La Cuenca

La explotación carbonífera en la cuenca Minera Río Turbio se inicio por los años ‘40, por un ambicioso emprendimiento del Estado para reafirmar el desarrollo productivo y asentamiento poblacional, asegurar el control soberano de una zona despoblada y limítrofe con Chile y también superar restricciones económicas en orden energético.
Entonces, su formación y desarrollo se deben a dos condiciones históricas: acoplarse a las nuevas demandas estructurales que generaba la industrialización sustitutiva “auto-centrada” y el papel protagónico que asumió el estado para garantizar el desarrollo de sectores estratégicos y la integración nacional.
Una característica central de la cuenca es su independencia política, económica, energética, de inversión y de precios definidos y también la principal actividad productiva de toda la región. Como efecto, su estructura y funcionamiento produjo un desarrollo social comunitario, estrategias ocupacionales y de vida de familias y trabajadores. Otra característica de la formación enclave fue (1) el enfrentamiento de la empresa y los sindicatos políticos.

Pero la historia de la Cuenca se inicia en 1870 cuando el Inglés Guillermo Greenwood y el francés Francisco Poivre tuvieron el privilegio de ser los primeros habitantes del suelo rioturbense. Cargaron sus pertenencias (un par de rifles, unas pocas herramientas, lazo y boleadora) y encaminaron sus caballos desde Punta Arenas hasta “el norte misterioso”. Maravillados por el paisaje se asentaron en nuestro actual yacimiento. Durante el camino habían pasado varios riachuelos pudiendo llamarse río a uno de ellos, el señor Greenwood fue quien lo denominó Turbio a causa de las alteradas aguas y así ese nombre identificaría para siempre a la rica región.
En 1883 Carlos María Moyano realiza un viaje de exploración desde la isla Pavón, regresando luego de dos meses de travesía, llegando a la conclusión de la existencia del carbón.
En 1887 y ‘88 Agustín del Castillo reafirma las anotaciones de Moyano sobre la existencia del mineral. Se dedicó a explorar el río Turbio y el Gallegos. Contando con la ayuda de Greenwood y Poivre, construyó una balsa con madera. Labraron troncos con un hacha de mano formando una estructura que cubrieron con tela de carpa impermeable con grasa de avestruz. Escribiendo con sangre nombre de “I Remember”. Luego se lanzaron al río y después de una penosa travesía de quince días llegaron a Rió Gallegos. Quedó demostrado la importancia del Río gallegos como vía de navegación.

