Accidente en la planta Nuclear de Chernobyl

Como ocurrio el accidente

La central de Chernobyl se terminó de construir en diciembre de 1983, estaba formada por cuatro reactores BRMK de 1000 MW de potencia cada uno. La misma era considerada un emblema en cuanto a seguridad, hasta tal punto que B. Semonov, director del Departamento de Seguridad de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), escribió en el Boletín de la OIEA publicado en junio de 1983 que "un accidente serio con pérdida de refrigerante es prácticamente imposible en las centrales del tipo BRMK". Pero, lo imposible sucedió, el 26 de abril de 1986, la central nuclear de Chernobyl, en la antigua Unión Soviética ha protagonizado el peor accidente que nunca ha ocurrido en una planta nuclear.

Ese día unas explosiones en uno de los reactores nucleares arrojaron grandes cantidades de material radiactivo a la atmósfera. Esta radiación no solo afectó a las cercanías sino que se extendió por grandes extensiones del Hemisferio Norte, afectando especialmente a los países de la antigua URSS y a los del Noreste de Europa.

Dicho accidente fue provocado por una combinación de fallas humanas y de diseño de la planta. Que tuvieron origen en una serie de pruebas que, con el fin de mejorar la seguridad, se iniciaron en el reactor. La idea era verificar que la inercia de una turbina era suficiente, si se producía una interrupción abrupta de la alimentación eléctrica, para que los generadores mantuvieran en funcionamiento al sistema de refrigeración hasta que arrancasen los generadores diesel de emergencia. Estas pruebas en la unidad 4 de la central se intentaron luego de haberlas realizado exitosamente, en la unidad número 3 y necesitaban llevar al reactor a un 30% de su potencia de funcionamiento (3200 MW térmicos).


El 25 de abril, a la 01:00 se comenzó a bajar potencia y a las 13:00 Ho el reactor alcanzo un 50 % de la misma, momento en que se desconectó una de las dos turbinas, entonces las autoridades del sistema pidieron que se lo mantuviera por necesidades de la red eléctrica. La central quedó esperando la autorización para iniciar la experiencia, la misma llego a las 23:00 Ho. A las 23:10 se bajó la potencia del reactor. En un PRIMER ERROR operativo la potencia se bajó a un 1 %, lo que provoco la condensación del vapor presente en el núcleo y como el agua absorbe más neutrones que el vapor, esto introdujo reactividad negativa.

Si la "reactividad" es cero la reacción en el núcleo se auto sostiene y la población neutrónica se mantiene constante; entonces, se dice que el reactor está crítico. Si es positiva la población neutrónica crece y, por lo tanto, la potencia del núcleo aumenta, pero si es negativa la población neutrónica disminuye y el reactor tiende a apagarse. Además en el momento en que bajo la potencia del reactor la concentración de Xe131 subió, introduciendo un fuerte aporte negativo adicional de reactividad. Esto preocupo a los operadores dado que el reactor se apagaría, y en un SEGUNDO ERROR decidieron extraer todas las barras de control del núcleo, algo que no estaba permitido por los manuales de operación porque dichas barras de control absorben los neutrones excedentes, manteniendo al reactor estable o crítico. Su remoción introduce reactividad positiva, tal acción fue posible porque el diseño no contemplaba el enclavamiento del mecanismo. Con el reactor operando prácticamente sin barras, se alcanzó un 7 % de potencia, en un estado de alta inestabilidad.

El reactor poseía un sistema automático de control de caudal por los canales que al advertir la baja potencia hubiese tendido a la parada del mismo. En un TERCER ERROR los operadores desconectaron el sistema de parada por caudal e iniciaron el control manualmente, dicha tarea también fue posible por la falta de enclavamiento del sistema. En ese momento, todo el refrigerante estaba condensado en el núcleo. A las 1:23:04 del 26 de abril de 1986, se tomo la decisión de desconectar la turbina de la línea de vapor, para iniciar la prueba, pero para poder llevarla a cabo, los operadores incurrieron en un CUARTO ERROR desconectando los otros sistemas de emergencia. Al desconectar la turbina, las bombas comenzaron a alimentarse por la tensión provista por el generador durante su frenado inercial. La tensión fue menor y las bombas trabajaron a menor velocidad. Entonces, se formaron burbujas de vapor en el núcleo, insertando una altísima reactividad incurriendo en un brusco incremento de potencia.

