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DEPENDENCIA
A LA NICOTINA FUMAR
COMO UNA ADICCIÓN Dra. María Cristina Minervini*
*Secretaría
del Interior de la Sociedad de Alergia e Inmunología. Centro Pedagógico de Alergia e Inmunología – CEPAJ. Córdoba, Argentina. Grupo
argentino de Estudio de Epidemiología Respiratoria. ¿Por
qué los fumadores siguen fumando a pesar de conocer perfectamente que esto se
asocia perfectamente en la calidad de vida, enfermedad y muerte? Esto puede
contestarse con tres palabras: “porque
son adictos”. El consumo de tabaco no sólo causa enfermedades sino que es
una enfermedad en sí misma: la adicción al tabaco. Sin
embargo esta respuesta genera más preguntas que respuestas. 1.
¿Puede considerarse a la nicotina una droga peligrosa? 2.
¿Qué factores pueden predecir quién se transformará en fumador y quién
no? 3.
¿Cuál es la naturaleza, es decir los mecanismos naturales y de
aprendizaje de esta adicción? 4.
¿Se puede diagnosticar de alguna forma la dependencia?
No
existen respuestas absolutas, sí tentativas que a su vez generan... más
preguntas. Aquí se desarrollan las respuestas a algunas de ellas. 1.
¿Podríamos
considerar a la nicotina una droga peligrosa? Ya
no tenemos dudas de que podemos considerarla una droga peligrosa debido a su rápida
acción, incluida la neurorreguladora, a su fácil acceso y al hecho de que sus
efectos sobrepasan las circunstancias que indujeron su uso. Eso quiere decir que
genera una adicción, condición médica que lleva a la pérdida de control en
el uso, con el agregado de un consumo continuo a pesar de los problemas que
genera. Oscar
Wilde capturó este concepto, a veces oculto, cuando dijo, “fumar
es el tipo perfecto de estado de placer perfecto. Es exquisito, y a uno lo deja
insatisfecho, ¿Qué más uno puede pedir?”. Luego
de una pitada, la nicotina ingresa rápidamente en el sistema nervioso central,
en donde activa un complejo mecanismo de mensajes químicos y neurobiológicos
mediados principalmente por la dopamina. Este circuito de neurotransmisión es
también conocido como de recompensa o de felicidad, por su íntima relación
con las experiencias cerebrales placenteras. Tanto es así que el actual
director del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de los Estados Unidos (NIDA)
usa la expresión “religión de
la dopamia” al referirse al tabaquismo y a otras adicciones. El
cigarrillo es considerado una droga por el manual de diagnóstico y estadística
de los trastornos mentales de los Estados Unidos, e integra la lista de las
adicciones graves en los tratados más prestigiosos, como el Drug Abuse Handbook
y el libro de tratamiento de Abuso de Sustancias, de la Asociación de Psiquiatría.
El consumo de tabaco es una forma de auto-medicación. La gente busca en el
cigarrillo una forma de controlar la ansiedad y la depresión, pero paga, a
cambio de la sensación que le ofrecen los químicos compulsivamente inhalados,
un precio extremadamente alto. El
40% de los que prueban el cigarrillo se vuelven fumadores regulares, de esos, el
90% se hacen adictos y cumplen con los criterios diagnósticos de adicción de la American Psychiatric Assotiaton,
presentando aproximadamente la misma de esta población síndrome de supresión
o abstinencia en la cesación. Esta información contrasta con los estudios que
determinan que sólo el 15% de los que toman bebidas alcohólicas se vuelven
adictos. En
algunos estudios se puede apreciar que la mayoría de los fumadores sabe que
fumar es dañino y quiere dejar, pero menos del 7% de los que lo intentan,
alcanzan un año de abstinencia. En otros estudios se demuestra que a pesar de
que el 70% de los fumadores reconozca su deseo de querer abandonar el cigarrillo
sólo el 3 al 5% de los que lo intentan sin asistencia logran abstinencia al año
y aun aquellos que ingresan a tratamientos formales recaen en un consumo hasta
el 80%. La
fuerza de esta dependencia queda penosamente ilustrada por el hecho de que el
50% de los sobrevivientes de infarto de miocardio, resección pulmonar y
traqueotomía vuelven a fumar. Finalmente
el 45% de los fumadores casi uno de cada dos morirá a causa del tabaquismo o
por enfermedades relacionadas. 2.
