La
guerra que estalla en Europa en 1939 hizo sentir sus consecuencias en el mercado
de la energía argentina.
Fue necesario que los combustibles líquidos se racionaran y la importación
de carbón comenzó a mermar.
En esa época, el consumo domiciliario de gas en BS AS y otras pocas ciudades
del interior era atendido por el que venía de la empresa privada. De
la Compañía Primitiva del Gas obtenían también subproductos
derivados.
La guerra en Europa se extendía y a medida que pasaban los años,
la situación mundial se agravaba aún más. Se debió
transformar las instalaciones que consumían carbón, adaptándolas
para el uso de combustibles líquidos que también eran cada vez
más escasos.
Se sacrificó gran parte de la producción agraria quemándola
en los hornos de calderas.
Para las usinas productoras de gas se emplearon mezclas de los reducidos volúmenes
de carbón disponible, con maíz y asfaltita proveniente de precarias
explotaciones.
Las importaciones de carbón descendieron brusca y considerablemente de3.000.000
de toneladas a pocos centenares de miles.
A pesar del corte indiscriminado de bosques, de la utilización de cereales
inclusive, como sucedáneos de carbón y de la cada vez mayor carencia
de carbón mineral, entre 1939 y 1941, no se hizo nada para concretar
la explotación carbonífera nacional.
Ramón Castillo, Presidente de la Nación en los momentos más
críticos del año 1941, intentó solucionar los problemas
del país dictando el decreto Nº 87.672 de fecha 2 de abril, que
inicia seriamente la política nacional
sobre el carbón.
Los fundamentos económicos para el desarrollo
del carbón fueron:
* Conjugar los efectos del déficit energético producido por la
II Gran Guerra.
*Reforzar el potencial determinado de combustibles perecederos en razón
de los factores técnico-económicos que, con carácter restrictivo,
gravitan en la constitución de las reservas de hidrocarburos.
*Valorizar la producción de petróleo, satisfaciendo con carbón
parte de las aplicaciones del fuel-oil.
*Contar con materia prima para elaborar coque, a fin de que la siderurgia pueda
desarrollarse con la mayor autonomía de acopio posible.
Con respecto a la calidad del carbón
decían que era un lignito pobre del terciario, que nunca podría
sustituir a los carbones europeos del Paleozoico. Nacido en el remoto pasado
terciario en ascensos y descensos del subsuelo, a partir de epirogénicos
movimientos y en la sedimentación alterada que acumulaba el mar en sucesivos
invasiones y retrocesos. Las glaciaciones y desglaciaciones habían elaborado
luego el suave relieve del valle y colinas, definiendo los rasgos morfológicos
de la región. El paisaje emergió de los sedimentos terciarios
al igual que los primeros animales (gigantescos herbívoros y carnívoros).
El transcurso de milenios y la metamorfosis del paisaje le pusieron fin a estas
vidas, que quedaron sepultadas permitiendo que el tiempo y la geología
las transformen en carbón.
Según el informe producido en 1991 por la constructora EVT- ENERGIE-
DE STUTTGART de Alemania, las principales características del carbón
mineral de Río Turbio pueden sintetizarse de esta manera:
Poder
calórico: 5.800 – 6000 Kcal. /Kg.
Porcentaje usual de cenizas: 13%
Porcentaje de azufre: 0,6 – 0,7 %
En síntesis
es un combustible apto para ser usado en centrales termoeléctricas y,
parcialmente, en la industria siderúrgica, se lo puede considerar como
uno de los mejores, dado su bajo contenido de azufre, lo que incide en grado
mínimo en la contaminación ambiental, como así también
por su poder calórico. Recordemos que en las centrales termoeléctricas
se utiliza carbones con un poder calórico menor.
En relación a su uso en siderurgia como participante en la producción
de coque, oportunamente se hicieron los estudios y ensayos correspondientes.
A partir de dichos estudios se determinó que se lo puede utilizar hasta
un porcentaje del 20% en las cargas de los hornos de coquización.
Se afirmó que nunca podría transportarse desde Río Turbio
y que cualquier inversión para explotar los yacimientos era injustificada
porque, cuando la guerra finalizara, la explotación tendría que
abandonarse.
