Los
Chaná - Timbúes
Los
chanáes integraban el Grupo del Litoral. Cuyo hábitat se ubicaba en las
zonas costeras del río Paraná.
Son mencionados de sur a norte: chanás y beguás, timbúes y caracaráes,
corondas, quiloazas, calchines, mepenes y mocoretáes.
Ocupaban un extenso sector y básicamente su cultura era similar.
Se reconoce la existencia de gentilicios dobles: chaná - baguáes, chaná-
timbúes, beguá - chanáes.
Se cree que llegaron a esta región remontando el río Uruguay. Los restos
arqueológicos hallados parecen confirmarlo.
Aspecto
Físico
Del
Aspecto físico se destaca la estatura.
Hacen alusión a ella las viejas fuentes testimóniales, con respecto a
timbúes: " altos y bien formados".
Esta afirmación corresponde a los habitantes de ambas márgenes del Río
de la Plata y Paraná. Refiriéndose a los chanáes en particular: " de alta
estatura, más que los otros".
Antropológicamente estos datos fueron confirmados .
Pertenecían, a la raza Pámpida, al igual que los charruas.
Economía.
Armamento
Los
datos etnográficos no son tan claros como para que nos permitan una dilatada
y correcta exposición de la cultura material y espiritual del pueblo chaná-
Thimbu. Teniendo en cuenta las características que parecieran ser comunes
a los pueblos del Grupo del Litoral. Todos estos comían maíz, carne y
pescado.
De éstos los caracaráes y timbúes sembraban abatís ( maíz), calabazas
y habas, y todas las otras naciones no sembraban y su mantenimiento era
a carne y pescado.
La pesca era considerada como un medio de subsistencia muy importante.
La practicaban todos los grupos, sirviéndose de canoas monoxilas de 20
mts. de largo.
Cuando tenían excedentes de pescado lo conservaban secándolo al sol y
ahumándolo.
Extraían de él gran cantidad de fina grasa, en esa misma grasa, los timbúes
freían unos bollos de tierra que ingerían a modo de pan. A esta costumbre
se la denomina geofagia.
La economía estaba basada, principalmente
, en el cultivo y la pesca.
También
practicaban la caza de venados, avestruces, nutrias, etc. En la recolección
sobresalían la miel , vainas de algarrobas, raíces y caracoles.
El armamento consistía en arcos cortos y flechas con puntas de madera
y hueso. En zonas donde existían piedras, eran éstas utilizadas para la
confección de puntas, boleadoras, piedras de honda. También se menciona
el propulsor y la macana.
Vestimentas.
Adornos
En
épocas calurosas andaban desnudos, se señalaba el uso de mantos de pieles
generalmente de nutria, para la estación fría.
La mujer era hermosa, tenía los cabellos largos y castaños, usaba unos
aros que le tomaban las orejas. Ellos tenían en la cabeza un gorro de
pieles hechos con las cabezas de onzas con dientes y todo.
Se mencionaba también el uso de taparrabos y delantales de algodón.
Los adornos consistían en pinturas corporales, tatuajes, adornos auriculares.
Era común la perforación de las aletas nasales, donde se colocaban piedras
de colores.
A los hombres estaba reservado el uso del barbote.
Se destacaba el uso de adornos de metal.
Utensilios
de uso doméstico
Los
testimonios étnicos consultados no hacen mención de los utensilios y materia
prima. Sin embargo, prestigiosas personalidades del quehacer arqueológico
han podido determinar la existencia de un tipo particular de cerámica
que coincide con sus hábitats.
Ella se destaca por el modelado de apéndices con figuras zoomorfas, colocados
en los bordes o parte superior de los recipientes playos y de las llamadas
campanas, cuyo uso o funcionalidad no ha sido perfectamente aclarado hasta
el momento.
Otro tipo decoración es incisa, con guardas y figuras geométricas.
Vivienda
En
la construcción de una vivienda influye de manera especial el medio geográfico
y al estado cultural del pueblo que la determina.
En los etnos que basaban su
economía en la caza y recolección, como yaros y charruas, vimos que la
vivienda debía adaptarse a la movilidad necesaria para subsistir.
En cambio,
los chaná-timbúes eran sedentarios o semisedentarios, y construían sus
vivienda sobre los albardones vecinos de ríos y arroyos.
Se trataban de chozas comunes, regulares, con paredes de junco. Posiblemente
los techos eran de dos aguas, de paja.
Sociedad.
Creencias. Prácticas funerarias
Las
parcialidades estaban al mando de un Cacique.
Ellos reconocían la existencia de un gran Señor principal o general. Se
sabe que existían hechiceros.
El enterratorios era realizado
en cementerios cercanos a las aldeas. Se trataría de enterratorios de
primer grado con el cadáver en posición de descanso o en cuclillas.
Las mujeres
de los timbúes se cortaban las coyunturas del dedo antes de la muerte
de algún hijo o pariente cercano.
En los sepulcros de sus padres se los adornaban con plumas de avestruz,
y en cada uno plantaban un ombú, árbol bien frondoso pero muy triste,
y acudían allí la parentela de tiempo en tiempo a plañir sentidamente
al difunto.
Lengua
No
existe ningún documento escrito que nos informe acerca de la lengua de
este pueblo.
Se han vertido algunas suposiciones por parte de autores que la consideran
un desprendimiento de la lengua charrúa, mientras otros dicen que tendrían
vinculación con el guaycurú.
Paulatinamente, y en el menor de los casos fueron mestizándose aunque
la mayoría desapareció. No hay registros de que queden indígenas de este
grupo en la actualidad.
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