A las 1:23:40 el operador quiso introducir las barras de corte. Pero para ese momento, el reactor superaba varias veces su potencia nominal. La presión en los tubos subió rápidamente lo que provoco su ruptura generando una explosión que levanto el blindaje de la parte superior del núcleo. Algunos fragmentos de combustible y grafito en llamas fueron lanzados hacia afuera, cayendo sobre el techo de turbinas adyacentes provocando gran cantidad de incendios, a las 5:00, los bomberos habían apagado en su mayoría, perdiendo muchos sus vidas por la sobre exposición.

Luego de fracasar en su intento de inundar al núcleo, los soviéticos decidieron cubrirlo con materiales absorbentes de neutrones y rayos gamma (plomo, sustancias boradas, arena, arcilla, dolomita). Del 28 de abril al 2 de mayo, se dedicaron a hacerlo desde helicópteros. Cavaron un túnel por debajo de la central, para introducir un piso de hormigón y evitar la contaminación de las napas de agua subterránea. Así consiguieron que cesaran las grandes emisiones de material radiactivo. El reactor fue finalmente recubierto con un "sarcófago" de hormigón, que provee un blindaje suficiente como para trabajar en los alrededores. Para evacuar el calor residual, se instalaron ventiladores y filtros.

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Consecuencias ambientales del accidente

Toda la población en un radio de 30 kilómetros fue evacuada. Catorce años después cerca de 375.000 personas aún no han podido regresar a sus hogares. La ciudad de Pripiat, de 50.000 habitantes antes del accidente, hoy está abandonada, y en la llamada zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de Chernóbyl sólo habitan 556 ancianos que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a vivir fuera de sus pueblos de origen. Un total de 105.000 km2 presentan una contaminación superior a un curio por km2, y hay 825.000 personas viviendo en áreas con más de 5 curios/km2. Segúnestudios un área del tamaño de Holanda ha quedado inutilizable permanentemente para usos agrícolas. La mayoría de las 31 personas muertas inmediatamente, trabajadores de la central y bomberos que acudieron a apagar el incendio, están enterradas en el cementerio de Mitinskoe. Cerca de 800.000 personas, los liquidadores, participaron en la construcción del sarcófago que envuelve el reactor o en las tareas de descontaminación y limpieza, recibiendo altas dosis de radiactividad, superiores a la dosis máxima admisible reconocida internacionalmente para la población normal. Según el gobierno de Ucrania, más de 8.000 liquidadores han muerto, y otros 12.000 están seriamente afectados por las radiaciones.

En Rusia el 38% de los 300.000 liquidadores padecen enfermedades a causa de las radiaciones recibidas, según el propio gobierno ruso.

Una de las consecuencias de la catástrofe de Chernóbyl fue la absorción por el organismo de miles de personas de grandes cantidades de yodo-131 y cesio-137. El yodo-131, aunque tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio-137 tiene una vida media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar. El ADN de las células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radiactividad.

Las secuelas de Chernóbyl perdurarán durante varias generaciones. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en 1995 el cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285 veces más frecuente que antes de la catástrofe, y las enfermedades de todo tipo en Ucrania eran un 30% superiores a lo normal, debido al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las radiaciones. En la región de Gomel, en Bielorrusia, los cánceres de tiroides entre la población infantil se han multiplicado por cien, y el número de casos no para de aumentar. Las leucemias empiezan a aparecer, sobre todo entre los liquidadores; la tuberculosis es una de las enfermedades que más ha crecido entre las personas afectadas. Las aberraciones cromosomáticas, precursoras de leucemias y cánceres, han sido igualmente detectadas, al igual que enfermedades del sistema endocrino, nervioso, digestivo y cardiovascular, así como las cataratas. Según el profesor Alexander Ivanovich Avramenko, jefe del Departamento de Protección de la Salud de Kiev, "la morbilidad general ha aumentado un 30%, la hipertensión se ha triplicado, la isquemia cardíaca se ha incrementado un 103%, las úlceras un 65,6%, la diabetes un 61%, y los ataques cardíacos un 75%. Los niños están entre los más afectados, y son muchos los que padecen cánceres de tiroides, hígado y recto.

