos a ocho metros, adherido a ramas de árboles o arbustos aislados o semiaislados.

También pueden encontrarse nidos instalados en postes, y en ocasiones, tal vez, cuando la zona no ofrece lugares especialmente aptos, los benteveo se conforman con duraznillos y arbustos cercanos al agua e incluso con suelos inundados. El aspecto general que ofrece el nido es más bien tosco y desprolijo. Sin embargo el interior es confortable, ya que es amplio y está tapizado con materiales suaves como plumas, lanas, crines y pelos. El tamaño es variable, pero todos son bastante grandes y de forma globular y miden alrededor de 40 cm. de alto por 30 cm. de ancho y espesor.

Una vez construido el hogar, la hembra pone 4 o 5 huevos al parecer dos  o tres veces al año. Puede poner otro si uno de los huevos se pierde o es retirado. Los huevos son de color crema y poco satinados, con manchas marrones, rojizas y lilas en uno de sus polos , generalmente formando corona, la tarea de empollar los huevos está a cargo de la hembra, que no sólo incuba los propios sino también, excepcionalmente, los de un ave parásita, el renegrido, que introduce subrepticiamente sus huevos en los nidos de muchos otros pájaros, incluso de uno tan agresivo como el benteveo.

Los dos miembros de la pareja comparten el cuidado de los pichones.

 ?    Defensa y protección:

El Benteveo hace honor al nombre de “tirano” ó “tiránido”, cuando debe defender su territorio y su familia de posibles depredadores y de otros competidores de su propia especie. Para con otros pájaros más pequeños el benteveo reserva una conducta amistosa.

 ?    Sembradores:

Se atribuye a los benteveos la participación en el transporte y la diseminación de semillas de ciertos vegetales. Así sucede, por ejemplo, con el laurel, el ligustro, el tala y otros, cuyos frutos son ingeridos por el benteveo; de este modo sus semillas serían deyectadas luego en otras zonas.

 ?    Junto al hombre:

Saciable y osado, el benteveo tiende a acercarse a las poblaciones humanas, en general beneficiándose con esta cercanía. La proximidad al hombre le permite, además, colonizar nuevas áreas a medida que aquel se instala en ellas: los pozos de agua que se abren en las zonas áridas, por ejemplo, le facilitan la reciente instalación en partes de la Patagonia.

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Ficha Técnica

Nombre

 

Vulgar

 

Benteveo, bienteveo, bicho feo, pitaguá, pitchué, pitogüé, pito Juan, pitipí, quintové, quentopé, quitafé, que tupí, quetuví, quechupai, tistihuel, tistijuelas (en Argentina). Bem-te-vi (en Brasil). Cristo fue (en Colombia y Venezuela). Kiskadee flycatcher (en Estados Unidos).
Científico Pintagus suiphuratus

Ubicación taxonómica

Clase: Aves

Subclase: Neornithes

Superorden: Neognatahe

Orden: Paseriformes

Suborden: Tyranni

Súper familia: Tyrannoidea

Familia: Tyrannidea

Género: Pitagus

Especie: Pitagus Sulphuratus

Súper especies:    Ps. Argentinus

Ps. Bolivianus

Ps. Caucensis.

Ps. Derbianus.

Ps. Guatimalensis.

Ps. Maximiliani.

Ps. Rufipennis.

Ps. Sulphuratus.

Ps. Texanus.

Ps. Trinitatis.

Descripción

Coloración

Cabeza negra. Las plumas del copete son negras en la punta y de color amarillo fuerte en la base, zona que es visible solo cuando el copete está erizado. La cara está cruzada por dos anchas franjas o cejas blancas que nacen a los lados del pico, pasan sobre los ojos y se unen en la nuca. El iris del ojo es pardo. El pico es negro. Los costados del cuello, la garganta y la barbilla son blancos. La parte dorsal del cuerpo es marrón, con lavado de amarillo. La parte ventral, incluyendo la de las alas y la cola, es de color amarillo azufre. La parte dorsal de las alas y la cola es parda como el cuerpo, con el reborde de las régimes y el margen de los cubiertas alares de color acanelado.

Los tarsos son negros.

En los ejemplares juveniles el copete amarillo no se desarrolla hasta la madurez sexual y la parte ventral es de un amarillo más claro que en los adultos.

Dimensiones

Aproximadas

Peso: Alrededor de 70gr

Longitud: 23 cm

Longitud del pico: 3 cm.

Longitud del ala plegada: 13 cm

Longitud de la cola: 10 cm.