Pero la existencia del carbón ya era conocida en épocas muy tempranas
(1877).
En el año 1936 se decide hacer una exploración geológica
en una extensa área de la parte austral de Santa Cruz, con el fin de
apoyar la búsqueda del petróleo. Parte de esa área era
la región fronteriza con Chile, en el cuadrante sudoeste del territorio,
que comprendería el yacimiento de Río Turbio.
Estaba a cargo de la comisión el ingeniero Brandmy quien, para el estudio
de la región, utilizó como punto de partida las investigaciones
hechas por el doctor Hautal a fines del siglo anterior.
Aunque el objetivo de la comisión era buscar petróleo, los trabajos
que se realizaron durante los primeros meses de 1937 y abarcaron todo el área
comprendida de Oeste y Este entre la frontera con Chile y el meridiano 71º
y, de Norte a Sur, entre el paralelo 51º y el curso inferior del Río
Turbio, fueron un importante aporte para la posterior exploración y explotación
del carbón de Río Turbio.
La División Carbón Mineral de YPF instaló en Río
Turbio dos campamentos para realizar reconocimientos geológicos de los
mantos, exploraciones, construcción de piques, socavones y galerías
a principios de 1.943 dando origen a la primera explotación experimental.
El primer período es el
de la apertura de Mina 1, la primera boca de mina que se abrió, el período
de la comisión Carbón Mineral nº 59, que se caracterizó
por la exploración geológica y los
primeros trabajos de extracción con técnicas manuales
y por el transporte de carbón, a través de camiones, a Río
Gallegos.
El aislamiento y despoblamiento acrecentaron las dificultades. Los campamentos
eran muy precarios, con carpas que cumplían funciones de oficinas o viviendas.
Con el tiempo se incorporaron pabellones, galpones, depósitos y usinas
con una dotación de 120 hombres.
Se cubicaron reservas por 37 millones de toneladas llegando a 100 con la explotación
del manto de Dorotea, en 1.946, ascendiendo luego
a 450 millones de toneladas.
El Estado buscaba satisfacer intereses nacionales estratégicos, a la
vez que sentaba soberanía en un área de frontera con asentamientos
de población. En 1.949 se declaró de utilidad pública y
sujeta a expropiación, por razones de Defensa Nacional y de orden económico,
la explotación de la cuenca carbonífera de Río Turbio.
Se temía un tercer conflicto bélico internacional, en cuyo caso
se debía eliminar la dependencia del abastecimiento externo.
Luego se propuso un programa de siete puntos, entre los cuales se incluía
el acondicionamiento de la ruta Nº293 de Río Gallegos a Río
Turbio y la realización de estudios para el trazado de un ferrocarril
hasta la costa atlántica, la construcción de un muelle en Río
Gallegos, el establecimiento de un destacamento de Gendarmería Nacional
en Río Turbio y la adquisición de barcos carboneros.
En Río Turbio se intensificaron los trabajos de reconocimientos geológicos,
perforaciones y labores mineras, llevados a cabo con los anticuados equipos
cedidos por YPF, cuya renovación y ampliación recién comienza
a partir de 1947.
La mayor preocupación fue el problema del transporte de carbón
desde Río Turbio hasta el potencial mercado consumidor que existía
en la región del Río de la Plata y del litoral fluvial, para centrales
eléctricas, ferrocarriles, frigoríficos, etc. Tradicionales consumidores
de carbón mineral estaban en claro proceso de transformación de
sus instalaciones para el uso de otros combustibles, por la ausencia de carbón
mineral en la plaza vendedora.
En aquel tiempo ya se planteaban los problemas centrales de la extracción
del carbón y su transporte a los mercados nacionales; debido a los bajos
volúmenes de producción y a la política nacional de sustituir
importaciones con la producción argentina, dentro del mercado limitado
del país, no se planteaba la cuestión de si era posible exportar
carbón.
Desde el punto de vista legal, la explotación se organiza cuando el General
Juan Domingo Perón, dictó el decreto Nº 17.371 de 18 de agosto
de 1950, y creó así la Empresa Nacional
de Energía (ENDE), organismo dentro del cual conservó
su individualidad como empresa nacional de energía, al solo efecto de
su gestión económica.