De esta segunda exploración no se pudo realizar el informe puesto que, cuando se encontraba realizando los apuntes para la conferencia, lo sorprendió la muerte a los treinta y cuatro años de edad.
En el año 1893 visitó la zona el geólogo Alcides Mercerat. Al realizar el reconocimiento de la zona anotó lo siguiente “….en varios puertos de la región se encuentra entre estas placas terciarias poderosos yacimientos de carbón que llegarán algún día a tener importancia en la economía del país”. (2) Pero fue la expansión de la actividad ganadera la que da origen a establecimientos permanentes en la región. El capitán de ultramar Hermann Eberhard, de origen alemán, era propietario de tierras santacruceñas en las cercanías de Rió Gallegos, en la zona de Chimen Aike. En este lugar se asentó, luego de una larga ruta de aventuras por todo el mundo.
En 1892 en pleno invierno, realizó un viaje de exploración en una chalupa partiendo de Punta Arenas y a través de los peligrosos canales hasta llegar al seno de Ultima Esperanza. Luego de veintiséis días de frío, viento y nieve, fondeo en una hermosa bahía que llamo Puerto Consuelo y recorrió por tierra la zona hasta Río Turbio. Allí puso el nombre de Dorotea a una característica sierra en honor a una de sus rubias hijas.
En 1894 Eberhard presentaría al entonces gobernador del territorio el General Edelmiro Mayer, entre otros, a dos connacionales: Curt Meyer y Ernesto Von Heinz. Luego de una entrevista el gobernador firmaría una adjudicación provisoria de veinte mil hectáreas a cada uno de los que habrían de ser los primeros pobladores de la cuenca de Río Turbio.
Kart Meyer instaló su finca muy cerca del río en un valle encajonado entre dos elevaciones, lugar con abundantes pastos, donde fundo las bases de lo que sería las estancias Rospentek (hoy regimiento militar).
En 1.909, los ganaderos solicitan la construcción de una línea telefónica para comunicarse entre sí: ésta partiría de Punta Arenas y comunicaría a las estancias ubicadas en la frontera chileno-argentina; su costo estaba a cargo de ellos, pudiendo ser utilizada por las autoridades.
La región se comunicaba más fácilmente con el territorio chileno (Punta Arenas o Puerto Natales)
En 1.920 se instala lo que sería el primer caserío de la zona originado por la importancia de la actividad ganadera; se abre el primer hotel en el Turbio (hoy Turbio Viejo), después el Juzgado de Paz y la Comisaría.
La producción ganadera se transportaba en carretas y carros; a mediados de la década del veinte con tractores y camiones a vapor y, en la siguiente década con camiones con motor a explosión.
Durante una de las habituales incursiones por los alrededores de donde hoy se encuentra la Villa Minera, Don Isidro Guadarrama (principal autoridad policial de Río Turbio) y sus vigilantes tropezaron con afloramientos de carbón y, a partir de entonces, en bolsas y en un carro destartalado, recogían el codiciados combustible, que pasaba a alimentar la llama que ardía día y noche en el fogón de la guardia, en la cocina de la tropa y en la rústica estufa de la comisaría. El carbón de Río Turbio en sus aplicaciones más simples y primitivas, iniciaba así su primera transformación en energía.
Ya en el año 1948 la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales dependiente de YPF, inicia la exploración de la cuenca para su posterior explotación. Se necesitaba, para sus planes futuros, mano de obra permanente, arraigada en Río Turbio. Al mismo tiempo aspiraba a que el campamento minero, pudiera trasformarse en una población estable con familias, con niños, escuelas, comercios, artesanías y hasta industrias para convertirla así en una ciudad que no estuviera subordinada únicamente por la monoactividad carbonífera. Se pensó en la futura explotación del yacimiento, pero sin olvidar la Patagonia, ni el país. Fue así como se fueron agrupando en Génova, los ciudadanos italianos deseosos de poblar Río Turbio y contribuir con su trabajo al desarrollo de la futura capital carbonífera argentina.
El primer contingente inmigratorio logró llegar a Río Turbio el día 24 de mayo de 1948, luego de desembarcar en Buenos Aires el 17 de ese mismo mes y viajar en los aviones de las Fuerzas Armadas a Río Gallegos, tres y seis días después.
Las autoridades de la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales decidieron buscar una zona más favorable para trasladar el campamento, un lugar con mayor reparo contra los vientos y nevadas, con un importante caudal de agua, y que, en lo posible, fuera el centro de gravedad de la futura explotación minera.
La empresa italiana Compañía Constructora Carlo Borzari fue la encargada del montaje de los setenta y dos galpones quoncet, modificados como viviendas y alojamientos colectivos con la ayuda de dieciocho camiones con remolque, en los que cargaron herramientas, materiales y 112 hombres.

El 24 de enero de 1949 se comenzó el montaje del primer galpón en que habrían de alojarse los obreros de la empresa. Esta fecha es entonces recordada como el día de la fundación de la Villa Minera Río Turbio es decir el entonces Campamento Marina.
Además del montaje de los setenta y dos galpones se instaló la primer usina eléctrica, se tendió una red eléctrica para las viviendas, se habilito el servicio de agua potable, se dio comienzo al tendido de la red cloacal, a la construcción de calles, al montaje de una línea telefónica, y se estudio el terreno para el emplazamiento de una futura usina termoeléctrica.
El 7 de septiembre de 1949 llegaron a la Villa Minera las familias italianas que habían dejado atrás los primeros inmigrantes nombrados anteriormente, luego de un mes de arduo viaje.
La población extranjera era numerosa, en 1950 llegaron rusos gestionados ante la embajada argentina en Bélgica, también había bolivianos pero la mayor afluencia de mano de obra llegó de Puerto Natales, debido a estar próxima a la zona, representado un 45% de la población en 28 de Noviembre y un 74% en Río Turbio.
Estos porcentajes variaron de acuerdo a la política de inmigración y seguridad.
En 1978, el gobierno militar analizó en documentos reservados las áreas de asentamiento, cantidad de hijos, matrimonios con argentinos, etc. de la población chilena, en un intento de cuantificar lo que se consideraba un serio riesgo para la seguridad de la Nación.
También se recibieron migrantes de las provincias septentrionales: jujeños, salteños, catamarqueño, riojanos, y santiagueños, entre otros.

