CRACKING
Muchas veces del petróleo
se puede destilar sólo un bajo porcentaje de naftas. Para aumentar dicho
porcentaje se utiliza el proceso de destilación secundaria o
cracking.
El cracking
consiste en romper o descomponer hidrocarburos de elevado peso molecular
(combustibles como el gas oil y fuel oil), en compuestos de menor peso
molecular (naftas). En el
proceso siempre se forma hidrógeno y compuestos del carbono. Es muy
importante en las refinerías de petróleo como un medio de aumentar la
producción de nafta a expensas de productos más pesados y menos
valiosos, como el querosene y el fuel oil.
Existen dos
tipos de cracking, el térmico y el catalítico. El primero se realiza
mediante la aplicación de
calor y alta presión; el segundo mediante la combinación de calor y un
catalizador.
Cracking térmico
En este proceso, las partes más pesadas
del crudo se calientan a altas temperaturas bajo presión. Esto divide
(craquea) las moléculas grandes de hidrocarburos en moléculas más pequeñas,
lo que aumenta la cantidad de nafta —compuesta por este tipo de moléculas—
producida a partir de un barril de crudo. Se usan cargas ligeras líquidas
o gaseosas, temperaturas elevadas (800-900 ºC) y presiones bajas. Con el
proceso se obtienen principalmente
oleofinas a partir de naftas.
Cracking catalítico
En este caso
las fracciones pesadas como el gas oil y el fuel oil se calientan a 500°C,
a presiones del orden de 500 atm. en presencia de sustancias auxiliares:
catalizadores que agilizan en el proceso. Es por estos catalizadores que
el proceso lleva dicho nombre.
Dichos
catalizadores realizan una acción selectiva que orienta la reacción de
ruptura en un sentido perfectamente determinado, con lo que se evitan
muchas reacciones secundarias indeseadas.
Los
procesos catalíticos más conocidos que han suplantado con mucho a los
antiguos procesos térmicos son la técnica de lecho fluidizado y la de
fluido catalítico, que usan polvos de gel de aluminio-sílice como
catalizadores. En el proceso de lecho fluidizado, se pasa el petróleo a
través de un lecho estacionario de partículas sólidas; en el proceso de
fluido catalítico, las partículas son móviles y están suspendidas en
una corriente de vapores de petróleo a una temperatura de 450 °
a 540 °C, y a una presión de 2,4
atmósferas.
La gran ventaja del
cracking se puede observar claramente en la siguiente estadística: en
1920, un barril de crudo, que contiene 159 litros, producía 41,5 litros
de nafta, 20 litros de queroseno, 77 litros de gasoil y destilados y 20
litros de destilados más pesados. Hoy, un barril de crudo produce 79,5
litros de nafta, 11,5 litros de combustible para reactores, 34 litros de
gasoil y destilados, 15 litros de lubricantes y 11,5 litros de residuos más
pesados.
Esta simple estadística
nos muestra que gracias al cracking la producción de nafta puede aumentar considerablemente.
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