El bloque capitalista:

La Unión Europea: Como consecuencia del derrumbamiento de la economía europea, los países de Europa Occidental iniciaron un proceso de colaboración firme entre sí, medidas auspiciadas por el gobierno norteamericano. El precursor de la Unión Europea fue la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), en 1948 y el Consejo de Europa, en 1949. Sin embargo, el sueño de una unidad económica de la Europa capitalista no se cristalizó hasta 1952, con la fundación de la Comunidad Europea, formada por Bélgica, Francia, Holanda, Luxemburgo, Alemania Occidental e Italia. Este nuevo bloque económico fue el oponente perfecto que Estados Unidos necesitaba para contrarrestar el poder financiero del COMECON socialista de Europa Oriental. La CE se amplió en 1973 mediante el tratado de Roma, el cual aceptó la entrada de Inglaterra, Irlanda y Dinamarca. En 1981 entró Grecia al conjunto y en 1986 lo hicieron España y Portugal. Aunque la Unión Europea logró sus objetivo en 1955 (dejar sin efecto al COMECON), siguió como un organismo de capital importancia para el desarrollo comercial y la amistad entre los países del oeste del Viejo Continente.   

Turquía, un vecino peligroso: Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética intentó aprovecharse de sus vecino del sur, Turquía, y anexar territorios de esta nación. Moscú lo necesitaba para tener libre acceso al Mediterráneo. Pero los turcos, hábiles en diplomacia, pidieron la protección estadounidense, que pudo de esta manera colocar flotas y tropas en el Mediterráneo oriental, muy cerca de su enemiga. Turquía fue admitida en 1949 en la O.T.A.N., y desde ese momento representó uno de los pilares estratégicos para escarmentar las pretensiones soviéticas en el Medio Oriente. Turquía se había convertido a principios de 1950 en el peor de vecino de Moscú. 

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