Al amparo del esfuerzo fue surgiendo la población; primero el Campamento Central, luego el Campamento Marina, después los distintos barrios y ya en los ‘60: 28 de noviembre, tal denominación en honor a la fecha en que la provincia de Santa Cruz pudo contar con su Constitución Provincial.
En ese tiempo, Río Turbio contaba con una población estable de 4000 personas, dos escuelas primarias y otra nocturna para adultos, una parroquia católica, un hospital, un gimnasio, un único comercio tipo supermercado, sin competencia al que los muchachos, solían ir a comprar “algo”, pero el motivo de fondo era ver a las chicas que trabajaban en la Anónima o encontrarse como de casualidad con alguna clienta.

La Cuenca tiene como centro a la ciudad de Río Turbio y alberga la principal y única explotación de carbón en el país. Localizada a 51º 33´ de latitud sur y 72º 26´ longitud oeste, con relieves pronunciados, presenta desniveles que oscilan entre los 250 y 750 metros sobre el nivel del mar.
El clima es frío con una temperatura media anual de 5.7ºC, humedad relativa de 57% y nevadas entre el 15 de Mayo y el 15 de Septiembre. La vegetación es más abundante que en la meseta debido a las mayores precipitaciones y pese al clima frío, dominan praderas, tundras y matorrales.
En cuanto a la flora encontramos guindos, lengas, Cohihue del sur o Canelo y, en los alrededores pantanosos el mañin, el león.
Fauna: pumas, gatos monteses, gatos de los pajonales, zorros, zorritos, huroncitos, loritos del río. Persisten algunos huemules y tropillas de guanacos, avestruz petiso, perdiz de Santa Cruz, bandurria, biguá, diversos tipos de patos, águilas, halcones de pecho blanco, halcón, lechuzas, cóndor y diversos tipos de aves pequeñas, truchas criollas, pejerrey, lampreas del sur y salmones.
Su paisaje es el típico de la zona cordillerana y precordillerana santacruceña; paisajes andinos con colinas morénicas, lagos y bosques, con las mejores condiciones ecológicas de la provincia.
La cuenca carbonífera reúne seis núcleos poblacionales: la ciudad de Río Turbio, 28 de Noviembre, Paraje Julia Dufour, Mina 3, El Turbio y Guarnición Militar Rospentek. Estos asentamientos se vinculan con la población minera la producción de energía y la actividad terciaria.
En la cuenca residen algunos aborígenes mapuches y sus descendientes. hijos y nietos de aónikenk en estancias de la región.
Los mineros eran trabajadores varones jóvenes que dejaban a sus familias en sus pueblos. La distribución de la población de Villa Minera (ciudad de Río Turbio) reflejaba la reproducción social de las diferencia de este modo: la zona alta, barrio las Lengas y Los Pinos era la zona de “las casas de los jefes”, las casas eran tipo las “20 casas”, las casas de los durmientes, las casas Sade. La zona baja: Bº Don Bosco que eran la de los mineros, encontramos aquí las casas tipo “F”, las los monoblock, las casas de madera y los Quoncet. En los bailes del club y casino de oficiales de gendarmería, solo participaban los jefes y sus familias, la llamada “sociedad”.
Rusos, italianos, españoles: los profesionales o técnicos, aquellos que ganaban más, vivían en las Lengas, Los Pinos y el barrio de los jefes.
