
‘La
contribución al crecimiento, desarrollo, grandeza, progreso y civilización de
la Argentina’, según expresiones de empresarios vinculados directamente a
dicha actividad no tienen el mismo significado desde el punto de vista ecológico,
porque la degradación, no sólo, ambiental fue muy significativa partiendo
desde la gran biodiversidad que fue perdiéndose rápidamente y los suelos
empobrecidos por no tener su cobertura vegetal natural. Se produce la degradación
del suelo, o sea la pérdida total o parcial de su productividad, afectando las
propiedades físicas, químicas y biológicas, podría decirse de manera
irreversible, porque aún cuando el monte vuelve a instalarse lo hace en forma más
degrada respecto a la vegetación y el efecto protector del suelo difiere del
bosque nativo.
Si
bien muchas son las causas de la degradación de los suelos, la más importante
es la eliminación por parte del hombre de la cobertura vegetal del suelo. Los
suelos quedan así expuestos a las lluvias y a los vientos que finalmente los
erosionan. En los suelos sin cobertura vegetal, sin árboles o sin pastos, o en
aquellas áreas donde se produce una importante disminución de la cobertura, el
peligro o riesgo de erosión es alto.
Por
ser el quebrachal (árbol más alto) el que regulaba el microclima bajo su copa.
Entonces, qué pasa cuando cambia el microclima de un ecosistema.
Hay
una tendencia a una mayor aridez,
aumento de la erosión por menor protección del suelo contra lluvias
torrenciales, cambio en la distribución de las especies
por sus diferencias en una tolerancia a la sequía, a la luz, a la erosión,
los rayos infrarrojos llegarán así al suelo y no habrá actividad biológica.
Luis
de Gasperi, Biólogo de Formosa fallecido en 1968 comprobó que la diferencia
entre la temperatura en pleno sol y otra con pastizal es de10 a 11º C., esta
gran diferencia térmica reviste decisiva importancia para dar lugar,
conjuntamente con mayor humedad, a la formación de un microclima básico que
permite la rehabilitación ambiental en zonas semiáridas. Por lo que Gasperi
afirmaba que de seguir con la actividad forestal se convertiría el oeste chaqueño
en un desierto.
El
impacto de una economía extractiva ligada al capital internacional significó,
al cabo de 60 años, la decapitalización del valor natural de la región y el
éxodo poblacional.
También
el obraje alteró los ecosistemas mediante efectos múltiples. La tala del
quebracho significó privar al bosque de sus dominantes: especies que por su
mayor biomasa aérea y subterránea tienen mayor capacidad de control de las
principales interacciones del ecosistema. Se priva al suelo de protección
contra lluvias torrenciales de fuerte poder erosivo y el deterioro del
microclima amortiguador de extremos climáticos, en particular de la evaporación
a nivel del suelo.
La importancia de las pérdidas de suelo superficial por erosión es superior a lo que representa el espesor del suelo perdido, porque lo que se lleva el agua es la mejor parte del suelo. Lo que se pierde es la porción superior del suelo (horizonte A) que es la zona de mejores propiedades físicas y de mayor concentración de los elementos nutritivos importantes. Si se tiene en cuenta la distribución de los principales nutrientes en un perfil, la erosión de los horizontes superiores del suelo afecta principalmente a nutrientes como el nitrógeno, fósforo, azufre y potasio.