ÓRGANOS SEXUALES

Los órganos genitales masculinos

Se componen de los testículos, el conducto deferente, la vesícula seminal, él pené, el escroto y la próstata. Los testículos están situados dentro de una bolsa denominada escroto, la cual tiene un departamento para cada testículo. Su forma es ovalada, de consistencia elástica, un peso entre 12 y 18 gramos, y una longitud entre los 30 y los 50 cm. Al igual que luego veremos con él pené, estas medidas son un término medio, no queriendo decir que por arriba o por abajo sean consideradas anormales. Todas son normales mientras cumplan la misión para las que fueron creadas.

En su interior y protegidos por un tejido fibroso, se encuentran los espermatozoos, los cuales penetran en el canal que une los testículos con las vesículas seminales y de allí salen al borde interno del testículo hasta llegar a la vesícula seminal, un reservorio de una longitud de 5-6 centímetros. Posteriormente, en la eyaculación, se mueven a través de la uretra, con sus largos 15-18 centímetros, y son expulsados al exterior o al interior del canal vaginal de la mujer.

El pene, ese órgano con propiedades increíbles (puede aumentar varias veces su tamaño y endurecerse como un potente músculo), tiene como parte final el glande, en cuyo extremo está el meato urinario, estando envuelto por el prepucio, una piel que está limitada en su movimiento por el frenillo. Para lograr entrar en erección dispone del cuerpo esponjoso y los cuerpos cavernosos, algo así como una escopeta de dos cañones dispuesta a ser cargada. La munición es bien simple: la sangre que debe llenar las numerosas y pequeñas cavidades, mientras que el gatillo dependerá de nuestra compañera y la imaginación que le echemos.

Para conseguir que los espermatozoides dispongan del medio nutritivo adecuado que les asegure la gran movilidad que necesitan, están la próstata y las glándulas de Cowper, las cuales segregan un líquido que contribuye a formar el esperma. Se cree que en el momento del clímax se expulsan entre 2 y 4 cm3 de líquido, el cual contiene casi 300 millones de espermatozoos, aunque las pruebas actuales nos dicen que la cosa no es tan grande y algún científico exageró las cifras. Además, estas cifras tienen unas variaciones enormes dependiendo de la edad, la frecuencia del orgasmo, la calidad de vida y el volumen de esperma. Lo importante, en cuanto a fecundidad, es que el varón sea capaz de engendrar una nueva vida y para ello basta con un sólo espermatozoide.

Parece ser que el mecanismo fisiológico por el cual se produce la eyaculación masculina se debe al roce del glande del pené contra las paredes de la vagina, lo cual hace que las paredes musculares de las vesículas seminales se contraigan y viertan su contenido en la uretra, en donde se unen al líquido prostático y de allí salen al exterior, ayudados por diversos centros nerviosos situados en la región sacra y lumbar. La excitación de estos nervios depende de muchos factores, entre ellos la imaginación, el amor, el morbo, las caricias y las posiciones o técnicas adoptadas.

Una vez que los espermatozoides se encuentran en el canal vaginal comienzan una carrera desenfrenada por alcanzar el preciado trofeo: un óvulo ansioso de ser penetrado. Con una velocidad de casi 4 mm. Por minuto (vertiginosa para sus dimensiones), pueden recorrer en poco más de una hora los 16 centímetros que le separan del orificio tubárico y en menos tiempo si el medio es ligeramente alcalino. Su movilidad y poder fertilizante lo conservan durante casi dos días, aunque solamente uno de ellos logrará la fecundación y para ello deberá romper la membrana protectora que envuelve al óvulo, la cual se cerrará detrás de sí para impedir nuevas entradas.

En el pene, órgano genital externo masculino, se distinguen anatómicamente una raíz y una parte libre terminal o cuerpo, cuyo extremo anterior es el glande, revestido de un repliegue cutáneo llamado prepucio. El prepucio se fija en el surco balano-prepucial y en condiciones normales se retrae fácilmente. Por el interior del pené circula la porción terminal de la uretra, conducto por el cual se expulsa la orina y el esperma. El cuerpo del pené está constituido internamente por tres órganos eréctiles: dos laterales, los cuerpos cavernosos y uno medial, el cuerpo esponjoso que alberga a la uretra. Dentro de cada cuerpo cavernoso hay una arteria cavernosa que, mediante sus ramificaciones, llena de sangre dichas estructuras en el momento de la erección. Estas arterias provienen de la arteria pudenda interna, rama de la ilíaca externa, por lo tanto lesiones o traumatismos de la región púbica pueden comprometer la irrigación del pene.