En los barrios Don Bosco, Santa Cruz, luego en los Tréboles, vivían mineros y empleados.
Otro tipo de casas fueron las casas “C” ubicadas en el barrio los Lupinos, las casas tipo “D.O.R.T.”, en el barrio los Ñires y las casas “COM.AR.CO”, ubicadas en los Coihues.
Los chilenos y bolivianos también vivían en los pabellones: las viviendas colectivas construidas como lugar de residencia para los hombres solteros. Hoy se alojan familias y personas que trabajan en los programas de Empleo Comunitarios.
Decíamos que dentro de las características de vida de la Cuenca destacaban los conflictos trabajadores-empresa.
El 26 de junio de 1943 se registró el primer antecedente de una medida de fuerza por parte de los trabajadores de la mina de Río Turbio.
Por lo tanto el presidente de YPF envía un telegrama al gobernador del entonces territorio nacional de Santa Cruz, Juan Manuel Gregores, notificándolo del hecho, porque allí no había destacamento policial.
El gobernador de Santa Cruz dio las instrucciones para la instalación de un destacamento policial, en la mina de carbón de Río Turbio.
El 28 de julio se informó al presidente de YPF, que fue designado personal para integrar el destacamento de policía.
Y sobre el conflicto dice: “Sobre huelga aludida cúmpleme informarle detención de dos trabajadores indicados como instigadores stop. Actualmente trabajos mina normal”. (3)
El 12 de agosto de 1943, el encargado del destacamento envió una notificación al encargado de la comisaría El Turbio, y adjuntó un volante “que persona ignorada ha distribuido en esta mina.” Las investigaciones dieron con los autores de los conflictos, por lo que, el expediente se elevó a la jefatura de policía de Río Gallegos, previo conocimiento de gobernación.
Una nota fechada el 13 de septiembre de 1943 dice: “El hecho de haberse impreso y distribuido el panfleto de referencia, destaca la inseguridad de que, entre personal de la mina existen elementos que pretenden traer descontento y sublevar a los obreros. Cabe pensar que estos sujetos estén ligados a otros de Natales (Chile) que tengan por fin promover actos subversivos en perjuicio de la mina YCF y en interés de otras explotaciones carboníferas existentes en Natales.-No debe descartarse tampoco, por ser proverbial entre los comunistas, que para lograr sus fines disolventes y erigirse en benefactores del proletariado, sean estos los que traten de sembrar la discordia entre los obreros y los encargados de la administración de la mina.-En consecuencia, correspondería que la comisaría de El Turbio, diera la importancia que merece a estos asuntos, y agotara todos los medios tendientes a constatar; quien ha introducido y distribuido estos panfletos” (4)
El primer conflicto culminó con los instigadores del paro presos.
Otro aspecto importante fue el conflicto gamelero de agosto de ese mismo año, en el que se denunciaban irregularidades en la compra de los alimentos para los mineros por parte de algunos funcionarios de la empresa.
Quienes investigaban la aparición del citado volante, donde se denuncian dichas irregularidades, nunca se plantearon su verosimilitud y se empecinaran en buscar al autor o los autores.