Los decretos Nº 6456/55 creador del Consejo Nacional de Energía
y Nº 14918/56 creador de la Dirección Nacional de Energía
le devolvieron su autarquía como empresa nacional.
El decreto Nº 3682 del 6 de agosto de 1958,
le atribuye el nombre y las características actuales, bajo la denominación
de YCF.
De esta manera se constituye como una de las empresas del Estado, legislada
por la ley Nº 13653, art. 9, como ente autárquico con capacidad
jurídica para actuar en el orden del derecho público y privado,
sin otras limitaciones que las establecidas en esta ley.
Actuaba en sus relaciones con el Poder Ejecutivo por intermedio de la Secretaría
de Estado de Energía y Combustible.
El recorrido del carbón
hasta llegar a los centros de consumo consta de los siguientes pasos: extracción,
depuración, transporte ferroviario,
puerto de Río Gallegos y transporte marítimo.
El yacimiento está formado por dos paquetes que contienen los mantos
de carbón: el paquete superior contiene los mantos Dorotea, A y B, tomado
de arriba abajo. La distancia entre el manto Dorotea y B es de 8 m y entre A
y B de 15 mts. Al paquete inferior corresponden los mantos inferior, superior.
Hasta 1.950 el carbón procedía de las minas 1 y 2, ambas del manto
superior. En mina 1 se aplicó el método de explotación
por cámaras pilares, por el cual el carbón se extraía siguiendo
las características estructurales del carbón y dejando intercaladas
columnas para sostener el techo. En mina 2, situada en la parte baja del manto
superior, por debajo de la 1, se inició la extracción en 1.947.
En 1.950 se reemplazó por el método de frentes largos en retroceso
con derrumbe de techo controlado.
En marzo de 1.948 se realizó una inspección de las labores e instalaciones
en el Yacimiento Río Turbio. Existía un servicio de exploración
y prospección minera que contaba con cinco equipos perforadores a rotación
con los cuales se tomaban muestras de las diferentes áreas. La extracción
se realizaba a pico y pala, con un solo compresor que accionaba diez martillos
picadores simultáneamente. Para la fortificación se usaban puntales
de lenga de la zona.
El transporte dentro de la mina se hacía por medio de líneas decauville
y vagonetas habilitadas para llevar hasta 500 kg por desnivel. Se trabajaba
con un solo turno y con rendimiento de 80 tn diarias.
En esta etapa se contaba con dos campamentos, el de “Energía”
y el de “Marina”. Era necesario realizar trabajos de superficie
y perforaciones hasta definir la ubicación de bocamina. La construcción
de las galerías y chiflones se realizaba con perforaciones y explosivos.
Al manto se accedía por galerías principales y desde allí
se descendía por galerías en rampa hasta el manto de carbón,
donde se ubicaban las galerías secundarias. El techo del manto se sostenía
por medio de una estibación hidráulica que, al avanzar, dejaba
sin sustentación el techo, produciéndose derrumbes. Para sostener
el techo se utilizaban arcos metálicos, puntales hidráulicos que
dan mayor seguridad que los de madera y economizaban mano de obra. El carbón
era evacuado por una cinta transportadora con destino a las tolvas de almacenamiento
en interior de minas, desde las cuales se conducía a la planta de beneficiamiento
o depuración.
Con el avance se fue introduciendo tecnología para mejorar el rendimiento,
iniciando un segundo período,
que se importaba; a los martillos neumáticos se agregaron máquinas
rozadores (cortadores de carbón) transportadoras de cintas para el mineral,
vagonetas con mayor capacidad, locomotoras con motor Diesel, luego eléctricas,
ventilaciones eléctricas a la salida de los chiflones, explosivos de
seguridad, también explosivos de seguridad que evitan la explosión
de gas grisú, el cepillo pupitre westfalia con transportadora de cadena
y una nueva central termoeléctrica para proveer energía.
Más allá de la tecnología, esta actividad se basa en la
habilidad del minero y en su fortaleza.
El carbón bruto, tal como se extrae de la mina contiene impurezas formadas
por material inorgánico existente en la veta, denominado ceniza inherente
y, minerales no combustibles que se anexan al carbón denominada adquirida.
El tamaño varía desde polvo a grandes trozos.
