El Alma Mula - El Kakuy - El Runautungo - El Sachayoj - El Supay - El Toro Yacu - La Salamanca - La Tanta Micha - La Telesita
LA
T
La ternura popular la apodó Telesita, aunque no faltó quienes le dieran nombre y apellido (Telésfora Castillo) para certificar su existencia.
Cuenta la leyenda que vivía
en la espesura del monte, del cual salía al escuchar los acordes melodiosos de
la música. Sola, descalza y desgreñada llegaba y se ponía a bailar. Bailaba
sola, embriagada en el delirio de la danza. Al amanecer partía rumbo a
su monte familiar, por las costas del Río Salado.
En
una fiesta no apareció. Los paisanos, extrañados por la ausencia, salieron en
su búsqueda. Sólo encontraron su cuerpecito calcinado por las llamas.
Murió joven, casi una niña. Y desde ese día los paisanos la recordaban en todas sus fiestas. La recordaban de la manera que a ella le gustaba: bailando y cantando, disfrutando de la vida.
¡Quién sabe donde nació su culto!
Y
poco a poco el baile fue tomando su
nombre. Y había más gente que pedía. Que pedía lluvia, que pedía encontrar
un animalito perdido, pedía por su salud deteriorada, pedía todo en el fragor
del baile.
Este
es un baile mágico, con un toque cabalístico ya que el promesante debe bailar
siete chacareras y tomar él y su compañera después de cada vuelta, una copa
de vino o licor; si llegara a sobrar los únicos que pueden beberla son
los músicos.
Las
"telesiadas" no tienen lugar ni fecha particular, están presentes
todo el año. El promesante ofrece al baile, la música, el vino y las velas que
se consumen en su honor.
Finalizando
el baile se quema un muñeco de paja que la representa y que durante toda la
fiesta está colgado en el alero del rancho, con una cortinita blanca detrás.
Aquí
nuevamente están presentes los símbolos: el “blanco” de su pureza y
virginidad, el “fuego” de su martirio y purificación y a la vez el elemento
que la la hizo deidad en la creencia popular.
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