El 14 de mayo de 1959, cuarenta trabajadores tucumanos regresaron a Río Gallegos desde el yacimiento Río Turbio para entrevistarse con el jefe de policía Sr. Barbado, con el Ministro de Gobierno Sr. Mauriño y con el Gobernador de la provincia Dr. Cástulo Paradelo.
Los trabajadores dijeron que tuvieron que fugarse del yacimiento porque no se había cumplido con el contrato de trabajo y que ni siquiera les habían proveído las condiciones más indispensables de vida.
Paradelo envió un telegrama al gobierno de Tucumán Dr. Celestino Gelsi y solicitó la remisión de los contratados, en tanto se alojaron en un establecimiento educativo.
El 23 de mayo el Sr. Justo Alsúa, presidente del bloque de diputados de la Unión Cívica Radical Intransigente, luego de su regreso de un viaje a Río Turbio, declaró a la prensa “ que en algunos pabellones las condiciones de vida son similares a las manifestadas por los obreros, aún cuando es manifiesto que se trabaja para eliminar los albergues en que los trabajadores viven hacinados”(5), también dijo que el ingeniero Fette (administrador del yacimiento) les refirió que no tenía atribución alguna para elevar jornales y que por lo tanto no veía solución inmediata al problema. Además suponía que en caso de que los obreros quisieran regresar a sus hogares la administración les había asegurado que no existía oposición para que los obreros se agremiesen y atribuyó a la falta de cohesión entre ellos el hecho de que hasta el momento hubiesen fracasado todos los intentos de constituirse en un sindicato.
El conflicto duró nueve días y la partida de los trabajadores de Tucumán solucionó un hecho puntual.
El 19 de junio de 1959, tuvo lugar una asamblea de obreros del Yacimiento. A ella asistieron 450 personas, se discutió la conformación de una comisión que se trasladaría a Río Gallegos a reunirse con las autoridades de la provincia a fin de exponer la problemática por la que atravesaba la zona y sus habitantes.
Horacio Carlos Osés, Secretario General de la Federación Río Turbio de la Asociación Trabajadores del Estado, y José Ayaquintay, vocal de la misma, viajan a Buenos Aires para realizar serias denuncias
“El régimen de represión que impera en aquellas lejanas regiones de nuestro territorio, las deplorables formas que asume allí la vida, la pésima comida, la violación de la correspondencia, los sueldos bajos, los abusos de autoridad de los actuales funcionarios de YCF en el yacimiento, toda esa realidad en fin que los denunciantes señalan como obra de representantes de intereses poderosos que no solo persiguen a los dirigentes gremiales, sino a todos los trabajadores y cuya finalidad discutible es desprestigiar la cuenca y reducir sus posibilidades para provocar el cierre definitivo”.(6)
Horacio Osés, declaró a los diarios porteños: “…Es evidente el interés en hacer aparecer al carbón de Río Turbio como inútil, cuando la realidad es que puede competir en cualquier plaza”. (7)
Osés y Ayaquintay denunciaron que los trabajadores fueron llevados a Río Turbio con condiciones que nunca cumplieron, y también denunciaron la difícil situación salarial y el hecho de que Fette amenazara con querellarlo criminalmente si realizaba denuncias.
Finalmente el conflicto culminó como terminaron prácticamente todos los conflictos en 50 años de YCF, sin una efectiva solución para los mineros.
Con las expresiones referidas a la necesidad de urgir a las autoridades nacionales de la implementación de un plan energético nacional que insertara el carbón en la ecuación energética del país, las promesas de alcanzar el millón de toneladas brutas, más adelante la promesa de los tres millones de toneladas, la necesidad de dictar medidas sobre la colocación del combustible en el mercado interno…
La imagen de la explotación carbonífera se presenta entonces como exenta de conflictos importantes hasta que la empresa YCF concesiona dicha actividad, en 1994.
La historia muestra otra realidad que es necesario conocer y revalorar.

Si bien las privatizaciones de las grandes empresas públicas como YPF, Gas del Estado, y el concesionamiento de YCF, se producen a partir de 1991, el Censo Nacional de Población correspondiente a este último año ya reflejan los cambios que se están produciendo en la estructura económica.
Las privatizaciones de YPF y el concesionamiento de YCF, generaron conflictos vinculados con la lucha de los trabajadores en defensa de sus derechos y la búsqueda de una mayor rentabilidad por parte del empresariado.
Estos conflictos se expresan de diferente manera.
Los mineros de la cuenca carbonífera de Río Turbio, en 1994, ocuparon la mina durante más de once días, en un conflicto que tuvo amplia repercusión nacional.

(1) Enclave: Es una estructura de la cual una empresa de producción determinada, asume el rol de político,económico y social en la vida de una comunudad.
(2) Zoccola, Eleo: Río Turbio. Gesta del carbón Argentino. Bs.As, YCF, 1973 Pág. 51
(3) Luque Elida y otros. Revista Contraviento. Los primeros conflictos de los trabajadores del carbón. Editorial LaMadrid. Nº 1. Invierno 2000. Pág. 13-14
(4) Op.cit. Pág. 16
(5) Op.cit. Pág. 20
(6) Op.cit. Pág. 24
(7) Op.cit. Pág. 24