En Río Turbio las impurezas formadas por arcillas hicieron necesario
la selección a mano. El carbón bruto poseía un 40% de cenizas.
En 1.950 se construyó una planta experimental depuradora-briqueteadora
que funcionó en la playa de mina 2. En 1.958 comenzó la construcción
de otra planta que llevó de 20 toneladas por hora a 250 toneladas por
hora.
Para la planta denominada “Ingeniero Bacigalupo” se construyó
otra central termoeléctrica utilizando carbón de mina.
El carbón de Río Turbio estaba destinado al mercado interno, no
tenía características de coquización, pero podía
ser mezclado con carbones coquizantes y de esta manera reemplazar a los que
se importaban.
Los principales consumidores fueron
empresas estatales como Agua y Energía eléctrica (62%), Ferrocarriles
Argentinos y Segba; para uso siderúrgico era absorbido por la Sociedad
Mixta Siderurgia Argentina SOMISA (1/2 tn de carbón por tn de acero).
También se utilizaba para consumo domiciliario en Río Gallegos
y Río Turbio.
En 1.962, Y.C.F se hace cargo de la comercialización residual de petróleo,
producido en las destilerías de La Plata y Luján de Cuyo. Dado
que éste posee un alto poder calorífico, casi sin cenizas, se
hicieron mezclas de carbón de Río Turbio y residual resultando
exitosas. De este modo se adaptaron tanto las calderas de la usina de San Nicolás
como de la Central Puerto Nuevo de Segba para emplear estas mezclas.
La comercialización de carbón residual resultaba más redituable
para la empresa que el carbón mineral, siendo en 1.971 las ventas de
carbón mineral del 46% del total, y de las del residual el 54%. En 1.975
éstos variaron a 25% y 75%.
El traslado del
carbón hasta el puerto y de allí a los centros urbanos de consumo
fue un problema que debió ser resuelto rápidamente iniciándose
los estudios para la construcción de una vía
férrea que permitiera la salida a un puerto del Atlántico.
En un principio se utilizaban camiones a vapor que consumían dos tercios
del carbón que transportaban y en invierno perdían muchas jornadas
por la nieve que bloqueaba el camino. Resultaba un sistema muy costoso. Desde
el principio se plantearon dos posibilidades: el puerto de Río Gallegos
o el de Santa Cruz.
A fines de la década del 50 se debatió sobre la conveniencia de
uno u otro puerto decidiéndose por Río Gallegos por razones presupuestarias,
por lo que se construyó un ferrocarril de trocha angosta a lo largo de
258 km, paralelo a la ruta.
Para su construcción se utilizó material en desuso como vías,
rieles y durmientes que fueron aprovechados, se construyó un puente de
70 m de luz sobre el Río Gallegos, un movimiento de tierra de 2 millones
de m3, se montaron campamentos, talleres, alojamientos, etc y en un plazo inferior
a un año, el 24 de mayo de 1.951, se procedió a la inauguración
provisional del ferrocarril.
Para realizar las construcciones necesarias de playa de carga, descarga y almacenaje
y viviendas para el personal, se expropiaron los terrenos necesarios. Se construyó
un muelle de madera provisorio con sus instalaciones mecánicas, que fue
ampliado y mejorado concluyendo las obras en 1.956.
Debido a la gran demanda y al aumento de la producción se amplió
en 30 km, posteriormente hasta Punta Loyola y así se solucionó
el problema de la amplitud de mareas en el puerto de Río Gallegos donde
quedaban apoyados los barcos en el lecho en bajamar. En Punta Loyola sobre el
océano operarían barcos de ultramar de hasta 10 mil tn. Y también
se utilizaría para la salida del petróleo.
Sin embargo esta solución se demoraría 20 años; en 1.984
se habilitó el muelle presidente Illia para la salida del petróleo
y posteriormente se desvió el ferrocarril para permitir la salida del
carbón.
Hasta tanto se construyó el desvio igualmente se amplió la instalación
en el puerto de Río Gallegos dándole una capacidad de carga en
1.984 de 800.000 y 1.000.000 de tn por año.
Con respecto al transporte marítimo, se utilizaban buques propios, arrendados
y también se contrataban bodegas. La falta de buques propios carboneros,
la incidencia del flete y de carga y descarga que era del 40 al 45% del costo
del carbón en BsAs. Y las dificultades del puerto hicieron que este aspecto
se viera como un tope al incremento de la producción planteada.