Está formado por órganos externos, los testículos y el pene; y por órganos internos, la próstata, las vesículas seminales y las glándulas bulbouretrales. Estos tres últimos son los encargados de fabricar el líquido seminal que contiene a los espermatozoides, células sexuales masculinas producidas por los testículos. El pene cumple la doble función de eliminar la orina y depositar el esperma en el canal vaginal femenino.

Para saber más:

Está formado por tres partes: los órganos genitales internos, los genitales externos y las glándulas anexas. Los órganos genitales externos son el pene y el escroto. Los órganos genitales internos son los testículos y las vías espermáticas. Las glándulas anexas del aparato reproductor masculino son: la próstata y las vesículas seminales.

La próstata es una glándula situada debajo de la vejiga urinaria, rodeando el cuello de la vejiga y la uretra. Recuerda por su forma y volumen a una castaña y está dividida en cinco lóbulos. Secreta un líquido que, al mezclarse con el esperma antes de la eyaculación, facilita la movilidad de los espermatozoides, un fenómeno importante en el proceso de la fecundación.

La mayor parte del sistema reproductor masculino se encuentra en el exterior del cuerpo. Las partes visibles son el pene y los testículos, suspendidos en el saco escrotal. En estado normal el pene es flexible y flácido, pero se pone eréctil cuando el hombre es excitado sexualmente. La erección se produce al llenarse de sangre unos tejidos-esponjosos, llamados cuerpos cavernosos. Los dos testículos producen continuamente en el interior de sus numerosos túmulos enrollados; éstos espermatozoides se almacenan en un tubo muy largo, el epidídimo, el cual se enrolla sobre la superficie de cada testículo. El semen eyaculado no sólo contiene espermatozoides: en su mayor parte está compuesto por un fluido que produce en las vesículas, la glándula prostática y las glándulas de Cowper.

Los testículos están situados en el exterior del cuerpo. Están formados por un gran número de tubos seminíferos, muy contorneados, en los cuales se producen los espermatozoides. Éstos maduran y se almacenan en el epidídimo hasta el momento del coito, en el que se expulsan por el conducto deferente. Los espermatozoides se forman a partir de células que tapizan las paredes de los tubos seminíferos, mediante sucesivas divisiones y transformaciones. El espermatozoide maduro consta de una cabeza que contiene el núcleo, una cola móvil y un segmento intermedio que proporciona la energía necesaria para el movimiento.

Túmulos seminíferos

La vagina recibe durante el coito ciento de millones de espermatozoides. Para llegar al óvulo deberán realizar un largo viaje de 12 a 24 horas de duración. Los espermatozoides ascienden nadando por la vagina hasta alcanzar el útero. Allí son ayudados en su ascensión por la contracción de las paredes. Al llegar a la trompa de Falopio, la progresión de los espermatozoides es facilitada por los movimientos de unos cilios microscópicos que recubren las paredes del órgano. Solamente unos cientos de espermatozoides suelen llegar el tercio superior de las trompas. Allí les espera el óvulo expulsado por el ovario. El óvulo será fecundado por un sólo espermatozoide.

En el hombre, la excitación sexual se caracteriza por la erección del pene. Durante la eyaculación, los músculos lisos que rodean la próstata, las vesículas seminales y el conducto deferente se contraen; de esta forma el semen es lanzado con fuerza al exterior del pene por cada contracción.

Los órganos genitales femeninos sufren varias modificaciones al pasar de su estado normal al de excitación y orgasmo. Entre ellas destacan la turgencia de los labios mayores, la erección del clítoris, la secreción vaginal y la contracción de las paredes vaginales y del útero en el orgasmo.

