Golpe de Estado de 1966:

"Revolución Argentina"

 

Derrocamiento de Arturo Illia: Presidencia del Gral. Juan C. Onganía


Derrocado Illia el poder pasó transitoriamente a los Comandantes de las Fuerzas Armadas, quienes en nombre de la "Revolución Argentina" disuelve los cuerpos electivos (gobernadores, legisladores, concejales, etc.), los partidos políticos y separó de sus cargos a los miembros de la Corte Suprema de Justicia.
Este golpe tuvo características diferentes a los anteriores, pues por primera vez las tres fuerzas actuaban unidas como corporación y declaraban que uno de sus objetivos fundamentales era reordenar y rigorizar la economía del país. Afirmaban que darían prioridad al tiempo económico por sobre el tiempo social y el tiempo político.


La Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas ordenó presidente al General Juan Carlos Onganía, quién era el líder del sector azul del Ejército. El presidente no sólo contaba con el apoyo de las Fuerzas Armadas, también existía un consenso nacional basado en la esperanza de que se promovieran urgentes cambios económicos.


Se redactó un estatuto que reemplazaba a la Constitución Nacional en el cual no se estableció un límite de tiempo del mandato presidencial.


La dictadura militar buscó normalizar el funcionamiento de la economía capitalista en Argentina y se propuso reorganizar la sociedad sobre nuevas bases hasta el punto de prohibir las actividades políticas. Convencidos de que la crisis económica del país había sido provocada por las luchas partidistas, los militares, eligieron como funcionarios para ejecutar las políticas de gobierno a hombres de sólida formación técnica vinculados con las empresas de capital extranjero que realizaban inversiones en el país.


Las características particulares de esta dictadura se vinculaban a modificaciones en las condiciones internacionales - la nueva política de los Estados Unidos hacia América Latina y la Revolución Cubana de 1959 - y a la manera que esos cambios eran analizados en el ámbito de las Fuerzas Armadas. Otro elemento clave fue la difusión ideológica de lo que se llamaría la Doctrina de la Seguridad Nacional. Los militares establecían una relación estrecha entre seguridad y desarrollo: el subdesarrollo generaba pobreza y descontento social, condiciones que permitían que prosperara el mensaje revolucionario comunista, lo que ponía en peligro la seguridad nacional.


Siguiendo con ésta línea el desarrollo económico se transformaba en una prioridad militar que servía para justificar la decisión de tomar el poder político y desde el Estado conducir un proceso de crecimiento económico.


El gobierno de Onganía intentaba disimular la alianza entre el sector dominante del Ejército y los grandes intereses empresariales, representados en el gabinete por la figura del ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena.


Onganía se rodeó de elencos ministeriales diferentes, donde figuraron funcionarios de gran experiencia empresarial y poca experiencia políticas y algunos con ciertas influencias nacionalistas.
Poco a poco se manifestó una actitud represiva: además de suprimir las actividades políticas, mediante un acto policial se anuló la autonomía universitaria.

 

La etapa económica


En 1967, ante la renuncia del Ministro de Economía, asumió Adalbert Krieger Vasena. Favoreció la concentración de capital en pocas manos, elaboró un programa económico que atacó la inflación, el déficit del Estado y congeló los salarios que pasaron a ser controlados por el gobierno. Los principales beneficiarios de su plan fueron los grandes empresarios y las grandes empresas industriales.


El agro pampeano se vió perjudicado cuando el gobierno devaluó la moneda en un 40% y estableció retenciones para las exportaciones agropecuarias, que impidió a los productores obtener beneficios de la devaluación. La supresión de las medidas proteccionistas para algunas producciones regionales desencadenó fuertes crisis sociales en provincias como Tucumán, Chaco y Misiones.


Pudieron encararse algunas obras de base y de "saneamiento". Se concluyeron algunas obras públicas de gran importancia como la represa hidroeléctrica Chocón - Cerros Colorados y la primera usina atómica situada en la localidad de Atucha; se concluyó el túnel subfluvial que une las ciudades de Santa Fe y Paraná y se mejoró la red caminera.