Las malformaciones entre los recién nacidos se han duplicado en los últimos años. El 40% de los niños expuestos a altos niveles de radiación cuando tenían menos de un año desarrollarán cáncer de tiroides. Este tipos de enfermedades continuaran apareciendo en los próximos 30 años. Los efectos de Chernóbyl causarán a largo plazo decenas de miles de muertes, y algunos autores calculan que pueden producirse más de un millón de casos de cáncer, sobre todo en Bielorrusia, Ucrania y Rusia.

El río Pripiat llevó la radiactividad a su afluente, el río Dnieper (el tercer río europeo por su caudal) que desemboca en el Mar Negro. El agua contaminada por los residuos radiactivos puede llegar a afectar a unos 30 millones de personas, más de 9 millones beben agua contaminada, y otros 23 millones de personas comen alimentos regados con aguas radiactivas o peces con niveles inaceptables de radiactividad. Las balsas y pequeños embalses construidos para retener las aguas contaminadas a la larga agravaron el problema, pues fueron rebasadas al caer las primeras lluvias intensas. Los peces del lago Kojanovskoe, en Rusia, presente niveles de radiactividad 60 veces superiores a los límites de seguridad de la Unión Europea, llegando a alcanzar los 40.000 bequerelios de cesio-137 por kilogramo.

Las cifras oficiales del gobierno ucraniano cifraban en más de 100.000 las víctimas mortales que se habían producido hasta la fecha. En la actualidad hay un consenso en situar la cifra de muertos entre 8.000 y 10.000 personas. Entre las victimas se encuentran las que trabajaron en la extinción del incendio, la construcción del sarcófago y la descontaminación de la tierra. Además se espera que unas 500.000 personas podrán verse afectadas por cánceres de diferentes tipos en los próximos diez años, muchos de ellos muy lejos de donde se produjo el accidente.

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Consecuencias economicas del accidente

Chernóbil no sólo fue un desastre para la vida y la salud de millones de personas. Fue, también, un gran desastre económico, y muchos creen que fue una de las causas determinantes de la caída del régimen soviético en la antigua URSS. Sólo las tareas de limpieza en los tres primeros años alcanzaron los 19.000 millones de dólares, y se espera que para el año 2000 hayan superado los 120.000 millones de dólares; la sustitución del sarcófago costará 1.600 millones de dólares. El gobierno de Bielorrusia estima que sólo en su país en el horizonte del año 2015 el accidente habrá costado más de 230.000 millones de dólares. El coste total, alcanzará los 358.000 millones de dólares (el coste de unas cien centrales nucleares), cifra resultante de sumar los costes del tratamiento médico, descontaminación, traslados y realojamiento de la población afectada, electricidad que se ha dejado de producir y limpieza de las zonas afectadas. Con lo que costará el accidente de Chernóbyl se podrían haber sustituido todas las centrales nucleares del mundo por centrales de ciclo combinado de gas natural (el 80% de la potencia) y aerogeneradores eólicos (el 20% restante), y aún sobrarían 200.000 millones de dólares. Es curioso y casi divertido (de no ser por Chernóbyl y el legado de los residuos radiactivos y la proliferación nuclear) ver como los hasta hace poco defensores a ultranza de la energía nuclear aceptan y reconocen con 20 años de retraso los argumentos del movimiento ecologista. Lo mismo pasó con los CFC, y pasará en el futuro con el cambio climático, los PVC o la incineración de residuos. Ya hoy Bielorrusia gasta el 25% de su PIB en superar los problemas causados por Chernóbyl, Ucrania destina el 6% de los gastos estatales y Rusia el 1%, cifras ambas muy inferiores a las que serían necesarias. La crisis económica forzó a Ucrania a mantener en funcionamiento uno de los cuatro reactores existentes en Chernóbyl, y el gobierno sólo las ha cerrado tras recibir 4.400 millones de dólares por parte de EE UU y la Unión Europea. El 13 de diciembre de 2000 la Comisión Europea aprobó la concesión de un préstamo Euratom de 585 millones de dólares para acabar de construir dos reactores atómicos que suplirán a la vieja central nuclear. Este préstamo a 20 años viene a sumarse al concedido hace sólo un mes por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) de otros 215 millones de dólares para acabar, modernizar y poner en servicio la unidad 2 de la central nuclear de Khmelnitsky (K2) y la unidad 4 de la central nuclear de Rivne (R2).

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