Contáctese Bibliografia Autores Mapa del Sitio  
Patrimonio
El patrimonio es el legado que recibimos del pasado, lo que vivimos en el presente y lo que transmitimos a las futuras generaciones.
Nuestro patrimonio cultural y natural son fuentes insustituibles de vida e inspiración, nuestra piedra de toque, nuestros puntos de referencia, nuestra identidad.
¿Cuáles son las razones por las que podemos estar orgullosos de ser santiagueños?
Sin duda, hay muchas: el sol radiante de cada mañana, el calor del verano, la primavera, el otoño y hasta, los muchos días del invierno; la música que nos identifica; esa siesta tan nuestra por la cual somos centro de bromas; la tranquilidad de nuestras calles y tantas cosas más.
Pero quizás el principal motivo radique en nuestra gente, no sólo la de la capital, sino la de toda la provincia, que sabe ser amiga de todo el mundo, que es solidaria con sus vecinos y se siente honrada de tener coterráneos ilustres. Como muestra, sólo algunos nombres que representan este sano orgullo: la hermana Elena Albarracín, que se crió en Frías y a quien todo el país conoció hace unos años por su labor humanitaria en los lugares más olvidados del continente africano o Peteco Carabajal que se pasea por los escenarios más importantes del país, mezclado con los grandes de la música nacional o los Manseros Santiagueños, o los Hermanos Ábalos, Horacio Banegas y tantos otros que llevan nuestra música a todas partes. Si nos remontamos en en el tiempo encontramos personajes que no se pueden olvidar, llámense Ramón Carrillo, Bernardo Canal Feijoo u Orestes Di Lullo, un adelantado a su época, y quien quizás mejor supo retratar al santiagueño a través de sus escritos.
Somos diferentes
No hay caso, ésta es una tierra que "en el pecho se siente". Basta con ver la cantidad de santiagueños que cada año vuelven llenos de nostalgia a encontrarse con sus amigos y familiares, para entender aquellas célebres estrofas de Leo Dan, que alguna vez cantamos todos: "...y pienso en Santiago queriendo volver".
"Habitamos la ciudad del Sol, la primogénita de la conquista americana" decía Sara Díaz de Raed y agregaba: "sólo debe iluminarse por la acción de hombres buenos, sanos y generosos".
Aquí estuvo la primera diócesis y la primera casa de estudios superiores del país. De aquí salieron miles de familias que hoy pueblan toda la Argentina y con su trabajo contribuyeron a su engrandecimiento.
Están lejos, pero nunca dejan de ser santiagueños, porque en las calles de tierra de nuestros barrios, en las plazas y veredas del centro, en las aguas del Río Dulce o en los pasillos del mercado Armonía, dejaron parte de su corazón.
Y si usted no es santiagueño, perdone la falta de modestia y siéntase invitado a visitarnos, verá que es cierto eso de "entre a mi pago sin golpear" que inmortalizara la chacarera de Pablo Trullenque y Carlos Carabajal.
 
Los Santiagueños
El pueblo santiagueño ha conservado a lo largo de su historia determinadas características sociales y culturales que se relacionan con el amor a la tierra, la hospitalidad con los visitantes y una notable sensibilidad para las artes.
Un domingo Santiagueño  
"Un domingo santiagueño/ no es un domingo cualquiera,/ si hasta el Sol viene saliendo/ con ritmo de chacarera", dice una conocida pieza musical de Carlos Carabajal.
Y es verdad: basta con asomarse a los espigones de la avenida Costanera de la ciudad capital un domingo al mediodía para descubrir que los santiagueños lo aprovechan para estar con la familia y los amigos.
Las comidas tradicionales "Chevishu "
Las exquisiteces de la mesa santiagueña son muchas. Son famosas las empanadas con pasas de uva y huevo, los pastelitos de gallina, los tamales envueltos en chala, las tortillas y chipacos cocidos al rescoldo o en horno de barro, el locro, los alfajores santiagueñas, el bolanchao, el charqui y el pastel de hoja.
Algunas recetas son muy antiguas y existen testimonios de los tiempos coloniales que mencionan los banquetes que se servían en las festividades religiosas, las bodas o las Navidades. Los manjares se acompañaban con ambrosía, vinos caseros de frutas.
La cocina popular utiliza especias y condimentos para aderezar los platos. No faltan ingredientes como el pimentón dulce o picante, el ají, el comino, la pimienta, la nuez moscada, el azafrán, el laurel y la canela.
El mate es acompañamiento imprescindible de toda reunión porque ayuda a crear un clima de intimidad y unión entre las personas que comparten las bondades de esta infusión de origen mesopotámico.
      arriba arriba
Folclore... y algo más - Las Artesanías