A pesar de que el gobierno pudiera mostrar logros en su objetivo de estabilización y crecimiento de la economía la gestión económica generaba un intenso descontento en sectores económicos importantes.
Hacia 1969 surgen algunos signos de intranquilidad pública. Los sindicatos y los estudiantes universitarios comenzaron a reaccionar y produjeron expresiones que fueron minando la autoridad del gobierno. En mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, se produjo un serio movimiento casi insurreccional: el Cordobazo que se extendió en a otras provincias. Provocó una gran conmoción interna y una consiguiente crisis de gabinete que hirió el gobierno de Onganía.


Las consecuencias inmediatas del Cordobazo fueron la caída de Krieger Vasena y la caída del frente interno militar.


El presidente debió encarar un hecho clave que oscureció el panorama político: el ex presidente Pedro Aramburu murió asesinado en manos de elementos extremistas. Este hecho marca el comienzo de la subversión armada en nuestro país.


Sin una fuerza política propia Onganía se cerró en un personalismo que desembocó en renuncia de 1970.

 

Presidencia de Roberto M. Levingston


La Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas procedieron a elegir nuevo presidente, designando al general Roberto Marcelo Levingston bajo cuya conducción, comenzaría la segunda etapa de la "Revolución Argentina". Esto significo un cambio en relación entre la Junta de Comandantes dominada por Alejandro Lanusse; ahora el presidente era un representante de la junta de comandantes.


El nuevo presidente militar solo se mantuvo en el poder escasos nueve meses. Levingston propuso "nacionalizar la Revolución Argentina cambiando el rumbo de la política económica, constituyendo un movimiento político en su apoyo y tomando distancia de Lanusse. Su intento fracasó.


En Marzo de 1971 Levingston - por desacuerdos y enfrentamientos con la Junta de Comandantes - renunció a su cargo y fue reemplazado por Lanusse.

Presidencia de Lanusse


La llegada de Lanusse al gobierno implicó la aceptación de los militares y el intento de conducir una transición ordenada que garantizaba la conservación de las Fuerzas Armadas, desacreditadas por su fracaso en el gobierno, y corroídas por diferencias internas y por la acción guerrillera.


Esta tercera etapa se caracterizó por la decisión gubernamental de institucionalizar el país. La vida política se normalizó, el partido justicialista obtuvo u personería política y se dio a conocer un calendario electoral.


Lanusse se propuso garantizar la transición de un gobierno civil preservando la unidad de las Fuerzas Armadas. Su plan político preveía el llamado a elecciones sin proscripciones, una enmienda a la Constitución Nacional y un pacto con las fuerzas políticas – el Gran Acuerdo Nacional, en el que se alentaba una vuelta a la vida

constitucional. Se propuso limitar el papel de Perón bloqueando su candidatura presidencial. Perón tenía su estrategia para volver al centro de la vida política nacional. Procuró neutralizar el intento de Lanusse de establecer condiciones para la retirada de los militares del gobierno.


El acuerdo de Perón con el radicalismo se hizo realidad en noviembre de 1970 en "La Hora del Pueblo", una concentración de fuerzas políticas – el peronismo, la UCR y otros partidos menores – que se comprometían a luchar por un proceso electoral limpio y un gobierno respetuoso de los derechos de las minorías.
Perón decidió instrumentar en su favor la amenaza al orden social que implicaba la violencia política, presionado a Lanusse. Privilegió a los cuadros políticos tradicionales del peronismo frente al poder sindical.

 

La aparición de la violencia política


El período que se abrió con la crisis del gobierno de Onganía se caracterizó por una aceleración de los conflictos sociales y políticos.


Los sectores populares – obreros y sectores medios – protagonizaron un proceso de movilización caracterizado por una activa resistencia a aceptar modificaciones en sus condiciones laborales y pautas salariales.


La prohibición de realizar actividades políticas originó la progresiva radicalización de la violencia que reemplazó a la política y fue envolviendo a la sociedad argentina a lo largo de toda la década. Los protagonistas de esa violencia fueron los grupos guerrilleros surgidos a fines de la década del ’60. Los principales fueron el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), defiliación trotskista, y Montoneros, creación de un grupo proveniente del nacionalismo católico, luego de venido peronista.


Finalmente, la resistencia social quebró al Estado burocrático autoritario y logró el levantamiento del peronismo en 1.973 y el regreso de Perón al país en 1.974.

                                                                                                                                                               

 

 

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