Lista de Enfermedades ordenadas alfabeticamente.

Volver

 

 

 

 

A -

B -

C -

D -

E -

F -

G -

H -

I -

L -

M -

N

O -

P -

Q -

R -

S -

T -

U -

V -

Z

 

 

 

 

 

Para acceder a cualquier letra pulse click sobre esta y automaticamente vera todas las enfermedades que tenemos almacenadas en nuestro archivo con la letra que ustde eligio.

Tenga en cuenta que estas no son todas la enfermedades que existen, asi que a medida que encontremos nuevas, las pondremos en esta pagina, por lo cual usted debrea visitar esta pagina periodicamente ya que sera actualizada.

 

 

 

A   volver

 

Acné.

El acné es una afección de la piel, fre­cuente sobre todo en la adolescencia; es difícil de tratar, lo que suele provocar desánimo en los que la padecen.

Signos clínicos: un conjunto de puntos ne­gros, de granos de cabeza blanca y de man­chas rojas o violáceas cuyo tamaño es varia­ble, desde la cabeza de un alfiler hasta un guisante. Estas lesiones dan lugar seguida­mente a pústulas, cicatrices y agujeritos; se da más frecuentemente en individuos de piel grasa. Se localiza preferentemente en rostro, nuca, pecho y espalda.

Médico a consultar: dermatólogo.

Tratamiento: se basa en el lavado de las par­tes afectadas con jabón o un detergente es­pecial unas tres veces al día y en un secado muy profundo. La exposición al sol es buena para hacer desaparecer el acné. A veces se uti­lizan antibióticos. Hay que seguir un régimen que prohíba ciertos alimentos favorecedores del acné, como el chocolate. Abstenerse tam­bién de llevar prendas de piel o de lana en con­tacto directo con la piel.

 

Adelgazamiento.

El adelgazamiento anor­mal suele revelar numerosas afecciones mé­dicas y puede producir complicaciones graves.

Signos clínicos: se habla de adelgazamiento mínimo si existe una pérdida de peso del 10 % del peso normal; de adelgazamiento moderado, entre el 10 y el 20%; de adelgazamiento severo, de más del 20%. Se habla de caquexia si la pér­dida de peso es de más del 30 %; si sobrepasa el 40 %, llega a ser mortal. Los cabellos están secos y quebradizos; las uñas estriadas y que­bradizas; la piel es fina con arrugas, y se cons­tata una sudoración importante; la presión arterial es baja; las ganas de orinar son fre­cuentes, sobre todo por la noche.

Médico a consultar: médico de cabecera.

Tratamiento: se basa en el tratamiento de la elección responsable del adelgazamiento, y se acompaña de un régimen rico en calo­rías.

 

Adenoma de próstata.

El adenoma de prós­tata es un tumor benigno, muy frecuente en el hombre de más de 5O años.

Signos clínicos: el adenoma no suele presen­tar síntomas, se descubre por un tacto rectal fortuito; perturbaciones de la micción (se orina muy a menudo y muy poca cantidad, sobre todo por la noche); a veces se encuentra sangre en la orina. El adenoma en un estadio avanzado puede producir retención de orina. Médico a consultar: urólogo.

Tratamiento: en un primer estadio consiste en seguir unas normas higienicodietéticas (evitar comidas abundantes, alcohol, especias; largos trayectos en coche) y en los descon­gestivos prostáticos. Si esto no funciona, se ha de recurrir a la cirugía: se extirpa la próstata (lo que tiene como consecuencia, casi siste­máticamente, una eyaculación retardada).

 

Agudeza visual (pérdida de visión).

 Toda pérdida rápida de visión es grave. La rapidez es un fac­tor de mal pronóstico.

Signos clínicos: visión borrosa, muy difícil; ceguera completa; dolor ocular con enrojeci­miento del ojo; sensación de ver «moscas vo­lando» o «rayos luminosos».

Médico a consultar con extrema urgencia: oftalmólogo.

Tratamiento: la hospitalización es práctica­mente siempre necesaria para definir la afec­ción causante y el tratamiento adecuado. La rapidez terapéutica es el factor de pronóstico más importante.

 

Amigdalitis.

La amigdalitis, o anginas, es una infección bacteriana o vírica que ataca principalmente a las amígdalas palatinas.

Signos clínicos: garganta de color rojo vivo; las amígdalas están recubiertas de una capa blanca y cremosa; fiebre acompañada de dolor de garganta y de dolor en el momento de la deglución; a veces aparece erupción cutánea.

Médico a consultar: médico e cabecera.

Tratamiento: se basa en el reposo y la toma de antibióticos durante una semana, más o menos.

 

  Anemia.

La anemia es una bajada de la tasa de hemoglobina y glóbulos rojos en la sangre. Los órganos del cuerpo humano se encuen­tran en este caso peor oxigenados.

Signos clínicos: palidez de la piel, con mora­dos dispersos; dificultad respiratoria acompa­ñada de sudores, vértigos, zumbido de oídos y dolor de cabeza. Puede ser debida a una he­morragia aguda o crónica, a una inflamación, a una carencia de hierro, a un déficit de enzi­mas o ser hereditaria (esta lista no es exhaus­tiva) .

Médico a consultar: hematólogo.

Tratamiento: se basa en el tratamiento de la afección que provoca la anemia. Sí es mal to­lerada, se puede recurrir a las perfusiones.

 

Angina de pecho.

La angina de pecho es consecuencia de un aporte insuficiente de oxí­geno al corazón. Se la considera la etapa pre­cedente al infarto de miocardio. Se produce al taponarse las arterias que transportan el oxí­geno al corazón.

Signos clínicos: dolor muy agudo constrictivo en «tenaza» a nivel del tórax, que irradia hacia los brazos hasta las muñecas, hacia el cuello y la mandíbula. El dolor sobreviene normal mente en el curso de un esfuerzo y no en re­poso; se calma en pocos segundos tras la toma de algún medicamento que contenga nitrogli­cerina.

Médico a consultar de urgencia: cardiólogo.

Tratamiento: se basa en la hospitalización con reposo, vigilancia cardiológica y adminis­tración de nitroglicerina y oxígeno. Si las crisis de angina de pecho sobrevienen frecuente­mente, se puede recurrir a una intervención quirúrgica de by-pass.

 

Apendicitis.

La apendicitis es la inflamación aguda del apéndice (pequeño divertículo del intestino). Es la urgencia más frecuente en ci­rugía digestiva.

Signos clínicos: dolor de aparición súbita o progresiva en el costado derecho, a nivel del «bajo vientre, que a veces irradia a todo el ab­domen; fiebre moderada de 38 °C, estreñi­miento o diarrea; náuseas o vómitos; lengua «cargada con aliento fuerte; el abdomen es duro a la palpación.

Médico a consultar de urgencia: cirujano di­gestivo.

Tratamiento: se basa en la intervención qui­rúrgica de extirpación del apéndice enfermo. No se debe esperar ante una apendicitis, ya que puede llegar a producir una peritonitis, que es una afección mortal.

 

Arteritis de las extremidades inferiores.

La arteritis de las extremidades inferiores agrupa las lesiones de la pared arterial cuyo re­sultado es la obliteración total de la arteria.

