Consecuencias

El problema alcanza igualmente a la fauna. Ello se traduce en extinción de animales, retracción de sus áreas, pérdida de la diversidad genética, desequilibrios en las poblaciones. En la Argentina hay unas 300 especies de mamíferos, casi todas en graves sistuaciones de sobrevivencia. La presión sobre la fauna no solo deriva de la alteración de los ambientes, sino del comercio basado en el paupérrimo nivel económico de pobladores rurales que encuentran en la cacería una solución económica. Así la fauna silvestre constituye un capital en pleno deterioro.

La ganadería, que constituye una de las actividades productivas de las zonas áridas y semiáridas, ha sufrido igualmente las consecuencias de la desertificación. El paso de una ganadería vacuna dominante en un tiempo hacia una caprina es la norma general. El exceso de pastoreo, las talas, el mayor escurrimiento y la pérdida de suelo, etc. llevaron a menos oferta forrajera y el ganadero trata de resarcirse con el caprino, más rústico y con un mayor espectro trófico. Un ejemplo son los Llanos de La Rioja que, de 350.000 cabezas vacunas en 1908, pasó en 1965 a 158.000 con un aumento progresivo de la cabra.

La desertificación es un problema ambiental y socioeconómico de alcance mundial que exige especial atención. Es un proceso específico que se distingue de fenómenos similares, en otras zonas más húmedas del mundo, porque tiene lugar en condiciones climáticas muy duras y afecta negativamente a zonas con recursos naturales limitados de suelo, agua y vegetación.

Es un elemento que influye cada vez más en a degradación ambiental del planeta y desempeña un papel importante en la contaminacón del agua, el aire y el suelo, la deforestación, las perdidas de suelo y el cambio climático.

Contribuye sustancialmente a la pérdida de diversidad biológica en el mundo, especialmente en las zonas que son centros de origen de las principales especies de cultivo en el mundo, como el trigo, la cebada, el sorgo, y el maíz. Aumenta la pérdida de biomasa y productividad del planeta y contribuye al agotamiento de la reserva mundial de humus, perturbando las transformaciones biogeoquímicas mundiales y, en particular, reduciendo el sumidero mundial de dióxido de carbono.

Por último, la desertificación contribuye al cambio climático mundial aumentando el albedo de la superficie terrestre y disminuyendo la tasa actual de de evapotranspiración, modificando el equilirio energético en a supeficie y la temperatura del aire contiguo y añadiendo polvo y dióxido de carbono a la atmósfera.