Debido
a las grandes exigencias de los motores modernos, los cuales
necesitan combustibles con alto poder antidetonante, es necesario la
reformación de la estructura molecular de las naftas.
Las
naftas extraídas directamente de la destilación primaria suelen
tener moléculas lineales (los átomos de Carbono están dispuestos
de manera vertical) por lo que tienden a detonar por presión. Este
efecto es muy nocivo para los motores modernos los cuales necesitan
una gran compresión. Entonces, el reforming se encarga de
"reformar" dichas moléculas lineales en ramificadas y
cíclicas. Al ser más compactas no detonan por efecto de la
presión.
La
reformación puede realizarse de dos maneras distintas, mediante
calor (lo cual es muy poco usual y se realiza en menor medida; se
denomina reformación térmica) o mediante calor y la asistencia de un
catalizador (reformación catalítica).
Reforming
catalitico
Se
deshidrogenan alifáticos (alcanos) tanto de cadena abierta como cíclicos
para obtener aromáticos, principalmente benceno, tolueno y xilenos
(BTX), empleando catalizadores de platino -renio -alúmina. Es de
gran importancia para elevar el octanaje en las gasolinas sin
aditivos antidetonantes.
En
la reformación catalítica el número de átomos de carbono de
los constituyentes de la carga no varía. Por ejemplo, el
ciclohexano se transforma en benceno. No obstante, el proceso es
algo más complicado. Es posible convertir ciclohexanos sustituidos
en bencenos sustituidos; parafinas lineales como el n-heptano se
convierten en tolueno y también los ciclopentanos sustituidos
pueden experimentar una expansión en el anillo y convertirse en
aromáticos. Cuando se emplean naftas pesadas como carga, se forman
metilnaftalenos. Al igual que la desintegración catalítica, la
reformación catalítica es una reacción a través de iones carbono.
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