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Forma
de danza escénica característica del siglo XX. El ballet moderno floreció
principalmente, en aquellos países que carecían de una fuerte tradición
balletística. Aunque la danza moderna es originaria de Europa, en 1930, Estados
Unidos se convirtió en el centro para la experimentación de la danza. La mayor
parte de las primeras piezas eran solos de gran sencillez pero muy efectistas,
distintas a cualquier tipo de danza conocida, ya que en ese tiempo el baile
estaba dominado por los últimos ballets del siglo XIX que se caracterizaban por
los grandes elencos, por una gran variedad de piezas bailadas y por
espectaculares efectos escénicos. Pero tampoco el ballet fue siempre tan
monumental, y así como el ballet ha evolucionado a través de los siglos como
una tradición cambiante, lo mismo ha hecho la danza moderna durante su corto
periodo de existencia. Características
La
danza moderna, que se inició como una reacción contra el ballet clásico, se
define quizás, con más facilidad, por lo que no es que por lo que es. Sin
embargo, existen algunos rasgos comunes a todas las piezas de danzas modernas,
enormemente variadas, creadas durante el siglo XX. El coreógrafo-bailarín
En
la danza moderna la tendencia general es que un mismo artista actúe como coreógrafo
y como bailarín, y frecuentemente también como escenógrafo, iluminador y diseñador
de vestuario. En contraste, durante los últimos 300 años del ballet, rara vez
los coreógrafos han continuado bailando cuando estaban en la cima de su carrera
profesional. A diferencia de los coreógrafos de ballet que cuentan con un
lenguaje de pasos codificados, los bailarines modernos crean su propio lenguaje;
y así, casi siempre consideran una práctica necesaria el coreografiar y
bailar. Creación de un lenguaje de danza
Como
un lenguaje de danza implica elementos como la postura y el uso del peso del
cuerpo y la índole de los movimientos (sinuosos, angulosos, etc.) —así como
los movimientos específicos de la cabeza, torso, manos, brazos, piernas y
pies— la mayoría de los creadores de danza moderna consideran esencial
examinar su movimiento y desarrollar teorías sobre sus orígenes. Dentro de su
estilo suelen hacer referencia a la dinámica física que rige los movimientos
de la danza, como el papel que desempeña la ley de la gravedad, la respiración
o la columna. Las teorías pueden referirse a tradiciones étnicas y a otras que
no tengan que ver con el ballet. Utilización del espacio
De
acuerdo con el lenguaje convencional del ballet, los movimientos del bailarín
están desarrollados partiendo de la orientación básica de situarse frente al
público en la parte delantera del escenario. Al mismo tiempo, el intérprete
mantiene una postura erguida y una posición abierta, esto es, las piernas
giradas hacia fuera desde las caderas. Los bailarines modernos, en contraste,
normalmente mantienen una orientación multidimensional en el espacio escénico.
Sus acciones utilizan todas las dimensiones del espacio: a menudo los bailarines
se colocan de lado o de espaldas al público, no siempre se mantienen erguidos y
ejecutan algunos movimientos tendidos en el suelo o sentados. A pesar de la gran
variedad de los estilos de la danza moderna, todos dan siempre gran relevancia
al peso del cuerpo, mientras que en el ballet clásico el bailarín debe dar
siempre la impresión de no encontrarse sujeto a la ley de la gravedad. Relación con la música
Otra
de las peculiaridades de la danza moderna es la relación del movimiento con la
música. Es típico en el ballet tradicional que los impulsos y el acento del
movimiento vayan paralelos al ritmo de la música. Este paralelismo puede
encontrarse en la danza moderna, pero no siempre es así. Puede ser que la danza
sea creada primero y la música después, subrayando los impulsos del
movimiento, o incluso el climax del movimiento puede ir en sentido inverso al
ritmo de la música. Incluso puede no existir música y que lo único que se
oiga sean los sonidos de los movimientos del bailarín en una atmósfera de
silencio. (De hecho, esta relación independiente de la música y de la danza
moderna ha influido en algunos ballets contemporáneos). Historia
Podemos
dividir la historia de la danza moderna en tres periodos: el primero iniciado
alrededor de 1900, el segundo en 1930 y el tercero al finalizar la II Guerra
Mundial en 1945. Primer periodo
Las
tres primeras décadas de la danza moderna abarcan las carreras de las
bailarinas estadounidenses Isadora Duncan y Ruth Saint Denis y de la bailarina
alemana Mary Wigman, precedidas por una etapa de reacción de muchos bailarines
contra el vacuo espectáculo de los ballets del siglo XIX. Contemporáneas a
esta reacción surgieron dos revelaciones que ayudaron a inspirar un tipo de
movimiento más libre. Una de ellas fue un sistema de gestos expresivos y
naturales desarrollado por un filósofo del movimiento del siglo XIX, el francés
François Delsarte, como una alternativa al amaneramiento tan común en el
teatro. El otro era un sistema para enseñar ritmos musicales a través del
movimiento corporal, creado por el educador musical suizo Emile Jaques-Dalcroze,
que fue utilizado posteriormente como método de entrenamiento para bailarines. La década de 1930
Alrededor
de 1930, en Nueva York, surgió la segunda ola de bailarines modernos. Entre
ellos los estadounidenses Martha Graham, Doris Humphrey y Charles Weidman, los
cuales bailaron con Denishawn y la bailarina estadounidense de origen alemán
Hanya Holm que venía de la compañía de Mary Wigman. Estos bailarines
rechazaron las fuentes de movimiento externas para favorecer las internas, es
decir, recurrieron a las experiencias sobre actos naturales como las acciones de
respirar o de caminar y los transformaron en movimientos de danza. Durante
la década de 1930 los coreógrafos definían a la danza moderna en oposición
al ballet. Mientras la danza moderna quedaba establecida como una técnica con
su propia coherencia interna, el ballet era definido por la reafirmación de los
dogmas esenciales de su tradición. Evolución desde 1945
El
tercer periodo de la danza moderna empezó cuando terminó la II Guerra Mundial
en 1945 y aún continúa. Bailarines estadounidenses como Alwin Nikolais, Merce
Cunningham, James Waring, Paul Taylor, Alvin Ailey y Twyla Tharp se inspiraron
en la diversidad de estilos de danza del siglo XX. Sus trabajos combinan y
fusionan técnicas extraídas de la danza social, el ballet y la danza moderna.
(En los años que siguieron a la II Guerra Mundial, los coreógrafos de ballet
clásico utilizaban con la misma libertad la danza moderna). James
Waring y, más recientemente, Twyla Tharp han trabajado con compañías de
ballet clásico y con sus propias compañías de ballet moderno. Junto a Paul
Taylor y Alwin Nikolais, emplearon el humor en sus coreografías, al hacer
parodias sobre su propio estilo y sobre otros tipos de danza. Tharp
empezó su carrera como parte de la vanguardia de la década de 1960. Durante
este tiempo de conflicto social, los bailarines estadounidenses Yvonne Rainer,
Trisha Brown, Meredith Monk y otros crearon trabajos en el límite de lo que se
puede considerar danza. Se interesaron por las actividades diarias, la
manipulación de objetos y de medios de comunicación. En estos años se llegó
a aceptar el trabajo de estos coreógrafos, pero pocos alcanzaron el éxito de
Tharp. |
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