Ésta diversificación en la producción conformaría
una nueva estructura, a partir de los años ’60, caracterizada como
“capitalismo de estado en enclave”.
Esta estructura hace que la empresa estatal asuma un rol central en la vida
de la comunidad político, económico, social.
Coincidente con la provincialización de Santa Cruz, las migraciones
dan lugar al crecimiento de los centros humanos y al desarrollo de actividades
económicas, como comercio, construcción y servicios.
Y a finales de 1940 en Santa Cruz, convertida en polo de atracción poblacional,
comenzaron las grandes oleadas migratorias, proceso que se vinculó con
la actividad minera.
En 1.948 llegó un contingente de genoveses,
traslados a cargo de organismos estatales. Los inmigrantes fueron alojados en
el Campamento Central y, más tarde, sus familiares se asentaron en Río
Turbio. Posteriormente llegan más y diversos inmigrantes así como
argentinos de otras provincias.
En la década del 70 y con un posible conflicto bélico con Chile
hubo otra reducción de operarios de ese origen. En ese año Y.C.F
redujo personal mayoritariamente de mano de obra chilena (1.965/70 de 1.808
a 1.070), y así creció la mano de obra argentina de 805 a 880.
Los trabajadores chilenos mantenían a su familia en Puerto Natales y
ellos viajaban semanal o quincenalmente. Dado el escaso desarrollo comercial
y el aislamiento del resto de la provincia, la localidad de Puerto Natales se
convertía en una salida natural de los trabajadores de la mina.
Hubo accidentes en esta actividad,
en los que murieron trabajadores. En 1.949 hubo una explosión en el interior
de la mina sin derrumbes, y quedaron aislados seis mineros, los que, a pesar
de las tareas de salvataje fallecieron. Eran trabajadores de entre 21 y 26 años.
Luego de la pertinente investigación se reconoció como causa del
accidente el encendido de un fósforo por parte de uno de los mineros,
el que, al tomar contacto con el gas grisú, produjo la explosión.
Como decíamos anteriormente, a fines de los ´60 se impulsaron nuevas
iniciativas para el crecimiento económico a nivel nacional. En la casa
de Y.C.F. la expectativa era que la empresa aumentara su producción y
lograse en un corto plazo el pleno abastecimiento de carbón.
Los cambios fueron: nuevas tecnologías; organización del yacimiento,
organización del trabajo; un perfil laboral técnico y profesional
e importantes inversiones en equipamiento.
Los cambios en el perfil dieron cabida a formas de organizaciones con un tipo
de sistema “Fordista”.
La introducción de tecnología provocó una alteración
en el proceso de trabajo y en la organización laboral. Estos cambios
exigieron nuevo perfil en
los trabajadores y la demanda fue cubierta por una ola migratoria
de profesionales, (con sus familias), atraídos por elevados salarios
ofrecidos.
Esta organización laboral, por la reconversión o expulsión
del personal no calificado y la incorporación de profesionales y técnicos,
provocó un sistema de calificación socio-ocupacional más
complejo, con nuevas categorías y jerarquías (técnicos
superiores, capataces, etc.).
En lo gremial, la diferencia de
organización interna originó nuevos sindicatos: el sindicato “Trabajadores
de base” que eran trabajadores de producción y el otro sindicato
de “Jefes y Superiores” que eran los trabajadores que estaba a cargo
de tareas de conducción. Hay que destacar que en ese tiempo hubo un importante
auge gremial, también en lo nacional, que coincidió con la recuperación
de la democracia (1972 - 1973) y la activa movilización social que había
en esos años.
Los ingresos elevados
percibidos por los trabajadores y el aumento poblacional favorecieron el desarrollo
de pequeños y medianos comercios y servicios personales en la región.
También el crecimiento poblacional exigió una prestación
de servicios urbanos y sociales como agua, electricidad, educación, salud,
etc.
En la década del 70, para las tareas de preparación de minas se
incorporaron excavadoras de avance que además de evitar gases nocivos
de explosión, reducen el polvo en suspensión, propio de las voladuras.
