La era Soviética

Hacia 1917 el poder político del zar Nicolás II Romanov y de su esposa, Alejandra de Hesse - Darmstadt, se desintegraba rápidamente. El zar era considerado un gran padre de familia, pero también se lo veía como un pésimo militar y político. La verdadera dueña del poder era la zarina, quien era muy supersticiosa y tenía ataques de histeria. La corte, dominada por personajes de dudosa reputación ,como el monje siberiano Gregorio Rasputín, era un centro de conspiraciones y contra conspiraciones imposibles de controlar. Hacia 1899 un joven abogado procedente de Simbirsk fundó un partido que pronto halló eco en las masas: su nombre era Vladimir Ilich Ulianov, más conocido como Lenin, y su partido se denominaba Partido Obrero Socialdemócrata. Lenin debió exiliarse a Londres en 1901, donde realizó una junta partidaria (1903), en la que su agrupación se escindió en dos grupos: los bolcheviques (radicales) y los mencheviques (liberales), de poco menos que imposible conciliación. La opinión pública se había vuelto contra su zar debido a la derrota contra Japón en la guerra de 1904 - 1905, en la cual Rusia perdió Manchuria y Corea. El conflicto produjo una crisis económica que promovió una revuelta campesina, el 25 de enero de 1905, la cual fue cruelmente aplastada, con 1.000 muertos y 3.000 heridos. Este movimiento fue el preludio de una revolución que estallaría en 1917. Durante la Primera Guerra Mundial, las campañas rusas fueron desastrosas y la crisis se intensificó hasta tal punto que los campesinos y obreros dejaron sus trabajos en masa. En la Duma, el parlamento ruso, se hizo presente una oposición inaudita entre los congresales. Entre las diferentes posturas políticas que se debatían en el Imperio, se destacaban cuatro: la primera era la de los monárquicos, partidarios del régimen zarista existente y opositor a cualquier tipo de cambios ; lo seguían los cadetes, miembros de la nobleza y la burguesía que apoyaban las medidas liberales y deseaban una monarquía democrática y constitucional ; en el ala liberal, aunque de posturas moderadas, se hallaban los mencheviques, de tendencias socialistas, que proponían cambios sociales paulatinos. Por último, se encontraban los bolcheviques, los más radicales, que defendían las ideas marxistas y promovían revoluciones de campesinos y obreros. Se autodenominaron Partido Comunista y nuclearon a los campesinos, a los obreros y a los sectores disconformes de las fuerzas armadas. La dramática situación provocada por la guerra y la corrupción produjeron un malestar en todas las clases sociales, que se tradujo en un crecimiento del ala liberal. La falta de alimentos, combustibles para calefacción y las huelgas produjeron una explosión social que se tradujo en revolución, durante el año 1917.

Estalla la revolución: Entre febrero y octubre de 1917 tuvo lugar un proceso revolucionario que trastornó el sistema político y económico imperante en Europa desde finales del siglo XIX. El 23 de febrero de 1917, los obreros realizaron una huelga general y promovieron motines en todos los regimientos. Las compañías de policías montadas de Kiev, Petrogrado y Moscú se rebelaron contra la monarquía y apoyaron a los manifestantes (1º de marzo). El palacio de la Duma fue tomado por los revolucionarios y se formó un gobierno provisional, que estableció la formación del Soviet Supremo (2 de marzo). El zar se encontraba a la sazón en el frente alemán, y las tropas que envió para aplastar a los revolucionarios fue apresada por los trabajadores del ferrocarril, que eran revolucionarios. El 3 de marzo de 1917 se desheredó a Nicolás II y al zarevich Alexis del trono, y se nombró zar a Miguel, hermano de Nicolás. Pero este no aceptó la corona y se proclamó la república bajo el gobierno provisional. Se formó entonces un congreso bicameral de tendencias socialistas. Las dos cámaras que convivían en el palacio de la legislatura fueron el Soviet o consejo (en el que dominaban los republicanos), y el Comité Ejecutivo Provisional (liderado por el abogado Alejandro Kerenski, donde prevalecían los simpatizantes de la monarquía constitucional). El nuevo gobierno otorgó las bases democráticas, pero no pudo contentar a la mayoría de la población, que deseaba firmar la paz con Alemania. Los estados occidentales aliados a Rusia vieron con buenos ojos la revolución porque creyeron que esta infundiría un espíritu patriótico en las tropas. Pero cuando el gobierno provisional proclamó su intención de terminar la guerra contra Alemania, los aliados iniciaron una campaña para desprestigiar a los soviéticos. Por el descontento, los obreros y soldados formaron soviets locales en cada pueblo, mientras que en el campo se apropiaron de las tierras privadas y estatales. Esto impulsó a los campesinos a rebelarse contra sus patrones y se produjeron sangrientas matanzas. En el ámbito industrial, los obreros se adueñaron de las fábricas y aumentaron los salarios, reduciendo los horarios de trabajo. Esto produjo una crisis económica que desestabilizó al gobierno menchevique.

