Relación entre educación y trabajo

En la actualidad debido a la situación económica y laboral resulta cada vez más complejo conseguir un trabajo que permita vivir en condiciones dignas. El trabajo es parte central del proyecto de construcción social y personal. El desempleo, su opuesto, genera desesperanza, exclusión y marginalidad.
Estamos en una época de empleo escaso, de inseguridad laboral. Los trabajos tienden a no ser estables y las personas se ven en la necesidad de cambiar y adaptarse a nuevas condiciones de trabajo. Contar con estudios abre un abanico más amplio de opciones. Las posibilidades crecen a medida que aumenta el nivel de escolaridad. Las estadísticas indican que la desocupación afecta en menos proporción a las personas con formación educacional superior. Quienes poseen más estudios se encuentran en mejor posición con respecto a la posibilidad de conseguir trabajo que aquellos que no lo tienen.


 
 
Nueva articulación

Las transformaciones socioeconómicas ocurridas en las últimas décadas obligan a redefinir la vinculación entre educación y trabajo. La creciente desarticulación de los sistemas educativos con respecto a las demandas de los mercados de trabajo, la desventaja estratégica que significa para la productividad y competitividad, la falta de atención del sistema educativo a las modificaciones operadas en el mundo de trabajo, obligan a discutir y redefinir cuáles son las competencias que el mundo del trabajo reclama a la educación.
Al decir de Filmus, en nuestro país, la crisis en la relación educación - trabajo se profundiza particularmente a partir de mediados de la década de los 70. El estancamiento y luego el decrecimiento en los índices de desarrollo económico y el agotamiento del modelo de estado benefactor fueron dos de los principales factores que mostraron la necesidad de replantear la relación. A estos elementos se les sumó posteriormente un conjunto de procesos que modificaron profundamente el mercado laboral argentino. Algunos de los más importantes fueron: la mayor globalización de la economía, la estructuración productiva, aparición de nuevas tendencias en la demanda de mano de obra, el avance científico tecnológico aplicado a los procesos productivos, los cambios de organización del trabajo y el menor peso de las organizaciones de trabajadores en la negociación de las relaciones laborales.
Pero también en el sistema educativo ocurrieron procesos que ensancharon la brecha respecto a las necesidades del trabajo.

Cambios en el mercado laboral

Daniel Filmus ha reconstruido la historia del mercado laboral en las últimas décadas. Permitiendo marcar el siguiente recorrido:
El período que se inicia a mediados de la década del 70 genera un conjunto de procesos en el mercado de trabajo que inciden en el cambio de rol que desempeña la educación respecto a la inserción ocupacional de la población.
En 1980 se produjo un crecimiento de la tasa de actividades. Este proceso rompe con la tendencia contraria que se manifestó en la década de los 70. La creciente necesidad de las familias carenciadas de compensar el deterioro salarial producido entre quienes ya trabajan, se resolvió enviando nuevos miembros en busca de trabajo.
Quienes se han incorporado en una proporción mayor al trabajo han sido los grupos de personas mayores y las mujeres de edad central, se trata de sectores de baja calificación y de un alto nivel de precarización en la relación laboral. Los jóvenes por su parte postergaron el momento de acceso al trabajo. Ello se debe a su mayor permanencia en el sistema educativo y a la dificultad de acceso al primer empleo.
La tendencia más notoria del mercado laboral argentino de los últimos años ha sido el crecimiento del desempleo.
A pesar de haber crecido en el último período el número de puestos de trabajo, este incremento no ha podido compensar el aumento vegetativo de la población en edad laboral y la ya mencionada incorporación de nuevos sectores a la población económicamente activa.

Mayor probabilidad de conseguir empleo

En momentos de profundo deterioro del mercado laboral, la importancia de la educación para obtener mejores posiciones se acrecienta.
El análisis de lo ocurrido en los últimos años muestra que la brecha laboral y de ingresos entre quienes poseen diferentes niveles educativos se ha ensanchado.
En los períodos en que la desocupación en nuestro país mostró índices relativamente bajos, el mayor nivel de escolaridad no resultó una importante ventaja comparativa para conseguir empleo. Existían ofertas para trabajadores con diferentes niveles de capacitación. En los últimos años esta tendencia se revirtió (Filmus, D.).