 Signos clínicos: según la gravedad clínica se definen 4 estadios. Estadio 1: no hay dolores, pero sí desaparición de uno o varios pulsos (que indican la obliteración de una o varias ar­terias). Estadio 2: al cabo de un cierto esfuerzo durante la marcha, el paciente siente un vivo dolor que le obliga a detenerse; el dolor de­saparece en reposo. Estadio 3: el paciente siente dolor cuando está estirado, no puede dormir más que con las piernas colgando. Estadio 4; es el estadio más grave; hay a teraciones tróficas (piel en mal estado) y puede llegar a provocar una gangrena.

Médico a consultar: cardiólogo o flebólogo.

Tratamiento: se basa en anticoagulantes y va­sodilatadores y, sobre todo, en la higiene de vida. La supresión del tabaco es primordial. Si el tratamiento médico se muestra ineficaz, se impone la cirugía. En caso de que la enfer­medad se halle en un estado muy avanzado, la única solución es la amputación del miem­bro inferior.

 

Artritis.

Las artritis son debidas a una infla­mación de la membrana sinovial que recubre una articulación móvil.

Signos clínicos: dolor inflamatorio caracterís­tico por su inicio rápidamente progresivo. El dolor es pulsátil, generalmente nocturno, des­pierta al paciente durante la segunda parte de la noche y alcanza la intensidad máxima por la mañana, difuminándose después de un pe­ríodo de «desbloqueo>. La articulación está rí­gida, impidiendo el movimiento; aparece en­rojecida, caliente y dolorosa a la palpación.

 Médico a consultar: reumatólogo.

 Tratamiento: es diferente, según la causa de la artritis, pero siempre comprende la inmo­vilización de la articulación. Si no se trata la artritis rápidamente, puede degenerar en la destrucción de la articulación.

 

Artrosis.

La artrosis se debe a alteraciones del cartílago articular.

Signos clínicos: dolor mecánico a nivel de la articulación, poco irradiado, normalmente sordo y permanente, agravado por la utiliza­ción excesiva de la articulación, que se calma durante el reposo. Suele sobrevenir al poner en movimiento la articulación después de una Inmovilización prolongada; son frecuentes los crujidos, generalmente poco dolorosos. La ri­gidez articular aparece tardíamente, durante el curso de la evolución.

Médico a consultar: reumatólogo o médico de cabecera.

Tratamiento: no existe ningún tratamiento médico que haga desaparecer por completo el dolor. En casos determinados suele recurrirse a la cirugía.

 

Asma.

El asma está caracterizada por una exa­geración de la sensibilidad de la tráquea y los bronquios a los factores irritantes, que producen un estrechamiento de las vías respiratorias. Es una afección alérgica que puede so­brevenir por una crisis o ser crónica.

signos clínicos: el enfermo puede prevenir cuándo va a sobrevenir la crisis por los signos que la preceden (dolores de cabeza, ansiedad, picor, estornudos o tos). La crisis se caracteriza por una dificultad respiratoria intensa, muy angustiosa, con sensación de ahogo y nece­sidad de aire, a veces incluso con sensación de muerte inminente.

Médico a consultar: neumólogo.

Tratamiento: se basa en la teofilina, medi­camento broncodilatador y anti inflamatorio. Es aconsejable buscar también el agente aler­gizante para evitarlo, si es posible, en el fu­turo. Existen formas muy graves de asma para las que está prescrito la hospitalización en un medio especializado.

B  Volver

Bronquitis.

La bronquitis es una inflamación de los bronquios, generalmente de origen infeccioso, bacteriano o vírico; en ocasiones puede ser de origen irritativo por inhalación de una sustancia tóxica, como el tabaco. Puede ser aguda o crónica.

Signos clínicos: fiebre de 38-39 °C con dolo­res articulares y musculares; accesos de tos in­termitente, en un primer estadio sin expec­toración; dolor torácico. A continuación, aparece una expectoración (esputos), al tiempo que el dolor disminuye; a veces hay dificultad respiratoria.

No se habla de bronquitis crónica más que si existe una tos permanente o intermitente (independientemente de cualquier enferme­dad pulmonar preexistente) durante más de dos años y durante, al menos, 3 meses al año. Médico a consultar: neumólogo.

Tratamiento: se basa en la supresión del  pro­ducto tóxico imitativo causante, como e ta­baco, y en el consumo adecuado de antibió­ticos; se prescribe una kinesiterapia respiratoria en el caso de bronquitis crónica, para aprender a tener una tos eficaz de modo que las secreciones no tapen los bronquios.

C  Volver

Calacio.

El calacio es una tumefacción en forma de avellana que se desarrolla a nivel de una glándula del párpado (glándula de Meibo­mió).

Signos clínicos: enrojecimiento frente a la tu­mefacción del párpado afectado. El calacio puede producir una alteración de la visión por compresión del globo ocular. Evoluciona de manera espontánea hacia el enquistamiento. Es posible la aparición de recidivas. Puede ser un indicio de diabetes.

Médico a consultar: si el tamaño del calacio es importante, es preferible consultar a un oftalmólogo dentro de las primeras 24 a 48 horas.

Tratamiento: si el calacio es grande, el único tratamiento eficaz es la incisión quirúrgica y el vaciado. En caso de recidiva, hay que exami­nar el tumor para verificar que no se trata de un cáncer. Si el calacio es pequeño, se pres­criben apósitos húmedos frecuentes, a veces asociados a una pomada oftálmica o un colirio antibiótico.

 

 

Cáncer de intestino.

Va en aumento en los países industrializados.

Signos clínicos: varían según el asiento del tu­mor: dolor o molestias; tirantez o distensión; estreñimiento o alternancia diarrea-estreñimiento. oclusión intestinal; hemorragias ana les (negras o rojas); alteración del estado general y de la masa abdominal.

Médico a consultar: gastroenterólogo.

Tratamiento: se basa en la cirugía asociada a la radioterapia. No se conocen medios de diagnóstico precoz, pero resulta primordial el tratamiento de las lesiones precancerosas, como los pólipos intestinales.

 

Cáncer de mama.

El cáncer de mama afecta a una mujer de cada 25. El hombre está 100 veces menos afectado. Representa la primera causa de muerte por cáncer en la mujer (16 %).

Signos clínicos: el síntoma principal es un tu­mor único, normalmente acompañado por pe­queños ganglios a nivel de la axila del mismo costado. Algunas veces, se producen derrames por el pezón, sangrantes o de aspecto lechoso. Los dolores óseos debidos a la metástasis sue­len ser reveladores de este tipo de cáncer. Médico a consultar urgentemente: médico de cabecera, que dirigirá a la enferma a un equipo especializado.

Tratamiento: el equipo pondrá en práctica una estrategia terapéutica. Según el estadio del cáncer se seguirá una cirugía, quimioterapia, hormonoterapia o radioterapia. El diagnóstico precoz es primordial; de aquí el interés de la autopalpación. Al mínimo bulto sospechoso hay que consultar al médico.

 

  Cáncer de ovario.

Es el cáncer ginecológico más grave.

Signos clínicos: trastornos en la menstrua­ción de todo tipo (menstruaciones demasiado abundantes, hemorragias vaginales fuera de la menstruación); signos hormonales (viriliza­ción, por ejemplo); dolores abdominales agu­dos (raramente); masa abdominal palpable; alteración injustificada del estado general; vientre hinchado con sensación de líquido en el interior.

Médico a consultar: ginecólogo.