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 Distribución Geográfica

Distribución del Benteveo en Argentina

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Ficha Ecológica

La alimentación del benteveo se basa fundamentalmente en insectos: langostas, mariposas, escarabajos, chinches, etc. También puede comer caracoles, ranas, lagartijas, culebras, huevos y pichones de otras aves, peces y renacuajos. Además, consume semillas y frutos.

Sus depredadores naturales son especialmente las aves rapaces.

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Ficha Antropológica

“Muchos nombres por un grito”

En la imaginación popular de diferentes regiones de la Argentina, el canto de estos pájaros- uno de los más típicos del país- repite diversas frases que dan nombres a la especie.

Marcelino Romay los ha sintetizado en estos versos:

 Benteveo, bicho feo,

En Enter Rios , pitaguá,

en Corrientes, pitogüé

Y genteveo en San Juan;

quetupí en Salta le dicen;

en Mendoza, pitojuán;

Estistihuel en San Luis,

es quetupí en Tucumán,

mientras los catamarqueños

lo apellida quechupay.

Boina negra, vincha blanca

y un ponchito así no más,

pero en el pecho le canta

florido miquichizal.

Por su tamaño relativamente pequeño, el benteveo no es un recurso alimentario más que de manera excepcional; en cambio algunas raras veces se lo ha perseguido con miras a su captura para hacerlo vivir en jaulas.

Una gran variedad de augurios se deducen de su canto. Para los guaraníes, es un ave que jamás miente, si canta insistentemente cerca de una casa, anuncia el embarazo de una mujer. Entre los criollos, es importante precisar la ubicación del ave y la hora en que canta: si lo hace en el patio o en un árbol cercano a la vivienda, es un anuncio de llegada de visitas, pero si en este último caso el canto se repite mucho, el benteveo está advirtiendo al hombre la próxima muerte de un familiar.

Si el pájaro está sobre la cumbre del techo, mala señal: habrá discordia en la familia. Si el canto se oye al amanecer, hay casamiento en puerta; si es mediodía, vendrán forasteros o al menos alguien desde muy lejos; si es al anochecer, habrá un nacimiento.

Por otra parte, es peligroso tratar de ahuyentarlo: puede traer mala suerte, especialmente alguna muerte.

Además, el benteveo participa en algunos relatos populares. Uno de ellos es el de la pelea entre aves, considerablemente difundido en el Noroeste. Aquí el benteveo tiene un papel secundario y el protagonista principal es el chuschín o chingolo.

Varias aves se reúnen en una fiesta o en una pulpería y beben copiosamente. Caldeados los ánimos por el alcohol, es el chuschín- que en los cuentos folklóricos aparece generalmente como un peleador- desafía a otro pájaro (en algunas versiones el crespín, en otras el cardenal) y en un duelo a cuchillo la mata. Ante la policía, el benteveo lo denuncia gritando “¡Sí, sí, sí, te vi!” (y así dicen que sigue gritando cada vez que ve a un chingolo) o, ante la acusación de otra ave (la lógica en versión recopilada por Chertudi) afirma a gritos “¡Pito Juan, cierto fue; Pito Juan, cierto fue!” colaborando a la condena del detenido.

Otro relato, de la región del Noroeste, explica el origen del ave. Esta era antes  un joven cuyo abuelo, postrado por la enfermedad, le pidió agua. El nieto desalmado no le hizo caso y el viejo le reprochó su actitud, en especial teniendo en cuenta que su vida se apagaba. “¿Se te apaga la pipa?”, le preguntó el nieto, haciéndose el confundido, o “¿Así que tu vida se apaga como una pipa?”, según otra versión. “Si, che pito güe” (Si, mi pipa se apaga”) le contestó el abuelo en guaraní, y murió.

En castigo por su maldad, el nieto se transformó en pájaro y desde entonces repite las últimas palabras del anciano.

Algún punto de contacto con estas versiones tiene otra que circula en el Iberá (provincia de Corrientes): una vieja vivía en la orilla de un monte con dos huérfanos a los que había recogido. En pago, estos deberían mantenerla casando perdices, pescando o buscando frutas. La mujer, que usaba una sucia bincha sujetándole el pelo era holgazana y gran fumadora se pasaba el día sentada dedicándose como única ocupación a fumar en un pito (pipa) que los huérfanos debían mantener siempre lleno de tabaco y encendido. Cada vez que se apagaba, en lugar de bastarse por sí sola la aprovechada vieja gritaba “¡Pito güe, Pito güe!”(“¡Pipa apagada!, ¡Pipa apagada!”) y debían acudir corriendo para servirla inmediatamente si no querían soportar una serie de rezongos e insultos.

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