Los santiagueños son reconocidos como grandes músicos y bailarines, pero el folclore no es la única manifestación de la cultura popular.
El monte de Santiago del Estero alberga en sus recodos, una peculiar forma de cultura que ha conservado sus rasgos fundamentales por cientos de años. Combinaciones de ingredientes hispanos y nativos que han generado formas criollas únicas, distintivas. Es el monte que aún hoy acuna en quichua a sus guaguas, el que da las maderas, las fibras, el ganado, la arcilla.
Todo aquello que sostiene la labor del hombre y la mujer de esa tierra, tal como fue entonces, tal como es hoy.
Las actividades artesanales son la representación artística de esa cultura; de una comunidad determinada por su pasado, su paisaje, clima y recursos ecológicos. A la vez, es la forma y el medio de vida de muchas de las familias santiagueñas.
La producción artesanal santiagueña comprende la tejeduría, el trenzado de fibras vegetales y el trabajo del cuero y la madera.

Tejeduría
La tejeduría es la artesanía más desarrollada y difundida en el territorio de la provincia de Santiago del Estero, la que mayor caudal de mano de obra tiene y la expresión artesanal más tradicional y auténtica de nuestro folclore material.
De un análisis de ella podemos inferir su alta valoración cultural como manifestación de una región pues en ella se vuelca no sólo la trasmisión generacional tecnológica por su manufactura, sino, también, su fuerza telúrica por ser una artesanía vinculada con algunas manifestaciones de las culturas arqueológicas del territorio santiagueño. Superviven aún expresiones notables como la temática decorativa ornamental que presentan las variadas piezas de la tejeduría santiagueña. No solo se debe tener en cuenta en el telar, sino todo el proceso que remata en una brillante labor mental de la telera que debe esforzarse al máximo pues a medida que va tejiendo, en la mayoría de los casos, extrae de su cabeza y sentido estético creativo, la composición que va armando, el motivo y su propia estilización. Y también debe pensar en la conjunción y combinación de colores. Por otra parte, atenderá los hilos que va entrecruzando, sus pies que mueven los pedales, las manos, que manejan el peine o la pala, etc., todo un trabajo de atención distribuida.
Así, sólo conociendo todos los pasos que implica esta labor artesanal, podemos apreciar la obra que debe ser mejor reconocida en estos conceptos e inclusive desde el punto de vista económico, retribuyendo a la telera el real valor de su trabajo.
La tejeduría folclórica santiagueña es la labor artesanal o la manufactura que llevan a cabo hábiles teleras, por razones utilitarias, preparan labores, confeccionando luego con la tela obtenida prendas que le sirvan para vestirse y cubrirse en general y otras que son complemento en la vida diaria según costumbre popular.
Distribución de la Producción Artesanal
Tejido Santiagueño La materia prima principal empleada es la lana de oveja en unos casos, en otros el algodón o bien la combinación de ambas. Materia prima que debe ser tratada convenientemente para su uso: limpieza, desgrasado, etc. Luego se suceden una serie de trabajos previos antes de que la misma sea llevada al telar.
Piezas destacadas son . sobrecamas, colcha de tisa, ponchos, medias de mantas de lana, alfombras de pelo cortado, fajas, alforjas, peleros, telas.
Distribución de producción artesanal en la provincia.
Por todo el interior de Santiago del Estero se trabajan estas piezas pero es en la zona serrana donde se advierte una mayor producción: Guasayán, Ambargasta y Sumampa.
Mi cama es un jardín
Cuenta Bernardo Canal Feijóo que cuando visitaba una de las regiones más áridas de interior santiagueño llegó una tarde hasta un ranchito, construido bajo un algarrobo delgado de follaje escaso. Al dar vuelta, se encontró de repente ante una colcha santiagueña "desplegada al sol entre dos estacas". Estaba - dice el autor - armada de rojo, amarillos y verdes que resplandecían. Maravillado, buscó a la telera y la encontró sentada tranquilamente junto al rancho. "¡Que lindo!", atinó a decir. Y ella, orgullosa, le respondió: "Y si viera mi cama.... Mi cama es un jardín".
Bernardo Canal Feijóo. Ensayo sobre la expresión popular artística en Santiago. 1939 - Adaptación
    Página Siguiente
    Página Siguiente