De los centenares de millones de espermatozoides expulsados en una eyaculación una cuarta parte son anormales. Los espermatozoides comienzan a nadar cuando el mucus del semen es disuelto por las enzimas vaginales. Aproximadamente un millón de espermatozoides alcanzan el útero. Aproximadamente un millar de espermatozoides alcanzan la trompa de Falopio. Aproximadamente un centenar de espermatozoides llegan hasta el útero, pero sólo uno llegará a fecundarlo.

Fecundación

En una sola emisión de semen, un hombre suele expulsar centenares de millones de espermatozoides, células que recuerdan a renacuajos, con cabezas aplanadas y largas colas. Sin embargo, sólo unos cientos llegarán al óvulo en la parte superior de las trompas de Falopio... y sólo un espermatozoide penetrará en el óvulo para producir un cigoto viable. Tras haber penetrado la membrana del óvulo, el espermatozoide pierde la cola y entra en el protoplasma. El núcleo del óvulo y el del espermatozoide se unen. Ahora la fecundación ha llegado a su fin y el cigoto empieza a dividirse, al tiempo que se desplaza a través de la trompa de Falopio hacia el útero. Este viaje dura alrededor de una semana, al cabo de la cual el óvulo fecundado se ha convertido en una esfera de 32 o 64 células. Las células se disponen en la superficie de la esfera, mientras que la cavidad interior está llena de líquido.

Es en ese estadio del desarrollo cuando el joven embrión, llamado blástula, se implanta sobre la mucosa del útero, que ha aumentado de tamaño. Si el óvulo no llega a ser fecundado, ésta mucosa uterina expulsada durante el proceso de la menstruación; este ciclo se sucede aproximadamente cada 28 días. La emisión mensual de un óvulo sucede desde la pubertad- alrededor de los 12 años- hasta la menopausia- hacia los 45 años.

Cambios fisiológicos durante el coito

Sólo en los años recientes se han estudiado científicamente los cambios fisiológicos que ocurren durante el coito. La fase de excitación inicial puede ser causada por la imaginación, la estimulación sensorial o el contacto corporal. Una vez excitado, el pene se pone en erección y la vagina se humedece y se ensancha.

Durante la fase siguiente, llamada fase de meseta, la tensión y la excitación aumentan; si la estimulación continúa, llega el orgasmo y entonces la tensión remite.

La esterilidad o incapacidad de concebir está causada por diversos factores. Alrededor del 40 % de los casos de esterilidad humana se dan en el sexo masculino. En las mujeres, la esterilidad se debe normalmente a deficiencias hormonales o a obstrucción de las trompas. Muchas veces la cirugía o un tratamiento hormonal solventan la esterilidad.

El ciclo menstrual dura unos 28 días y se produce desde la pubertad a la menopausia. Al comenzar el ciclo se desarrolla un folículo, hinchándose. Hacia el día 14 el folículo estalla, liberando el óvulo encerrado en su interior, el cual se halla aún rodeado de una corona de células. Entre tanto, el folículo a segregado una hormona que provoca el engrosamiento de la mucosa uterina o endometrio. Al liberar el óvulo, el folículo se transforma en el llamado cuerpo lúteo, el cual segrega hormonas que siguen produciendo el crecimiento del endometrio. Si el óvulo no es fecundado, el cuerpo lúteo se atrofia aproximadamente a los 28 días del ciclo, cesando la producción de hormonas. Entonces se desprende la mucosa uterina produciendo el flujo menstrual, pero si el óvulo es fecundado, el cuerpo lúteo sigue segregando hormonas que mantienen al endometrio desarrollado al máximo.

La fecundación ocurre en el tercio superior (de manera normal) de la trompa de Falopio. Muchos espermatozoides llegan hasta el óvulo pero sólo uno fecundará el óvulo dando nacimiento al cigoto. Este va duplicando sucesivamente el número de células que lo componen. Finalmente toma el aspecto de una bola de célula, a la que se llama mórula, luego la mórula se ahueca, quedando llena de líquido la cavidad interior, en este estadio se llama blástula. Una semana después ese embrión anida en el endometrio uterino. En ese momento se forman las células del embrión y las de la cavidad amniótica; luego se formarán las del saco vitelino. El embrión se unirá a la placenta con la ayuda de una tejido conectivo que se convertirá en el cordón umbilical.