¿CÓMO SE ENCUENTRA EL PETRÓLEO?
Sin duda alguna, la etapa de
exploración tiene una relevada importancia. De ella se desencadenarán
todas las demás, extracción, refinación, etc. Es por esto, que debe ser
llevada a cabo de la mejor manera posible.
Para entender qué procesos se
llevan a cabo para descubrir yacimientos de petróleo, primero hay que
tener una idea de cómo se formó y dónde se suele ubicar. Su formación
se debió a la descomposición anaerobia de grandes bosques prehistóricos
bajo tierra. Los mismos fueron sepultados debido a grandes cataclismos y
erupciones volcánicas. La roca donde fue formado se denomina “roca
madre”, de allí se desplaza a una capa de roca porosa, “roca
reservorio”, donde queda atrapado gracias a una capa impermeable. Sin
embargo, no se encuentra en forma de gran lago o laguna, por el contrario,
lo hace dentro de los poros de las rocas del reservorio.
El
lugar donde queda atrapado el petróleo suele llamarse trampa geológica.
Las mismas están determinadas según la estructura interna de la
tierra, que se presenta en formas diversas como los pliegues anticlinales,
geosinclinales, las fallas, etc.
Básicamente
los tipos de trampas son dos, las estratigráficas y las estructurales.
Las primeras son lentes de arena donde el petróleo se encuentra
impregnado entre los granos, que a su vez se encuentran rodeados por
material impermeable que actúa como Roca Sello. Por otra parte, las
segundas son a fracturas, fallas, en las cuales el petróleo se acumula en
los laterales de las mismas.
Los encargados de buscar lugares
probables en los cuales pueda haber petróleo son los geólogos. Recorren
largas extensiones y usan imágenes satelitales para realizar su tarea. A
continuación serán descriptos varios procesos usados para tener un dato
bien preciso de la ubicación de las trampas de petróleo.
Los métodos gravimétrico y el
magnetométrico permiten conocer el basamento, el espesor aproximado y los
rasgos estructurales de la colina sedimentaria. Si los resultados son
positivos, se aplica el uso de la sísmica. El mismo consiste en realizar
un tendido de una línea sísmica sobre la superficie, a la que se le
conectan ristas de geófonos. Se ubica además un “camión vibrador”,
que da golpes en el terreno para emitir ondas sonoras que se propagan en
el interior de la tierra. Dichas ondas atraviesan la tierra y al chocar
con estratos rocosos vuelven a la superficie. Los geófonos son los
encargados de recibir esas ondas y traducirlas a un registro sísmico. Éste
es interpretado por un geofísico quien determina la localización de las
trampas de petróleo, su tamaño y estructura y así proporcionar datos
del lugar exacto dónde se debe comenzar la excavación.
Los primeros pozos a excavar son
los llamados “exploratorios”. Los mismos tienen la función de
determinar el lugar más indicado para comenzar la excavación del pozo
mayor, para luego iniciar la extracción a gran escala.
La
exploración no sólo es una etapa fundamental para hallar el petróleo,
sino que además es muy importante para ver si la trampa localizada es lo
suficientemente grande como para justificar la inversión que supone la
explotación de la misma.
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