Tratamiento: basado siempre, en principio, en la cirugía seguida de radioterapia o de qui­mioterapia si es necesario. A veces se practica una segunda intervención para verificar de visu y apreciar la eficacia terapéutica. No se cono­cen medios de diagnóstico precoz, por lo que generalmente se interviene en un estadio avanzado.

 

Cáncer de piel.

Predominan dos grandes ti­pos de cánceres cutáneos: el «lunar que de­genera (melanoma maligno) y el tumor cutáneo (epitelioma).

Signos clínicos: del melanoma maligno: au­mento del tamaño del lunar; irregularidad de los bordes con muescas; aparición de diversos colores (rosa, marrón, azul); superficie irregu­lar, con zonas más o menos densas; desapa­rición del vello sobre el lunar; sensación de irritación local, con hormigueos o dolores. El melanoma maligno puede ir acompañado de una inflamación de los ganglios. El melanoma maligno es un cáncer poco frecuente y grave.

Signos clínicos: del epitelioma cutáneo: el epi­telioma es de aspecto variable (tumor duro o blando; rojo, amarillo o marrón). Se produce normalmente a nivel de la cara, mejillas, pár­pados u orejas.

Médico a consultar: dermatólogo. Tratamiento: los tratamientos se basan en la radioterapia, la cirugía plástica y las técnicas dermatológicas (láser, electrocoagulación).

 

Cáncer de próstata.

Es una enfermedad del hombre de edad avanzada, causa de gran mor­talidad después de los 75 años.

Signos clínicos: dificultad o imposibilidad de orinar; necesidad de orinar varias veces al día de forma continuada y, a menudo, durante la noche; presencia de sangre en la orina y la eya­culación; dolores óseos debidos a las metás­tasis.

Médico a consultar: urólogo.

Tratamiento: basado en la cirugía, radiotera­pia, hormonoterapia o quimioterapia. El tacto rectal permite el diagnóstico precoz. Las per­sonas de edad avanzada deben consultar re­gularmente a su médico.

 

Cáncer de testículo.

Es un tumor poco fre­cuente que se da en el adulto joven; está con­siderado como la primera causa de muerte por cáncer entre los 20 y los 35 años.

Signos clínicos: tumor en el escroto, indoloro, que produce sensación de pesadez, acompa­ñado de un dolor agudo debido, a veces, a una hemorragia intratumoral; masa abdominal palpable (poco frecuente); a veces agranda­miento de los senos.

Médico a consultar: urólogo.

Tratamiento: basado siempre, de entrada, en la cirugía, acompañada de quimioterapia o ra­dioterapia si es necesario.

A veces, se descubre este cáncer tardía­mente, porque el sujeto joven no se atreve a consultarlo. Así pues, ante el mínimo bulto in­traescrotal o dolor testicular anormal, hay que consultar al urólogo.

 

Cáncer de tiroides.

 El cáncer de tiroides es poco frecuente y afecta en mayor medida a la rnujer joven; su evolución es muy lenta.

Signos clínicos: tumefacción indolora del cuello, de consistencia firme o dura; a veces se produce una dificultad para hablar, para co­mer y para respirar (en caso de un tumor muy voluminoso); ganglios a nivel del cuello. No existen signos de hipertiroidismo ni de hipo­tiroidismo; dolores óseos debidos a las metás­tasis; a menudo se encuentra en estos pacien­tes una irradiación cervical en la infancia.

Médico a consultar: endocrinólogo.

Tratamiento: basado en la cirugía, la radio­terapia y la duimioterapia.

 

  Cánceres de pulmón y bronquios.

Estas enfermedades van en aumento, debidas prin­cipalmente a los efectos del tabaco.

Signos clínicos: tos, esputos sanguinolentos, ataques repetidos de bronquitis; dolores to­rácicos; dificultad para respirar y para hablar; alteración del estado general; presencia de ganglios en las axilas o en el hueco de la parte superior de la clavícula.

Médico a consultar: neumólogo.

Tratamiento: se basa, según la evolución de la enfermedad, en la radioterapia o la qui­mioterapia y la cirugía. No se han descu­bierto medios para el diagnóstico precoz; la detención del tabaquismo es un actor pri­mordial.

 

  Cánceres de útero.

 Son cánceres frecuentes, de bastante buen pronóstico. Se pueden diag­nosticar precozmente, gracias a los frotis cér­vico-vaginales. El cáncer de cuerpo de útero sobreviene, generalmente, después de la me­nopausia.

Signos clínicos: los cánceres de cuello y cuerpo del útero tienen signos prácticamente idénticos, que son: flujo vaginal sangrante fuera de la menstruación; pérdidas asociadas o no a este flujo.

Médico a consultar: ginecólogo.

Tratamiento: basado en la radioterapia, aso­ciada a la cirugía y quimioterapia, según la evolución de la enfermedad. La prevención se basa en las visitas regulares al ginecólogo, so­bre todo cuando se tienen relaciones sexuales frecuentes. También es posible diagnosticar las enfermedades precancerosas y, así, actuar antes de la aparición del cáncer.

 

Cánceres otorrinolaringológicos.

 Los cán­ceres otorrinolaringológicos son muy frecuen­tes en los dos sexos (12 % del total de los cán­ceres). La edad media del paciente en el momento del dìagnóstico es de unos 60 años. Signos clínicos: trastornos de la masticación y la deglución (dificultad para tragar los ali­mentos, dolores de oído en el momento de tragar); anomalías de la elocución y dificultad para hablar (voz nasalizada o ronca). A veces hay problemas respiratorios, tos, esputos san­guinolentos y hemorragias nasales.

Médico a consultar: otorrinolaringólogo. Tratamiento: depende del órgano afectado dentro de la esfera de la O.R.L. Normal­mente, se basa en la asociación de cirugía, ra­dioterapia y quimioterapia. Hay que señalar que la asociación de alcohol y tabaco es ex­tremadamente nociva y desempeña un papel importante en la aparición de este tipo de cánceres.

 

Catarata.

La catarata es una afección muy frecuente de la tercera edad, cuya causa es desconocida.

Signos clínicos: pérdida de visión, deslum­bramiento y molestia de la luz viva; visión do­ble de un solo ojo; pupila blanca.

La catarata puede tener otras causas, ade­más de la senilidad: la rubéola o la toxoplas­mosis durante el embarazo transmiten la en­fermedad al recién nacido; una miopía fuerte; la diabetes o medicamentos como los corti­coides.

Médico a consultar: oftalmólogo.

 Tratamiento: en caso de catarata senil, el único tratamiento posible es la cirugía; en otros casos, hay que tratar la enfermedad cau­sante.

 

Cervicalgia o dolor de cuello.

La cervicalgia es un dolor de cuello en el centro o lateralì­zado que se irradia hacia el hombro.

Signos clínicos: dolor a veces muy vivo, que se agrava en posición erguida y por los mo­vimientos del cuello; rigidez que puede pro­ducir molestias o imposibilidad de girar la ca­beza; posición estática del cuello; palpación dolorosa del cuello; los movimientos del cue­llo a veces producen dolores en uno o ambos brazos. La cervicalgia puede ser debida a va­rias causas, como tortícolis o artrosis de la co­lumna vertebral.

Médico a consultar: médico de cabecera, si el dolor persiste.