¿Qué
factores pueden predecir quién se transformará en fumador y quién no? Factores
de riesgo para ser fumador
El estado de fumador es una característica
que está entremezclada con dimensiones de personalidad, y psicopatología, que
a su vez están medidas por características genéticas. Todo esto está
influenciado por otros factores que se interrelacionan con la característica de
ser fumador, y que incluyen el sexo, el estado socioeconómico, la cultura y el
medio ambiente, y diferencias en la respuesta a la nicotina marcadas genéticamente.
a)
Factores co-mórbidos. ·
Entre todos los factores co-mórbidos que acompañan al fumador la
historia de depresión es el factor que tiene la asociación mas fuerte. En
algunos grupos los porcentajes de depresión llegan hasta el 60% y estos son los
que más fallan en los intentos de dejar el cigarrillo. Algunas investigaciones
han demostrado una fuerte asociación genética entre fumar y depresión. ·
Genética
del fumador, psicopatología y educación e inteligencia. Estudios
en mellizos demuestran en forma reiterada una determinación genética para ser
fumador. La naturaleza genética contribuye en forma importante para las
diferencias individuales en la predisposición a reacciones afectivas y
cognitivas del medio ambiente con el individuo, y el desarrollo de actividades,
y el desarrollo de habilidades sociales, percepción de sí mismo en relación
con el medio ambiente y varios componentes de la personalidad. Existen factores
genéticos que contribuyen en forma sustancial con los tipos principales de
personalidad y de cultura e inteligencia y
también con los trastornos psiquiátricos principales. La expresión biológica
de predisposición a ser un fumador incluye rasgos fundamentales de la
personalidad y psicopatología pero también otras diferencias individuales
como la recompensa por consumo de nicotina y sensibilidades en la aversión
a la misma pueden estar presentes y ser importantes. ·
Relación
entre personalidad /temperamento y ser fumador. Tanto
el ser fumador como trastornos psiquiátricos se asocian con y se pueden
predecir por los rasgos principales de la personalidad. Las formas básicas
pueden dividirse en extravertida (E) , tipo neurótica (N) y tipo psicótica
(P). La personalidad tipo E experimentó en otras décadas la presión para
fumar cuando esto era más aceptado por la sociedad. Los individuos con gran
componente de personalidad N están predispuestos a depresión, ansiedad y
trastornos relacionados tanto genéticamente como por la presión del medio
ambiente. En contraste con la personalidad
E, la asociación entre fumar y personalidad N y los trastornos neuróticos
han crecido en las últimas décadas en los países en donde la prevalencia del
tabaquismo en la población general ha disminuido. Estudios prospectivos en niños
y adolescentes valorando este tipo de personalidad han demostrado que puede
predecir el estado del fumador. La personalidad P también se asocia con
tabaquismo y en parte es debido a que reduce la impulsividad de este tipo de
personalidad. ·
Otros factores co-mórbidos que se asocian con fumar son, la alteración
en el comportamiento del hábito alimenticio y el déficit atencional del
adulto.
b)
Factores ambientales. ·
En la actualidad se está produciendo un gran cambio demográfico global
en la población fumadora que se está desplazando hacia los que se encuentran
en situaciones de desventaja, poblaciones menos afluentes y con menor educación. ·
Por otro lado se ha visto que cuanto mayor es el esfuerzo anti-tabáquico
a nivel de salud pública, menor es la prevalencia de consumo en la población
general pero la dependencia es más intensa en los fumadores restantes, quienes
son, por lo tanto más refractarios a las campañas. ·
No se puede dejar de mencionar el rol de los factores sociales. La
iniciación al uso del tabaco era anteriormente tan común que se utilizaba como
ritual de crecimiento, por lo menos para los hombres jóvenes. Esto es lo que
todavía sucede en muchas partes del mundo.
El estado de fumador de los amigos es un buen predictor de riesgo para
ser fumador, lo que indica la importancia de los factores sociales en la
iniciación. El fumar en los padres y hermanos mayores también es predictivo,
sin embargo, también indica la contribución de factores genéticos. 3.
¿Cuál es la naturaleza, es decir los mecanismos naturales y de
aprendizaje de esta adicción? Neurobiología
de la adicción.
