Primera fase: La excitación

Comienza cuando una pareja que se atrae empieza a acariciarse y besarse. Cada uno busca la excitación del otro al estimular sus puntos sensibles. Físicamente, el cuerpo comienza a responder no sólo a las caricias sino también a los sentimientos y deseos que la otra persona le inspira.

En el hombre, la respuesta sexual es más rápida. Lo que más le estimula es el tacto, aunque la mayoría de ellos responden también a los estímulos visuales, como mirar el cuerpo desnudo de su compañera. La manifestación de su excitación es la erección, pero hay también otros signos. El corazón aumenta sus latidos por minuto; la precisión sanguínea arterial se eleva; la respiración se hace más rápida y hay una tensión muscular en todo el cuerpo.

¿Y  que le pasa a ella mientras tanto? La respuesta sexual del cuerpo femenino es más complicada que la del masculino además de que no suele ser tan rápida, porque la mujer necesita más tiempo para excitarse. Ella también aumenta su ritmo cardiaco, su respiración, su tensión muscular y su presión sanguínea. A veces surge un rubor en todo el cuerpo y sus senos se agrandan un poco, porque, al igual que el pene del hombre sus vasos sanguíneos reciben una cantidad extrema de sangre. Los pezones crecen, se endurecen y se vuelven mucho más sensibles. Los genitales, todo empieza a prepararse para la penetración. El clítoris aumenta dos o tres veces su tamaño (mediante el mismo mecanismo que causa la erección del pene), los labios mayores de la vagina se separan y los menores crecen y se proyectan hacia fuera. Las paredes genitales comienzan a lubricarse para facilitar la entrada del pene, y los dos primeros tercios de la vagina se alargan y se dilatan.

Muchas parejas intentan la penetración en una forma bastante apresurada, antes de que la mujer se encuentre completamente lista y que su vagina esté lubricada. Esto puede causar dolor a ambos.

 

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