Tratamiento: se basa en los analgésicos, los relajantes musculares y, a veces, en los anti­infÏamatorios.

 

Ciática.

La ciática es el resultado de un con­flicto entre una de las raíces nerviosas del ner­vio ciático y su correspondiente disco inter­vertebral.

Signos clínicos: el dolor es el signo principal; normalmente comienza de modo súbito, como consecuencia de un movimiento brusco. El trayecto del dolor es necesaria­mente la nalga, la ,parte trasera del muslo y después puede seguir por el costado de la pierna y el dorso del pie hacia el dedo gordo, o por la parte trasera» de la pierna, el talón y la planta del pie hacia el 5 dedo, según la raíz nerviosa afectada. También se produce una ri­gidez de la columna vertebral. Algunas veces puede aparecer parálisis del miembro inferior.

Médico a consultar: reumatólogo o neuró­logo.

Tratamiento: se basa en los analgésicos, anti­inflamatorios, relajantes musculares y el re­poso. El hecho de poner una tabla bajo el col­chón mejora, a veces, el estado del paciente. La ciática paralizante constituye una urgencia; hay que practicar una intervención quirúrgica lo más rápidamente posible, para descompri­mir la raíz nerviosa.

Cistitis.

La clsutis es una inflamación de la pared de la vejiga. Se presenta con mucha más frecuencia en la mujer.

Signos clínicos: dolor vesical a nivel del pu­bis, intenso o moderado, durante la micción o inmediatamente después; a menudo aparece quemazón durante y al final de la micción. La orina es frecuentemente purulenta; mayor ne­cesidad de orinar en el curso de la jornada y por la noche. Las micciones son frecuente­mente imperiosas, pero se evacua poco volu­men de orina. A veces, se encuentra un poco de sangre en la orina.

Médico a consultar: médico de cabecera.

Tratamiento: se basa en un tratamiento con antibióticos durante diez días y con ingerir abundante liquido.

 

  Cólicos nefríticos.

Los cólicos nefríticos se deben a la presencia de un cálculo renal (pie­dra) en un uréter. Afectan más a menudo al hombre que a la mujer, sobre todo entre los 30 y los 50 años.

Signos clínicos: dolor muy agudo, favorecido por contracciones espasmódicas, de localiza­ción lumbar unilateral, que se irradia hacia los órganos genitales externos; dolor intenso, al­gunas veces acompañado de. náuseas y vó­mitos. No se calma en ninguna posición. Hay dificultad para orinar; sangre en a orina; el do­lor cede bruscamente con una emisión de orina abundante que contenga un cálculo o arena; el rostro del paciente suele estar pálido y recubierto de sudor, pero la temperatura es normal.

Médico a consultar: médico dc cabecera (de urgencia, pues el dolor es muy intenso).

Tratamiento: basado en los analgésicos, los antìinflamatorios y una restricción dc líquidos durante la crisis. Si la crisis no cede, hay que recurrir a medios mas especializados. Para prevenir una nueva crisis, hay que beber abun­dantemente y seguir una nueva higiene de vida, evitando los alimentos que favorecen la formación de cálculos.

 

Coma.

El coma es una alteración de la conciencia que se traduce por una menor sensi­bilidad a las estimulaciones y por una peor adaptación de las respuestas. Todo coma agudo constituye una urgencia vital.

Signos clínicos. Se distinguen tres estadios:

 1. coma ligero (obnubilación): se puede eje­cutar una orden simple; hay una respuesta a las estimulaciones verbales.

2. coma moderado (estupor): hay reacción de despertar y de gesto ante el dolor.

3.coma profundo: hay una ausencia total de respuesta motriz.

Tratamiento: se hace en un servicio especia­lizado; el enfermo precisa respiración asistida con una máquina.

 

Conjuntivitis.

La conjuntivitis es una enfer­medad extremadamente contagiosa, debida a una inflamación de la conjuntiva.

Signos clínicos: secreciones matinales que dan la impresión de tener los ojos «pegados,>; impresión de molestia en la visión, como si se tuviera arena entre el párpado y la córnea; ojo enrojecido, hinchado, lloroso, pero sin pér­dida de visión. Puede ser debida a un virus, a una bacteria o a hongos. Incluso puede de­berse a causas alérgicas.

Médico a consultar: oftalmólogo, lo más rá­pidamente posible.

Tratamiento: es diferente (colirio antibiótico, corticoides, etc.) según el origen de la conjun­tivitis. Si la causa es la alergia, hay que supri­mir el agente -causante: el maquillaje, por ejemplo. La conjuntivitis es muy contagiosa; por este motivo los enfermos no deben tener contactos de proximidad con otras personas.

 

Cuerpos extraños en el globo ocular.

La presencia de un cuerpo extraño afecta al buen funcionamiento del ojo. Todo retraso en el tratamiento es, pues, grave.

Signos clínicos: enrojecimiento conjuntival acompañado de lagrimeo y secreción ocular, aunque sin pérdida de visión; a la luz se siente dolor y el párpado tiende a cerrarse; dolor lo­calizado que incita a frotarse el ojo.

Médico a consultar: oftalmólogo, muy rápi­damente, si no se ve el cuerpo extraño.

Tratamiento: gracias a diferentes aparatos, el especialista quita fácilmente el cuerpo ex­traño. Se aplica la vacuna antitetánica, si el pa­ciente no está ya vacunado.

 

D  Volver

 

Demencia.

La demencia es un estado que se caracteriza por un debilitamiento global, ad­quirido y de evolución progresiva, del con­junto de las facultades intelectuales.

Signos clínicos: pérdida de la memoria, es­pecialmente sobre los hechos recientes; ano­malías del razonamiento lógico y del juicio. El enfermo no reconoce a las personas y no sabe situarse en el tiempo y el espacio. A veces, se producen trastornos del comportamiento. Médico a consultar: neurólogo.

Tratamiento: no hay ningún tratamiento mi­lagroso. Si coincide con alguna enfermedad subyacente, hay que tratarla.

Depresión.

La depresión es un trastorno de la personalidad en el que se encuentra afec­tada la disposición afectiva. Es frecuente en la población (3 %). El riesgo de mayor gravedad es el suicidio.

Signos clínicos: hay que distinguir entre depresión endógena, en la que no existe ninguna circunstancia desencadenante aparente en el plano físico o psíquico, y desprecian «psicógena, en la que existen factores psicológicos que pueden explicar el trastorno.

Depresión endógena: inhibición importante; insomnio «terminal, que se caracteriza por un deportar matinal prematuro y ansioso; agra­vación matinal del stress.

Depresión psicógena: sensibilidad del compor­tamiento a las condiciones ambientales; insomnio «inicial», que se caracteriza por una di­ficultad a la hora de conciliar el sueño; tendencia al agravamiento del problema por la noche.

En ambos casos existe una gran angustia

 Médico a consultar: siquiatra.

Tratamiento: se basa en los medicamentos antidepresivos y en una psicoterapia adaptada a cada caso.

 

Diabetes.

La diabetes es una enfermedad re­sultante del aumento del contenido de azúcar en sangre. Hay dos tipos de diabetes: insuli­nodependiente y no insulinodependiente. Es una enfermedad que puede ser muy grave, incluso mortal, si no se trata adecuadamente.