Más allá de la preocupación por la ventilación y
seguridad y de la incorporación de tecnología, el
trabajo dentro de la mina es una tarea riesgosa porque se desarrolla
en forma subterránea y, en su ejecución, el minero está
expuesto a la agresión del polvo, esquirlas, ruidos y vibraciones que
traen aparejados riesgos de silicosis, hipoacusia, etc.
La tendencia de la producción, tanto bruta como depurada, es creciente
con algunas oscilaciones como la baja de 1.962-63. Se observa un gran incremento
en 1.952 con la puesta en marcha del ferrocarril. Desde entonces es ascendente
hasta 1.974.
El tercer período se da cuando se produce la mecanización del
trabajo de mina, debido a la incorporación de los marchantes y las rozaduras,
que son técnicas de avanzada que actualmente se están utilizando.
Este período se inicia en 1975 y en el año 1979 se da el punto
de máxima producción con 1.400.000 toneladas brutas y más
de 700.000 toneladas de producción depurada. Esto se debió a la
incorporación de tecnología moderna.
Las ventas tienen una creciente tendencia hasta 1.972 que marca el máximo
con 570.000 toneladas y a partir de allí se estancan. Si
bien la producción aumentaba, hasta su pico de 1.979, no era así
con la comercialización. En aquel período se acumula
carbón en las playas del yacimiento, dicha acumulación produce
un gasto de mantenimiento, maquinarias y personal.
Acorde al plan nacional del Dr. Martinez de Hoz, se imponía, en el plano
nacional, la política liberal.
En 1.979 la empresa tenía 5.711 gentes y en el 87 se habían reducido
a 3.612. En Bs As. funcionaba la Sede Central de la empresa, con funciones de
comercialización, laboratorio, financiamiento, etc. En Río Gallegos,
había personal técnico administrativo y profesionales además
de los trabajadores de la Gerencia de Transporte y Puerto, mientras que la explotación
funcionaba en Río Turbio.
En cuanto a YCF, la política era subsidiar fuertemente la extracción
del carbón, sin una política nacional, ni internacional para ubicar
el carbón extraído.
En los años 50 y 60 la importancia del carbón como fuente de energía
y la política apuntaba al autoabastecimiento, por eso se hicieron inversiones.
También la legislación tendía al aprovechamiento del recurso.
En 1.965 se dictó la ley que establecía la obligatoriedad de consumo
de carbón nacional como fuente de energía y materia prima. En
Santa Cruz, los frigoríficos Swift y Armour se vieron obligados por el
gobierno peronista a reconvertir sus calderas preparadas para el consumo del
carbón europeo y adaptarlas al carbón de Río Turbio. En
1.972 se sancionó la Ley que declaró de interés nacional
la prospección, explotación, comercialización y transporte
de carbón mineral, tendiendo a alentar a las centrales termoeléctricas
que lo utilicen como combustible principal. Por la misma ley se fijaba como
meta la explotación carbonífera de Río Turbio y, para esto,
el estado prestaría apoyo financiero a YCF y facilitaría el equipo
requerido.
Pero a partir de 1972 comenzaron a registrarse dificultades comerciales importantes.
Entre 1976 y 1982 se destacó un período de estancamiento y caída
de gastos socio-laborales, pero con crecimiento del empleo.
El estacionamiento de la productividad y del comercio
estuvo asociado a las interrupciones de las inversiones de reestructuración
minera y la falta de decisión política para el uso de carbón
en centrales termoeléctricas. Tampoco se pudo reducir
los costos para permitir la reducción del precio de comercialización
del carbón que estaba por encima de los valores del mercado internacional.
Otro punto fue el empleo de gas, hidroelectricidad, energía nuclear,
etc.
El cuarto período se caracterizó
por el estancamiento y deterioro de la maquinaria y medios de transporte de
la empresa y la crisis en la mano de obra especializada a causa de los retiros
voluntarios no selectivos.
En los años 80 la crisis del estado se vió reflejada en el complejo
de Río Turbio agudizando, con las políticas de ajuste, los conflictos
sociales que se generaban por reivindicaciones salariales y laborales.