Estudiar la neurobiología de la adicción permitirá comprender el
inicio y mantenimiento del consumo y abuso de cualquier droga. Las drogas que se
consumen de esta forma tienen la característica de reforzar e incrementar una
respuesta y de esta forma perpetuar el hábito de consumo, transformándolo en
una adicción. Las respuestas que se refuerzan pueden generar placer o
recompensa, funcionar como auto-medicación, una forma de evitar el síndrome de
abstinencia, etc.
Hoy no existen dudas sobre la adicción o dependencia en el tabaquismo
por dos razones. La primera es la dependencia a la nicotina caracterizada por un
uso compulsivo y persistente y la segunda es el síndrome de abstinencia por la
falta de nicotina, caracterizado por un conjunto de síntomas (sensación de
malestar o mal humor, insomnio, irritabilidad, frustración o ira, ansiedad,
dificultad en la concentración, irritabilidad, disminución del ritmo cardíaco,
aumento del apetito, ganancia de peso y necesidad imperiosa de fumar). Este síndrome
es el responsable de que fumadores no puedan permanecer en abstinencia de fumar
por más de unos pocos días.
Esta aducción se asocia con un número de cambios
en la estructura y función del sistema endocrino y nervioso entre otros:
la neurobiología de la adicción se localiza sobre todo en el sistema meso-córtico-límbico-dopaminérgico.
Este es un lugar clave para generar la recompensa no solo para la nicotina sino
también para otras drogas como alcohol, cocaína, opiáceos, y anfetaminas. Las
propiedades fisiológicas de las sustancias adictivas se relacionan con la
actividad dopaminérgica en el núcleo accumbens.
El cerebro tiene receptores para nicotina. Está demostrado que a mayor
consumo de nicotina existe mayor número de receptores. Estudios experimentales
en ratas y ratones demostraron que
los expuestos a la nicotina tenían un aumento entre el 30 al 100% de receptores
entre los 0 a 21 días de exposición. En el cerebro humano de fumadores el número
de receptores aumenta entre un 100 a 300%, si se los compara con los no
fumadores. La nicotina, actúa a través de sus receptores colinérgicos de
nicotina. En el núcleo accumbes, locus ceruleus, locus Níger y el sistema
mesolímbico dopaminérgico, produce liberación de neurotransmisiones
(dopamina, péptidos, opiáceos, serotonina, glutamato, GABA, norepinefrina,
vasoprisina, y b-endorfinas) mientras que otras sustancias del cigarrillo actúan
disminuyendo que cataboliza la dopamina, monoaminooxidasa (MAO). Estos
neurotransmisores son los responsables de sensaciones placenteras de euforia,
aumento de la memoria y atención, disminución del apetito, efecto
antidepresivo y sedante, generando la sensación de sentirse “bien” y de
funcionar en forma óptima durante el tiempo que recibe la dosis diaria
(recompensa positiva). Muchas de estas sensaciones se corresponden con cambios
en el EEG, en el metabolismo de la glucosa cerebral y en la realización de
tests cognoscitivos. A
pesar de que todos los productos del tabaco son tóxicos y adictivos, el
cigarrillo es el mejor estudiado. La administración de nicotina a partir del
cigarrillo produce efectos explosivos en el cerebro dentro de los 10 segundos de
una pitada. Una persona puede estar recibiendo 300 golpes de nicotina en el
cerebro por día.
El agregado de químicos al cigarrillo, como los compuestos de amonio,
pueden aumentar la nicotina libre que se absorbe de una forma mucho más rápida
que la forma de nicotina unida o ionizada. El acetaldehído, que puede agregarse
directamente o generarse como un producto de pirolisis de algunos aditivos,
puede reaccionar cinérgicamente con la nicotina para producir un fuerte efecto
de refuerzo adictivo. Otros aditivos que se le agregan al cigarrillo pueden
enmascarar el efecto irritante del humo del cigarrillo y por lo tanto permitir
inhalaciones más profundas hacia el pulmón.
Todos estos factores contribuyen a la severa batalla que deben dar los
fumadores para permanecer en abstinencia. La
nicotina y su ciclo adictivo
Tener dependencia a la nicotina significa un importante patrón de
consumo, resistencia al cambio, desarrollo de tolerancia a la misma y necesidad
de consumo dentro de límites muy estrechos. El ciclo adictivo en el fumador
dependiente se da durante las 24 horas del día y cuando se intenta dejar el
cigarrillo. Unas pocas horas o días después de abstenerse de fumar, la mayoría
de los fumadores experimentan síntomas de supresión o abstinencia como son
disforia, estado depresivo, insomnio, irritabilidad, frustración, ansiedad,
ira, dificultad para concentrarse, disminución del ritmo respiratorio y aumento
del apetito. A pesar de que el pico de estrés se produce 2 o 3 días después
del abandono y se disipa en unos pocos meses, tanto la intensidad como la duración
de los síntomas varía. Existen eventos independientes de la dependencia del
tabaco que también controlan el consumo. Un gran número de eventos externos o
internos no relacionados con la adicción a la nicotina sirven como estímulos.