El Octubre Rojo: El Soviet dirigió un manifiesto a los pueblos de todo el mundo en el que desacreditaba la labor del gobierno provisional. Así se inició una guerra política entre el Soviet de Petrogrado y el gobierno provisional, liderado por Lvov. Entre los opositores a este último se contaban el presidente del partido bolchevique, Lenín, que vuelto de su exilio en Londres y Suiza el 11 de abril de 1917, promovía una revolución total. En sus Tesis de Abril, Lenín propuso formar un gobierno de campesinos y obreros, en detrimento de la burguesía. Además, predicaba la urgencia de firmar la paz con los Imperios Centrales. El gobierno menchevique consideró a este hombre demasiado peligroso para la estabilidad del país e intentó quitarle sus cargos en el Soviet. Para desprestigiarlo organizó una marcha popular adherente a los aliados, pero el jefe socialistas le contestó con una contramarcha que sumó casi el triple de personas que la de Lvov. El gobierno provisional de los conservadores republicanos había sido herido de muerte. Para colmo, Lenin había encontrado a su mano derecha en el gran estratega Trotsky, que desde entonces dirigió las fuerzas de choque del partido. La revolución tomó un giro más radical al asumir el poder los mencheviques liderados por Kerenski, el 20 de junio de 1917. Lenin debió exiliarse a Finlandia durante junio y agosto de ese año, pero luego volvió a Petrogrado. Los mencheviques habían organizado una política de exterminio hacia los bolcheviques, que eran muy peligrosos para su subsistencia. Pero estos prepararon la revolución para arrebatarles el poder. Con sus proclamas de igualdad y paz, se aseguraron el apoyo de la sociedad, reuniendo casi 240.000 militantes. Kerenski intentó desmoralizar a los socialistas planificando una deportación masiva hacia Siberia, pero Lenin contraatacó proponiendo al Soviet la ampliación de sus atribuciones, lo que equivalía a deshacer el poder del gobierno. En los primeros días de noviembre estaba planificada la reunión del segundo congreso panruso, en el cual los bolcheviques representaban sólo el 25 %. Lenin ideó un plan para expulsar a los representantes mencheviques y a los cadetes, y así asegurarse la superioridad en la asamblea. Tomados todos los recaudos, el 7 de noviembre, según calendario occidental, León Trotsky y dos divisiones de las tropas de choque marxistas, tomaron los centros estratégicos del país y bombardearon el palacio de la legislatura con el crucero Aurora desde el río Neva. Los miembros del gobierno menchevique fueron apresados, aunque Kerenski escapó, y los diputados opositores a Lenin se retiraron del congreso en señal de protesta. Los bolcheviques formaron el Comité Militar Revolucionario, que proclamó el nacimiento de la primer república socialista. Este golpe de Estado se conoció como Octubre Rojo, ya que se realizó el 24 de octubre, según el calendario ortodoxo.