En 1.984 visitó el país un grupo de expertos de la industria del
carbón de Francia con el objetivo de elaborar un informe sobre la realidad
carbonífera de Río Turbio. Luego de los análisis destacaron
las buenas perspectivas del carbón a nivel internacional, aunque consideraron
que veían buenas posibilidades para Río Turbio en el mercado interno,
resaltando luego la falta de repuestos con lo que se detendría la producción
en corto tiempo.
En los años 87/86 se invirtió en equipamiento e infraestructura
de generación eléctrica. En ese año se concluyó
el Proyecto de Exploración de los yacimientos de la Cuenca Austral. También
se elaboraron proyectos de reforma estructural de la empresa que incluían
transferencia a terceros de funciones tales como transporte marítimo
y ferroviario, los servicios públicos y comunitarios en Río Turbio,
para concentrarse en la explotación, extracción, depuración
y venta del carbón.
En 1.990, en la Cámara de Diputados de la Nación se presentó
un proyecto de ley considerando esta actividad riesgosa e insalubre planteando
medidas para preservar la salud y otorgaba beneficios jubilatorios para los
mineros. El proyecto se aprobó por unanimidad y fue convertido en Ley
Nº 24.058 pero posteriormente fue vetado por el Poder Ejecutivo Nacional.
A los problemas productivos y microeconómicos que tenía el yacimiento,
se sumaron la reducción del aporte financiero del Estado y una disminución
del gasto y la inversión empresaria. En 1985 y 87 se tuvo la intención
de revertir la situación económica de la empresa y no hicieron
más que agravar la condiciones de la empresa.
Los problemas estructurales de la situación
de Y.C.F. estuvieron afectados por factores fundamentales:
a) escasa integración sectorial, tecnológica y comercial que tenía
el carbón en mercado energético nacional.
b) la acumulación de distorsiones en la estructuras y en el funcionamiento
productivo de la empresa.
El enclave tuvo
una activa y radical movilización política
y sindical por mejoras salariales y laborables, esto hizo que
chocaran con dificultades financieras que presentaba la empresa y fueron agudizadas
debido a las medidas de ajuste.
El resultado fue la tensión social y el conflicto laboral en el enclave
minero durante toda la década. Esta situación se destacó
por la participación de los sectores gremiales y activa movilización
de la población. Cabe destacar que el 95% de la población estaba
afiliada a algún sindicato. (ATE, Luz y Fuerza, La Fraternidad, Sindicato
Personal Superior)
En el “ajuste heterodoxo” (1985 - 1987) denominado "plan
austral” existió con la intención de superar
la crisis de la empresa, con este plan se pretendía:
a) Realizar inversiones en equipamiento, infraestructura productiva y comercialización,
además integración sectorial y modernización tecnológica.
b) Equilibrio en las cuentas, por la reducción de los gastos y como recortar
los beneficios sociales a los trabajadores y la privatización de algunos
servicios.
c) Intersección
del carbón en el mercado nacional.
En 1988 el enfrentamiento de estrategias fueron insuperables en la realización
del plan, en lo político como en lo económico. En lo nacional
la crisis económica y política del “Plan Austral”
fracasó. A partir de ese momento fue fundamental
la reducción de gastos, sin importar el deterioro social y productivo.
Este ajuste logró importante reducción del déficit empresario,
pero la mejora financiera no tuvo un sustento sólido; los factores que
permitieron este resultado fueron:
a) un incremento
de ingresos identificado como “No genuinos”
b) reducción fuerte de inversión y de personal.
Este periodo concluyó con el índice de un proceso que apuntaba
al achicamiento, reestructuración y privatización en la empresa.
El proceso de reestructuración se llevó a cabo entre los años
1992 y 1995 buscando la reducción estructural de los gastos y la privatización
de la empresa. Los retiros voluntarios, al no ser selectivos, produjeron un
vacío en áreas estratégicas por el retiro de técnicos
y obreros especializados. Sin embargo más allá de estas propuestas
para equilibrar la situación financiera y generar inversiones, éstas
no se consolidaron sino que se tomaron medidas de reducción de personal,
se suspendieron los planes de inversión por recorte presupuestario finalizando
con la derivación de la concesión del yacimiento a la empresa
Yacimientos Carboníferos Río Turbio S.A.,
en 1.994, en el marco de ajuste, reestructuración y reforma del Estado.