Segunda mitad del Siglo XIX

Caído Rosas el gobernador Arias designa nuevos nombres para las calles de la ciudad (los que constan en la presentación de urbanismo) y la plaza mayor toma el nombre de General Justo José de Urquiza, dividiéndose la ciudad en diez cuarteles.

Se crea a su vez la municipalidad de la ciudad y esta figura en la Constitución provincial de 1855, la segunda dictada en la provincia. Acorde a la Constitución se sancionó el Reglamento de Municipalidades en donde se fijan sus atribuciones y funciones. Recién en 1878 se designa el primer Intendente.

Se produce en Salta un nuevo fenómeno arquitectónico, aparece la arquitectura italiana y sus constructores comienzan a firmar sus obras. Aparecen las empresas constructistas como la de Peretti que nivela y empiedra la calle La Florida, Caseros y Buenos Aires; mientras la empresa de Noe Machi realiza el camino hacia el Panteón y este donde descansan los héroes de la batalla del sitio a Felipe Varela (hoy Cementerio de la Santa Cruz, a la entrada de la ciudad por el Portezuelo)

Para ello se realiza el Catastro de propietarios de 1856. el catastro consta de dos secciones dividiendo a la ciudad por la calle Libertad (Mitre – Alberdi) En 1869 se realiza el plano de la ciudad realizado por el agrimensor F. Host.

Es en el gobierno de Cleto Aguirre (1864 – 1867) donde se realizan una serie de mejoras urbanísticas de gran envergadura. Se crean cuatro curatos en lugar de los barrios o cuarteles a fin de prevenir enfermedades epidémicas, el cólera principalmente, y debían cumplir las resoluciones municipales y del Consejo de Higiene sobre limpieza de la ciudad, empedrado de calles, confección de veredas de lajas, cuidado y mantenimiento de las fuentes de agua.

En la manzana de los padres mercedarios se instala el Colegio Nacional (hoy Escuela B. Zorrilla primaria) y haciendo cruz el Banco Nación (esquina S.E. de Caseros e Ituzaingó).

La plaza Mayor o Central toma el nombre de 9 de julio de 1816 y comienza a mejorarse, se colocan caminos empedrados y la pirámide en el centro que en el Siglo XX se lo reemplazó por el monumento del General Arenales. Se le coloca una verja de madera para evitar la entrada de animales y se la comienza a ornamentar calles internas, bancos de hierro y madera, se le coloca alumbrado de kerosén y se colocan los primeros árboles con que cuenta la plaza actualmente.
Se inicia la construcción del Boulevar M. Belgrano sobre el tagarete del Norte o calle del Colegio, se cerraron los zanjones que desembocaban allí y se llamó a los vecinos de los terrenos con derechos de propiedad a acreditarlos y levantar paredes de cierre. La empresa contratista fue la de Santiago Peretti.

Con el fin de propiciar mejoras edilicias y hacer desaparecer los baldíos, se dicta una ley por la cual se declara expropiable el área comprendida dentro de las doce cuadras de la plaza principal.
Hacia fines del Siglo XIX la ciudad no contaba con desagües, cloacas ni servicios potables, razón por la cual el Consejo de Higiene de Salta le solicita al Departamento Nacional de Higiene su intervención.
Es por ello que se realiza la dotación de agua potable, y las cloacas, a su vez se dota a la ciudad de un sistema de canalización de los antiguos tagaretes, construyéndose las avenidas que hoy existen y que siguen el curso de los antiguos cursos de agua.

Paso previo había sido el cierre de los pozos y nivelación del terreno de los solares para permitir el drenado de estos utilizando ripio de la Zanja del Estado, su verificación por parte de la Municipalidad.

Hacia 1872 aparecieron los primeros postes y el tendido de redes del telégrafo eléctrico mas el alumbrado de kerosén en las calles céntricas y su inauguración implicó un acontecimiento social para la época.
Otras medidas de progreso fueron el barrido de las veredas por parte de los dueños de las casas; la creación de una tasa municipal para recoger la basura por medio de un contratista, horarios diferenciados según estación para recogerla, lugar de depósito final, forma de depositarla en la calle; matar perros callejeros que se encuentren abandonados y la prohibición de instalar curtiembres, lavaderos de lana, barracas de cueros y jabonerías en el radio de doce cuadras a la redonda de la plaza principal.

