Causas de la guerra

Cuestión política:  Desde la guerra franco - prusiana, las tensiones políticas entre las potencias se hicieron patentes. Las principales rivalidades se hallaban entre Rusia y Austria, por la hegemonía en los Balcanes ; entre Francia y Alemania, por la expansión militar alemana y el deseo de los franceses de recuperar Alsacia y Lorena, incorporados a Alemania tras la guerra de 1870 ; y la lucha por el poderío naval entre Alemania e Inglaterra, ya que los germanos deseaban las colonias anglosajonas y los ingleses veían peligroso tener una competencia en el mar. Francia había conseguido, por medio del espionaje, copias del plan Schliefen, por el cual Alemania planificaba la invasión de Francia pasando por Bélgica. Debido a estas competencias, las naciones formaron alianzas militares entre ellas: la Triple Alianza se opuso a la Triple Entente. La primera fue suscrita en 1882 por Alemania, Austria e Italia, a las que se unió Rumania en 1883 y el Imperio Otomano en 1914. Durante la guerra se los denominó los Imperios Centrales. La segunda unión fue conformada en 1894 por Rusia y Francia, a las cuales se le unió Inglaterra en 1907. Durante la contienda se los llamó los Aliados. Sin embargo, antes de la firma del tratado de la Entente, Inglaterra había intentado infructuosamente realizar una alianza defensiva con los germanos, los cuales respondían que la idea les era grata, pero no movilizaron ningún mecanismo para promover la firma del pacto. La firma de este pacto habría unido a los dos mayores potencias de Europa, lo que hubiese evitado la guerra, ya que ninguna nación en sus cabales declararía la guerra a las dos naciones con las fuerzas terrestres y navales más fuertes del continente. Los ingleses trataron, entonces, de aliarse con los norteamericanos, pero estos continuaron con su política de hermetismo promoviendo la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Finalmente, Inglaterra no tuvo más remedio que firmar con Rusia y Francia, aunque prevenían que esta alianza conduciría a una guerra segura.

Cuestión económica: Las rivalidades económicas se agudizaron con la industrialización y la conquista imperialista. Las potencias intentaban dominar el mercado mundial y obtener materias primas a bajos costos, por lo que se lanzaron a la conquista de los grandes territorios de Asia y África que pudiesen ofrecérselas. La rivalidad industrial entre Alemania e Inglaterra  fue el mayor exponente de este problema. Si bien estos motivos no pudieron haber producido una guerra de tal envergadura, aceleraron el estallido de la misma.

Cuestión ideológica: El creciente espíritu nacionalista signó la psicología de preguerra. En primer lugar, existía un nacionalismo de Estado que promovía la xenofobia y el chauvinismo hacia los habitantes de las naciones tradicionalmente rivales. En segundo lugar, renació el sentimiento nacional entre los pueblos subyugados a otros más poderosos, como los eslavos o los bálticos, que forjaron la idea de una república que uniera a toda la etnia bajo su soberanía: tal era el objetivo del paneslavismo. Finalmente, se dio un crecimiento muy importante de las filosofías militaristas en la sociedad, que impulsó a la carrera armamentista.   

Cuestión colonial: A finales del siglo XIX se llegó a temer una guerra entre Francia y el Reino Unido por la hegemonía en el norte de África. Diferentes incidentes, como los sucedidos en Fachoda y Libia, estuvieron a punto de desencadenar la lucha. Afortunadamente, los gobiernos de ambas naciones llegaron a un acuerdo para repartirse la zona de influencia. Los alemanes se sintieron ofendidos al no ser consultados, por lo que iniciaron su lucha diplomática para defender sus pretensiones en África septentrional. Otro incidente, que enemistó a Alemania con Inglaterra, fue la guerra de los boers. Este enfrentamiento, ocurrido entre colonos ingleses y holandeses (llamados boers) en Sudáfrica, entre 1899 y 1901, se debió al hallazgo de oro en la república boer, limítrofe a las posiciones inglesas en el África del sur. Gran Bretaña pretendía esas tierras y declaró la guerra a los colonos holandeses, los cuales pidieron y obtuvieron ayuda de los alemanes. Desde eses entonces, los ingleses sintieron rencor hacia los alemanes, que intentaban arrebatarle su poderío colonial. El emperador alemán Guillermo II estaba deseoso de poseer un vasto imperio colonial, por lo que también hizo viajes a Marruecos, donde los franceses intentaban asentarse, para promocionar la rebelión contra estos. El káiser realizó algunas visitas con tal objeto, lo que llenó de indignación a la opinión pública francesa. La cuestión de las colonias africanas fue uno de los principales detonantes de la Primera Guerra Mundial. 

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