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EL TABACO TIENE CARA DE MUJER

El sexo femenino está alcanzando al masculino en la incidencia de patologías por tabaquismo.

            Cincuenta años después de la incorporación masiva de las mujeres de los países desarrollados al consumo de tabaco, ellas están alcanzando a los hombres en el incremento de enfermedades relacionadas con su uso.

            Fue un invento ideado por James Bonsack a finales del siglo XIX el que izo posible que el consumo del tabaco se extendiera por todo el mundo como un hábito más. El ingenio consistió en una máquina de hacer cigarrillos e, inicialmente, dicho hábito no se consideró nocivo.

            La introducción de tabaco en las raciones de los soldados en la 1a Guerra Mundial hizo que su consumo experimentara un crecimiento exponencial en toda Europa. Otra guerra mundial, esta vez la 2a, introdujo el tabaco en el bolso de las mujeres.

            Con la incorporación masiva de las mujeres a la industria por motivos bélicos se inició un proceso sin retorno que consolidó la igualdad femenina en todos los ámbitos. A partir de ese momento se observó un creciente aumento del tabaquismo femenino, pasando de ser casi insignificante hasta alcanzar, a finales de la contienda, el 40% en Reino Unido, el 30% en Australia y el 25% en Estados Unidos.

 

Las mujeres fuman más

Las consecuencias del tabaquismo sobre la salud de la mujer ahora están empezando a florecer. Un estudio publicado en la revista Thorax ha revelado que muchas mujeres en el Reino Unido están desarrollando EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que incluye un amplio numero de procesos como bronquitis crónica o enfisema pulmonar) mientras que la incidencia se está estabilizando en los hombres.

El estudio realizado entre 1990 y 1997 en Gales e Inglaterra, develó que la incidencia de EPOC entre las mujeres pasó en ese periodo del 0,80% al 1,36%, registrándose en los últimos diez años un incremento del 70%.

José Villamor León, jefe de servicio de neumonoligía  del Hospital Universitario de La Paz, de Madrid, España, corrobora estos datos: “los efectos del tabaco en las mujeres han aumentado tanto que prácticamente se están igualando a los de los hombres. Pero no solo el EPOC sino también en cánceres de pulmón, boca, laringe, vejiga, patología que casi no existirían si no se fumara”

Sin embargo, se han observado tendencias diferentes en función al sexo. Mientras que parece consolidarse una tendencia a la disminución del tabaquismo entre los varones, se registra un progresivo incremento entre las mujeres, especialmente las más jóvenes. Se calcula que existen en el mundo  unos 23 millones de mujeres adultas fumadoras y que cerca de 1,5 millones de adolescentes están empezando a fumar.

Los especialistas no han observado que los efectos de tabaco sobre la salud muestren diferencias en función del sexo, aunque el constante aumento del hábito entre las mujeres hará que en pocos años las patologías relacionadas con el tabaquismo sean mayores entre las mujeres que en los hombres.

Para Villamor está muy claro: si se quiere acabar con el tabaquismo, no solo hay que emprender campañas educativas y restrictivas, sino que también “los gobiernos dejen de actuar de forma ambivalente y diseñen una auténtica reconversión industrial que permita ir abandonando esa actividad y sustituyéndola por otra que sea rentable y con futuro”.

 

Inclinación genética

            Aquellas personas que, por razones hereditarias, tienen una proteína que metaboliza la nicotina a más velocidad, fuman en promedio siete cigarrillos más por día que quienes tienen esa proteína menos activa. Así lo aseguraros Rachel Tyndale y otros colegas de la Universidad de Toronto, en Canadá, tras estudiar a cerca de 400 fumadores.

            Los investigadores analizaron la función de la enzima citocromo P450 2A6, una proteína de hígado que transforma a la nicotina en un derivado inactivo. Cuando la actividad de esa enzima es baja, la nicotina intacta tiende a acumularse en sangre y el organismo tiene menos necesidad de procurarse la sustancia a través del cigarrillo. Cuando se da el caso contrario, el adicto tiene una mayor urgencia por fumar.

            Según comentaron los científicos durante el encuentro anual de la Sociedad Americana de Farmacología Clínica y Terapéutica, realizado en Los Ángeles, se podría intentar el uso de medicamentos que bloqueen dicha enzima como una estrategia para abandonar el hábito. En un estudio preliminar con once pacientes, los resultados fueron alentadores.