Signos clínicos: necesidad frecuente de ori­nar; necesidad acrecentada de beber y de co­mer; adelgazamiento u obesidad recientes; gran fatiga. Si no se trata, puede originar com­plicaciones renales, oculares, neurológicas, cardíacas o cutáneas.

Médico a consultar: endocrinólogo. Tratamiento: se basa en una nueva higiene de vida (hay que enseñar al enfermo a vivir con su enfermedad), en la insulina, en caso de diabetes insulinodependiente, o en los medicamentos hipoglucemiantes, en caso de diabetes no insulinodependiente. Hay que aprender también a prevenir las crisis hipoglu­cémicas, y a ver rápidamente si su tratamiento está desequilibrado con controles diarios de la tasa de azúcar en sangre.

 

Diarrea.

La diarrea designa evacuaciones fre­cuentes de materias blandas o líquidas. Hay dos tipos de diarrea: la diarrea aguda y la diarrea crónica.

Signos clínicos: la diarrea puede presentar co­lor amarillo (aspecto de sopa de guisantes), prueba de que los alimentos no son bien di­geridos; cuando la defecación va acompañada de un dolor vivo, se llama «colitis aguda». A veces se encuentra sangre en las heces. Hay que desconfiar de una alternancia diarrea-es­treñimiento: puede ser el primer signo de un cáncer.

Las diarreas agudas son, por lo general, de origen infeccioso, mientras que las diarreas cró­nicas aparecen como consecuencia de enfer­medades generales. Ante toda diarrea, se ha de definir el color, la consistencia, el número de deposiciones por día y los antecedentes mé­dicos, a fin de poder seguir el tratamiento más adecuado.

Médico a consultar: médico de cabecera o gastroenterólogo.

Tratamiento: depende de la causa que pro­duzca la diarrea, aunque suele basarse en el ayuno hasta la desaparición de los síntomas. Existen, además, medicamentos antidiarrei­cos.

 

Dolores.

El dolor es una sensación subjetiva por parte del paciente. Se encuentra en mu­chas enfermedades.

Hay diferentes tipos de dolor: espasmo, contractura, quemadura, terebrante, pinza­miento, etc. Hay que apreciar la intensidad del dolor de forma objetiva (lo que, a veces, re­sulta muy difícil).

Médico a consultar: en todos los casos, pues en nuestros días se dispone de remedios efi­caces contra el dolor, se consultará, de en­trada, al médico de cabecera.

Tratamiento: se basa en los analgésicos me­nores o mayores, según el tipo de dolor. Exis­ten, sin embargo, equipos de atención espe­cializados contra el dolor.

 

E  Volver

 

Eccema.

La eccema es una enfermedad alér­gica frecuente.

Signos clínicos: el eccema comienza por un prurito, después aparece una mancha roja se­minada de pequeñas vesículas superficiales, transparentes, de contenido claro, que se abri­rán rápidamente. Una fase de descamación suele anunciar la curación de una placa. si se suprime la causa del eccema, desaparece el prurito y la epidermis vuelve a tomar su as­pecto normal sin cicatrices.

Médico a consultar: dermatólogo.

Tratamiento: se basa en la desinfección cu­tánea, corticoterapia local (excepto sobre el rostro) y la supresión del alergeno. Si el ec­cema se ha contraído durante el trabajo, el pa­ciente debe declararlo como enfermedad pro­fesional.

Edema agudo de pulmón (E.A.P.).

El edema agudo de pulmón es una enfermedad mortal debida a la presencia de liquido en el pulmón.

Signos clínicos: comienzo repentino, muchas veces nocturno, que comienza por una sensa­ción de opresión torácica y de cosquilleo de garganta que provoca accesos de tos; el pa­ciente se sienta un poco inclinado hacia ade­lante, cubierto de sudor, pálido y presenta una gran dificultad respiratoria. Él enfermo «escupe,> una especie de crema blanquecina o rosada.

Médico a consultar con extrema urgencia: hay que llamar al servicio de urgencias o a una ambulancia.

Tratamiento: se basa en los diuréticos, la morfina y los tónicos cardíacos. El enfermo debe ser hospitalizado en una unidad de cui­dados intensivos.

 

Embolia pulmonar.

La embolia pulmonar se define como la obliteración de la arteria pul­monar por un cuerpo extraño circulante en la sangre. De ello resulta un defecto de oxige­nación de los pulmones.

Signos clínicos: comienzo súbito; dolor to­rácico intenso en un solo lado; dificultad res­piratoria con tos seca; la piel se pone ,<azu­lada»; gran angustia. a veces con tendencia sincopal.

Médico a consultar urgentemente: cardió­logo o neumólogo.

Tratamiento: se basa en la hospitalización, los anticoagulantes, el oxígeno y una vigilan­cia exhaustiva. Se trata de una enfermedad mortal; el diagnóstico no es fácil, pues a me­nudo existen pocos signos que puedan orien­tar al médico.

 

Enuresis.

La enuresis es un trastorno menor del comportamiento, bastante frecuente, que se define como la micción involuntaria en ni­ños de más de 4 años; puede ser diurna, noc­turna o mixta. Se denomina primaria cuando el niño no ha llegado nunca a dominar el es­fínter.

Estos niños duermen generalmente más que La media, y la micción no sobreviene du­rante el sueño profundo, sino poco después de dormirse o cuando están a punto de des­pertarse.

Médico a consultar: pediatra o psiquiatra in­fantil.

Tratamiento: basado en consignas higiénico­dietéticas: no beber por la noche; enseñar al niño a detener una micción en curso; desper­tarlo hacia las 11 de la noche para hacerle ori­nar. A veces se tiene que recurrir a los anti­depresivos durante algunas semanas.

 

Epilepsia generalizada.

La epilepsia es una enfermedad caracterizada por la sobrevenida repetida y crónica de crisis en un mismo su­jeto. Es debida a la hiperactividad paroxística de un grupo de neuronas. Hay dos tipos de epilepsia: la «ausencia y la «crisis tónicocló­nica.

Signos clínicos: La ausencia: afecta a los niños. Es una alteración aislada («pérdida de con­tacto) y muy breve (algunos segundos) de la conciencia. El niño ignora padecer esta enfer­medad, pues no conserva ningún recuerdo de ella; la repetición de las ausencias constituye el «pequeño mal.

Crisis tonicoclónica: sobreviene después de la pubertad. Se desarrolla típicamente en tres fa­ses sucesivas, precedidas de una caída brutal. La fase tánica (10 a 20 segundos): contracción en flexión y después en extensión de todo el conjunto de músculos del cuerpo. La fase cló­nica (30 segundos): sucesión rítmica de sacu­didas musculares que afectan a todo el cuerpo. La fase resolutiva (puede durar varios minutos): dificultad para abrir la boca, con lo que puede producirse una mordedura de la lengua; pér­dida de orina y reiniciación ruidosa de la res­piración. Después de la crisis, la conciencia puede quedar aletargada durante un tiempo variable. El enfermo no conserva ningún re­cuerdo de la crisis.

Médico a consultar: neurólogo.

Tratamiento: basada en una higiene de vida y en los medicamentos antiepilépticos. Algu­nas profesiones están prohibidas a los epilép­ticos.

 

Esclerosis múltiple o en placas.

La escle­rosis múltiple o en placas es una enfermedad frecuente del sistema nervioso, cuya causa to­davía no se conoce. Ataca sobre todo al adulto joven.