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El nuevo régimen: Los bolcheviques extendieron la revolución agraria e industrial. Por un decreto, todas las tierras pasaron a los soviets locales, quienes debían entregarlas a los campesinos. Se prohibió la venta o alquiler de las tierras y se perdonaron todas las deudas de los campesinos antes de la revolución. En el aspecto industrial, se otorgó el poder de las fábricas a los obreros y se nacionalizaron todas las instituciones y recursos, formándose cooperativas de administración. Los bolcheviques llamaron a elecciones para la Asamblea Constituyente para el 13 de noviembre de 1917. Las sesiones se iniciarían el 18 de enero de 1918, en Moscú, declarada capital de Rusia con el fin de desligarse de cualquier tradición zarista. Los bolcheviques lograron la cuarta parte de los escaños de la Asamblea, por lo que las fuerzas opositoras intentaron eliminar a Lenin, quien sufrió un atentado en uno de sus actos políticos (2 de enero de 1918). Pero la asamblea simbolizó una gran oposición al nuevo régimen, por lo que fue disuelta a los pocos días de iniciarse las sesiones. Además, Lenin fundó una policía política del partido, el Cheké, con el fin de exterminar cualquier foco de discrepancia. Esta fuerza sería la futura KGB, de tan nefasta reputación. Lenin inició su plan de política internacional proponiendo a los alemanes la firma de un tratado de cese de hostilidades. Lenin sospechaba que los Imperios Centrales atacarían Ucrania y asestarían un golpe mortal a su gobierno, ya que esa comarca era el granero de Rusia. Por esto inició las tratativas de paz en Brest - Litovsk, en las cuales aseguró abandonar la guerra sin pedir territorios ni indemnizaciones. Pero Trotsky se opuso a una paz tan bochornosa y canceló el tratado, retirando a sus representantes de las negociaciones el 10 de febrero. Los austríacos invadieron Ucrania y Trotsky quedó derrotado en el aspecto político. Lenin debió firmar la paz con grandes pérdidas para su nación: Alemania reclamó Lituania, Polonia y las costas Bálticas, se obligó a declarar la independencia de Ucrania y el desarme soviético. El pacto se formó el 3 de marzo de 1918. Apenas fue firmado el tratado de Brest - Litovsk, los Aliados tacharon de traicionero al gobierno ruso y enviaron algunas divisiones a promover una nueva revolución. En contrapartida, Lenin publicó los documentos secretos firmados entre el zar y los demás países de la Entente, que dejó al desnudo los planes de sus ex - aliados. los alemanes siguieron atacando el sur de Rusia con el pretexto de combatir a Rumania. Las tropas aliadas llegaron por el sur a las ciudades de Arjangelsk y Vladisvostok, donde aprovisionaron a los mencheviques, que formaron las guardias blancas, en oposición a las rojas, que pertenecían a los comunistas. Rusia se sumió en una guerra civil entre los opositores y seguidores del nuevo orden. Los primeros, conformados por los cadetes y la burguesía liberal, dieron el mando de Denikin. En contraposición, los bolcheviques formaron el ejército rojo, al mando de Trotsky. Crimea, Don y otras provincias del sur fueron dominadas por los antibolcheviques. Cuando el avance de las tropas zaristas sobre la capital parecía inevitable, Stalin los detuvo en Stalingrado. El gobierno se hizo cargo de los víveres y los administró, preparándose para una guerra que, como ya sabían, no iba a ser corta. Los campesinos debían entregar su producción al Comisario de Alimento, que los distribuía. En el ámbito industrial, se abandonaron las industrias livianas y se produjeron armas y municiones. Estas medidas produjeron descontento en el pueblo, que se rebeló contra los leninistas. Los zaristas dejaron el frente del sur y se trasladaron hacia el este, desde donde inició una revolución campesina contra Moscú. Las tropas de este frente, lideradas por el almirante Kolchak, se unieron a la guardia checa, agrupación de 40.000 hombres, y conformó un ejército de dimensiones