Mención aparte es la llegada del ferrocarril y del tranvía que contribuyeron a mejorar la traza urbana de la ciudad, al anexar el pueblo de la Cruz, y fincas circunvecinas. A todas las calles se les realizará un empedrado que necesitará ser mantenido constantemente por cuanto el suelo se hunde.

Hace su aparición la máquina de fotografía, retratando la vida cotidiana urbana, siendo un espejo de los cambios que se estaban produciendo en la ciudad. Hoy es un elemento valioso por cuanto es una fuente invaluable de la historia.

Los empresarios Machi y Grandidier amurallaron con laja de canto el tagarete de la actual Avenida San Martín y se plantaron árboles al borde del canal.

Comienza la destrucción de la edilicia colonial al exigir la construcción de ochavas, desagües de las aguas de lluvia por medio de cañerías haciendo desaparecer aleros y “Bota aguas”. Aparecen a su vez los primeros pararrayos instalados en el nuevo edificio de La Catedral y de San Francisco.

El Siglo XX

A comienzo de este siglo, y en medio de la fiebre del progreso, el micro centro toma otro rumbo: se mejoran las fachadas de los edificios que dan sobre la Plaza 9 de Julio, se crea la escuela como la Normal (Funcionó en calle Mitre 80 y luego se la trasladó a su actual edificio) y la profesional de Mujeres en Zuviría 20 (luego se la trasladó a nuestra actual escuela y de allí a un edificio propio).

El Club 20 de febrero construye su sede en donde estaba la iglesia de la Compañía, que luego será expropiado para sede del Poder Ejecutivo durante la época peronista y a partir de 1987 se transforma en Centro Cultural América, lugar reservado para la cultura.

La actual Escuela Zorrilla primaria (antes de 1944 era el Colegio Nacional), se construyó la escuela primaria Sarmiento y surgen en este sector colegios privados de órdenes religiosas, San Francisco y el Huerto.

Aparecen los bancos, el Nacional y el Provincial, viene una sucursal del Hipotecario y la banca privada, todos hacen gala de la bonanza de nuestro suelo con amplios edificios y algunos reproducen palacios europeos.

Se levantan hoteles, dos frente a la plaza principal y aparece el cine teatro, el Victoria fue el primero y luego el Güemes en una vieja casa colonial que hoy es un estacionamiento y el cine Alberdi hoy Teatro de la Ciudad.

Ángel Guido propone un Plan Regulador Urbanístico de toda la ciudad. Importa el micro centro y las obras a emprender sería la remodelación de la Plaza 9 de julio volviéndose a la original más la construcción de una avenida que corriese de Sur a norte, ubicación y estilo a aplicar en los edificios públicos que debía ser el californiano, confección de planos y obras de saneamiento.

Se declaran monumentos histórico nacional a muchos de los edificios que habían quedado de la época colonial, prohibiéndose de esta manera su destrucción o cambios en su estructura edilicia.
Hacen su aparición en las calles de la ciudad las bicicletas, los autos, desplazando poco a poco a los coches de paseo tirados por caballos, los clásicos “mateos”. Nace el Club de Radio aficionados y la primera radio emite su frecuencia desde 1924 como LV9 Radio Norte de Salta instalada en Caseros 460 frente a la Casa de Uriburu, hoy Casa de la Cultura.

Se dictan ordenanzas sobre uso de espacio y alturas en edificios, luego que hiciera su aparición el edificio de departamentos, y se determina que para un espacio mayor que el estudiado sea de 4 pisos de alto, frenando de este modo el problema de infraestructura edilicia y de transporte.

Para 1980 el centro de la ciudad se ha convertido en un espacio saturado con usos habitacionales sin autonomía justa de funcionamiento, fagocitando los servicios del área central, con lo cual el deterioro natural y patrimonial se hace evidente.

Hoy el gobierno municipal y provincial en forma conjunta y el aporte privado han decidido restaurar la Plaza 9 de Julio y su edilicia circunvecina, para luego continuar con aquellos edificios que merecen ser rescatados del olvido para uso público.

Diario “La Provincia” del 15 de junio de 1910 comenta: “El intendente en viaje a Buenos Aires ha adquirido varias estatuas y otros objetos que adornarán las plazas y parques”

Diario “El Cívico” del 14 de enero de 11910 comenta: “La plaza 9 de julio está convertida en mercado y con 20 carros estacionados de venta de helados.

“Los bancos del mercado San Miguel, no hay condiciones de higiene y se vende fruta podrida.

“Es necesario que los oficiales de panadería, peluquería, etc sean examinados por un médico para evitar infecciones”