Signos clínicos: déficit motor, disminución de la agudeza visual con dolores oculares; pico­res, sensación de aprisionamiento o de cons­tricción (impresión de coraza, de brazalete, de cinturón muy apreciado); sensaciones de cho­rreo de agua sobre el cuerpo; descoordinación de movimientos; perturbación del equilibrio, y de la palabra, que es acompasada y explo­siva; vértigos; diplopía; necesidad imperiosa de orinar o, por el contrario, retención urina­ria; impotencia sexual; trastornos psíquicos. Se trata de una enfermedad que sobreviene por crisis y que cede más o menos completa­mente.

Médico a consultar: neurólogo.

Tratamiento: la crisis se combate con corti­coides, aunque no se pueden impedir las re­cidivas.

 

Esquizofrenia.

La esquizofrenia es un tras­torno de la personalidad que forma parte de las psicosis, en la que predominan la disociación de la persona y la ruptura entre el sujeto y el mundo que le rodea (autismo). Es una de las afecciones mentales más frecuentes (0,5 % de

la población). El sujeto no es consciente de su problema.

Signos clínicos: La disociación: los actos es­tán en desacuerdo con los propósitos; las con­ductas sucesivas se producen sin continuidad o de forma contradictoria. Cuando se produce una asociación de pensamiento y de hecho que son incompatibles, se habla de discordan­cia (por ejemplo, cuando un paciente dice: «quiero a mis padres, por eso tengo ganas de matarlos). Se produce una discontinuidad del curso del pensamiento. Algunas veces, existen breves suspensiones durante el discurso (al­gunos segundos); frialdad de contacto; gran indiferencia y una reducción de la actividad. Se suelen observar actuaciones peligrosas, in­sólitas o extrañas.

El autismo: es el encerrarse en sí mismo, que se traduce por la evasión de la realidad y el predominio de la vida interior. El sujeto apa­rece distante, lejano, con la mirada ausente. Prefiere el aislamiento.

El delirio es constante, pero no siempre ma­nifiesto; los sujetos sienten la impresión de transformaciones corporales (los rasgos de su rostro cambian; no se reconocen en un es­pejo). Existe una alteración de la identidad: el sujeto se pregunta sobre sus propios orígenes; duda de su sexo; encuentra el mundo dife­rente, extraño y ficticio; frecuentemente tiene la sensación de que el entorno le es hostil. Piensa que alguien le «roba» su pensamiento.

Médico a consultar: psiquiatra.

Tratamiento: se basa en los neurolépticos, los ansiolíticos y la psicoterapia. No existe ningún tratamiento milagroso; el esquizofrénico no se cura, pero puede adaptarse más fácilmente a la sociedad en que vive.

 

Estreñimiento.

El estreñimiento es la emi­sión de deposiciones demasiado pequeñas, demasiado duras, demasiado difíciles de eva­cuar, demasiado escasas o que sólo alivian un poco o nada la necesidad de defecar. Se ad­mite que existe estreñimiento cuando la fre­cuencia de las deposiciones es inferior a 3 por semana.

Para definir el estreñimiento hay que preci­sar: su fecha de aparición; su evolución capri­chosa o progresiva; el grado de molestia que entraña; el aspecto de las deposiciones; la pre­sencia o no de dolores, de sangre o de «fle­mas" en las heces; de náuseas o de vómitos; de un adelgazamiento o de un incremento de peso.

Médico a consultar: médico de cabecera si el estreñimiento persiste.

Tratamiento: basado en los laxantes, lavati­vas e ingestión de líquido abundante (al me­nos 2 litros al día).

 

F Volver

 

Forúnculo.

Es una infección del vello origi­nada por un estafilococo que produce su ne­crosis.

Signos clínicos: un bulto rojo y doloroso con un pequeño edema de pelo. Al cabo de algu­nos días de maduración, el forúnculo se abre, dejando salir la pus y restos diversos llamados raíz.

Médico a consultar: dermatólogo.

Tratamiento: se basa en cuidados locales a base de desinfectantes y exéresis de la raíz, con unas pinzas; se prescriben antibióticos a la mas mínima duda de evolución severa. Se­gún la localización, el forúnculo puede ser muy grave, por ejemplo en la cara, y producir una infección a veces mortal.

 

G Volver

 

Gonococia.

La gonococia o blenorragia es una enfermedad de transmisión sexual debida a una bacteria llamada gonococo.

Signos clínicos: quemazón que produce vivos dolores durante la micción; enrojecimiento y secreción del meato urinario (el extremo del glande está muy inflamado).

Médico a consultar: médico de cabecera, rápidamente.

Tratamiento: se basa en un tratamiento a base de antibióticos. Como la gonococia es una enfermedad de transmisión sexual, es in­dispensable tratar a la pareja o personas con quienes se hayan tenido relaciones sexuales. T s prevención de la enfermedad se basa en una buena educación sexual, sobre todo en el adolescente.

 

Gota.

La gota es una enfermedad articular, que sobreviene a menudo en las personas obesas de sexo masculino. Es debida a depó­sitos de ácido úrico dentro de la articulación (la del dedo gordo del pie la mayoría de las veces).

Signos clínicos: dolor agudo muy intenso en el curso de la 2º mitad de la noche de

tipo terebrante, de quemazón a nivel del dedo gordo del pie. El paciente no soporta el con­tacto de la ropa; la articulación del dedo gordo del pie está tumefacta, enrojecida, de color de heces de vino; la piel es reluciente; el edema puede extenderse al dorso del pie; la fiebre es habitual, cerca de los 38 °C; también puede asociarse un cólico nefrítico, al precipitar, a ve­ces, el ácido úrico a nivel del riñón.

Otras articulaciones, como la rodilla, pue­den ser víctimas de un acceso de gota.

Médico a consultar: médico de cabecera, sin tardar.

Tratamiento: se basa en la colchicina, que alivia rápidamente al paciente. Pueden em­plearse otros medicamentos si los ataques de gota se repiten frecuentemente. Hay que se­guir un régimen pobre en ácido úrico para evi­tar que se produzcan nuevas crisis.

 

Gripe.

La gripe es una infección contagiosa debida a un virus. Esta enfermedad aparece por olas epidémicas.

Signos clínicos: fiebre de 39-40 °C; el enfermo está fatigado, tiritando; dolor de cabeza y dolores en «todo el cuerpo asociados a las curvaturas lumbares; dolor de garganta, acom­pañado de moqueo frecuente y de tos. En las personas de edad avanzada o que padecen in­suficiencias respiratorias o cardíacas graves, la gripe puede ser mortal.

Médico a consultar: médico de cabecera.

Tratamiento: la gripe simple no requiere nin­gún tratamiento, aparte de reposo. Las gripes complicadas necesitan antibióticos y, si es ne­cesario, hospitalización. En las personas más sujetas a riesgo (ancianos, cardiópatas, neu­mopatas...).resulta muy implicada la vacuna­ción antigripal.

 

H Volver

 

Hemiplejía.

La hemiplejia es un déficit mo­tor, de importancia variable, de una mitad del cuerpo. Según el caso, puede ser completa (imposibilidad de cualquier “movimiento" del lado afectado) o parcial.

Signos clínicos: predomina sobre los músculos extensores de los miembros superiores y sobre los músculos flexores de los miembros inferiores. Si todavía es posible la marcha, se suele hacer «arrastrando" el pie del lado afec­tado; los reflejos del lado afectado son vivos; la cara también está afectada del lado enfermo o del contrario. La afección predomina sobre la zona inferior.