Algunos cigarrillos se fuman por placer y para percibir una mejora en la
performance cognitiva. Los estados afectivos que se pueden mejorar de una manera
favorable o adaptativos también sirven como estímulos para fumar. Esto está
relacionado con la dependencia psíquica que se crea relacionado con el medio
ambiente.
Las razones principales por las que la gente fuma son sentirse estimulado
/el aumento de energía), manipulación sensorio-motora (aprender y sostener el
cigarrillo), relajación placentera, hábito (automatización en el consumo),
reducción de los espacios afectivos negativos (fumar para aliviar tensión,
ansiedad, ira o frustración) y adicción (fumar para evitar o para cortar los síntomas
de abstinencia). Existe una concordancia entre las acciones neurorreguladoras de
la nicotina y estos estados. Por lo tanto debido a que la nicotina altera la
biodisponiblidad de numerosos neuroreguladores activos del comportamiento y
fisiológicos es utilizado por el fumador para generar una variedad de efectos
de reforzamiento transitorio.
4.
¿se
puede diagnosticar de alguna forma la dependencia a la nicotina? Los
factores que le definen son los que se utilizan para identificar la dependencia,
y permiten conocer el grado de necesidad de terapias de reemplazo con nicotina.
El instrumento más ampliamente utilizado para este propósito es el
Cuestionario y Test de Fargeström para valorar la dependencia ala nicotina. El
test caracteriza a la nicotina como una variable continua y provee puntos de
corte para diferenciar a los altamente dependientes de los menos dependientes.
El test valora la dificultad en la abstención, la tasa de consumo y topografía
del fumador y determina el grado de dependencia basado en el estado actual como
fumador. El nivel de dependencia de cada paciente puede ser cuantificado con 6
preguntas y un máximo de 11 puntos. El test permite adecuar el tratamiento al
grado de dependencia (se transcribe al final del artículo el Test de Fergeström) Existe
otra forma de adecuar el resultado, considerándola un desorden psiquiátrico
dentro de un esquema nosológico general. Si se tiene en cuenta el tiempo de
fumador en la vida para determinar el número y la severidad de los síntomas,
los fumadores se clasifican en no dependientes, ligeramente dependientes y
altamente dependientes. Esta forma se basa en siete criterios y borra la
distinción entre fumador actual y ex -fumador. Para diagnosticar la dependencia
se requiere la presencia de por lo menos tres de los criterios de la Asociación
de Psiquiatría en los últimos 12 meses. CRITERIOS
DEL DSM-IV PARA DEPENDENCIA PSICOACTIVA DE SUSTANCIAS
IMPLICACIONES Y
CONCLUSIONES
Por lo aquí desarrollado podemos darnos cuenta que las investigaciones
en dependencia a la nicotina nos llevarán finalmente mejorar las técnicas para
reducir el consumo de tabaco. Ello será a través de comprender mejor los
mecanismos que subyacen a esta dependencia. A pesar de que estamos muy lejos de
haber delusiado completamente los efectos de la nicotina, se han hecho procesos
considerables en el campo de cuantificar la dependencia y los co- factores
involucrados, en comprender las diferencias individuales en la personalidad y
por tanto e dar la oportunidad a los fumadores con terapias que tengan en cuenta
las tendencias del comportamiento, en dilucidar las motivaciones de los
fumadores y las respuestas para permanecer en abstinencia, en comprender la
relación entre los efectos fisiológicos y neuroreguladores de la nicotina y el
comportamiento subjetivo, en tener en cuenta tanto la contribución del medio
ambiente como la genética. Si miramos al
tabaquismo como una adicción y no como un hábito, cambiará la perspectiva
tanto individual de médico como de la Salud Pública para brindar a los
fumadores que quieren abandonar el cigarrillo y otras formas de tabaco, nuevas
opciones acordes a su ENFERMEDAD: “La
adicción al tabaco”.
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