Mayor posibilidad de trabajar en relación de dependencia

Es posible observar un cambio en la composición interna del grupo de los cuentapropistas. Han aumentado su participación los sectores con menor nivel educativo en detrimento de quienes poseen escolaridad superior. De esta manera es posible advertir una paulatina descualificación del trabajo cuentapropista. El crecimiento del empleo doméstico entre las mujeres y las ocupaciones "refugio" entre los hombres son un ejemplo. Por otro lado, la crisis del ejercicio liberal de las profesiones universitarias ha obligado a que una porción de quienes pertenecen a esta categoría pasen a trabajar en relación de dependencia (Filmus, D.).
Al generar condiciones más favorables para acceder al trabajo asalariado, el mayor nivel educativo también permite obtener más posibilidades de acceso a mejores salarios, estabilidad y beneficios sociales, que actualmente están asociados a la relación de dependencia.


Mayor posibilidad de trabajar en las empresas más grandes

Filmus afirma que aun entre los trabajadores en relación de dependencia existen notorias diferencias. Las más importantes están vinculadas con el tamaño del establecimiento en el cual trabajan. Esta variable está íntimamente relacionada con la tecnología, la productividad, el salario, la estabilidad y los beneficios sociales.
Las empresas más grandes optan por incorporar trabajadores de alta escolaridad en una proporción relativamente mayor a los de baja escolaridad. La profunda segmentación del mercado laboral limita cada vez más a los trabajadores con nivel educativo medio sus posibilidades de acceder a los sectores modernos de la economía.


Mayor posibilidad de trabajar en el sector servicios

Las distintas ramas de la actividad económica han modificado el patrón de reclutamiento de mano de obra. El sector que ha incorporado más trabajadores en el último tiempo, el de servicios, privilegia cada vez más la contratación de personal con alto nivel educativo. Por el contrario, el sector de la construcción es el que demanda población con menos años de escolaridad (Filmus, D.).

Mayor posibilidad de acceso a mejores salarios y beneficios sociales

Según el trabajo de Filmus, ante la disminución general en el nivel salarial de los trabajadores ocurrida en los últimos años, quienes han perdido una proporción mayor de ingresos han sido los grupos que perciben salarios bajos y medios, y particularmente aquellos que tienen menor educación formal. Este proceso amplió la brecha que existía entre los ingresos de los grupos poblacionales con desiguales niveles de instrucción. La alta correlación existente entre nivel salarial y escolaridad parece justificar la inversión educativa que realiza la población.


El rol actual de la educación

Paulatinamente se ha ampliado la diferencia existente entre quienes acceden a diferentes niveles de escolaridad. Según las investigaciones de Filmus, quienes poseen menor nivel educativo cada vez tienen menos posibilidades de acceder al trabajo. Cuando lo logran, se agrupan mayoritariamente en los puestos más precarios, con menores salarios y beneficios sociales. Puestos que tienden a disminuir aceleradamente.
La incorporación de nuevas tecnologías y la transformación de los procesos productivos exigen la participación de trabajadores cada vez más capacitados. Al mismo tiempo expulsan mano de obra con pocos años de escolaridad.
En los momentos de expansión del mercado de trabajo y de movilidad social ascendente, la educación se convirtió en el trampolín que permitió a muchos ciudadanos alcanzar niveles sociales más altos. En las situaciones de crisis de la demanda laboral y de movilidad social descendente, la escuela se transforma en el paracaídas que posibilita el descenso más lento de quienes concurren más años al sistema educativo. Así como antes era necesaria la educación para mejorar relativamente la posición, ahora parece ser igualmente importante, pero para tratar de sostenerse en el marco de un movimiento social descendente (Gallart, M.A.).
Aplicada esta metáfora al sistema educativo, se puede afirmar que los argentinos han tenido que acceder a más años de escolaridad para intentar sostenerse en el mismo nivel ocupacional (Filmus, D.).


   
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