Médico a consultar: neurólogo.

Tratamiento: depende de la enfermedad que haya producido la hemiplejía.

Hemorragia.

La hemorragia es una pérdida de sangre. Puede producir un estado de shock morral si es en gran cantidad, o solamente una ligera anemia, si la cantidad es mínima.

Médico a consultar: si la hemorragia es im­portante, mal soportada o ha sobrevenido sin razón aparente, se debe consultar al médico de cabecera.

Tratamiento: depende de la causa de la he­morragia. Transfusión sanguínea en los casos graves.

 

Hemorroides.

Las hemorroides son dilata­ciones venosas que se exteriorizan fuera del ano. Aparecen generalmente después de un esfuerzo, de la defecación o del transporte de una carga pesada.

Signos clínicos: dolor vivo acompañado de la percepción de una pequeña bola alrededor del ano. Las hemorroides sangran algunas veces después de la defecación.

Médico a consultar: en todos los casos, mé­dico de cabecera o gastroenterólogo. Sólo él podrá afirmar la existencia de hemorroides. Se suelen atribuir a las hemorroides muchos san­grados anales, encubriendo así, involuntariamente, posibles cánceres rectales.

Tratamiento: se basa en las pomadas anti­hemorroidales y los analgésicos. Si no dan re­sultado, se interviene quirúrgicamente.

 

Hepatitis vírica.

La hepatitis vírica es una in­flamación del hígado debida a un virus. Hay tres virus que pueden producir la enfermedad: el virus A, el virus B y e! virus no A-no B, que pro­ducen tres hepatitis diferentes y contagiosas. Signos clínicos: cansancio acompañado de fiebre; falta de apetito; náuseas; dolor abdo­minal; erupción cutánea. También pueden presentarse dolor de cabeza o dolores articu­lares; la piel adquiere un color amarillo (ictericia); la orina es oscura y las heces se de­coloran.

Médico a consultar: gastroenterólogo.

Tratamiento: el médico debe declarar la en­fermedad, aislar al enfermo y examinar a las personas de su entorno para descartar que padezcan la enfermedad. Como para toda afec­ción vírica, no hay tratamiento especial. Existe la vacuna contra el virus B; la vacuna contra el virus A sólo es efectiva para evitar el contagio, pero no es permanente; se debe renovar en cada ocasión de riesgo.

 

Hernia de hiato.

La hernia de hiato es una migración permanente o intermitente de una parte del estómago a través del orificio eso­fágico del diafragma. Es decir, que hay un trozo de estómago en el tórax, lo que produce problemas digestivos debidos al reflujo de lí­quido gástrico dentro del esófago.

Signos clínicos: quemazón que sube a lo largo del esternón, sobre todo después de co­mer o en posiciones precisas, como al «atar los zapatos o al estar completamente estirado con la cabeza plana; dificultad para tragar; más raramente, dificultad para respirar, así como dolores torácicos.

Médico a consultar: gastroenterólogo.

Tratamiento: se basa en medidas mecánicas, como la elevación de la cabecera de la cama y la prohibición de llevar vestidos apretados, y medidas higiénicas. Algunos medicamentos y ciertas sustancias son desaconsejables, pues favorecen el reflujo: aspirina, tabaco, alcohol, lípidos; medicamentos antirreflujo gástrico.

 

Hernia de ingle.

La hernia de ingle (o hernia inguinal) es una protuberancia de una porción de intestino que pasa a través de una región más débil de la pared muscular del abdomen. Es una afección muy frecuente, y más en los hombres que en las mujeres.

Signos clínicos: tumefacción que aparece es­pontáneamente o con motivo de un esfuerzo, generalmente indolora; tirón» ~ molestia al an­dar. Esta tumefacción es impulsiva con la tos, y reductible por presión. El gran riesgo de es­tas hernias es el estrangulamiento, que cons­tituye una urgencia quirúrgica.

Médico a consultar: cirujano digestivo.

Tratamiento: la única solución para la cura de esta hernia es una intervención quirúrgica.

 

Herpes.

El herpes es una enfermedad conta­giosa debida a un virus. Tiene dos localizacio­nes principales: herpes bucal y herpes genital.

Signos clínicos: un «grano» formado por va­rias vesículas, generalmente alrededor de la boca; dolor a ese nivel del tipo de las que­maduras o de los picores. En caso de herpes genital, el «grano,> puede encontrarse a nivel del cuello uterino o del glande, y puede pro­ducir dolores mientras se realiza el acto sexual. El herpes es una enfermedad recurrente; apa­rece con el frío, con el calor, en los cambios de tiempo, a causa del agotamiento, del stress, etcétera.

Médico a consultar: dermatólogo.

Tratamiento: no existe ningún tratamiento que pueda eliminar totalmente la enfermedad, solamente hay productos que disminuyen el dolor y la duración de vida del herpes. Como es una enfermedad recurrente, algunas ve­ces se puede prevenir su aparición con ciertas precauciones, por ejemplo, protegiéndose del sol.

 

Hipertensión arterial.

La hipertensión arte­rial es un aumento de la tensión arterial. Es uno de los motivos más frecuentes de con­sulta, tanto al cardiólogo como al médico de cabecera.

Signos clínicos: se habla de hipertensión ar­terial cuando la presión arterial máxima «sistólica> es superior a 16 y cuando la mínima <,diastólica>, es superior a 9,5. Produce dolores de cabeza con predominio nocturno (desper­tando al enfermo); impresión de ver moscas volando; problemas auditivos: vértigos con zumbidos; «pinzamientos» en el extremo de los dedos de las manos o de los pies y ganas de orinar, a veces con dolores durante la mic­ción.

Médico a consultar: médico de cabecera o cardiólogo.

Tratamiento: basado en los medicamentos hipotensores y sobre todo en la higiene de vida: disminución del stress, vida regular, dis­minución del peso, de los aportes sódicos y de las grasas. El tratamiento es muy importante, pues evita todas las complicaciones de la hi­pertensión, que pueden ser mortales.

 

Hipertiroidismo.

El hipertiroidismo es la consecuencia de un hiperfuncionamiento de la glándula tiroides. La enfermedad puede lleg­ar a ser mortal si no se trata. g

Signos clínicos: taquicardia (frecuencia cardiaca demasiado elevada) acompañada de pal­pitaciones; dificultad respiratoria al esfuerzo; arterias que laten a nivel del cuello. Hay re­tracción del párpado superior que produce un guiño raro; adelgazamiento con la impresión de calor permanente y gran apetito; gran nerviosismo con temblores; debilidad mus­cular. A veces hay bocio tiroideo (aumento vi­sible de la tiroides); diarrea.

Médico a consultar: endocrinólogo.

Tratamiento: se basa en los medicamentos llamados antitiroideos de síntesis. Si no son eficaces, se puede recurrir, bien a la cirugía (se extirpa la tiroides), bien al tratamiento radiac­tivo. Los medicamentos tienen muchos efec­tos secundarios.

 

Hipoglucemia. La hipoglucemia es un des­censo del contenido de azúcar en la sangre. Puede producir complicaciones graves, como el coma o trastornos psiquiátricos crónicos.