extraordinarias. El conflicto parecía perdido para las tropas rojas, que eran derrotadas día tras día. Ante la posibilidad de que los blancos rescaten al zar y a su familia, apresados por los comunistas cuando intentaban escapar hacia Crimea, estos fueron asesinados en Yekaterimburgo, el 16 de julio de 1918, cuatro días antes de la llegada de los zaristas a la ciudad. los motines en las principales ciudades eran ya incontrolables para las tropas de choque marxista y las celdas de la KGB no daban a basto. Pero al terminar la Primera Guerra Mundial, la inteligencia socialista produjo revueltas en los países del este europeo, algunos de los que se volvieron a unir a Rusia, formando la nueva U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). La guerra civil tomó entonces otro giro. Las tropas internacionales se retiraron y los zaristas quedaron desguarnecidos, siendo presa fácil del renovado ejército rojo. Además, las disputas entre Denikin y Kolchak produjeron la renuncia del primero y el consiguiente derrumbamiento del frente de Crimea. Abandonado, Kolchak no resistió las embestidas de Trotsky, abandonándose la lucha. Sin embargo, el peligro reapareció por el oeste: los estados bálticos habían declarado la guerra a Rusia y llegaron hasta Petrogrado, pero una vez más la pericia de Trotsky salvó la situación y el estado socialistas se vio evacuado. Arrogantes, los soviéticos penetraron en territorio polaco, pero fueron derrotados en la batalla de Varsovia el 14 de agosto de 1920. El armisticio se firmó el 7 de marzo de 1921, con considerables pérdidas territoriales para Rusia. Luego de cuatro años de guerras, el gobierno de Lenin pudo al fin descansar en paz. El saldo de pérdidas humanas entre la guerra mundial y civil ascendía a 12 millones de personas, y la economía estaba destruida. Pero Rusia se había salvado de las fuerzas extranjeras, y pese a tanto sufrimiento, pronto se convertiría en una potencia de primer orden nuevamente. Para recuperar el sistema económico y poder socializarlo, Lenin implementó el comunismo de guerra, por el cual el Estado intentaba dirigir y planificar la economía, otorgando tierras y haciéndose cargo de la producción. Estaba prohibido la venta, por lo que se devaluó el rublo y se fomentó el trueque. Sin embargo, el resultado no fue redituable porque los obreros estaban en una etapa de arrogancia hasta el punto de negarse a trabajar y de no permitir la supresión de la moneda. Por eso, Lenin debió planificar un nuevo programa: el NEP (nueva política económica), en la cual se permitió el intercambio monetario. Además, inició un acercamiento a los capitalistas, dejando de lado su marxismo extremo, lo que se tradujo en un impulso a la exportación. pese a todo, los occidentales le pidieron la privatización para la explotación de los pozos petrolíferos de Bakú, a lo que Lenin se negó rotundamente. Esta negación supuso una ruptura con el bloque capitalista, y sobre todo con las naciones de la Entente, las cuales se opusieron también a la fundación de la III Internacional, concebida por Lenin para la expansión del socialismo por el mundo. Para contrarrestar la amenaza de estos poderosos países, Rusia firmó numerosos tratados económicos y militares con la nueva república alemana. El hecho que más cerca estuvo de producir una guerra entre la U.R.S.S. y los Aliados fue el pedido de Lenin de una indemnización de 30.000 millones de dólares, que simbolizaban las pérdidas rusas durante la guerra civil. Las potencias se negaron y Rusia rompió con ellos. En el ámbito interno, el régimen se robusteció con la sanción de una Constitución socialista en 1923, la cual Lenin no pudo llegar a apreciar pues había caído presa de una hemorragia cerebral en 1922, de la que jamás se recuperó, muriendo el 21 de enero de 1924 en Gorki, rodeado de sus principales colaboradores. El nuevo estado creado por él sería la inspiración de muchos otros en el futuro y tendría un papel protagónico en toda la segunda mitad del siglo XX.