Signos clínicos: fatiga súbita e intensa; inca­pacidad de concentración con alteraciones del carácter (alegría, agitación, ansiedad); dolores de cabeza con problemas visuales; palpitacio­nes cardíacas con palidez o enrojecimiento del rostro; temblores con sudores profusos; sen­sación de hambre imperiosa. La hipoglucemia sobreviene más frecuentemente en los diabé­ticos tratados.

Médico a consultar: endocrinólogo. Tratamiento se basa en la ingestión de azú­car.

 

Hipotiroidismo.

El hipotiroidismo es con­secutivo a una reducción del funcionamiento de la tiroides. Por sus complicaciones, puede ser mortal.

Signos clínicos: piel pálida, fría y seca; infla­mación del dorso de las manos y pies y de los párpados; los cabellos están secos, débiles y quebradizos; las uñas están estriadas y que­bradizas; caída de las pestañas y del pelo de las axilas y del pubis; lengua pastosa; voz ronca; gran fatiga con hipotermia; obesidad con falta de apetito; calambres musculares y estreñimiento. Son frecuentes las alteraciones de la memoria y, a veces, existe bocio tiroideo.

Médico a consultar: endocrinólogo.

Tratamiento: basado en hormonas tiroideas o extractos tiroideos.

 

I  Volver

 

Impétigo.

El impétigo es una infección cu­tánea superficial muy contagiosa, frecuente en el niño de edad escolar.

Signos clínicos: ampolla de pequeñas dimen­siones, que se convierte muy rápidamente en pústula y después se transforma en una costra amarillenta y rugosa. Hay picor y ganglios en las proximidades de la infección.

Médico a consultar: dermatólogo.

Tratamiento: es local, a base de desinfectan­tes y a veces pomada antibiótica; también se prescriben antibióticos orales. Se debe prohi­bir al niño ir a la escuela durante la fase con­tagiosa. Hay que buscar en el paciente otros focos de infección (por ejemplo: los dientes) y tratarlos para evitar que el impétigo recidive.

 

Infarto de miocardio. El infarto de miocar­dio es una necrosis irreversible de la pared del corazón. Su pronóstico es temible: debe ser tratado urgentemente.

Signos clínicos: dolor de comienzo súbito, a veces nocturno, de intensidad extrema. Se ex­tiende a todo el tórax. No se calma con ningún medicamento; descenso de la tensión arterial; fiebre moderada, a veces acompañada de náu­seas, vómitos o eructos. Hay gran stress, con sensación de muerte inminente.

Médico a consultar con extrema urgencia: hay que llamar al servicio de urgencias o a una ambulancia. El enfermo será hospitalizado en un servicio de reanimación especializado. Tratamiento: está basado en el reposo y la vi­gilancia en reanimación, así como en la ad­ministración de anticoagulantes y analgésicos. Hay que actuar con la máxima rapidez.

 

Infección urinaria.

La infección urinaria está definida por la presencia de bacterias superior a una cierta tasa en la orina, existan o no sig­nos clínicos acompañantes.

Signos clínicos: fiebre en tomo a los 39 °C~ , dolor a la micción; orina casi siempre turbia; necesidad frecuente de orinar. A veces existe dolor a nivel lumbar.

Médico a consultar: médico de cabecera, ne­frólogo o urólogo.

Tratamiento: se basa en la ingestión de antibióticos adecuados y de bebidas abundantes (2 litros por dia). En medio y al final del tra­tamiento se verifica la ausencia de bacterias en la orina.

 

Insuficiencia renal aguda.

La insuficiencia renal aguda es el fallo súbito de las funciones renales. Los desechos del cuerpo no pueden ser eliminados por la orina.

Signos clínicos: el sujeto no ha orinado en las últimas 24 horas o ha orinado menos de 100 ml en 24 horas; se conserva muy raramente la diuresis (volumen de orina) de 24 horas; hay edemas difusos; náuseas y vómitos; se siente una gran somnolencia; a veces, el paciente se halla en estado de shock con dificultad respi­ratoria.

Médico a consultar urgentemente: nefrólogo, que hospitalizará al paciente.

Tratamiento: se basa en una restricción hí­drica, supresión de codo aporte de sal, diu­réticos y otros tratamientos especializados, como la diálisis. También se trata la causa de fa insuficiencia renal aguda.

 

Insuficiencia renal crónica.

La insuficiencia renal crónica es la disminución progresiva e irreversible de las funciones excretoras del riñón.

Signos clínicos: el comienzo raramente es sú­bito; generalmente es progresivo, sin signos clínicos, que sólo aparecen en un estado avan­zado: edemas difusos, hipertensión arterial, trastornos digestivos (náuseas, vómitos, hin­chazón abdominal con diarrea), ganas de ori­nar frecuentes, picor frecuente y persistente. A veces hay dolores óseos.

Médico a consultar: nefrólogo.

Tratamiento: se basa en el tratamiento die­tético (restricción de los aportes de prótidos y de sal), corrección de la hipertensión arterial y de todas las restantes alteraciones biológicas. A partir de un cierto estadio se puede re­currir a una «suplencia renal" (diálisis), a la espera de la posibilidad de reaalizar un trans­plante renal.

 

L  Volver

 

Lumbago.

El lumbago se caracteriza por un dolor violento en la musculatura lumbar.

Signos clínicos: comienzo súbito, con motivo de un esfuerzo de levantamiento o de un «falso movimiento»; el dolor intenso impide al paciente enderezarse, y generalmente le obliga a quedarse en la cama. Este dolor se calma con el reposo; es impulsivo a la tos y el estornudo; existe irradiación lumbar con presióri dolorosa a este nivel.

Médico a consultar: médico de cabecera.

Tratamiento: basado en el reposo del pa­ciente estirado sobre un plano duro; medica­mentos contra el dolor (analgésicos) y antiin­flamatorios. Si el dolor no pasa, se recurre a las infiltraciones.

 

M  Volver

 

Meningitis.

La meningitis es una infección de las meninges; puede ser debida a bacterias, a virus y más raramente a hongos. Es una en­fermedad grave que precisa un diagnóstico ur­gente y un tratamiento adaptado.

Signos clínicos: comienza por un malestar ge­neral acompañado de escalofríos; fiebre de 40 °C; dolor de cabeza muy vivo; nuca rígida; dolor en todos los músculos; vómitos violen­tos; dolor ante cualquier contacto con la piel.

Médico a consultar urgentemente: médico de cabecera, que hospitalizará al paciente.

Tratamiento: se basa en la toma de antibió­ticos si la causa es una bacteria. En el caso de meningitis vírica, la evolución es favorable sin necesidad de tratamiento.

 

Migraña.

La migraña es una afección extre­madamente difundida, que afecta a entre el 10 y el 25 % de la población. Afecta mayoritaria­mente a la población femenina.

Signos clínicos: la migraña sobreviene por cri­sis o accesos cuya duración va de unas horas a uno o dos días. Hay un «dolor de cabeza que no concierne más que a la mitad del crá­neo; el lado puede cambiar según las

crisis, y a veces puede afectar a todo el cráneo. Pueden presentarse otros signos secundarios, tales como somnolencia o sensación de hambre.

Médico a consultar: neurólogo.

Tratamiento: se basa en medicamentos como

la aspirina u otros analgésicos, y en medidas higiénicas.

 

Mononucleosis infecciosa (M.N.I.).